Quiénes son y dónde se entrenaron los marinos investigados por la FGR
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Quiénes son y dónde entrenaron los marinos 'élite' investigados por la FGR por desaparición forzada

Entre mayo de 2017 y noviembre de 2018, elementos de la Marina pertenecientes a la UNOPES operaron en varios municipios de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas con la misión de actuar contra los cárteles.
Cuartoscuro
Por Jorge Alejandro Medellín
8 de noviembre, 2020
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Creadas en abril de 2001 como parte de una amplia reestructuración naval en el naciente sexenio del presidente Vicente Fox Quesada (2000-2006), las Fuerzas Especiales (FES) de la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar) pasaron de cumplir misiones de “defensa de la soberanía, seguridad e intereses nacionales”, a llevar adelante operaciones contra organizaciones del narcotráfico.

Esta gama de misiones se ha focalizado en el combate a cárteles del narcotráfico a los que los integrantes de las FES de la Marina han asestado golpes contundentes, ya sea con la captura de sus líderes o con su eliminación.

El 16 de diciembre de 2009 en Cuernavaca, Morelos, Arturo Beltrán Leyva murió en un enfrentamiento con las FES de Marina que intentaron detenerlo en el condominio Altitude en el que se ocultaba. El 7 de noviembre de 2010 en Matamoros, Tamaulipas, Ezequiel Cárdenas Guillén, alias “Tony Tormenta”, hermano de Osiel Cárdenas, líder del Cártel del Golfo, fue abatido por elementos de las FES luego de tres horas de enfrentamient

Lee: ‘Fueron los marinos’: FGR investiga a grupo de élite de la Marina por desaparición de 47 personas en Nuevo Laredo

En la Operación Gárgola ejecutada en Mazatlán, Sinaloa, el 22 de febrero de 2014 para recapturar a Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, los comandos “Hurón” y “Tigrillo” de las FES lograron la aprehensión del capo.

Dos años después, en la Operación Cisne Negro efectuada en Culiacán, Sinaloa, el 19 de enero, los comandos Viper, Puma y Roble de la UNOPES fueron parte central de la nueva y definitiva recaptura de Guzmán Loera.

Las Fuerzas Especiales de la Marina, creadas para apoyar despliegues navales antiterroristas, evolucionaron rápidamente para convertirse en la unidad de élite de la Semar encargada de llevar adelante operaciones contra el crimen organizado.

Están integradas actualmente por 1,984 elementos (unos seis batallones) que cuentan con adiestramiento constante y cada vez más sofisticado que comprende la acción directa, el combate cercano en interiores, las operaciones urbanas, las operaciones en selva y desierto.

También desarrollan acciones de reconocimiento, paracaidismo en caída libre, buceo de combate, manejo de explosivos, la seguridad a funcionarios, operaciones de inteligencia militar, de alta montaña, de contraterrorismo y de guerra no convencional, entre varias más.

La primera antigüedad de operadores de las FES se formó en el curso efectuado entre abril de 2001 y junio de 2002, con 45 elementos como pie veterano de lo que hoy es la UNOPES (Unidad de Operaciones Especiales).

Esta unidad pasó revista de entrada el 15 de septiembre de 2014, luego de la publicación del Acuerdo Secretarial de esa fecha, firmado por el almirante Vidal Francisco Soberón Sanz.

La UNOPES aparece en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de la Semar con asignaciones que superan en más de diez veces, por ejemplo, los recursos destinados a la Unidad de Promoción y Protección de los Derechos Humanos (UPPDH) de la Secretaría, la cual, en sus programas y funciones, incluye a los más de 60 mil efectivos de la institución.

El PEF de la Marina del 2019 le asignó a la Unidad de Promoción y Protección de los Derechos Humanos un presupuesto de 42 millones 243 mil 631 pesos, mientras que la UNOPES recibió en ese año la cantidad de 601 millones, 203 mil 037 pesos, la cifra más alta en los últimos años para dicha instancia operativa.

