¿Mariguana legal? Las fallas y obstáculos en el camino para la regulación
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¿Mariguana legal? Las fallas y obstáculos en el camino para regularizar la cannabis

Especialistas alertan sobre la posibilidad de que los legisladores mantengan un enfoque punitivo y que ponga en riesgo a los consumidores.
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16 de noviembre, 2020
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Cuando Margarita Garfias descubrió que un derivado de cannabis reducía los ataques de epilepsia de su hijo, comenzó a cultivar mariguana para preparar por su cuenta el aceite que requería Carlos, un joven con discapacidad múltiple, pese al prohibicionismo de esta sustancia.

Desde 2015, junto con otras 600 personas en situaciones similares, fundó el colectivo Familias y Retos Extraordinarios, quienes luchan para que se les reconozca a sus hijos el derecho a la salud, mediante la regulación de la cannabis medicinal. 

Este 13 de noviembre, las Comisiones unidas de Salud, Justicia y Estudios Legislativos del Senado decidieron retirar un dictamen de regulación de cannabis, que ya había sido aprobado en marzo, tras recibir fuertes críticas por considerar que criminalizan a consumidores y pretendía sobrerregular el consumo recreativo y medicinal.

Aunque se emitirá un nuevo dictamen de regulación, Margarita Garfias señala que no se ha tomado en cuenta a personas con enfermedades crónicas o que viven con discapacidad y requieren de mariguana medicinal .

La madre de familia puso como ejemplo el Artículo 197 del dictamen desechado que proponía una sanción de tres a nueve años de cárcel y multa a quien “sin mediar prescripción de médico legalmente autorizado, administre a otra persona, sea por inyección, inhalación o ingestión o por cualquier otro medio, algún narcótico a que se refiere el artículo 193”. 

Cuestiona que pese a que existe desde 2017 una regulación de cannabis medicinal, las autoridades sanitarias no han emitido siquiera un reglamento para saber el tipo de receta que se debe prescribir y en qué cantidades, por lo que el acceso al cannabinoide queda en un hoyo negro.

“Se va a criminalizar a quien no tenga receta. Sería una triple criminalización, de por sí estamos en el exilio médico, porque todos los médicos nos cierran las puertas al saber que estamos utilizando cannabis, en el exilio legal porque estamos cultivando y consiguiendo por nuestra cuenta y bajo nuestro propio riesgo. No había implícita una ley que nos criminalizara, ahora sí la va a haber”, acusa. 

Puerta abierta para la persecución

Tania Ramírez, directora del Programa de Política de Drogas de la organización México Unido Contra la Delincuencia, señala que hay graves contradicciones, pese a la decisión de realizar un nuevo dictamen.

La contradicción más grande, considera, es que se está proponiendo una regulación sin despenalización, y se mantiene el delito de posesión simple en el Código Penal Federal, únicamente modificando la cantidad permitida, que iría de los 5 gramos actuales, a 28 g

“Si antes te extorsionaban con 5 gramos, ahora te pueden extorsionar con 28. Es necesario modificar ese régimen penal, eliminando el delito de posesión simple, es una conducta que no tendría que estar considerada como un delito, y tendrían que cambiarse los parámetros para perseguir  el transporte de pequeñas cantidades” sostiene Ramírez. 

En este punto también coincide Zara Snapp, investigadora en política de drogas y cofundadora del Instituto RIA, al señalar que se mantiene un enfoque punitivo y que pone en riesgo a los consumidores.

“Tenemos que seguir exigiendo esos cambios… si de verdad los legisladores quisieran eliminar la posesión simple como un delito lo podrían hacer, pero no veo que vayan a dejar de legislar desde el miedo y el prejuicio en el próximos años”, dice la especialista que considera que el Congreso solo está buscando cumplir con el plazo que le dio la Suprema Corte de Justicia para emitir una regulación. 

¿Qué pasa con el autocultivo? 

Ambas especialistas también consideran que había una intención de sobrerregular el cultivo de cannabis, mediante el Instituto Mexicano para la Regulación y Control del Cannabis, quien podrá emitir y controlar licencias y permisos, con sanciones administrativas, y hasta penales para quienes incumplan. 

