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Denuncian que festival de Tulum pospuesto por COVID no reembolsará entradas; ‘daremos otras opciones’, dice Zamna

Personas de distintos países aseguran que el festival Zamna, que se realizaría en Tulum, no reembolsará el dinero tras posponerse por COVID.
Por Manu Ureste / Ana Estrada
22 de diciembre, 2020
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Despedir un año tan difícil como el 2020 e iniciar de buenas el 2021 parecía el plan perfecto para cientos de personas que compraron boletos para el Festival Zamna: música, fiesta, playa y vacaciones en un paraíso tropical como Tulum, en el estado de Quintana Roo.

Pero el Sars-Cov2 volvió a entrometerse: después de que otro festival en el mismo municipio fue asociado a, al menos, un centenar de contagios de COVID entre sus asistentes, el evento organizado por Zamna Entertainment Holding fue pospuesto para abril.

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La empresa asegura que, ante el cambio reciente en el semáforo epidemiológico en la entidad -pasó de amarillo a naranja, con el impedimento de realizar eventos masivos en el estado-, no tuvo más remedio que posponer el evento “por causas de fuerza mayor”, y ofrece diferentes opciones para que la gente no pierda su inversión.  

Pero, aun así, los reclamos de los usuarios se acumulan por cientos. 

Sin festival… y sin dinero

Joaquín Argüelles es un argentino viviendo con su esposa en Francia. El plan de la pareja era volver a México, donde se conocieron, para vacacionar un par de semanas.

El 13 de noviembre lo hicieron oficial: después de unos cuantos clics ya tenían boletos para el festival de música electrónica en Tulum.

Desembolsaron en total 537 dólares (unos 10 mil 200 pesos mexicanos) por cuatro boletos para dos eventos del Zamna.

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El 15 de diciembre, apenas dos semanas antes de tomar sus vuelos a México, se enteraron de que el festival se canceló.

Nos enteramos por su nota, pienso que todo el mundo se enteró así, porque estaba la sospecha de que se iba a cancelar y Zamna por su parte no lo oficializaba”, contó en entrevista.

La única forma de comunicarse con el staff del evento fue a través de redes sociales y correo electrónico y por ambas vías la respuesta fue la misma: no habrá dinero de vuelta.

“Más allá de lo que a nosotros nos pasa, en el festival hay un vacío y un anonimato impresionante. Es algo tan grande, implica tanta responsabilidad y se mueve tanto dinero que nos sorprende el anonimato”, dijo.

La solución que le dieron a Joaquín, como a cientos de personas más, es que el evento no se canceló, sino que se reprogramó, y pueden usar sus boletos en abril

Si no les es posible asistir, sea la razón que sea, pueden cambiar todo ese dinero por mercancía oficial del mismo: gorras, playeras, cubrebocas.

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La respuesta, por supuesto, no le gustó a cientos de personas que tenían no sólo boletos para el evento, también vuelos, hospedaje, transporte.

 

“Nos estamos organizando”: Fernando

Fernando Lobato es un médico mexicano viviendo en San Luis Potosí. Él compró entradas para uno de los eventos de  Zamna desde julio y recién el 15 de diciembre se enteró de la reprogramación del festival.

Cuando intentó recuperar su dinero, les respondieron que lo que pagó seguía estando en su wallet, es decir, lo que pagó está “alojado” en una cuenta a su nombre en la plataforma del evento disponible para usarse en los conciertos de abril o por mercancía.

“Que ese dinero se puede utilizar única y exclusivamente por productos de la empresa y eso a nadie le pareció”.

Por esto, él comenzó a organizarse con más personas afectadas y, en menos de 24 horas, se formó un grupo de WhatsApp con más de 300 integrantes de todo el mundo: México, Francia, Irlanda, Brasil, Argentina, Costa Rica.

“Hay gente que viene de muchos países a disfrutar el festival y no le quieren regresar su lana y no les es fácil venir el próximo año”, dijo.

Su organización ya alcanzó no sólo las redes sociales, también a diferentes DJs a quienes han contactado para que sepan la situación con el festival y sus asistentes; hicieron una petición en Change.org para exigir que les sea reembolsado su dinero; y, finalmente, acudir a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

Vamos a presionar a la empresa, empezamos a buscar a los representantes de venta de boletos, porque no sabemos quién es el responsable real de la empresa, todo es a través de redes, no hay una cara”.