El PEF 2020, el que se ejerce este año, tiene 31 millones 305 mil 768 pesos para el funcionamiento de la Unidad de Promoción y Protección de los Derechos Humanos. En cambio, para la UNOPES la asignación es de 507 millones 935 mil 015 pesos.

Aún más. El PEF aprobado para la Semar en 2021 indica que la Unidad de Promoción y Protección de los Derechos Humanos recibirá 36 millones, 590 mil 074 pesos para funcionar, mientras que la UNOPES tendrá 454 millones 447 mil 434 pesos para los gastos de operación, los sueldos, las remuneraciones adicionales especiales y otras prestaciones sociales y económicas contempladas para sus integrantes.

Entérate: Juez abrió caso contra 9 marinos de ‘élite’ por desaparición forzada, pero no ordenó su detención

¿Quién puede ingresar? 

A la UNOPES solo acceden los Infantes de Marina capaces de superar los exámenes y pruebas de filtro que se les aplican para ir avanzando hasta concluir una intensa preparación que puede durar entre un año y año y medio, dependiendo si el aspirante es aceptado y desea continuar un curso especial de seis meses de duración.

En un principio, como Fuerzas Especiales de los grupos de Comando, los marinos realizaban esta preparación:

Duración del Curso: 7 semanas en Puerto Chiapas, Chiapas; entrenamiento de los Comandos.

Este tipo de adiestramiento especializado requiere de una gran fortaleza física y mental de los cursantes; no es necesario ser paracaidista, se aplica en terreno selvático, fangoso y pantanoso con clima cálido-lluvioso e implica ejecución de prácticas y ejercicios de alto riesgo, por ello son una fuerza élite.

El curso se efectúa en 2 fases:

Primera Fase: Al cursante se le adiestra en las técnicas y tácticas de las operaciones especiales de comandos y se aplica el adiestramiento práctico repetitivo para lograr destreza individual y colectiva.

Segunda Fase: El cursante entra en la fase de planeamiento y ejecución sobre el terreno de supuestos tácticos, aplicando las técnicas y tácticas de Operaciones especiales de comandos, se enfoca a aumentar el liderazgo, fomentar el trabajo en equipo y fortalecer el espíritu de cuerpo.

Antes de convertirse en UNOPES e intensificar su entrenamiento dentro y fuera del país, los marinos de esta unidad de élite estaban conformados en dos grupos: uno adscrito a la Fuerza naval del Golfo (FUERNAVGO), denominado Fuerzas Especiales del Golfo (FESGO) y otro para la Fuerza Naval del Pacífico, nombrado como FESNAPA.

Después se creó un tercer grupo denominado Fuerzas Especiales del Centro (FESCEN), ubicado en el Cuartel General del Centro (CDMX) en el que el 29 Batallón de Infantería de Marina es la unidad base para nutrirse de aspirantes y elementos ya adiestrados.

En esta etapa, las FES –cuyo nombre obedece también al lema de la unidad: Fuerza, Espíritu y Sabiduría– estaban integradas por 460 elementos, 230 para la FESGO y 230 para la FESPA. Para ingresar a, curso de preselección de candidatos al curso básico, se solicita ser Infante de Marina, tener buena conducta, aprobar examen médico general, una edad máxima de 34 años y tener excelente condición física.

Se le pide al candidato hacer 40 lagartijas y 40 abdominales, correr 3.2 kilómetros en 12 minutos y nadar 50 metros. Fallar en cualquiera de estas pruebas elimina de inmediato al aspirante.

