Obstáculos del gobierno de Coahuila para implementar la videovigilancia
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Videovigilancia en Coahuila: los obstáculos técnicos, legales y políticos para implementarla

Coahuila es el primer estado en vías de implementar un sistema de videovigilancia que identifique rostros de personas, pero el gobierno de Miguel Ángel Riquelme enfrenta una serie de obstáculos para arrancar la operación de esta controversial tecnología que atenta contra los derechos de los ciudadanos.
Quinto Elemento Lab
Por Federico Pérez y Paloma Robles / Quinto Elemento Lab
11 de noviembre, 2020
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La tarde del 27 de septiembre, en la Plaza de Armas de Saltillo, Coahuila, tres cámaras dispuestas en una torre de seguridad a pie de calle, cuatro en un edificio, dos instaladas en los extremos del Palacio de Gobierno y tres más en la puerta de entrada, captaron el regreso a las calles de grupos feministas tras meses de confinamiento. Ese día protestaron por la muerte de Alondra Gallegos García, una joven de 20 años víctima de feminicidio.

Fue la primera vez que las caras de decenas de manifestantes y activistas quedaron grabadas en los servidores del nuevo sistema de videovigilancia inteligente del estado.

En los Centros de Control, Comando, Comunicación y Cómputo (C4) de Torreón y Saltillo, grupos de policías estatales y funcionarios monitorean las calles en busca de personas con comportamientos sospechosos. Es el primer intento en México de operar a nivel estatal un sistema que reconoce rostros a través de datos biométricos, un compuesto matemático que deriva de la geometría facial, y cuyo avance e implementación en el mundo no ha estado libre de críticas.

En las computadoras habilitadas para la vigilancia en los C4, una interfaz de diseño futurista muestra el procesamiento de rostros captados por cámaras de reconocimiento facial. Un día después de la manifestación feminista, el sistema ya registraba más de 44.7 millones de capturas de imágenes de rostros en Coahuila.

Un software con inteligencia artificial integrado a las cámaras procesa las imágenes y las compara con otros rostros almacenados en el sistema y cuyos perfiles ya han sido identificados previamente. El sistema compara y coteja rostros automáticamente y en tiempo real y si se genera un match, el programa emite una alerta y activa un protocolo de seguimiento por parte de elementos de la policía con capacidad de reacción.

A decir de las autoridades, el sistema es tan avanzado que puede distinguir a personas con cubrebocas o pasamontañas, inclusive cuando las imágenes son borrosas.

“Con este sistema de videointeligencia hoy Coahuila se pone a la vanguardia, somos el primer estado de la república en tener este software”, presumió el gobernador Miguel Ángel Riquelme en abril de 2019. Un año y medio después, todo indica que la celebración resultó anticipada, pues su gobierno todavía no ha podido arrancar cabalmente el plan.

Y es que el proyecto ha enfrentado a una serie de obstáculos técnicos, legales y políticos. El gobierno estatal no ha logrado acceso a bases de datos federales para hacer tareas de cotejo y, de conseguirlo, el equipo computacional que ahora tienen no sería suficiente para almacenarlas y al mismo tiempo cumplir con las normativas que homologan los sistemas de vigilancia en México. Tampoco existen marcos legales que regulen el uso de datos biométricos y las estrategias oficiales para proteger los derechos humanos en relación a la tecnología han sido superficiales.

Pero dado el historial de violencia en Coahuila, a pocos les ha preocupado la llegada de una tecnología que ha detonado debates a nivel internacional y que ha sido prohibida en distintos lugares del mundo por su potencial de contravenir derechos humanos e importantes irregularidades técnicas. En Coahuila, la promesa de seguridad se sobrepone a todo.

Leer más: Videovigilancia y uso de tecnologías para prevenir la delincuencia

Una compra de impulso

 Desde el inicio de su administración en diciembre de 2017, Riquelme aseguró a los coahuilenses que no regresaría la época de violencia que marcó al estado durante los sexenios de los hermanos Moreira. “Coahuila no bajará la guardia en seguridad”, repite el gobernador a manera de eslogan en sus reuniones de gabinete y anuncios públicos.

