Cancelan festival en Tulum tras brote COVID; lo siguen promocionando
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Por brote COVID, cancelan en Tulum festival de música, pero organizadores lo siguen promocionando

El festival Art With Me, un encuentro internacional de arte, música y cultura, duró cinco días en Tulum, entre el 11 y el 15 de noviembre pasado.
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15 de diciembre, 2020
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Luego de que la celebración del festival Art With Me, realizado en Tulum el pasado mes de noviembre, dejara un reporte de al menos 100 personas contagiadas de COVID-19, las autoridades estatales de Quintana Roo, México, cancelaron el Zamna Festival; un macro evento de música electrónica de 16 días. 

Según consta en la web de Zamna, el Festival está programado para realizarse entre el próximo 31 de diciembre y el 16 de enero del año próximo, con la contratación de múltiples Djs internacionales. 

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Los precios oscilan entre 110 y 160 dólares, y ya hay varias sesiones programadas, como la del 1 de enero, que colgaron el cartel de tickets agotados. De hecho, al menos hasta este lunes 14 de diciembre, las redes sociales del Festival seguían promocionando el evento sin que hubiera anuncio alguno de cancelación, o de si se reprogramará a lo largo de 2021.  

Sin embargo, Edgardo Díaz, tesorero del Ayuntamiento de Tulum, que es la instancia que otorga los permisos para realizar este tipo de eventos, confirmó en entrevista con Animal Político que el Zamna Festival está “cancelado”.

El funcionario local explicó que la cancelación se debe al rebrote de casos COVID que está experimentando la entidad caribeña, que provocó que el semáforo epidemiológico en Quintana Roo retrocediera de amarillo a naranja el pasado viernes 12 de diciembre. 

En la fase naranja, según consta en el documento ‘Reapertura Gradual de la Principales Actividades’, de carácter oficial, están prohibidos los eventos sociales masivos (en amarillo solo se permiten con un máximo de 50 personas). 

El gobernador quintanarroense, Carlos Joaquín González, también anunció la cancelación de eventos masivos en todo el estado ante el aumento de casos, y advirtió que en los próximos días pondrán a disposición de la ciudadanía varios números de teléfono para denunciar a quienes no respeten esta medida. 

“Por instrucciones del presidente municipal de Tulum (Víctor Mas), del Gobernador de Quintana Roo, y de la Cofepris, se cancelan los eventos masivos en toda la entidad con el fin de controlar la pandemia”, recalcó el tesorero municipal. 

Miguel Pino, titular de la Cofepris en Quintana Roo, también corroboró a este medio que el macro festival de música electrónica queda cancelado, y dijo que tanto el ayuntamiento de Tulum, como los propietarios del establecimiento donde se realizaría el Festival, “ya fueron notificados” de la decisión. 

Cuestionado acerca de si la cancelación se extendería hasta que el semáforo de la entidad sea verde, Miguel Pino respondió que “hasta el momento sí, a menos de que las instituciones federales señalen otra cosa”. 

Tras el anuncio de la cancelación dado por las autoridades estatales y locales, Animal Político buscó a los organizadores del Zamna Festival, pero declinaron hacer declaraciones por el momento.

“Un festival de música con sana distancia, imposible”

 Además de la prohibición expresa que marca en este momento el semáforo epidemiológico de la entidad de realizar eventos masivos, el pasado 9 de noviembre el ayuntamiento de Tulum y la Asociación de Hoteles de Tulum AC firmaron un convenio del que este medio guarda copia, en el que, entre otros puntos, ambas partes se comprometieron a “no autorizar, realizar, promover o fomentar eventos masivos en los que, además de motivar aglomeración de personas, se vendan bebidas alcohólicas sin alimentos, y se opere música de bandas, grupos, DJs, o de otro similar”.   

Pero, a pesar de este convenio, las autoridades locales sí autorizaron, aunque con restricciones, el festival Art With Me; un encuentro internacional de arte, música y cultura, que duró cinco días en Tulum, entre el 11 y el 15 de noviembre pasado. 