Una vez aceptado en el curso básico, el aspirante a ingresar a las Fuerzas Especiales entrenará durante 11 meses, aprendiendo técnicas avanzadas de tiro, defensa propia, actividades de reconocimiento, manejo de armamento especializado, paracaidismo, buceo de combate, infiltración acuática, manejo de explosivos y demoliciones, fortalecimiento psicológico, trabajo en equipo, tácticas de patrullas, primeros auxilios, combate urbano, equipo y estrategias de comunicación, técnicas de rapel y técnicas de supervivencia en condiciones adversas, en jungla, montaña o desierto.

Solo entre el 15 y el 20 por ciento de admitidos logra terminar el curso para convertirse en elementos de las Fuerzas Especiales de la Marina. Luego existe la posibilidad de hacer otro curso de seis meses. De ese curso egresan los elementos que formarán parte de la UNOPES, la élite de la élite.

Ya como elementos activos de la UNOPES, los marinos reciben entrenamiento militar avanzado y especializado en unidades del Comando Norte de los Estados Unidos y en instalaciones de la Marina de ese país ubicadas en la Base de Operaciones Anfibias de Coronado, California, en donde se imparte el curso 234 para Infantes de Marina Norteamericana y para equipos de la US Navy SEALS.

También son entrenados por fuerzas militares de Francia, Israel, Canadá, Guatemala y Colombia. En Guatemala reciben adiestramiento y cursos especiales de comandos Kaibiles.

En Colombia reciben el adiestramiento avanzado y especializado en el programa denominado Tirador Escogido sobre Plataforma Aérea (TEPLA), en el que los tiradores selectos de la UNOPES, ya elegidos en la SEMAR, aprenden las técnicas más avanzadas para disparar ametralladoras automáticas y semiautomáticas desde helicópteros.

El armamento utilizado se integra con fusiles semiautomáticos M-82 Barret, ametralladora automática M2 Browning, calibre .50, ametralladoras automáticas Vulcan 134 Minigun, ametralladoras M60 calibre 7.62 mm.

Los integrantes de las FES de Marina acuden al Curso de Tiradores Escogidos (CTE) desde hace más de 10 años, impartido en el Centro de Especialistas de Infantería de Marina (CEIM) de la Armada de Colombia, ubicado en Coveñas, Colombia.

En 2010, ya en el gobierno de Felipe Calderón y con el almirante Francisco Saynez al frente de la Semar, dos francotiradores fueron enviados al CTE de la Armada de Colombia. Uno de ellos, el Maestre Pedro, obtuvo el primer lugar en competencia contra 24 tiradores navales de fuerzas armadas de países como Brasil, Ecuador, Argentina, Chile, Costa Rica y Perú.

En 2012, la Marina envió a un grupo de 10 elementos de las FES a la competencia internacional “Fuerzas Comando 2012”, celebrada en el Fuerte Tolemaida, en Colombia. En ese grupo iban el Maestre Fidel, el otro francotirador de la UNOPES que acudió al curso CET dos años antes, y la Teniente Ángela Tabares, la primera mujer de la Marina admitida en las FES navales.

Entérate: ‘Es una simulación, no quieren investigar a la Marina’, denuncian por caso de desapariciones en Nuevo Laredo

Brazo contra el narcotráfico 

Paradójicamente, su alto grado de efectividad y letalidad las habría llevado también a ser utilizadas como brazo ejecutor en la misma dinámica de combate al narcotráfico, esto en el norte del país.

Entre mayo de 2017 y noviembre de 2018, elementos de la Marina pertenecientes a la UNOPES operaron en varios municipios de los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas con la misión de actuar contra los cárteles del Golfo, de los Zetas y del Noreste.

El objetivo era combatir a operadores y líderes regionales de estos grupos para obtener información sensible y poder actuar luego en operaciones amplias y formales en contra de cada una de esas organizaciones.

En ese lapso se estima que los integrantes de la UNOPES involucrados habrían participado en la desaparición de personas a quienes identificaron o sospechaban que pertenecían a los cárteles dominantes en el noreste de México.