Sin embargo, entre los cambios propuestos por los senadores está el que ya no se requiera un permiso de cultivo para el autoconsumo, aunque se limita a cuatro las plantas de mariguana, “así como el producto de la cosecha de la plantación por persona, las cuales deberán permanecer en la vivienda de quien la consume para su uso personal”. 

Además, no podrán consumir mariguana de manera recreativa frente a niñas, niños y adolescentes, así como de personas “que no hayan otorgado su consentimiento libre e informado”. 

Semillas  

Los legisladores también plantean que los consumidores registren sus semillas y plantas ante el Instituto, para verificar su procedencia, mediante un mecanismo de “testeado y trazabilidad”. 

Esto quiere decir que habrá un procedimiento para “identificar el origen y las diferentes etapas del proceso de producción y distribución del Cannabis, su materia prima y sustancias derivadas hasta su disposición final y que contiene la información unificada de todas las actividades para fines de control”. 

Aquí es donde las especialistas y consumidores ven otra gran incongruencia, pues ninguna semilla mexicana es legal, por lo que tendrían que importarlas de un mercado regulado, como el de Canadá, Países Bajos o ciertas entidades de Estados Unidos. 

“Tienes que registrar tus semillas, cuando no tienen elementos psicoactivos, y tienes que probar su licitud, cómo puede probar la licitud de algo que es ilegal en México, la única manera es que las importes en un mercado que actualmente sea legal”.

Mercado desigual 

Los legisladores plantean cinco tipos de licencias solo para la regulación de mariguana de uso recreativo: un permiso de cultivo; de transformación, que incluye la preparación y fabricación de productos; de comercialización; exportación o importación; e investigación. 

Sin embargo, proponen que “las licencias de cultivo, transformación y comercialización se excluyen entre sí”, excepto en permisos de cannabis no psicoactivo. 

También se prevé que al menos 40% de las licencias de cultivo se otorguen a pueblos y comunidades indígenas, campesinos y comunidades en situación de marginación que hayan resultado afectados por el sistema prohibitivo.

Sin embargo, las especialistas señalan que se necesitan reglas que permitan beneficiar a estas comunidades y no a las grandes empresas contra las que no se pueda competir. 

“Hay tantos requisitos que cumplir, que solo los grandes actores, las grandes empresas podrán entrar al mercado y los chiquitos se van a quedar fuera o porque no cumplen con los requisitos o porque no van a poder competir”, señala Ramírez. 

Insiste en que no servirá que las comunidades más afectadas tengan derecho a un porcentaje de permisos, si se les exigen medidas sin apoyos del Sistema de Administración Tributaria (SAT), sin el simple acceso a luz e internet. 

“Lo que te arroja es que al final va a ser un mercado chiquitito, de pocos actores, acaparados por grandes empresas que van a vender a un cierto sector de la población, y el resto se va a mantener en los márgenes, todavía en la ilegalidad y, además, todavía siendo criminalizado”, sostiene. 

Zara Snapp considera también que los requisitos para obtener un permiso no deben se runa barrera para comunidades indígenas y pueblos afectados por tráfico ilegal de mariguana. 

“Nuestro trabajo va a ser que el mercado vaya con esas comunidades primero, que esa sea la realidad más pronta y no una donde trasnacionales sacan una licencia para poder formar parte del mercado”, explica. 

Los requisitos, considera, serán “barreras de entrada  para muchas comunidades por falta de acceso a electricidad, mucho menos  internet. Tenemos que ver cómo vamos ajustando esos requisitos”. 

Si no nos quieren ver, nos van a oler 

Leopoldo Rivera, coordinador del Movimiento Cannábico Mexicano, asegura que no se apoyará ningún dictamen que siga criminalizando a los consumidores de mariguana, por lo que planean protestar este 17 de noviembre en las oficinas de los senadores de cada estado, para exigir cambios en la próxima regulación. 

“Es un despropósito, no están respetando los derechos de los usuarios. Pareciera que existe la consigna de ignorarnos, los senadores no han bajado a comprobar que las plantas no hacen nada”, dice el activista al referirse al plantón y siembra de cannabis frente al Senado que está desde febrero pasado.