A cinco meses de arrancar su gobierno, Riquelme encabezó una gira por China en búsqueda de inversión extranjera que resultó en un hermanamiento comercial con la provincia de Jiangsu. Cautivado con la red de cámaras instaladas en las calles de las ciudades que visitó, el gobernador se embarcó en una aventura para adquirir un sistema de reconocimiento facial con el que buscaría revolucionar la seguridad de su estado.

El 1 de abril de 2019, en un evento magistral en el patio central del Palacio Rosa en Saltillo, Riquelme presentó su proyecto de videointeligencia. Lo acompañaron empresarios locales, funcionarios de seguridad, miembros del ejército y Zhijie Li, CEO mundial de Dahua Technology, una empresa subsidiada por el gobierno chino que desarrolla tecnologías de vigilancia y a la que se le compraron por adjudicación directa cerca de 1,300 cámaras.

En septiembre de ese año, representantes del gobierno se reunieron en Hangzhou con directivos de Dahua, para revisar los avances de la instalación de cámaras en territorio coahuilense. Un mes después, Dahua fue puesta en una “lista negra” por el Departamento de Comercio de Estados Unidos por su participación en la represión, detenciones arbitrarias y vigilancia de grupos minoritarios musulmanes por parte del gobierno chino.

Estas preocupaciones no eran un caso aislado, estaban marcadas por un historial de vulnerabilidades técnicas de la empresa. En 2017, la compañía de ciberseguridad ReFirm Labs encontró “puertas traseras” en un red de cámaras Dahua que enviaban información a direcciones IP desconocidas en China y permitían a personas no autorizadas acceder de manera remota a los datos de los usuarios y sus contraseñas. Y un año atrás, alrededor de un millón de cámaras Dahua instaladas en Brasil, Colombia y Taiwán fueron hackeadas y convertidas en “bots” para ejercer campañas de extorsión y sobrecargar otros sistemas siendo atacados.

Pero los señalamientos contra Dahua no descarrilaron el proyecto en Coahuila y para el 3 de  noviembre de 2019 ya se había instalado el 95% de las cámaras en Torreón y Saltillo, según informó Riquelme. El gobierno siguió adelante con la inversión de 600 millones de pesos, de los cuales se sabe poco. La Secretaría de Finanzas reservó toda la información relativa a la compra, el contrato, los cheques y las facturas emitidas. Lo único que detalló es que se han erogado 273 millones para la instalación del sistema en la región Laguna y otros 285.7 millones en la región Sureste.

La oficina del gobernador declinó hacer comentarios para este reportaje.

Un sistema desaprovechado

Al presentar su proyecto, Riquelme afirmó que el sistema de videovigilancia podría consultar las bases de datos de Plataforma México y que inclusive podría aliarse con el Instituto Nacional Electoral (INE) para rastrear a posibles criminales. Pero al día de hoy, el gobierno coahuilense no tiene esos convenios y el sistema no está conectado a bases de datos nacionales.

Por ahora, la red de cámaras está en “estado de prueba” y todavía no funciona a su máxima potencia. Así lo reconoció el director de la plataforma C4, Luis Campos, quien fue llamado a supervisar su implementación después de una larga trayectoria diseñando proyectos de tecnología aplicada a distintas áreas de gobierno.

“Estamos en la etapa de prueba, pero ya funcional, ya en pruebas prácticas”, dijo Campos en entrevista.

A pesar de sus capacidades, en este momento el alcance del sistema es limitado. Y es que para agregar bases de datos más amplias se necesitaría por lo menos tres veces más de la memoria computacional con la que se cuenta en Coahuila.

Campos confirmó que el cotejo de imágenes sólo se hace por medio de “listas de excepción”, un concepto policial que se refiere a un listado de rostros que provee la fiscalía local. El sistema tiene cargada una “lista negra” de rostros de personas con órdenes de captura y una “lista blanca” de rostros de personas desaparecidas. Hasta la fecha, estas listas están compuestas por menos de un centenar de rostros, que son buscados de manera automática en millones de imágenes siendo captadas por el sistema.