Según reportó el diario británico The Daily Mail, la empresa neoyorquina de pruebas para el coronavirus Checkmate Health Strategies denunció que alrededor de 100 estadounidenses que asistieron al festival y volaron de regreso a su país dieron positivo al nuevo virus.  

Las autoridades de Tulum dijeron al diario El País que no tienen registro de un brote de Covid en el municipio a partir del festival, aunque los propios organizadores ofrecieron una disculpa ante las imágenes publicadas por la televisora estadounidense CNN, en las que se aprecia claramente a personas aglomeradas, sin cubrebocas, ni distancia social, aun y cuando en la web del Festival se advertía que se llevaría a cabo un riguroso plan sanitario para evitar contagios.  

“Respaldamos nuestros protocolos sanitarios (…). Sin embargo, al final lamentamos no haber cancelado el evento por completo. Nos disculpamos por cualquier tensión que esta reunión haya causado en nuestro ya sobrecargado sistema de salud y trabajadores de primera línea y esperamos que otros puedan aprender de esta experiencia”, señaló el festival Art With Me en un comunicado publicado por CNN.

A pesar de esta experiencia negativa, el Zamna Festival, al menos hasta este lunes, seguía ofreciendo al público la venta de tickets.

En su web, al igual que hizo el Art With Me, los organizadores del Zamna también aseguran que en las sesiones habrá límite de aforo (aunque no precisan de cuánto) y que se llevarán a cabo medidas sanitarias, como filtros para tomar la temperatura, uso obligatorio de mascarillas y de gel antibacterial, etcétera. Incluso, apuntan que, de ser necesario, el personal médico del Festival llevaría a cabo pruebas rápidas COVID, en caso de que algún asistente presente los síntomas del virus. 

Pero estas medidas, en un evento masivo de esta naturaleza, difícilmente pueden ser altamente efectivas, admiten funcionarios locales entrevistados.  

“El conflicto con el COVID es que no hay forma humana de que tú hagas un baile de cualquier tipo, con más de 100 300, 500 o mil personas, en donde la gente vaya a cumplir a rajatabla los protocolos sanitarios”, señaló en entrevista Eugenio Barbachano Loza, director de Turismo del ayuntamiento de Tulum, quien dijo que a finales de este mes dejará el cargo por diferencias con el alcalde Víctor Mas Tah.

“Es literalmente imposible mantener sana distancia en eventos de este tipo”, insistió por su parte David Ortiz Mena, presidente de la Asociación de Hoteles de Tulum.

“Por más que se quiera poner filtros de entrada, gel antibacterial y mascarillas, no se puede tapar el sol con un dedo. Porque va a ser otra fuente de contagios, como ya se ha visto que ha sucedido recientemente”, agregó el hotelero, quien recalcó que en festivales de esta naturaleza, en plena pandemia, no solo arriesgan la vida de personas, sino también la imagen de Tulum y de Quintana Roo como destino turístico seguro. 

“No es una imagen apropiada y tampoco es justo para los demás empresarios hoteleros y restauranteros, porque también hay quienes han actuado de manera responsable”, enfatizó Ortiz Mena. 

 “Ya hubo un mea culpa del festival Art With Me. Ahora, lo que queremos es que no se repita, porque si se continúan autorizando festivales en plena pandemia la prensa mundial va a caer sobre nuestro destino turístico de una forma sumamente negativa, y eso sería una tragedia”, apuntó por su parte el hasta ayer director de Turismo de Tulum.

Fiestas clandestinas

Barbachano reveló además que en el municipio están teniendo “problemas muy serios” con las fiestas clandestinas en plena pandemia de COVID, conocidas como “secret location”. 

“Son eventos clandestinos, que no piden permisos, y que se convocan a través de páginas de Facebook secretas y chats de WhatsApp. A quienes compran los boletos por estas plataformas, los recogen en puntos específicos y luego los llevan en transportes a los puntos secretos donde se hacen las fiestas para evadir responsabilidades”, dijo Barbachano, quien destacó que, junto a la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) del estado, han llevado a cabo múltiples operativos para clausurar este tipo de eventos en la clandestinidad.  

