Jugar, una de las mejores formas de amar a los niños
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Jugar, una de las mejores formas de amar a los niños
El encierro ocasionado por la pandemia de COVID-19 puede ser la oportunidad para jugar con nuestros hijos. Esta actividad es fundamental durante la primera infancia. Especialistas del tema nos dicen cómo hacerlo.
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26 de noviembre, 2020
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Prácticamente de un día para otro, la pandemia de COVID-19 generó que millones de niños dejaran de asistir a las escuelas o centros de atención infantil y, en muchos casos, perdieran también la oportunidad de salir a los parques y realizar otras actividades en compañía de otros niños fuera de su hogar. De la noche a la mañana, los pequeños tuvieron que vivir un encierro con sus papás, quienes en muchas ocasiones no saben qué hacer con ellos.

La frase trillada dice que crisis es sinónimo de oportunidad, y la situación actual abre la puerta para que tanto adultos como niños desarrollen una habilidad que los primeros habían perdido y los segundos piden a gritos: jugar.

Jugar forma parte del aprendizaje de los niños y ayuda a un mejor desarrollo particularmente durante la llamada primera infancia –periodo que va desde la gestación hasta los cinco años–, una etapa en la que se desarrolla el 80% del cerebro y se sientan las bases de diversos comportamientos, así como el temperamento y diversos hábitos de higiene y salud.

Por ello, con pandemia o sin ella el juego es una herramienta fundamental de conocimiento del mundo para los pequeños y los padres y madres deben hacer conciencia de que es una actividad tan importante como la alimentación o el descanso.

Para destacar la importancia del juego en la primera infancia, Ana Serrano, directora y fundadora de Proyecto DEI y DEI comunidad, retoma una frase de María Paula Reyes, especialista de UNICEF, quien afirma que lo importante para los niños es amar, jugar y comer. 

El juego ayuda a los niños a aprender reglas de intercambio y convivencia, añade Serrano. “Hay muchísima posibilidad de estructuración del cerebro a través de este intercambio lúdico, cosas muy sencillas como hacer mímicas, jugar a que apareces y te escondes, al niño empieza a acomodársele el cerebro a todo lo que es presencia, ausencia, empieza a generar categorías mentales con esto, posteriormente el juego de espacio de exploración es un científico en acción, es una mente trabajando y descubriendo”, afirma la especialista.

Es decir, no se necesita mucho para jugar con un pequeño en la primera infancia, basta la creatividad y dedicar el tiempo disponible. “No se tienen que hacer tampoco tantos malabares, un niño al que se le da atención, afecto, se le cuentan cuentos, se le mueve el cuerpo, es suficiente”, añade Brenda Campos, directora de Impacto Social para América Latina de Sésamo.

Para este esfuerzo los papás no están solos, existen herramientas que los pueden ayudar. Por ejemplo, Sésamo, con el apoyo de Fundación FEMSA y otros aliados, desarrolló la plataforma ¡Listos a Jugar! donde, además de videos, existen actividades interactivas para que los niños y sus familias aprendan hábitos saludables a través del juego. 

Todo esto con el objetivo de que los niños en la etapa de primera infancia desarrollen habilidades socioemocionales y hábitos de higiene y alimentación que les permitan un mejor desarrollo futuro. “Es difícil romper los patrones de crianza porque a la hora de que te entregan a un niño no sabes bien cómo cuidarlo, más que como te cuidaron a ti y a tus hermanos, entonces mucho tiene que ver con hablar, con formar un vínculo con los niños donde el juego es una manera de involucrarte con ellos y que beneficia mucho a los niños y a los padres también”, afirma Eva Fernández, gerente de Inversión Social en Primera Infancia de Fundación FEMSA.

De hecho, recientemente Fundación FEMSA puso a disposición de todos los padres y cuidadores el sitio web y app Comenzando Juntos, el cual busca ser una herramienta para impulsar el desarrollo de la primera infancia para que todos los niños alcancen su máximo potencial.

Ahí se pueden encontrar herramientas y consejos para los papás, mamás, cuidadores, abuelos, abuelas, tíos o tías: cualquier persona interesada en impulsar de manera positiva la crianza de los más pequeños.

De la mano de expertos como Proyecto DEI se diseñaron actividades de juego divertidas, sencillas y rápidas para hacer en casa y en familia, recomendaciones para el cuidado cariñoso, y consejos para saber cómo manejar situaciones como berrinches o “mamitis”, así como para formar disciplina y establecer límites, entre otros.

Además, los interesados podrán consultar información sobre eventos, charlas con expertos y noticias sobre una gran variedad de temáticas relacionadas con la primera infancia y sobre una crianza positiva. Estos contenidos se pueden descargar y compartir.

¿CÓMO, CUÁNDO Y CUÁNTO JUGAR?

Ya entendida la importancia del juego para la primera infancia, ahora también hay que disponerse a hacerlo. Una recomendación es promover rutinas y orden en tiempo y espacio.

“Una buena parte del desarrollo hacia los niños chiquitos, es que haya espacios de juego, donde el niño pueda descubrir, explorar, no tanto de una presencia académica. Es algo que está cada vez más lejos de lo ideal, realmente que sea una exploración libre, con reglas y límites, por supuesto desde muy chiquitos, por su propia seguridad”, recomienda Serrano. 

Kids learnfrom play with colourful wooden toy on table top at home. Preschool young girl concentrate with educational equipment in recess term back to school Children at home or daycare kindergarten.

