El buque Puma de la UNAM cumple 40 años de rugir en alta mar
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El buque Puma de la UNAM cumple 40 años de rugir en alta mar

El buque El Puma de la UNAM celebra 40 años de rugir en los mares mexicanos con proyectos de investigación oceanográfica y de geofísica marina.
Especial
17 de noviembre, 2020
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Antes de El Puma, la investigación oceanográfica en México solo se desarrollaba en las lagunas costeras y los científicos que proponían un proyecto en alta mar dependía de la contratación de barcos de las instituciones extranjeras.

Desde su botadura, el 14 de diciembre de 1980, en Cozumel, este laboratorio flotante ha trabajado incansablemente. De las investigaciones que allí se realizan, así como del descubrimiento de diversas especies, hay 271 artículos en revistas científicas, libros, capítulos de libros, además de 178 tesis de grado.

Han caminado por su cubierta más de 7,339 académicos y estudiantes que han utilizado el equipo con el que cuenta para obtener muestras, registro de datos, así como análisis especializado en sus 5 laboratorios a bordo. 

Su diseño y construcción es el resultado conjunto de la experiencia del astillero noruego Mjellem y Karlsen y de los expertos de la UNAM de los años 80 que propusieron un tamaño, cuya versatilidad y funcionalidad, lo hacen una embarcación que aún es funcional y adecuada para las especificaciones requeridas en los mares mexicanos. 

Al inaugurar el seminario “Perspectivas de Ciencias del Mar. Cuarenta Aniversario del Buque Oceanográfico El Puma”, el rector Enrique Graue Wiechers enfatizó la importancia de los barcos de la universidad como generadores de ciencia en México. 

A cuatro décadas de que “la UNAM se hizo a la mar”, como celebró el rector, este seminario es la oportunidad de escuchar un recuento de los logros de esta embarcación en asuntos estratégicos como el estudio de corrientes y nutrientes marítimas, fauna marina, pesquerías, subsuelo marítimo, litorales, sismología, energía, medio ambiente y cambio climático.

El Puma ha navegado durante 4,885 días y ha recorrido 751, 305 millas náuticas para realizar 375 comisiones de investigación oceanográfica y geofísica marina.  En alta mar, tiene independencia de 25 días y capacidad para destilar su propia agua. Cuenta con biblioteca, comedor, cuarto de Gravímetro y de Cartografía, así como con 10 camarotes y un centro de control. 

Sus instalaciones permiten estudiar a las comunidades biológicas de las zonas de mayor productividad y de importancia pesquera, así como conocer los rasgos de la topografía del fondo marino y de sus habitantes. 

Los resultados indican que un buque oceanográfico como El Puma es científicamente redituable, afirmó el director del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL), Carlos Jorge Robinson Mendoza. Por eso calificó su adquisición como “una excelente idea” para investigar y preservar los recursos de México en su zona económica exclusiva que se extiende a aproximadamente 370 kilómetros a partir de la línea de costa, es decir, más de 3.5 millones de kilómetros cuadrados.

 

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Reuters

Por primera vez desde 1912, dos atletas comparten medalla de oro en unos Olímpicos

Una increíble final olímpica de salto de altura terminó con Mutaz Essa Barshim de Qatar y Gianmarco Tamberi de Italia obteniendo medallas de oro.
Reuters
1 de agosto, 2021
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No pasaba desde hacía más de un siglo.

Una increíble final olímpica de salto de altura en Tokyo 2020 terminó con Mutaz Essa Barshim de Qatar y Gianmarco Tamberi de Italia obteniendo medallas de oro.

Después de una competencia agotadora de dos horas, ambos quedaron empatados. Pero en un momento de nobleza competitiva, acordaron compartir el título, lo que provocó grandes celebraciones.

Tanto Barshim, de 30 años, como Tamberi, de 29, finalizaron con saltos de 2,37 metros y no tuvieron intentos fallidos hasta que quisieron superar los 2,39.

Después de tres fracasos cada uno a esa altura, un oficial olímpico primero les ofreció un desempate para decidir el ganador.

Mutaz Barshim y Gianmarco Tamberi

EPA
Mutaz Barshim y Gianmarco Tamberi en el momento de la victoria.

“¿Podemos tener dos oros?”, preguntó Barshim.

El oficial asintió y los dos atletas se dieron la mano y gritaron de alegría.

“Lo miro, él me mira y lo sabemos. Simplemente nos miramos y sabemos, eso es todo”, dijo Barshim.

“Es uno de mis mejores amigos, no solo en la pista, sino fuera de la pista. Trabajamos juntos. Este es un sueño hecho realidad. Es el verdadero espíritu, el espíritu deportista, y estamos aquí transmitiendo este mensaje”, añadió.

Histórico

Ambos hicieron historia: fue el primer podio olímpico conjunto en atletismo desde 1912.

Maksim Nedasekau de Bielorrusia se llevó el bronce, también saltó a 2,37 metros, pero tuvo más intentos fallidos en toda la competición.

Tamberi y Barshim se abrazaron antes de empezar a correr para celebrar con sus entrenadores y compañeros de equipo, flameando sus respectivas banderas.

Mutaz Barshim y Gianmarco Tamberi

Getty Images
Mutaz Essa Barshim le preguntó al oficial olímpico si podían tener dos medallas de oro quien respondió asintiendo con la cabeza y diciendo: “Si puede acceder a compartirla”.

Barshim puede agregar la medalla de oro a sus consecutivos títulos mundiales y es el ganador de la segunda medalla de oro olímpica de Qatar, después de que el levantador de pesas Fares Elbakh ganó la primera el sábado en la categoría masculina de 96 kg.

Tamberi todavía estaba celebrando en la pista cuando su compatriota Lamont Marcell Jacobs corrió a sus brazos, tras su sorpresiva victoria en la final masculina de los 100 metros.

Gianmarco Tamberi se abraza con Lamont Marcell Jacobs

EPA
Gianmarco Tamberi se abraza con Lamont Marcell Jacobs, quien ahora es el hombre más veloz del mundo.

Tamberi y Barshim tuvieron que superar graves lesiones en sus carreras, pero este último dice que los sacrificios valieron la pena.

“Es asombroso. Este es un sueño del que no quiero despertar”, dijo.

“He pasado por mucho. Fueron cinco años que he estado esperando, con lesiones y muchos contratiempos. Pero hoy estamos aquí compartiendo este momento y todos los sacrificios. Realmente vale la pena ahora, en este momento”, analizó.

Tamberi tuvo que tomarse un tiempo para recuperarse de una lesión que amenazó su carrera y que lo eliminó de Río 2016.

“Después de mis lesiones, solo quería volver, pero ahora tengo este oro, es increíble. Soñé con esto tantas veces”, dijo el italiano.

“Me dijeron en 2016, justo antes de Río, que existía el riesgo de que no pudiera competir más. Ha sido un largo viaje”, añadió.

Tamberi en uno de los saltos.

EPA
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