Por estos acontecimientos la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió las Recomendaciones 35VG/2020 y 36VG/2020, dirigidas al almirante José Rafael Ojeda Durán, por los delitos de desaparición forzada y supuestas ejecuciones extrajudiciales.

La CNDH aseguró tener evidencias que acreditan Violaciones graves a los derechos humanos cometidas por personal naval el 11 de octubre de 2016, cuando un comando de entre 20 y 25 elementos de la Marina a bordo de camionetas oficiales ingresaron sin justificación legal a un motel de Ciudad Camargo y se dirigieron a dos habitaciones para detener a cuatro personas que se encontraban hospedadas allí y a otra más de nacionalidad estadounidense, sin presentar orden de aprehensión ni acreditar flagrancia de algún delito.

La CNDH acreditó que las detenciones fueron ilegales y arbitrarias y durante estas el personal naval arrancó las cámaras de videovigilancia de la recepción del motel donde se encontraban alojados para evitar que se conocieran los hechos y que hubiera evidencia de lo sucedido.

Los detenidos fueron subidos a camionetas de la Marina “y partieron con destino desconocido, sin que hasta la fecha se conozca su paradero, vulnerando así los derechos humanos a libertad y seguridad personal de las víctimas, previstos en el artículo 16, párrafo cuarto constitucional”, se indica en un comunicado de la CNDH sobre este caso y la Recomendación emitida.

Durante los hechos, los marinos también detuvieron de manera arbitraria a una persona a quien retuvieron ilegalmente y liberaron hasta el día siguiente. Su testimonio fue fundamental para que se avanzara en la investigación del caso para que casi cuatro años más tarde se enviara la Recomendación 035VG/2020 a la Marina.

En ella se le solicita al actual titular de la Semar, cuatro años después de ocurridas las desapariciones, “inscribir a las víctimas en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas; efectuar una búsqueda efectiva para localizarlos y presentarlos con vida o, de ser el caso, se ubiquen y entreguen a sus familiares sus restos mortales (sic), además de que éstos últimos deberán ser inscritos en el Registro Nacional de Víctimas, a fin de que se les repare integralmente el daño, se les proporcione atención médica y psicológica y se les otorgue una compensación y/o indemnización justa”.

También se le solicita, como ha sucedido siempre en otras recomendaciones enviadas a la Semar a o al Ejército Mexicano, “impartir un curso de capacitación en materia de derechos humanos al personal de la Marina e implementar en sus operativos, de manera regular, el uso de las cámaras fotográficas y de videograbación y grabación de audio, a fin de contar con evidencias de que su actuación es respetuosa de los derechos humanos”.

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El inquietante aumento de los suicidios entre las mujeres en Japón durante la pandemia

Los efectos económicos y sociales de la pandemia y una conducta de imitación por casos de suicidio entre celebridades están impulsando este "impactante" fenómeno en el país asiático.
23 de febrero, 2021
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Japón informa de los suicidios con mayor rapidez y precisión que cualquier otro país del mundo. A diferencia de la mayoría de los países, se recopilan las cifras al final de cada mes.

Durante la pandemia de covid-19 los números han contado una historia inquietante.

En 2020, las tasas de suicidio en Japón subieron por primera vez en 11 años. Lo más sorprendente es que, mientras los suicidios masculinos descendieron ligeramente, las tasas entre las mujeres se dispararon casi un 15%.

Solo en octubre, la tasa de suicidios femeninos en el país dio un salto de más del 70%, en comparación con el mismo mes del año anterior.

¿Qué está ocurriendo? ¿Y por qué la pandemia parece estar afectando mucho más a las mujeres que a los hombres?

*Advertencia: Algunos pueden encontrar el contenido de esta historia perturbador

Encontrarse cara a cara con una joven que ha intentado suicidarse en repetidas ocasiones es una experiencia inquietante. Ha despertado en mí un nuevo respeto por quienes trabajan en la prevención del suicidio.

