CDMX sigue en naranja, pero aumenta la alerta; cerrarán bares y antros
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Cuartoscuro

CDMX sigue en naranja, pero aumenta la alerta; cerrarán bares y antros aunque den servicio de restaurantes

La jefa de gobierno informó que suspenderán el programa ReABRE que permitía la apertura de estos lugares y se reducirán los horarios de servicio para otros comercios.
Cuartoscuro
13 de noviembre, 2020
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Ante el aumento de hospitalizaciones por COVID-19, la Ciudad de México continuará en semáforo naranja con alerta y el gobierno aplicará nuevas restricciones a partir de mañana.

Hasta este viernes suman 3,227 personas hospitalizadas por COVID en CDMX, de las cuales 2,410 están en hospitalización general y 817 intubadas. Mientras que en la Zona Metropolitana del Valle de México hay 4,217 pacientes hospitalizados, 3,230 no graves y 1,017 intubados.

En conferencia de prensa, la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, informó que del 5 al 12 de noviembre la capital pasó del 42 al 46% de la ocupación hospitalaria, y en el mismo periodo se pasó de 73 a 93 atenciones COVID por semana.

El promedio diario de hospitalizaciones durante noviembre ha sido de 271, 33 más que el promedio de octubre, cuando hubo 238 hospitalizaciones por día.

Lee: CDMX, cerca del semáforo rojo por alza de hospitalizaciones

Nuevas medidas restrictivas 

Por estas razón, el gobierno capitalino anunció que a partir de mañana y durante los siguientes 15 días no podrán abrir los bares, antros y cantinas que ofrecían servicio de restaurantes gracias al programa ReABRE, el cual también se suspenderá por el mismo periodo.

Además, a partir del lunes, gimnasios, boliches, cines y teatros, exposiciones, museos, acuarios y casinos tendrán que cerrar a las 7 de la noche y no a las 10 como estaba permitido.

También habrá una disminución de horarios en los centros de culto, como iglesias y templos.

Adicionalmente reforzarán el trabajo en las colonias prioritarias visitando casa por casa para identificar más casos en etapas tempranas y aislarlos. Se colocarán macro kioscos en zonas de alta afluencia y se aplicarán más pruebas de antígeno con resultados más rápidos.

Los kioscos se colocarán en lugares como estaciones de metro y zonas céntricas.

Sheinbaum pidió a la población no realizar reuniones de más de 10 personas y respetar las medidas de prevención, y recordó a los establecimiento que seguirán con sus actividades las medidas de un 30% de aforo, servicio en mesas hasta las 10 de la noche y el uso de mesas al aire libre.

Lee: CDMX busca 5 mil voluntarios para pruebas de vacuna china contra COVID

“Esta es una emergencia, han crecido las hospitalizaciones, nadie quiere pasar al semáforo rojo (…) hacemos un llamado a la población para que no baje la guardia y que esté atenta del aumento de contagios y particularmente de hospitalizaciones”, dijo.

La jefa de gobierno argumentó que el incremento de contagios y hospitalizaciones puede deberse más a las concentraciones en bares y cantinas que no respetaron las medidas del programa de ReABRE, que a la acumulación de gente en plazas comerciales o de fieles en centros de culto.

Pese al aumento de casos, Sheinbaum dijo que la CDMX aún está lejos de llegar a los niveles que obliguen a regresar al semáforo rojo, pero agregó que de continuar el incremento las restricciones podrían aumentar y mantenerse por varias semanas.

Al día de hoy, en la Ciudad de México suman 175,946 casos confirmados acumulados por COVID, así como 15,997 defunciones.

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Rusia y Ucrania: dejan cadáveres y cementerio de tanques en Bucha tras la retirada de tropas rusas

Un equipo periodístico de la BBC registra la total destrucción en la localidad de Bucha.
4 de abril, 2022
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Advertencia: esta nota incluye imágenes que pueden herir su sensibilidad.

Una avenida en el suburbio de Bucha se convirtió en el primer lugar donde quedaron enterradas las esperanzas de Rusia de rodear y entrar a Kiev e intentar deponer el gobierno del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.

Sucedió dos o tres días después de que las primeras fuerzas rusas cruzaran a Ucrania el 24 de febrero, cuando militares ucranianos destruyeron una columna de tanques y vehículos de transporte blindados rusos que pasaban por el pueblo de Bucha hacia la capital, Kiev.

El convoy quedó destruido en una de las primeras de muchas emboscadas ucranianas que frenaron en seco el avance ruso.

Nuestro equipo de la BBC pudo llegar a Bucha porque los últimos soldados rusos se retiraron durante el pasado viernes, como parte de lo que el Kremlin ha descrito como una decisión calmada y racional de concentrar la guerra en el este de Ucrania.

Moscú afirma, sin pruebas ni confiabilidad, que sus objetivos en el centro de Ucrania han sido alcanzados y que nunca incluyeron la toma de Kiev.

La dura resistencia ucraniana

La verdad es que una inesperadamente feroz y bien organizada resistencia ucraniana los detuvo en las afueras de la capital, y la evidencia de esto incluye los restos oxidados y torcidos de la columna que todavía yacen donde fue destruida en esa calle suburbana.