Los mexicanos harán una queja formal conjunta ante Profeco, mientras que los extranjeros escribirán también a la Procuraduría y buscarán apoyo a través de sus embajadas.

Profeco informó a Animal Político que, hasta ahora, los organizadores no han manifestado que se cancele el evento y que “al día de hoy, en la oficina de defensa del consumidor Zona Caribe Mexicano, no hemos recibido consumidores solicitando asesoría respecto a este tema”. 

¿Por qué compraron boletos en plena pandemia?

Ambos entrevistados aseguran que hay mucha confusión con respecto al semáforo COVID y las actividades que pueden o no pueden realizarse.

“La increíble cantidad de bombardeo de redes que el presidente dice una cosa, el gobierno del estado dice otra, yo creo que todos dijeron: ‘pues compro boletos y si cancelan el evento que me devuelvan mi dinero y tan tan’. El problema es que los encargados de este festival asumieron que ellos podían decidir qué podían hacer con ese dinero”, dijo Fernando Lobato.

Mientras tanto, Joaquín Argüelles y su esposa aseguraron que siguen las noticias y saben que la situación en México es grave, pero que el festival asegura en su página de internet que cumplen con todos los protocolos de salud para realizar el evento.

“Desde acá las noticias que llegan es que, por lo menos Quintana Roo, tenía todo bajo control y que iba a pasar a verde. Zamna súper aseguró que todo iba a estar bajo control, la verdad pensamos que, si es así, ¿por qué no? Vamos todos los días a trabajar en metro, que estamos mucho más cerca de gente que no conocemos, que en un festival que se suponía que iba a tener la distancia social”, explicó Joaquín.

“Nuestro malestar no es por la cancelación de una fiesta, entendemos que estamos bajo una pandemia, que si no se puede hacer ¡no se puede hacer! No reclamamos que no se haga un evento, sino que, si no se hace y no podemos asistir en abril, nos devuelvan el dinero”.

“Estamos dando la cara”: Festival Zamna

Animal Político buscó a los organizadores del Zamna Festival para preguntarles sobre las quejas manifestadas en redes sociales y a través de la plataforma Change.org por quienes compraron boletos y gastaron hasta 600 dólares para poder asistir esta navidad al evento. 

 Por medio de su departamento de atención a medios, dirigido por Aitor Suárez, Zamna concedió una entrevista en la que expuso varios puntos. 

En primer lugar, a pesar de que las autoridades del municipio de Tulum dijeron a este medio el pasado 15 de diciembre que el festival había sido “cancelado”, los organizadores matizaron que no se trata de una cancelación, sino de un aplazamiento. 

De hecho, el evento ya está programado para el próximo mes de abril, fecha en la que esperan que, ahora sí, el semáforo epidemiológico federal les permita la realización del mismo, manteniendo la idea de que no sea un evento masivo, sino dividido en varias fechas y en múltiples escenarios a lo largo de 11 hectáreas de espacio al aire libre. 

En concreto, el evento quedó programado para arrancar el primer fin de semana de Semana Santa, y luego se irá desarrollando todos los viernes, sábados y domingos, hasta el 2 de mayo. 

Ahora bien, cuestionados sobre los reclamos de clientes que no quieren, o no puede asistir al evento en abril, y que exigen la devolución inmediata del dinero, Zamna Festival contestó que no hará reembolso de dinero debido a que buena parte de ese dinero ya se invirtió en pagar a los Djs contratados, además de proveedores, servicio médico, etcétera. 

Además, la organización expuso que, si bien los clientes están en su derecho de acudir a la Profeco para quejarse, los lineamientos de la propia Procuraduría, que pueden consultarse aquí, señalan que para “eventos postergados” las entradas vendidas mantienen su validez “para la nueva fecha” establecida y que, solo en caso de cancelación definitiva, estarían obligados a reembolsar el dinero de manera íntegra. 

No obstante, Zamna Festival subrayó que están ofreciendo otras opciones “para que el cliente no pierda su inversión”. 

Entre esas opciones está la creación de una ‘cartera digital’, un wallet individual, donde cada cliente tiene como crédito el dinero que desembolsó para el festival que iba a realizarse ahora, en diciembre. Y ese dinero, subrayó Zamna, “nunca va a caducar”. 