Estoy sentada en un centro de acogida en el barrio rojo de Yokohama, dirigido por una organización benéfica dedicada a la prevención del suicidio que se llama Proyecto Bond.

Al otro lado de la mesa hay una mujer de 19 años, con el pelo recogido. Está sentada. Muy quieta.

En silencio, sin mostrar emoción alguna, empieza a contarme su historia.

Dice que todo empezó cuando tenía 15 años. Su hermano mayor empezó a abusar de ella con violencia. Al final se escapó de casa, pero eso no puso fin al dolor y la soledad.

Acabar con su vida parecía la única salida.

“Desde el año pasado por estas fechas, he estado entrando y saliendo del hospital muchas veces”, me cuenta.

“Intenté muchas veces suicidarme, pero no lo conseguí, así que ahora supongo que he renunciado a intentar morir”.

Lo que la detuvo fue la intervención del Proyecto Bond. Le encontraron un lugar seguro para vivir y empezaron a darle asesoramiento intensivo.

Jun Tachibana es la fundadora del Proyecto Bond. Es una mujer fuerte, de 40 años, con un optimismo infatigable.

Jun Tachibana

BBC
Tachibana, del Proyecto Bond, afirma que la covid-19 parece estar llevando al límite a quienes ya son vulnerables.

“Cuando las chicas tienen verdaderos problemas y sufren, realmente no saben qué hacer”, asevera.

“Nosotros estamos aquí, dispuestos a escucharlas, a decirles: estamos con vosotras”.

Tachibana afirma que la pandemia parece estar llevando al límite a quienes ya son vulnerables.

Describe algunas de las desgarradoras llamadas que ha recibido su personal en los últimos meses.

Escuchamos muchas frases como “Quiero morir” o “No tengo adónde ir”, asegura. “Dicen: ‘Es tan doloroso, me siento tan sola que quiero desaparecer'”.

Para quienes sufren abusos físicos o sexuales, la pandemia ha empeorado mucho la situación.

“Una chica con la que hablé el otro día me confesó que su padre la acosa sexualmente”, cuenta Tachibana.

“Pero, debido a la pandemia, su padre no trabaja mucho y está más en casa, así que no puede escaparse de él”.

Un patrón “muy inusual”

Si se observan los anteriores periodos de crisis en Japón, como la crisis bancaria de 2008 o el colapso del mercado bursátil y la burbuja inmobiliaria a principios de la década de 1990, el impacto se dejó sentir sobre todo en los hombres de mediana edad.

Se observaron grandes picos en las tasas de suicidio masculino.

Pero la crisis de la covid-19 es diferente, está afectando a los jóvenes y, en particular, a las mujeres jóvenes. Las razones son complejas.

Número de suicidios en Japón. 2008 - 2020. .

Japón solía tener la tasa de suicidio más alta del mundo desarrollado.

En la última década, ha tenido un gran éxito en la reducción de las tasas de suicidio: han caído alrededor de un tercio.

La profesora Michiko Ueda es una de las principales expertas en suicidios de Japón. Me cuenta lo impactante que ha sido presenciar el fuerte retroceso de los últimos meses.

“Este patrón de suicidios femeninos es muy, muy inusual”, me revela.

“Nunca había visto un aumento tan grande en mi carrera como investigadora en este tema. Lo que ocurre con la pandemia de coronavirus es que las industrias más afectadas son las que cuentan con personal femenino, como el turismo y el comercio minorista y las industrias alimentarias”.

Japón ha visto aumentar considerablemente el número de mujeres solteras que viven solas -muchas de ellas optan por ello en lugar de casarse- lo que desafía los tradicionales roles de género que aún perviven en el país.

La profesora Ueda afirma que las mujeres jóvenes también son mucho más propensas a tener empleos precarios.

depresión

Getty Images
En octubre del año pasado, 879 mujeres se quitaron la vida. Esto supone un aumento de más del 70% respecto al mismo mes de 2019.