Un residente de Bucha con un pan molde

BBC/Kathy Long
Los lugareños dicen que durante semanas no había podido tener pan.

Tras dos o tres semanas de guerra, los invasores rusos se quedaron sin impulso. En las calles de Bucha se puede ver.

Las tropas élite de las fuerzas aerotransportadas de Rusia entraron en el pueblo en vehículos blindados, suficientemente ligeros para ser trasladados en avión.

Llegaron desde el aeropuerto de Hostomel, a unos pocos kilómetros de distancia, que fue atacado y tomado por paracaidistas rusos que descendieron de helicópteros el primer día de la invasión.

Entonces, la fuerzas ucranianas opusieron una resistencia feroz. Cuando la columna se desplazó por Bucha camino a Kiev, tuvieron un duro despertar.

La emboscada

La carretera es estrecha y recta, el lugar ideal para una emboscada. Los testigos dicen que los ucranianos atacaron el convoy con drones Bayractar que le compraron a Turquía. Otros lugareños indicaron que los voluntarios de la defensa territorial de Ucrania también se encontraban en la zona.

Fosa común en Bucha

Getty Images
Tras la recaptura de la ciudad se han cavado fosas comunes debido a la cantidad de cadáveres hallados.

De cualquier manera que lo hubieran logrado, los vehículos de vanguardia y retaguardia fueron destruidos, atrapando a los de en medio. Los escombros no han sido tocados. Cinturones de munición con proyectiles de 30 mm yacen en los linderos de césped, con muchas piezas abandonadas de artillería peligrosa y dañada.

Los jóvenes reclutas salieron corriendo, rogando que no los entregaran a la defensa territorial ucraniana, dijeron los lugareños.

Un hombre de unos 70 años, que dijo llamarse Hrysta, expresó: “Me dieron lástima. Eran tan jóvenes, entre 18 y 20 años, con todas sus vidas por delante”.

Cadáveres en la calle

Parece que los rusos, a medida que preparaban el retiro de Bucha, no tuvieron la misma compasión. Había por lo menos 20 hombres muertos en la calle cuando las tropas ucranianas entraron en el pueblo.

El alcalde dijo que enterraron a 280 personas en fosas comunes.

Los pocos civiles que permanecieron dijeron haber intentado evitar cruzarse con los rusos. Encendieron hogueras frente a sus edificios de la era de Khrushchev, para cocinar al aire libre porque habían cortado el gas, la electricidad y el agua.

Civil muerto en Bucha

Getty Images
Las tropas ucranianas que han retomado el control de la ciudad han tenido que encargarse de los cuerpos dejados atrás.

Los voluntarios están trayendo suministros de Leópolis, en el occidente de Ucrania, y de países muy alejados de la guerra, al menos en términos geográficos.

“Este es el primer pan que he comido en 38 días”, dijo una mujer llamada Maria, mirando una bolsa plástica con unos modestos panecillos. Su hija Larysa me guio una visita al edificio residencial de la era soviética.

Muchas personas que se habían ido a lugares más seguros, o al exterior, habían trancado sus puertas de seguridad con cerrojos. Los rusos las abrieron arrancándolas de los linteles de concreto y las jambas.

Las puertas arrancadas en un edificio de apartamentos en Bucha

BBC/Kathy Long
Las puertas arrancadas en un edificio de apartamentos en Bucha.

Golpe al orgullo nacional

A unos kilómetros de distancia, el rastro de la devastación conduce al aeropuerto de Homostel. Las tropas aerotransportadas de Rusia intentaron usarlos como base de su avanzada hacia Kiev.

El avión de transporte más grande del mundo fue destruido al comienzo. El techo del enorme hangar que se construyó para guardarlo estaba agujerado con una constelación de huecos de metralla. El avión, conocido por la palabra ucraniana Mriya, que significa sueño, yace ahí roto desde el dorso, con grandes trozos de fuselaje y motores alrededor.

Su suerte es un reflejo de lo que le está pasando a Ucrania. Una enorme cantidad de orgullo nacional fue invertido en la construcción de esa aeronave, un símbolo de la capacidad de Ucrania de realizar grandes proyectos por todo el mundo.

Reacciones

Ya retirado el ejército ruso, los cadáveres de civiles encontrados en Bucha y en otros lugares cerca de Kiev se están convirtiendo en una de las imágenes más impactantes de los estragos de la guerra de Rusia contra Ucrania.

Alemania lo ha condenado como un “crimen de guerra terrible”. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, calificó las imágenes como “insoportables”. Y el primer ministro británico, Boris Johnson, afirmó que esos “horribles ataques” son evidencia de crímenes de guerra.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, describió las escenas de cuerpos tirados en las calles como “una patada en el estómago”.

El avión Mriya destruido dentro de un hangar en el aeropuerto de Hostomel

BBC/Jeremy Bowen
El avión más grande del mundo, el Mriya, era símbolo de orgullo de Ucrania. Así quedó destruido.

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