De las casi 1,300 cámaras que se compraron a Dahua solo un tercio tiene la facultad de detectar rostros. Las otras son cámaras para la identificación de placas vehiculares y para monitoreo convencional a través de circuitos cerrados. Esta información no había sido esclarecida por las autoridades, que más bien enfatizaban el reconocimiento facial como la cualidad distintiva de su nuevo sistema de videovigilancia.

Aunque el gobernador ha insistido en que, inclusive en estado de prueba, las cámaras ya han servido para resolver crímenes, su efectividad para reconocer rostros continúa sin ser demostrada. La realidad es que el software no ha arrojado ningún match positivo de la “lista negra” de personas buscadas, y de la “lista blanca” las autoridades han dicho que han habido tres coincidencias entre imágenes capturadas y los registros, pero no han ofrecido detalles sobre hallazgos de personas desaparecidas.

 Sin regulación para operar

 El sistema de videovigilancia en Coahuila ya está en uso, pero no hay un ordenamiento legal que asegure el correcto tratamiento de los datos personales que son captados. La Secretaría de Seguridad Pública estatal opera el sistema amparada en la norma técnica de 2016 para estandarizar los sistemas de videovigilancia a nivel federal, que no contempla detalladamente el reconocimiento facial y la recolección de datos biométricos.

Los encargados del sistema en Coahuila aseguran que la tecnología no se liberará de manera “total” sino hasta que esté bien regulada y afirman que la Consejería Jurídica del gobierno del estado está trabajando en la creación de una nueva ley estatal para tal fin.

Esa iniciativa no ha sido presentada aún ante el Congreso y los legisladores desconocen sus avances. “No hemos hecho lo conducente al respecto. Ya son varios meses que esta tecnología está funcionando y no hemos cuestionado de manera pertinente cómo va la regulación de su uso”, reconoció el diputado Juan Carlos Guerra, coordinador de la Comisión de Seguridad Pública en el Congreso local.

Quinto Elemento Lab tuvo acceso a un borrador de la iniciativa de un proyecto de decreto que sería suscrito por el gobernador para crear la “Ley que Regula el Uso de Cámaras de Videovigilancia y Videointeligencia para la Seguridad Pública del Estado de Coahuila de Zaragoza”.

El documento confirma el interés por usar bases de datos más amplias: contempla que la plataforma de reconocimiento facial tenga acceso a aquellas que conforman el Sistema Nacional de Información, las cuales están a cargo de Plataforma México y cuya operatividad es responsabilidad del Centro Nacional de Información (CNI). Estas son bases de datos creadas por ministerios públicos e instituciones policiales de los tres órdenes de gobierno y contienen información criminalística de personas sujetas a un proceso o investigación penal, gente sentenciada y personal de seguridad pública y seguridad privada, entre otras.

Dentro de los protocolos técnicos y candados de seguridad actuales de Plataforma México no es posible vincular dichas bases de datos con tecnologías como la de Coahuila. Sin embargo, David Pérez Esparza, titular del CNI, confirmó estar colaborando con Coahuila en un proyecto de interconexión que le permitiría al estado acceder de manera directa y en tiempo real a dichas bases de datos. Aunque consideró que esto representa un reto técnico significativo y que sería un proceso tardado y muy costoso para el estado.

Instalación selectiva

Coahuila llegó a ser una de las regiones del país más afectadas por la delincuencia organizada entre 2011 y 2017, aunque los datos de incidencia delictiva de la Secretaría de Seguridad Pública federal registran una disminución de 36% en los delitos entre 2018 y 2020, con excepción de zonas como la región centro y carbonífera de Coahuila. En esas áreas desde hace dos años aumentó la violencia, particularmente en los municipios de Candela y Juárez, según datos del Consejo Cívico de las Instituciones de Coahuila.

Pero los sitios donde están ubicadas las cámaras no siempre coinciden con las regiones donde ocurren más crímenes. Es más, el sistema está enfocado en áreas metropolitanas y en colonias residenciales con interés económico.

La Secretaría de Seguridad Pública del estado ha negado peticiones de transparentar las ubicaciones exactas de las cámaras, pero un mapeo realizado durante esta investigación en Torreón identificó una gran cantidad de cámaras Dahua en Torreón Jardín y Campestre La Rosita, dos colonias de alto poder adquisitivo, que además son sede de la casa de gobierno del estado de Coahuila. De ser todas parte del programa del estado, esta concentración representaría el 65% de los puntos de vigilancia de toda la región Laguna.

