COVID deja 14 mil contagios y 300 muertos entre militares y federales
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Cuartoscuro

Casi 14 mil contagios y 300 muertos, el saldo del COVID-19 entre militares y fuerzas federales

Los policías federales y militares se contagian menos que los médicos, pero mueren más enfermos en promedio. El nivel de muertes triplica al registrado en corporaciones policiales en Estados Unidos.
Cuartoscuro
9 de diciembre, 2020
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En México, 13 mil 997 mil policías federales y militares se han contagiado de COVID-19 y 298 han muerto por esta enfermedad, de acuerdo con la información oficial que reportan siete dependencias y corporaciones responsables de la seguridad nacional e interior en el país.

El promedio de agentes caídos en México triplica al de las corporaciones de los Estados Unidos. Y aunque los trabajadores de salud mexicanos se contagian más que los soldados y policías federales, en estos últimos es mayor el promedio de los que mueren respecto a los que enferman.

Animal Político obtuvo a través de solicitudes de transparencia el balance que ha dejado la pandemia sanitaria en las dependencias federales que participan en tareas de seguridad nacional y de prevención, combate e investigación de delitos federales y locales en apoyo a los estados.

Leer más: México, el país en que más trabajadores de salud han muerto por COVID

En concreto se requirieron dichos datos a las secretarías de la Defensa Nacional (Sedena) y Marina Armada de México (Semar); a la Fiscalía General de la República (FGR); a la Guardia Nacional; a la Secretaría de Seguridad y Protección Civil (SSPC); al Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (penales federales); y al Instituto Nacional de Migración (INM).

La información proporcionada con corte al mes de noviembre arroja 13 mil 997 elementos contagiados del nuevo virus SARS-COV-2 en estas dependencias en conjunto. Se trata de casos plenamente confirmados con la prueba respectiva. Dichos casos positivos han dejado como saldo 298 fallecimientos.

En el desglose por corporación se advierte que la mayor cantidad de contagios y decesos en cifras absolutas se reporta en la Secretaría de la Defensa Nacional con 5 mil 200 militares afectados y 143 decesos. No obstante, se trata también de la corporación de mayor tamaño con casi 215 mil servidores públicos en sus filas, lo que significa que sus casos positivos equivalen a solo el 2.4% de toda su fuerza.

En cambio, la Semar sí presenta una de las proporciones más altas de contagios entre las corporaciones federales consultadas. Sus 4 mil 914 marinos confirmados representan el 8% de sus 61 mil elementos. Dicho de otra forma: por cada 12 marinos en el país hay uno que ya contrajo COVID-19. De ellos 47 han fallecido.

Una proporción similar de contagios se registra en la FGR, dependencia que reportó 1 mil 159 casos confirmados entre sus policías, fiscales, peritos y funcionarios administrativos. Es el 8% de su plantilla completa. De ellos, 20 han fallecido.

Les sigue en nivel de contagios el INM, donde los 186 casos confirmados como positivos representan en 4% de sus más de 4 mil 500 funcionarios. Pero además en Migración se registra el mayor nivel de letalidad: casi el 6% de los que han enfermado fallecieron. En total, 11 casos.

La Guardia Nacional registra la segunda mayor letalidad de las corporaciones de seguridad federales: el 3.5% de los 1 mil 994 guardias contagiados en sus filas han fallecido. Se trata de 70 elementos caídos por la enfermedad.

En cuanto al personal de seguridad de los penales federales, el OADPRS reportó 493 casos positivos de la enfermedad. Seis de ellos han perdido la vida. En el caso de la SSPC, el balance es de 51 funcionarios contagiados y uno fallecido.

Agentes expuestos

En comparación con otras corporaciones o sectores, el COVID-19 ha cobrado una mayor proporción de vidas en las fuerzas de seguridad federales en México.

En el campo de los trabajadores de la salud, por ejemplo, la estadística oficial indicaba que, hasta el pasado 30 de noviembre, había 158 mil 191 contagios acumulados entre médicos, enfermeros, camilleros y otros, mientras que la cifra de muertos ascendía a 2 mil 109. Los decesos equivalen al 1.3% de los enfermos.