“Muchas mujeres ya no están casadas”, relata.

“Tienen que mantener su propia vida y no tienen trabajos permanentes. Así que, cuando ocurre algo, por supuesto, se ven afectadas muy duramente”.

“El número de pérdidas de empleo entre el personal no permanente es enorme en los últimos ocho meses”.

Hay un mes que destaca. En octubre del año pasado, 879 mujeres se quitaron la vida. Esto supone un aumento de más del 70% respecto al mismo mes de 2019.

Los titulares de los periódicos dieron la voz de alarma.

Algunos comparaban el número total de suicidios de hombres y mujeres en octubre (2.199) con el número total de muertes en Japón por coronavirus hasta ese momento (2.087).

Algo particularmente extraño estaba ocurriendo.

El 27 de septiembre del año pasado, una actriz muy famosa y popular llamada Yuko Takeuchi fue encontrada muerta en su casa. Después se conoció que se había quitado la vida.

Yuko Takeuchi

Getty Images
La actriz japonesa Yuko Takeuchi fue encontrada muerta en su casa y los expertos han percibido un efecto de imitación.

Yasuyuki Shimizu es un antiguo periodista que ahora dirige una organización benéfica dedicada a combatir el problema del suicidio en Japón.

“Desde el día en que se hace público que un famoso se ha quitado la vida, el número de suicidios aumenta y se mantiene así durante unos 10 días”, estima.

“A partir de los datos podemos ver que el suicidio de la actriz el 27 de septiembre provocó 207 suicidios femeninos en los 10 días siguientes”.

Si se observan los datos de los suicidios de mujeres de la misma edad que Yuko Takeuchi, las estadísticas son aún más reveladoras.

“Las mujeres de 40 años fueron las más influenciadas de todos los grupos de edad”, sostiene Shimizu.

“Para ese grupo (la tasa de suicidio) se duplicó con creces”.

Otros expertos coinciden en que existe una conexión muy fuerte entre los suicidios de famosos y un repunte inmediato de los suicidios en los días posteriores.

El fenómeno de los famosos

Este fenómeno no es exclusivo de Japón, y es una de las razones por las que informar sobre el suicidio es tan difícil.

Cuanto más se hable del suicidio de un famoso en los medios de comunicación y en las redes sociales, mayor será el impacto en otras personas vulnerables.

Una investigadora de este tema es Mai Suganuma. Ella misma vivió de cerca un suicidio. Cuando era adolescente, su padre se quitó la vida.

Ahora colabora en apoyar a las familias de otras personas que se han suicidado.

Y al igual que el coronavirus está dejando a familias sin poder llorar a sus seres queridos, también está haciendo más difícil la vida a los parientes de las víctimas de suicidio.

“Cuando hablo con los familiares, su sentimiento por no poder salvar a su ser querido es muy fuerte, lo que a menudo hace que se culpen a sí mismos”, explica Mai Suganuma.

People walk past the entrance of an Karaoke store closed due to the spread of the conoravirus in Tokyo

Getty Images
Las calles de Japón se han vaciado por la tercera ola de la pandemia.

“Yo también me culpé por no haber podido salvar a mi padre”.

“Ahora les dicen que deben quedarse en casa. Me preocupa que el sentimiento de culpa se haga más fuerte. Para empezar, los japoneses no hablan de la muerte. No tenemos una cultura de hablar de los suicidios”.

Japón se encuentra ahora en la tercera ola de infecciones por covid-19, y el gobierno ha ordenado un segundo estado de emergencia.

Es probable que se prolongue hasta bien entrado febrero. Más restaurantes, hoteles y bares están cerrando sus puertas. Más personas están perdiendo sus empleos.

Para Ueda hay otra pregunta persistente. Si esto ocurre en Japón, sin cierres estrictos, y con relativamente pocas muertes por el virus, ¿qué está ocurriendo en otros países donde la pandemia es mucho peor?


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