“Si no nos quieren ver nos van a oler”, advierte Rivera, quien considera que ningún dictamen violatorio de derechos humanos debe aprobarse en la regulación. 

¿Cómo regular la mariguana con justicia social? 

Para la especialista de México Unido Contra la Delincuencia, es indispensable eliminar el delito de posesión simple, si se busca una regulación que abone a la paz y a la justicia. 

También considera que debe haber una reclasificación del tetrahidrocanabinol (THC),  el principal componente activo de la mariguana, el cual se encuentra en pequeñas cantidades, principalmente en las flores y hojas de la planta. 

Además, señala que el proceso debe acompañarse educación financiera o esquemas de financiamiento, principalmente para cultivadores, así como eliminar las “reglas excesivas de trazabilidad, que impidan la incorporación de comunidades afectadas, y eliminar el registro de semillas”. 

En tanto, la investigadora Zara Snapp vislumbra a colectivos y a comunidades impugnando partes de la regulación, si se aprueba con elementos violatorios de derechos humanos. 

“Es importante que vayamos avanzando en una ley  que respeta el libre derecho de la personalidad”.

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Georgia Meloni: qué es el neofascismo, por qué avanza en Italia y qué consecuencias puede tener para el resto de Europa

La posible llegada al poder por primera vez desde Benito Mussolini de un partido de ultraderecha en Italia preocupa a la comunidad internacional.
28 de septiembre, 2022
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El 28 de octubre de 1922, los “camisas negras” de Benito Mussolini marchaban sobre Roma e Italia inauguraba el régimen fascista.

Un siglo después, casi día por día, y por primera vez desde la Segunda Guerra mundial, el partido mas votado en Italia hunde sus raíces en el posfascismo, y ha recuperado un lema que popularizó “Il Duce”: “Dios, patria y familia”.

En apenas una década, Giorgia Meloni, la gran vencedora del los comicios que ha celebrado Italia, ha conseguido llevar a su partido, Hermanos de Italia, desde la marginalidad al centro político e, inexorablemente, al palacio Chigi, sede del Ejecutivo. Se prevé que el presidente de la república, Sergio Mattarella, le encargue formar gobierno en las próximas semanas.

¿Cómo ha sido esa progresión?

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania llevó a cabo un proceso de “desnazificacion” y un doloroso ajuste de cuentas con su pasado. En Italia, sin embargo, se decidio mirar para otro lado.

BEnito Mussolini y otros dirigentes fascistas marchan sobre Roma.

Getty Images
La Marcha sobre Roma dio paso a la dictadura fascista de Benito Mussolini.

Por aquel entonces, el Partido Comunista italiano era el mayor de toda Europa occidental y los aliados, inmersos en la dinámica de la Guerra Fría, tenían un objetivo principal: que los comunistas no llegaran al poder.

Por miedo a que las purgas de antiguos fascistas pudieran generar inestabilidad, las potencias aliadas hicieron la vista gorda ante la creación de nuevos partidos herederos de “Il Duce” y sus ideas. No solo eso, muchos símbolos y monumentos fascistas siguieron -y siguen- presentes en las calles italianas, como los fascios que adornan aún muchas de las tapas de alcantarilla de Roma.

Así surgió en 1946 Movimiento Social Italiano (MSI), fundado por Giorgio Almirante, que había sido jefe de gabinete del último ministerio de Propaganda fascista.

Giorgia Meloni no ha escondido nunca su admiración por Almirante. En 2018, ella misma difundió un fotomontaje que tituló “De Giorgio a Giorgia”, en el que se presentan uno al lado del otro con idénticos eslóganes: “Podemos mirarte a los ojos”. En 2020, cuando se cumplían 32 años de su muerte, la ahora vencedora de los comicios en Italia homenajeó a Almirante en Twitter con estas palabras: “Un gran hombre, un gran político, un patriota”.

Con la caída del bloque comunista, surgieron nuevos partidos de derecha. Uno de ellos, Forza Italia, liderado por el multimillonario Silvio Berlusconi, incluyó en su coalición de gobierno en 1994 al MSI, liderado entonces por Gianfranco Fini. El posfascismo entró en el gobierno, y ante los ojos de los italianos, argumenta Luciano Cheles, de la Universidad de Grenoble, “le dio respetabilidad”.