En las fuerzas de seguridad, en contraste, hay menos casos, pero el promedio de letalidad es mayor. Los 298 muertos respecto a los 13 mil 997 contagiados ya referidos, equivalen al 2.12% de los enfermos.

Mientras que por cada 75 trabajadores de la salud contagiados hay un muerto, en las dependencias federales de seguridad el promedio es un muerto por cada 47 contagios.

Por otro lado, en México la proporción de policías muertos a nivel federal triplica al de las corporaciones en Estados Unidos.

En aquel país al cierre de noviembre habían fallecido 155 policías de todos los niveles y agencias, de acuerdo con datos recopilados y publicados por dos organizaciones no gubernamentales de los Estados Unidos (Down Memorial Page y la National Law Enforcement Officer Memorial Fund). 

Aunque no se reporta el número de policías estadounidenses contagiados, si se toma en cuenta el estado total de fuerza desplegado (750 mil policías aproximadamente), el promedio es de un policía muerto por cada 4 mil 800 desplegados.

En las fuerzas civiles de seguridad mexicanas los decesos son más frecuentes. Los 107 fallecidos en las filas de Guardia Nacional, FGR, INM y sistema penitenciario combinados (se excluye en este caso a los militares) equivalen a un deceso por 1 mil 233 elementos desplegados.

Lo anterior obedece a que, aunque el total de casos fatales es menor, también es mucho más bajo el número de elementos federales en México. Tomando en cuenta eso, el promedio de morir en las fuerzas de seguridad es más alto que en las policías estadounidenses.

Otro aspecto que muestran los datos es que los agentes federales y los militares en México se contagian con mayor frecuencia de coronavirus que la población en general. Lo anterior se debe a la naturaleza esencial de su trabajo que los expone con mayor frecuencia al virus que a los demás.

A nivel país, hasta el corte del pasado 2 de diciembre la cifra oficial de contagios confirmados de COVID -19 era de 1 millón 133 mil 613. Frente a la población total del país, ello representa un caso confirmado por cada 112 habitantes.

En cambio, en la Marina o en la FGR se ha presentado un caso nuevo por cada 12 elementos; en el Ejército es un soldado contagiado por cada 41 efectivos; y en la Guardia Nacional es un contagio confirmado por cada 50 agentes. En el INM y en los penales federales, el promedio es de un caso positivo por cada 25 funcionarios.

Pese a lo anterior, el promedio de fallecidos es menor en las corporaciones de seguridad respecto a la población en general. Mientras que a nivel nacional la cifra de decesos equivale al 9% de los casos confirmados, en las corporaciones federales ese promedio está por debajo del 6%.

Un enemigo letal

Comparado con las muertes por accidentes o por enfrentamientos armados con delincuentes, la pandemia de COVID-19 ha cobrado más vidas entre los policías y militares.

Un ejemplo de ello es la Guardia Nacional. En lo que va de este año una decena de sus elementos han perdido la vida en accidentes de distinto tipo, mientras que otros siete han caído en enfrentamientos contra los delincuentes. En total 17 víctimas combinando ambas circunstancias. No obstante, esos casos representan apenas la cuarta parte de las 70 vidas de guardias nacionales que ha cobrado este año el COVID-19.

Otro caso es el de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), institución que reporta ocho elementos caídos este año en accidentes o agresiones al participar en operaciones contra el crimen organizado, lo que está muy lejos del saldo de 143 soldados fallecidos por COVID-19.

Esta situación no es exclusiva de México. Los datos de las organizaciones no gubernamentales referidas previamente arrojan que el COVID-19 ha sido la principal causa de muerte en las corporaciones de policía de los Estados Unidos.

De acuerdo con sus datos, los 155 oficiales caídos por la enfermedad en ese país cuadriplican a los fallecidos por heridas de arma de fuego, y multiplican los 20 fallecidos por accidentes vehiculares, o de los seis caídos por infartos, entre otros.

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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https://www.youtube.com/watch?v=LOgy5j2Z8vw

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