El proyecto de vigilancia tuvo un recibimiento caluroso por parte del sector empresarial, quienes incluso han ofrecido poner a disposición del gobierno recursos propios para incrementar la red de cámaras.

“La autoridad no busca invadir la privacidad, simplemente tener ojos en la calle”, dijo en entrevista el presidente de la Cámara Nacional de Comercio en Torreón, Luis Cuerda Serna.

El sistema fue calificado como “fabuloso” por Carlos Braña Muñoz, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación en Torreón. “Se nos olvida que hace 8 años no podías salir y cuando salías tenías miedo de que algo te pasara (…) Si yo tuviera que decidir entre mi privacidad y mi libertad, voy a poner mi libertad por encimita”, afirmó.

Consulta aquí el reportaje completo de Quinto Elemento Lab

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500 años de la Conquista México- Tenochtitlan: ¿una traición indígena?

La caída de México-Tenochtitlan, ocurrida justo este viernes hace 500 años, el 13 de agosto de 1521, cambió todo en el mundo prehispánico. ¿Cómo se fraguó y por qué dejó a una facción como "traidora"?
13 de agosto, 2021
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Hace 500 años ocurrió uno de los episodios más transformadores de la historia de México.

El 13 de agosto de 1521, hace justo ahora 500 años, la ciudad indígena de México-Tenochtitlan -hoy Ciudad de México- fue capturada luego de un estado de sitio y batallas encarnizadas que se prolongaron durante tres meses.

Era la conquista de México, la cual fue protagonizada por miles de guerreros con rostro y color de piel familiar para los mexicas que gobernaban aquella imponente urbe.

Y es que tal hazaña fue obra de un ejército 99% indígena.

El otro 1% era un contingente de hispanos, esclavos africanos e indígenas caribeños encabezados por un hombre, el español Hernán Cortés.

“Lo que los une es un enemigo común, los de México-Tenochtitlan”, dice a BBC Mundo el historiador Miguel Pastrana, un investigador sobre el periodo indígena-colonial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cortés fue el gran articulador de una alianza que los indígenas en ese momento, subraya Pastrana, entendieron de otra manera. Entonces desconocían que desembocaría en el poder hispano en América.

“Hasta la caída de Tenochtitlan, los indígenas ven a los españoles como un grupo más de tantos. No concibieron la magnitud del cambio que se avecinaba. No son del todo conscientes de las implicaciones de la presencia española”, advierte el investigador.

Una ilustración de Tenochtitlan

DEA PICTURE LIBRARY/De Agostini via Getty Images
Hernán Cortés describió Tenochtitlan como una urbe palaciega. Esta ilustración, del año 1900 aprox., muestra la plaza central y el Templo Mayor en el siglo XVI.

Eso ha dejado a pueblos mexicanos con origen indígena, como Tlaxcala, bajo el estigma de “traición”.

Pero una revisión fiel de los hechos muestra que lo ocurrido hace 500 años no fue ni una gesta épica de los hispanos ni una traición indígena, sino el producto de una alianza muy pragmática.

Los indígenas no eran un pueblo único

Una cosa hay que tener clara para comprender lo que ocurrió, explican los historiadores: los pueblos indígenas de la región eran muchos y cada uno actuaba conforme a sus propios intereses.

Había señoríos, los atépetl, cada uno de las cuales tenía su propio gobernante (tlatoani), su pueblo y su territorio.

Altépelt, o ciudad-Estado. La organización política de aquella época estaba conformada por los "altépetl", o ciudad-Estado [ México-Tenochtitlan Era la principal ciudad-Estado de la Triple Alianza, junto a los señoríos de Texcoco y Tacuba. ],[ Tlaxcallan Era la unión de cuatro altépetl: Tepeticpac, Tizatlán, Ocotelulco y Quiahuiztlán. Se aliaron con los europeos. ] , Source: Fuente: UNAM, Image: Códice Osuna.

En la práctica funcionaban como ciudad-Estado, cada uno de los cuales construía alianzas para expandirse y defenderse.