Y aunque también depende de la edad del pequeño, sugiere que el niño tenga oportunidades de desarrollo motor, que vaya pudiendo ponerse boca abajo, gatear, tomar objetos, que se le permita explorar y que esté expuesto a mucho lenguaje, a rimas y canciones.

Para Campos, el juego es la manera natural en la que los niños se relacionan con el entorno y es inherente a ellos pues no es una actividad “obligada”. Además, el juego les ayuda a desarrollar habilidades motrices, sociales, físicas, cognitivas y socioemocionales. “Nosotros lo que promovemos es el juego guiado, de qué manera a través de unas pequeñas indicaciones y el involucramiento de padres en momentos clave durante el juego, pueden promover el aprendizaje de los niños”, añade y cita cinco características que debe tener esta actividad para que se genere aprendizaje: tiene que ser significativo, alegre -es decir, tiene que dar goce-, socialmente interactivo, tiene que involucrar de forma activa al menor y que la actividad lleve al niño a probar diferentes posibilidades, lo cual conduce a mayores aprendizajes.

Con esto en mente, ya se puede pensar no solo a qué jugar sino con qué jugar, y la directiva de Sésamo recuerda que no se trata de comprar juguetes sino de usar materiales que ya se tienen en casa como libros que ya no se usan, cajas, lo que sea, pues parte del “trabajo” es transformar esos materiales con la imaginación. 

Y aún hay más consejos sobre cómo jugar:

“Todo es importante en espacios de juego, donde realmente lo que nos dice toda la corriente contemporánea es ‘yo no te enseño cosas, sino que pongo las condiciones para que tú las descubras, con tu cuerpo, con tu mente, con el lenguaje’. Con el juego, el niño se construye, se autoconstruye, descubre roles, ensaya roles con su imaginación, con su creatividad. Está realmente desarrollándose. Si queremos adultos y científicos creativos que puedan luchar con estas adversidades, hay que respetar el juego libre”, afirma la fundadora de Proyecto DEI.

Antes de la pandemia era complicado encontrar esos tiempos para jugar; el encierro complicó más las cosas pues entre clases virtuales para los niños, homeoffice para los papás y el cuidado de la casa queda poco tiempo… y poca paciencia.

“Los papás están pensando que tienen que tener el espacio y el tiempo preciso para jugar, sí es lo ideal, pero no siempre tiene que ser así, algo que promovemos es que juegues ahí donde estás haciendo lo que estás haciendo, por ejemplo, si tienes que lavar la ropa, involucra a tu niño a que te ayude y le puedes pedir que separe la ropa por colores o que compare lo que pesa la playera seca o la playera mojada o jueguen a la lavandería, que las cuenten, que las agrupen por tipo”, recomienda Campos a manera de ejemplo.

Serrano añade que los niños más que perfección en los papás lo que necesitan es presencia y buenas intenciones, especialmente en esta generación con adultos muy ocupados que terminan sintiéndose culpables por no pasar suficiente tiempo con sus hijos. “El tiempo en el que estés con ellos, sin celular, cerquita, estar en cuerpo y alma con los niños, poquito tiempo con una cita predecible donde digan ‘sabes qué, puedo estar contigo de 2:00 a 2:30 porque luego tenemos que trabajar’”, sugiere.

Otra recomendación es fomentar el juego guiado en donde el papá da instrucciones en momentos clave y los niños van expandiendo y extendiendo la actividad. “Puedes dedicar unos momentos para ayudarle a construir, hacerle unas preguntas generadoras y el niño tiene tanta imaginación que se va a seguir, pero tú ya generaste el vínculo afectivo en ese momento, que para los niños es súper importante y te involucraste y le diste las herramientas para que se siga y al rato pasas y a lo mejor generas otra pregunta o le dices ‘qué te parece si ahora dibujas la historia que acabas de contar”, propone Campos.

Esto tiene un beneficio adicional pues estas actividades sirven también como herramienta para identificar cómo se sienten los niños porque esos mundos que construyen y el lenguaje que usan pueden servir como un termómetro del estado de ánimo del pequeño.

 

Y acá es donde de nueva cuenta cobra relevancia invertir en primera infancia y promover que gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil se sumen a este esfuerzo. Por ejemplo, Eva Fernández reiteró que desde Fundación FEMSA se realizan acciones para dotar a padres de mejores herramientas para la crianza de sus hijos entre las que destaca hacer conciencia de que el juego es una de las principales vías de vinculación entre padres e hijos. 

“Los proyectos que hemos impulsado son mucho de capacitación a padres para hablarles de que se puede jugar o se puede aprender en cualquier momento, que los niños necesitan interacciones constantes, que entre más palabras ellos escuchan es mayor la estimulación”, asegura.

Otro de estos proyectos que apoya Fundación FEMSA es la película El Comienzo de la Vida 2, la cual se estrenó apenas este 12 de noviembre en diversas plataformas digitales como iTunes y Netflix, y que aborda el tema de la naturaleza como el espacio ideal para que los niños jueguen y descubran el mundo. El documental propone la importancia de buscar que los niños pasen tiempo de calidad en la naturaleza. 

El Comienzo de la Vida 2 hace referencia a las evidencias científicas que señalan que la falta de contacto con la naturaleza en los niños puede contribuir a que aparezcan problemas físicos y mentales, además de que retoman opiniones de especialistas que muestran de qué forma esa conexión puede formar parte de la cura para los mayores desafíos de la humanidad contemporánea y aportar a la construcción de una vida de más bienestar y felicidad.

 

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