Sobre este punto, los organizadores plantearon que el cliente puede asistir a las nuevas fechas del festival el próximo abril. O bien, puede guardar los créditos del wallet para asistir al próximo Zamna Festival de finales de 2021 e inicios de 2022. También puede gastar los créditos en la cena de fin de año que, una vez cumplidos todos los lineamientos sanitarios por la pandemia, proyectan ofrecer en el restaurante del hotel de Zamna que tiene 15 cabañas en Tulum. 

La organización del festival también dijo que, en casos en los que el cliente “necesite sí o sí el dinero por problemas personales”, evalúa la posibilidad de “revender” el ticket de esa persona a otra que sí quiera o pueda asistir al festival en abril, y entregarle ese dinero.

“Los eventos programados para abril, como van a ser con capacidad limitada, puede ser que varios presenten ‘sold out’ en breve. Entonces, ¿qué se puede hacer? Nosotros nos podemos encargar de revender su ticket a otra persona que sí quiera ir en abril. Es decir, no podemos directamente nosotros devolverle el dinero, pero sí podemos hacer este tipo de trámite para que el cliente salga beneficiado y tenga esta otra opción”, plantearon los organizadores de Zamna. 

Cuestionados acerca de por qué programaron un festival de música electrónica para diciembre, en plena pandemia de COVID, la organización explicó que este tipo de eventos se diseñan con muchos meses de antelación. 

“Empezamos a vender boletos los primeros días de marzo, cuando todavía la pandemia no había explotado. Y lo decimos claramente: sí tomamos riesgos porque teníamos la esperanza de que la situación se podía arreglar, o al menos controlar”, expuso la organización, la cual, no obstante, insistió en que contaba “con todos los permisos municipales, estatales y federales” para la realización del evento en diciembre. Pero el repentino cambio de semáforo epidemiológico, que a principios de este mes de diciembre pasó de amarillo a naranja en Quintana Roo, más el decreto del gobernador de la entidad prohibiendo los eventos multitudinarios, fue lo que imposibilitó el festival este fin de año. 

“No es que nosotros hayamos querido mover el festival. Lo que sucedió es que nos hemos visto obligados a moverlo de fecha por la decisión del gobierno. Fue una causa de fuerza mayor. Pero insistimos: no está cancelado. Está pospuesto para abril”.  

Zamna puso a disposición de los clientes el correo electrónico [email protected] para que, quienes estén inconformes con el cambio de fecha del festival, puedan comunicarse con ellos.

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Afganistán: cómo surgió el Talibán y otras 5 preguntas clave sobre el grupo islamista

Expertos han advertido que tras la retirada de la OTAN y de EE.UU. Afganistán podría estar en camino a una caótica guerra civil.
16 de agosto, 2021
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Los talibanes fueron derrocados del poder en 2001, tras una incursión militar liderada por Estados Unidos, pero poco a poco el grupo islamista fue ganando fuerza a lo largo y ancho de Afganistán, hasta retomar efectivamente el control del país a mediados de agosto de 2021.

Mientras EE.UU. se prepara para completar la retirada de sus tropas antes del 11 de septiembre, tras dos décadas de guerra, los talibanes invaden puestos militares afganos, pueblos y aldeas, y ciudades clave, incluida Kabul.

Los talibanes habían entrado en conversaciones directas con EE.UU. en 2018, y el año pasado ambas partes llegaron a un acuerdo de paz en Doha que comprometía a Estados Unidos a retirarse y a los talibanes a no atacar a las fuerzas estadounidenses.

También acordaron no permitir que alQaeda ni otros militantes operaran en las zonas que controlaban, además de continuar con las conversaciones de paz internas. Pero los talibanes siguieron atacando a las fuerzas de seguridad afganas y a la población civil.

Finalmente, el domingo 15 de agosto, el Talibán declaró la victoria después de que el presidente afgano, Ashraf Ghani abandonara el país y su gobierno colapsara.

EE.UU. y otros países con presencia en Afganistán están corriendo a contrarreloj para evacuar a sus ciudadanos mientras cientos de afganos tratan desesperadamente de abandonar el país. El regreso al poder de los militantes islamistas marca el final de casi 20 años de la presencia de la coalición liderada por EE.UU. en Afganistán.

BBC Mundo hace un repaso de cómo surgió este grupo islámico, la vida bajo su mandato, así como su relación con Pakistán y el grupo al Qaeda.

1. ¿Cómo surgió el Talibán?