La más poderosa era la Triple Alianza, conformada por los señoríos de México-Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba, que controlaban a decenas de pueblos de los alrededores, en algún momento más de 50.

Los señoríos bajo su dominio debían pagar tributo y servirles de apoyo militar, administrativo y hasta religioso, explica Pastrana.

Y había pueblos rivales de los mexicas, como la Confederación de Tlaxcallan (donde hoy se ubica el estado de Tlaxcala), con quienes tuvieron guerras y conflictos mucho antes de la llegada de los europeos.

“Hay muchos pueblos que estaban resentidos con los mexicas por la política expansionista y las reformas de Moctezuma”, el gobernante de la Triple Alianza.

Hernán Cortés y Moctezuma II

Getty Images
La diplomacia entre Hernán Cortés y el rey Moctezuma II duró muy poco tiempo.

Los hispanos habían tenido un primer encuentro con Moctezuma en 1519, pero en junio del año siguiente fueron expulsados de la ciudad tras el enfrentamiento de la “Noche Triste”.

Entonces vino una recomposición de fuerzas que dio fin al dominio mexica un año después.

Cortés se dio cuenta de que debía regresar con una gran alianza indígena para avanzar sobre un objetivo común: la poderosa Triple Alianza.

“Lo que los une es un enemigo común, los tenochcas, y la mutua necesidad”, enfatiza Pastrana.

Los pueblos que se aliaron con Cortés

La alianza que establecieron los pueblos indígenas con los hispanos fue clave para asediar entre mayo y agosto de 1521 a la ciudad de México-Tenochtitlan, la cual vivía momentos de debilidad.

Además de contar con un número de combatientes a caballo y armamento europeo, la fuerza principal del ejército invasor eran los miles de indígenas -principalmente tlaxcaltecas– para combatir la resistencia mexica.

Pero también había fuerza indígena de muchos otros pueblos: Cempoala, Quiahuiztlan, Texcoco, Chalco, Xochimilco, Azcapotzalco y Mixquic.

Una ilustración de la expedición de Cortés

Getty Images
Las fuerzas de Cortés tenían apoyo militar y logístico de los pueblos indígenas, incluso traductores.

“Era un ejército enorme e imponente, con muchísimos efectivos, sobre todo indígenas. Por cada español habría 10 o 15 indígenas, además de las fuerzas de apoyo”, explica Pastrana.

La victoria hispano-indígena fue gradual, con avances y retrocesos jornada tras jornada a partir de mayo de 1521.

Los españoles mandaron construir 13 bergantines, unas embarcaciones que fueron clave para vencer a las canoas que los mexicas usaron exitosamente en el pasado para defender el lago que rodeaba a México-Tenochtitlan.

Luego de varios enfrentamientos, se lograron posicionar en tres de las calzadas que contactaban la isla de Tenochtitlan y su ciudad hermana, Tlatelolco, con tierra firme, cortando así todo suministro de comida y apoyo militar.

Cuadro de Tomás J. Filsinger,

Cortesía de Tomás J. Filsinger
La ciudad de México-Tenochtitlan era una isla conectada por canales a los pueblos vecinos. Cortés huyó hacia Tacuba.

También cortaron el agua potable, haciendo que lentamente cayeran las bajas -calculadas en decenas de miles- y la moral de la ciudad mexica.

Los mexicas tuvieron algunas victorias en las que capturaron españoles a los que les dieron muerte y colocaron sus cabezas en sitios notorios para intimidar a los enemigos, según el relato del cronista Bernardino de Sahagún.

La caída de Cuahtémoc y la Triple Alianza

Cansados del lento avance, y las bajas producto de las pequeñas batallas que ganaban los mexicas, las huestes de Cortés exigieron un ataque final.

Aun dubitativo, el líder del ejército hispano-indígena optó entonces por una ofensiva devastadora y desmoralizante contra el enemigo.

“Para minar la confianza de los mexicas nuevamente, que ahora ya sabían la forma de combatir de los españoles, consideró que debía mostrar una crueldad nunca antes vista“, explica el historiador Julio Arriaga en “La Caída de Tlatelolco”.

