IMSS busca mejorar detección de COVID de manera temprana y reducir mortandad
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Cuartoscuro

IMSS busca mejorar detección de COVID de manera temprana para reducir mortandad

Los médicos familiares del IMSS son el primer frente para detectar casos de COVID-19 y evitar una mayor mortalidad.
Cuartoscuro
11 de noviembre, 2020
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A fin de detectar de manera más oportuna casos de COVID-19 entre la población y identificar oportunamente las cadenas de contagio, el IMSS puso en marcha una nueva estrategia que busca fortalacer el Primer Nivel de Atención mediante un segumineot proactivo a través de los médicos familiares del instituto.

Con esta metodología, entre 30 de octubre y el 5 de noviembre, se hizo un seguimiento a 32,036 pacientes sospechosos de COVID-19 de los cuales se les tomó muestra a 12,241 y 4,343 de ellos  fueron confirmados como positivos.

“Se hizo un seguimiento diario para saber el estado de salud de sus domicilios a 17,745 pacientes; 3,115 médicos familiares están participando en esa estrategia, identificamos oportunamente 433 pacientes con datos de gravedad que fueron canalizados de una manera oportuna a sus hospitales; es decir, los pacientes llegaron en mejores condiciones”, explicó Manuel Cervantes Ocampo, titular de la Coordinación de Atención Integral a la Salud en el Primer Nivel del Seguro Social.

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El funcionario añadió que para referir a pacientes con sintomatología de COVID-19 se le debe atender en un módulo respiratorio, si cumple con definición operacional o hay sospecha, se hace el estudio epidemiológico que se sube a una plataforma.

Además, se informa de cada caso al director de la UMF quien a través de la asistente médica del consultorio agenda las citas que va a tener de manera telefónica el paciente con el médico familiar.

Cervantes Ocampo agregó que la estrategia incluye a varias direcciones, no solamente de la Dirección Médica, sino de la Dirección de Innovación y Desarrollo Tecnológico, y la Coordinación de Vigilancia Epidemiológica, entre otras, y participan inicialmente 1,992 médicos.

De esta manera, el seguimiento proactivo de posibles de casos COVID-19 que realiza el médico familiar ha contribuido en la disminución de riesgo de contagio y la mortalidad en pacientes con esta enfermedad.  

“Los médicos familiares se comprometen a hacer un seguimiento proactivo empático, empoderando a este médico familiar con su población usuaria”, afirmó Cervantes Ocampo.

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El funcionario añadió que esta medida se toma adicionalmente a las acciones de distanciamiento que se han implentado en el intituto para evitar contagios como son el sisgema de recetas resurtibles, la orientación médica telefónica y la atención médica para la salud mental. 

En el caso de la receta resurtible, desde marzo y hasta el 10 de noviembre de 2020, se han emitido 14 millones 135,166 de prescripciones a pacientes con enfermedades crónicas controladas evitando con ello que acudan a las Unidades Médicas Familiares (UMF).

En ese mismo periodo se ha establecido la orientación médica telefónica y se recibieron 359,541 llamadas, de las cuales, 60,496 fueron relacionadas con COVID-19. Mientras que de mayo a la fecha se otorgaron 74,903 atenciones a salud mental por ansiedad, depresión y estrés.

Precisó que a pacientes con factores de riesgo como obesidad, diabetes, hipertensión o asma, se le da seguimiento por parte del médico familiar a fin de identificar datos de gravedad y en su caso, canalizarlos de manera oportuna a los hospitales, aclarar de forma rápida dudas sobre cuidados en casa. 

Afirmó que en el caso de referir oportunamente a pacientes a través de un médico que los conoce y que se empodera con ellos, se pueden mitigar estos daños de COVID-19 y ayudar a que no se saturen los hospitales de segundo y tercer nivel.

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Coronavirus; ¿Qué produce una respuesta inmunitaria más fuerte: la infección natural o la vacuna?

Si bien ambas producen una respuesta inmunitaria, te explicamos por qué es mejor la protección que te puede ofrecer una vacuna contra el SARS-CoV-2.
16 de diciembre, 2020
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Reino y Estados Unidos iniciaron ya su programa de vacunación masiva contra el coronavirus con la vacuna de Pfizer/BioNTech.

La inmunización, producida en Bélgica, es un nuevo tipo de vacuna llamada ARN que utiliza un pequeño fragmento del código genético del virus para enseñarle al cuerpo a combatir la COVID-19 y generar inmunidad.

El resto de las vacunas —incluidas la rusa Sputnik V, que comenzó a suministrarse de forma masiva en Moscú, la china Sinovac, la estadounidense Moderna o la británica Oxford-AstraZeneca— continúan en la carrera y la aprobación de algunas de ellas se espera de forma inminente.

En Reino Unido, los primeros en recibir la dosis inicial de las dos necesarias para alcanzar la inmunidad completa son las personas mayores de 80 años, los profesionales de la salud en primera línea, así como los trabajadores de las residencias de ancianos.

Y mientras que la mayoría de la población espera con ansias que le llegue su turno, hay quienes miran a la vacuna con recelo por las incógnitas que todavía no tienen respuesta.

Una de las preguntas que se repite (aunque no necesariamente entre quienes están en desacuerdo con la vacunación) es, ¿Qué genera una respuesta inmune más fuerte: la infección natural o la vacuna?

BBC Mundo conversó con tres expertos en el tema en busca de una respuesta.

Según el caso

En pocas palabras: aún no se sabe.