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Coronavirus: qué es el cerebro pandémico y cómo nos afecta en el día a día

La exposición al estrés crónico que ha traído la pandemia está teniendo más consecuencias de las que imaginamos. Te contamos algunas y cómo contrarrestarlas.
26 de julio, 2021
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Me siento a escribir este texto. Arranco. Voy bien, llevo 100 palabras. Bueno, pienso que esta última línea quizás no se entiende. La borro. Lo borro todo. ¿Cómo retomo? Página en blanco. Mente en blanco. Pasan los minutos. Reviso el teléfono. ¡Es imposible concentrarse!

Es muy probable que en el último año y medio hayas sentido algo parecido ante cualquier actividad.

Si es así, no te preocupes. Muchos lo comparten. Tenemos cerebro pandémico.

No se trata de un término clínico, pero es así cómo algunos científicos denominan a la serie de dolencias que está sufriendo nuestro cerebro a raíz de la pandemia.

El estrés crónico y los largos ratos de confinamiento no solo han afectado nuestra capacidad de memoria y concentración.

Hay expertos que creen que también es posible que hayan reducido en tamaño algunas zonas de nuestro cerebro.

Pero, ¿nos quedaremos así para siempre?

Estrés prolongado

Los especialistas coinciden en que el principal responsable de los cambios en nuestra cabeza es la larga exposición al estrés durante tanto tiempo, el estrés crónico.

“Hay niveles de estrés ‘buenos’. Si necesitas culminar una tarea en un tiempo ajustado, una vez lo haces el estrés se va. Se acaba todo”, ejemplifica Michael Yassa, neurólogo del Centro de Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria en California.

Mujer mirando a través de la ventana durante el confinamiento.

Getty Images
El aislamiento social provoca una exposición al estrés prolongado, impactando el volumen de varias zonas de nuestro cerebro involucradas en nuestras actividades diarias.

“Pero cuando el fin no está la vista y el estrés continúa por una sesión prolongada, entonces se vuelve problemático”, le explica Yassa a BBC Mundo.

Es lo que nos está sucediendo con la pandemia. Vivimos un estado dilatado de espera, de confinamientos y relajaciones, restricciones y medidas sin saber cuándo recuperaremos lo que ahora llamamos normalidad.

El estrés prolongado libera cortisol, y si tienes problemas continuos con esta hormona, puede llegar a afectar el volumen de algunas zonas del cerebro.

La neuropsicóloga Barbara Sahakian, de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, ha estado analizando los efectos del distanciamiento social y la ansiedad por la pandemia en nuestra masa cerebral.

“A través de escáneres a personas socialmente aisladas hemos detectado cambios en el volumen de las regiones temporales, frontales, occipitales y subcorticales, así también como en el hipocampo y la amígdala”, le dice Sahakian a BBC Mundo.

“Ya en el pasado, altos y prolongados niveles de cortisol han sido asociados con disrupciones del humor y la reducción del hipocampo. Esto se observa sobre todo en pacientes con depresión”, añade.

En 2018, por ejemplo, un estudio publicado en la revista Neurology de la Academia Estadounidense de Neurología demostró que un alto nivel de cortisol en pacientes se asoció con una peor memoria y percepción visual, así como con volúmenes más bajos de materia gris total, occipital y lobar frontal.

Y esos cambios de volumen como los detectados por Sahakian pueden incidir directamente en las actividades que realizamos a diario.

“Ese conjunto de dolencias que afectan a la salud mental y nos generan depresión y ansiedad, es lo que coloquialmente estamos llamando cerebro pandémico”, apunta Yassa.

¿Cómo nos afecta el cerebro pandémico en el día a día?

La doctora Sahakian pone un ejemplo muy común.

“Aparcas tu auto en un estacionamiento público de múltiples niveles de un centro comercial. Regresas después de varias horas. Por un momento te pierdes y no recuerdas dónde dejaste tu auto. Pues bien, el hipocampo es la zona del cerebro responsable de aplicar esa memoria, precisamente una de las zonas más afectadas por los efectos de la pandemia”.