Gianfranco Fini.

Getty Images
Gianfranco Fini fue el primer líder posfascista en entrar en un gobierno en Italia.

El partido pasó a llamarse Alianza Nacional y una joven Giorgia Meloni, que con 15 años había militado en el MSI, se convirtió en la líder de sus juventudes.

Hermanos de Italia nace de ese caldo de cultivo. “Han cambiado muchos postulados, han cambiado algunos aspectos, aunque son, por supuesto, un partido de derechas que tiene sus raíces en el movimiento posfascista”, analiza Lorenzo Pregliasco, profesor de Ciencias Políticas de la universidad de Bolonia.

Los orígenes del partido, argumenta Cheles, están estrechamente conectados con los partidos neofascistas, pero Hermanos de Italia y Giorgia Meloni se encuentran con una disyuntiva: “por una parte, quieren presentar una imagen respetable, de moderación y modernidad, y por ello han dicho que han cortado el cordón umbilical con el fascismo. Pero, por otra parte, no quieren perder una parte del electorado que cree que una forma moderna del fascismo es aún válida y aceptable”.

Simbología fascista

Esas raíces están presentes en toda la simbología del partido.

La más evidente es la llama tricolor, el símbolo del Movimiento social Italiano que Hermanos de Italia ha mantenido. Una llama que, por cierto, también adoptó el Frente Nacional en Francia -aunque con los colores de la bandera gala- y que, más estilizada, conserva la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen.

“Pero en su propaganda hay muchísimas más referencias al fascismo, algunas más o menos escondidas porque están hechas para ser comprendidas por los fascistas y aquellos que están familiarizados con su simbología”, explica Cheles, experto en iconografía política.

Uno de los ejemplos que ha encontrado Cheles es el mismo himno de las juventudes de Alianza Nacional, que Meloni dirigió durante años: “se trata de ‘Mañana me pertenece’, que es una canción que canta un joven nazi en la película “Cabaret” de Bob Fosse (1972). Aún sigue siendo un eslogan que aparece en gran parte de la propaganda de Giorgia Meloni”.

El propio Giorgio Almirante, al que Meloni admira tanto, es otro de los ejemplos: cada nuevo número de la newsletter de Hermanos de Italia lleva su foto, que también está en la página web de la formación, revela el experto.

Giorgio Almirante.

Getty Images
Giorgio Almirante fundó Movimiento Social Italiano, el primer partido posfascista de Italia.

Cuáles son sus postulados

Hermanos de Italia hunde sus raíces en el posfascismo pero, ¿qué conserva de esa filosofía?

Umberto Eco consideraba que el fascismo “no tenía esencia” y que Mussolini no había tenido una filosofía particular: “solo tenía retórica”. El fascismo, aseguró el célebre semiólogo, filósofo y escritor italiano en un discurso en 1995, “era un totalitarismo confuso, un collage de distintas ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones”.

No había, por lo tanto, una filosofía particular detrás del fascismo, pero “emocionalmente estaba firmemente fijado a ciertos cimientos arquetípicos”, como el culto a la tradición, el miedo a la diferencia, el populismo selectivo o el machismo.

Hermanos de Italia conserva algunas de estas raíces culturales, como detalla a BBC Mundo la periodista italiana Annalisa Camilli: “tienen un discurso fuerte contra la inmigración y contra los derechos de las mujeres, están en contra del aborto y quieren aumentar la tasa de natalidad en Italia, que es la más baja de Europa. En este sentido, son muy tradicionalistas, de ahí su lema, “Dios, patria, familia”.

Sin embargo, apunta Camilli, ” se han emancipado de ese pasado. Ahora son un partido moderno de ultraderecha, más parecido a otros partidos como la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, Vox en España o el partido de Victor Orban en Hungría. Buscan un consenso en torno a ciertos pilares como la lucha contra la inmigración ilegal, la promoción de una identidad nacional y las políticas de apoyo a la natalidad”.

Obelisco.

Getty Images
Aún quedan en Italia numerosos monumentos fascistas, como este obelisco dedicado a Benito Mussolini en Roma.