En la calzada de Iztapalapa, según relató el propio Cortés en sus “Cartas de Relación”, encontró a mujeres y niños buscando comida.

“Casi sin dudarlo, se lanzó sobre ellos junto con los tlaxcaltecas, matándolos en cantidades que, según él mismo, superaron el número de ochocientos”, señala Arriaga.

La defensa del Templo Mayor

Getty Images
Los mexicas no pudieron defender durante mucho tiempo su ciudad.

Primero cayó Tenochtitlan. Después los españoles avanzaron hasta Tlatelolco, el último reducto donde estaba Cuauhtémoc, el último gobernante mexica.

El 13 de agosto de 1521, el tlatoani fue capturado y llevado ante Cortés.

“Cuauhtémoc le pide al conquistador que lo mate con su daga, a lo que Cortés se muestra compasivo y lo perdona”, señala Arriaga.

“Y allí, en esa fecha tan importante para el mundo mesoamericano, el 13 de agosto de 1521 (…), la Triple Alianza es capturada por Cortés y sus aliados tlaxcaltecas”.

¿Una traición indígena?

Los pueblos indígenas que se aliaron a los europeos han cargado con el señalamiento de traición desde que la toma de México-Tenochtitlan se cuenta desde el punto de vista nacionalista mexicano.

Pero los historiadores señalan por qué es erróneo pensar que había una causa indígena que fue traicionada.

“No había una idea de ‘lo indígena’ como tal. Esa idea es producto de la conquista, no es anterior a ella”, explica Pastrana.

“Definitivamente no se puede hablar de una traición porque no eran pueblos amigos. No eran grupos que tuvieran una alianza pacífica, una relación de iguales. Tenían una serie de conflictos. No puede hablarse en ningún sentido de traición”, sostiene el historiador.

La Malinche junto a Hernán Cortes en un códice

Getty Images
Indígenas como “La Malinche” (mujer al centro), una traductora de las filas de Cortés, han sido denostadas durante siglos como traidores.

De hecho, la alianza originalmente fue una propuesta de los indígenas de Cempoala y Quiahuiztlan, reforzada por los tlaxcaltecas, pero la entendían en distintos términos.

“Para Cortés, los pueblos indígenas se dan por vasallos a la Iglesia católica por intermedio de él. Para los indígenas, es una relación entre iguales, entre amigos que establecen un pacto de mutuo apoyo político-militar. Ellos no saben qué es un rey ni mucho menos qué es ser católico”, continúa.

La historia muestra que al apoyar la conquista hispana, los indígenasperdieron todo podercon el establecimiento de la colonia española.

Pero eso no lo podían saber en ese momento, subraya Pastrana.

“Los indígenas vieron a un grupo de gente rara que podría ayudarle a sus intereses. Pero no eran conscientes de lo que venía. Nadie podría haberlo estado”, sostiene el historiador.

“En la política de ayer y de hoy, todo plan se hace con malicia. No lo veamos en términos morales, veámoslo en términos culturales. Los españoles de esa época no tenían que ser hermanas de la caridad, ni los indígenas, que eran explotadores”.

Una ilustración de la casta mestiza

INAH/Museo Nacional del Virreinato
Con el tiempo se estableció todo un sistema jerárquico social en la que los indígenas ocupaban los estratos inferiores.

El 13 de agosto de 1521 terminó la era de la Triple Alianza en el poder, pero no ocurrió un cambio de la noche a la mañana.

Pasaron décadas para que se consolidara un nuevo orden de la vida en el territorio de dominio mexica que pasó a ser el de la Nueva España.

“No es solo la sustitución de un grupo de poder por otro: fue un cambio cultural, político, económico, lingüístico, biológico radical“, explica Pastrana.

A partir de la captura de México-Tenochtitlan, la empresa hispana en América se extendería hacia una enorme expansión por Centro y Sudamérica en las décadas siguientes.

“El 13 de agosto de 1521 fue el primer gran capítulo de la construcción del mundo moderno“, considera Pastrana

“Los pueblos de la región de Mesoamérica -a la que pertenecía México-Tenochtitlan- no acaban en 1521, sino que empiezan a transformarse. Y es el inicio de una enorme experiencia cultural que es Nueva España”, concluye.


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