Aparcamiento en Santa Mónica, Los Ángeles, Estados Unidos.

Getty Images
Los efectos del llamado cerebro pandémico pueden notarse si tenemos dificultades para reencontrar nuestra plaza de aparcamiento.

El hipocampo también está involucrado en los procesos de aprendizaje. Además, es una zona que normalmente se deteriora con la edad.

“Es por ello que los ancianos pueden ser más vulnerables, aunque también hemos detectado que los niños pueden experimentar retrasos en su desarrollo social y del lenguaje”, argumenta Sahakian.

Pero los efectos del llamado cerebro pandémico van mucho más allá de una afectación leve de la memoria o un retroceso de la capacidad de aprendizaje.

Son muchos los receptores que son sensibles al cortisol, así que varias redes neuronales quedan afectadas, notándose en nuestros posibles cambios de humor frecuentes, sentimientos de miedo o la incapacidad para concentrarnos, realizar varias tareas a la vez o tomar decisiones sin titubear.

Esto se debe a su impacto en el sistema límbico y la amígdala, esta última encargada de hacernos sentir emociones.

“Muchos pacientes describen un sentimiento de “neblina mental” y se quejan de que ya no toman decisiones de la misma forma que lo hacían antes”, explica Yassa.

Por supuesto, esta carga psicológica también viene acompañada de irremediables consecuencias fisiológicas.

“La depresión y la ansiedad nos afectan el sueño, cambian el apetito y producen fatiga”, añade el neurólogo.

Escáner de cerebro.

Getty Images
Sahakian y su equipo han estado investigando las variaciones en nuestro cerebro que provoca la pandemia.

No afecta a todos por igual

Como en todo, el cerebro pandémico lastra más a unos que otros. En esto entra en juego la resiliencia individual y el nivel de estrés al que estemos sometido.

No sufren lo mismo quienes han padecido el aislamiento social que aquellos que perdieron un familiar o conocido, se quedaron desempleados o estuvieron infectados.

En estos casos, además del estrés crónico, también puede aparecer el estrés postraumático, incrementando la inestabilidad de la salud mental, la depresión, el dolor y la ansiedad.

Algunos hemos mostrado más resiliencia y creamos estrategias durante los confinamientos para mantenernos sanos, como seguir una rutina de ejercicio físico, pero para los más afectados este tipo de actividades puede ser más difícil de seguir”, diferencia Sahakian.

“La autogestión del estrés es algo personal que no todos logramos de la misma manera. Todos hemos tenido estrés en nuestra vida. Si logramos superarlo, este estrés hasta puede ser bueno en cierto punto” añade.

¿Es posible recuperarse?

El doctor Yassa quiere pensar que sí es posible superar los cambios sufridos, pero reconoce que no será de la noche a la mañana y que tomará tiempo.

“La gente se sobrepone a desastres naturales o la pérdida de seres queridos, así que de esto también deberíamos superarlo. Pero primero debe desaparecer la causa”, aclara.

“Según se vayan recuperando las libertades y la gente retome el contacto social, todos mejoraremos”, amplía Sahakian.

Persona llorando en una tumba en Indonesia en plena ola de coronavirus.

Getty Images
Las personas que han sufrido un ser querido pueden tardar más en recuperarse de los efectos psicológicos de la pandemia.

Mientras esperamos por la vuelta a la normalidad, los expertos igualmente aconsejan aplicar técnicas para traer de vuelta nuestras funciones cognitivas.

“Debemos retarnos con juegos de memoria para recuperarla, así también como ponernos a aprender cosas nuevas”, recomienda la doctora.

Yassa opina que debemos enfocarnos en crear una especie de armonía de ritmos.

“Levantarnos a la misma hora, comer regularmente y hacer ejercicio físico da mejores oportunidades al cerebro para recuperarse“.

Pero si bien estas actividades pueden ser suficientes para muchos, Sahakian reconoce que algunos podemos necesitar la ayuda de profesionales.


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https://www.youtube.com/watch?v=WhrDWNcNQEM

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