Como tantos otros líderes ultraderechistas, desde Orbán al republicanismo de Donald Trump en EE.UU., la ideología de Meloni arremete contra la “izquierda globalista”, contra los supuestos “lobbies LGTBI”, habla de cómo la “inmigración masiva” acabará sustituyendo a los italianos “de toda la vida”, es decir, a los blancos y cristianos, en línea con la teoría del “gran reemplazo” del polemista francés Renaud Camus.

“El neofascismo”, reflexiona Cheles, “no lleva necesariamente camisas negras. El fascismo hoy tiene una forma más sutil, es una forma de autoritarismo cuyos elementos se resumen en no respetar las diferencias ni a las minorías, y que mantiene actitudes intolerantes hacia ciertos grupos de personas”.

Dónde se alimenta el neofascismo

En un país como Italia, indica Camilli, “el fascismo es algo endémico. De alguna forma, 100 años después, los testigos han muerto y la memoria que queda no es lo suficientemente fuerte para evitarlo”.

La base electoral, además, se ha vuelto mucho más líquida. Y, si algo han demostrado los italianos en los últimos años, es que siempre votan por el cambio.

Los sucesivos gobiernos han generado una desafección entre los ciudadanos y el populismo parece haber llegado para quedarse. “El Movimiento 5 Estrellas ya preparó ese terreno asegurando que no había diferencias entre la izquierda y la derecha, que todo era corrupción”, señala la periodista del semanario “Internazionale”.

Ese discurso de indignados contra la casta y contra las élites, contra los partidos tradicionales y la política clientelar de la que muchos italianos están hartos, el mismo que abanderaban los populistas del Movimiento 5 Estrellas, ahora lo ha recogido Giorgia Meloni y Hermanos de Italia.

La coalición de ultraderecha se ha nutrido de “las clases trabajadoras que han perdido sus ahorros por la inflación, y de las clases medias que cada vez se empobrecen más y les ha prometido una ‘nueva era”, dice Camilli. Hace 100 años, el fascismo también prometió “una nueva era”, un nuevo comienzo.

Cómo afecta a Europa

El auge de partidos de ultraderecha en toda Europa, como recientemente el de los Demócratas de Suecia, Vox en España, Ley y Justicia en Polonia o la Hungría de Orbán, de la que recientemente el Parlamento Europeo declaró que no se puede considerar una democracia plena, tienen una misma raíz, según Cheles: el aumento de la inmigración.

Viktor Orbán y Giorgia Meloni.

Getty Images
Viktor Orbán es el gran referente europeo de Giorgia Meloni.

“Estas ideas neofascistas se han introducido a través de este tipo de argumentos, los que dicen que Italia u otros países no se pueden permitir tener tantos extranjeros”, indica el académico.

En Bruselas, aunque la Comisión Europea asegura que va a trabajar con cualquier gobierno que salga de las urnas, la preocupación es palpable.

Tanto Hermanos de Italia como La Liga, el partido de Matteo Salvini que forma parte de la coalición de ultraderecha, han llevado a cabo una fuerte retórica euroescéptica, aunque con diferencias.

En los últimos meses, Meloni ha moderado su discurso. Ha recalcado que no quiere que Italia salga ni de la Unión Europea ni de organizaciones como la OTAN. Durante la guerra de Ucrania, la líder apoyó la decisión del gobierno de Mario Draghi de mandar armas a Kiev.

La postura de sus socios de coalición, sin embargo, choca frontalmente con la de Bruselas. Salvini tiene una estrecha relación con Rusia y su partido está bajo sospecha de haber recibido financiación de Moscú. El tercer socio de la coalición, Silvio Berlusconi, también amigo íntimo de Putin, justificó recientemente la invasión rusa de Ucrania.

Pero, más allá del asunto de la guerra, lo que realmente preocupa en Bruselas es la posibilidad de que Italia, país fundador de la Unión Euroepa y su tercera economía, se convierta en otra Hungría o Polonia que ponga en peligro sus valores fundamentales.

“Existen preocupaciones a nivel internacional”, reconoce Pregliasco, que también dirige la revista digital de periodismo de datos “YouTrend”, “pero yo creo que la democracia italiana es más fuerte de lo que parece y, por supuesto, más fuerte de lo que lo era en 1922”.

Meloni

Reuters

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