“Hay algunas enfermedades donde la vacuna protege más que la enfermedad y otros casos donde la enfermedad brinda más protección que la vacuna”, le explica a BBC Mundo Carlos Rodrigo, vacunólogo y Director Clínico de Pediatría del Hospital Germans Trias i Pujol, en Barcelona.

Paciente de covid-19

Getty Images
Mientras que a algunas personas el virus les provoca pocos o ningún síntoma otros deben ser hospitalizados o conectados a un respirador.

Rodrigo da como ejemplo enfermedades clásicas como el sarampión, la varicela o las paperas, donde la infección natural es la que otorga una inmunidad más prolongada, donde lo habitual es que una vez que la pasas no te vuelvas a enfermar.

En otro tipo de infecciones, como las provocadas por neumococos o meningococos (dos tipos de bacterias) en niños o por el virus del papiloma humano (VPH) —un grupo de virus que puede causar verrugas y varios tipos de cáncer— la situación es exactamente opuesta.

En el caso del VPH, por ejemplo, la vacuna genera una respuesta inmune más potente que la inmunidad natural, ya que esta última es particularmente débil.

Esto se debe a que, entre otra cosas, el virus emplea varias tácticas para evadir al sistema inmune, le explica a BBC Mundo Maitreyi Shivkumar, profesora de Biología Molecular en la Facultad de Farmacia de la Universidad De Montfort, en Reino Unido.

“Muchos virus, entre los que se incluye el VPH tienen proteínas que bloquean la repuesta inmune o simplemente mantienen un perfil bajo para no ser detectadas”.

En cambio la vacuna, “contiene una concentración alta de una sola proteína —la que sobresale de la superficie del virus y la que detecta el sistema inmune— en su forma más pura”.

Al suministrar una gran cantidad de esta proteína, la respuesta que se genera es mucho más fuerte, señala Shivkumar.

Y, además, la vacuna permite que, “de cierta forma, el sistema inmune no se distraiga con otros trozos del virus (como ocurriría en una infección natural)”, añade la experta, aunque aclara que son pocos los casos donde la inmunidad generada por la vacuna es mayor a la que suscita la infección natural.

“Por lo general las vacunas son tan buenas como la infección (en este sentido), o brindan suficiente inmunidad y eso es lo que se quiere lograr”.

¿Cómo se posiciona la covid-19 en este sentido?

Dado que se trata de una enfermedad nueva y de que los estudios sobre la vacuna fueron diseñados para determinar su seguridad y eficacia más que para evaluar la longevidad de la inmunidad, no sabemos con exactitud por cuánto tiempo se extiende el efecto protector de ninguna de las dos.

HPV

Getty Images
En el caso del VPH, la vacuna genera una respuesta inmune más fuerte que el virus mismo.

Lo que sí sabemos es que, a diferencia de la infección natural, de la que podemos recibir una dosis viral variable (alta, mediana o baja) que produce diferentes niveles de inmunidad, “cuando te suministran una vacuna, recibes una dosis predeterminada que sabemos provoca una respuesta inmune fuerte y apropiada, capaz de prevenir la infección en un gran porcentaje de los casos”, le dice a BBC Mundo Jennifer Gommerman, inmunóloga de la Universidad de Toronto, Canadá.

“Hay muchas similitudes: las dos cosas —la infección natural y la vacuna— generan anticuerpos neutralizantes e inmunidad celular (el proceso que activa entre otras cosas a las células T)”.

“Pero una de las grandes diferencias es que las vacunas no provocan el daño colateral de una respuesta inmune extremadamente robusta, que en mucha gente puede ser perjudicial y causar daño en los pulmones”, explica la experta.

Sin vacuna, dice Carlos Rodrigo, atravesar la enfermedad es “una aventura, un azar, una ruleta rusa: mientras que a algunas personas no les ocasiona ningún problema, a otras les causa problemas gravísimos. Y a otras no tan graves pero persistentes en el tiempo, e incapacitantes”.

Por último otra de las ventajas de la vacuna es que al suministrar una dosis fija, “se garantiza una respuesta imunitaria estandarizada en toda la población. Es una forma de controlar la respuesta y no dejarla al azar”, añade Shivkumar.

Y si tuve covid-19, ¿es necesario vacunarme?

En opinión de Gommerman, deberías dejar que vacunen a otros primero porque tu cuerpo todavía debería tener memoria del virus y por lo tanto capacidad para combatirlo, pero luego es importante que lo hagas.

Vacunación

Getty Images
Aunque hayas tenido covid-19, es aconsejable recibir la vacuna.

“Primero que mucha gente nunca tuvo confirmación de haber tenido el virus”, dice. “Cuando nos llega gente que piensa que ha tenido covid-19 y se les hace la prueba de anticuerpos, no siempre dan positivo porque en realidad no han estado expuestos al virus”.

Esa ya es una buena razón para darse la vacuna. Pero por otro lado, “hasta donde sabemos, no hay consecuencias negativas de darse la vacuna después de haber tenido el virus. Es como reforzar tu respuesta inmunitaria”, señala la experta.

Y, tercero, “tu respuesta inmune pudo haber sido muy buena o no, dependiendo de a cuánto virus estuviste expuesto, y como esa carga es variable, no sabrás en que parte del espectro te encuentras, por lo tanto, es mejor darse la vacuna”.

Rodrigo tiene una visión similar, aunque recomienda hacer un test primero para verificar si la persona aún tiene anticuerpos.

Estas personas “no serían prioritarias, pero es posible que al cabo de unos cuantos meses, la inmunidad natural no sea suficiente”.

“Habrá que evaluar si todavía tiene anticuerpos, porque en casos que los haya, la vacuna es inútil”.


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