Los talibanes, o “estudiantes” en lengua pastún, surgieron a principios de la década de 1990 en el norte de Pakistán tras la retirada de Afganistán de las tropas de la Unión Soviética.

Se cree que el movimiento, predominantemente pastún, apareció por primera vez en seminarios religiosos, en su mayoría pagados con dinero de Arabia Saudita, en los que se predicaba una forma de línea dura del islam sunita.

Los combatientes de la milicia talibán suben a bordo de su camioneta Toyota con lanzacohetes antitanque RPG-7 y rifles de asalto.

TERENCE WHITE/AFP via Getty Images
El uso de jeeps rápidos de los talibanes fue un factor importante en su sorpresiva captura de la capital afgana.

La promesas hechas por los talibanes, en las áreas pastún que se encuentran entre Pakistán y Afganistán, fueron restaurar la paz y la seguridad y hacer cumplir su propia versión austera de la sharia, o ley islámica, una vez en el poder.

Desde el suroeste de Afganistán, los talibanes ampliaron rápidamente su influencia.

En septiembre de 1995 capturaron la provincia de Herat, fronteriza con Irán, y exactamente un año después capturaron la capital afgana, Kabul, derrocando al régimen del presidente Burhanuddin Rabbani, uno de los padres fundadores de los muyahidines afganos que resistieron la ocupación soviética.

En 1998, los talibanes controlaban casi el 90% de Afganistán.

2. ¿Cómo era la vida bajo los talibanes?

Cansados ​​de los excesos de los muyahidines y de las luchas internas después de la expulsión de los soviéticos, la población afgana en general recibió con buenos ojos a los talibanes, cuando estos aparecieron por primera vez.

Su popularidad inicial se debió en gran parte a su éxito erradicando la corrupción, frenando la anarquía y trabajando para que las carreteras y las áreas bajo su control fueran seguras, impulsando así el comercio.

No obstante, los talibanes también introdujeron y apoyaron castigos acordes a su estricta interpretación de la ley islámica: ejecutando públicamente a asesinos y adúlteros que habían sido condenados y amputando a los que habían sido declarados culpables de robo.

Asimismo, los hombres debían dejarse crecer la barba y las mujeres tenían que llevar un burka que les cubría todo.

Mujeres afganas desplazadas, 19 de octubre de 2016.

Getty Images
Los talibanes prohíben la música, el maquillaje y desaprueban que las niñas de 10 años o más vayan a la escuela.

Los talibanes también prohibieron la televisión, la música, el cine, el maquillaje y desautorizaron que las niñas de 10 años o más fueran a la escuela.

Algunos afganos seguían haciendo estas cosas en secreto, arriesgándose a recibir castigos extremos.

Los talibanes fueron acusados ​​de diversos abusos culturales y de violaciones a los derechos humanos.

Un ejemplo notorio fue en 2001, cuando los talibanes siguieron adelante con la destrucción de las famosas estatuas del Buda de Bamiyán en el centro de Afganistán, a pesar de la condena e indignación que esto causó en todo el mundo.

3. ¿Cuál es su relación con Pakistán?

Pakistán ha negado repetidamente las acusaciones de que ayudó a darle forma a los talibanes, pero son pocas las dudas de que muchos afganos que inicialmente se unieron al movimiento fueron educados en madrasas (escuelas religiosas) en Pakistán.

Pakistán también fue uno de los únicos tres países, junto a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU), que reconocieron a los talibanes cuando tomaron el poder.

Igualmente, fue la última nación en romper relaciones diplomáticas con el grupo.

Talibanes

Getty Images
Los talibanes fueron acusados ​​de diversos abusos culturales y de violaciones a los derechos humanos.

Por un momento, los talibanes amenazaron con desestabilizar a Pakistán desde las áreas que controlaban en el noroeste.

Uno de los ataques de los talibanes paquistaníes más notorios y condenados internacionalmente tuvo lugar en octubre de 2012, cuando la colegiala Malala Yousafzai(quien luego obtendría el Nobel de la Paz)recibió un disparo cuando se dirigía a su casa en la ciudad de Mingora.

Sin embargo, una gran ofensiva militar que tuvo lugar dos años más tarde, tras la masacre de la escuela de Peshawar, redujo en gran medida la influencia del grupo en Pakistán.

Al menos tres figuras clave de los talibanes paquistaníes murieron en ataques con aviones no tripulados estadounidenses en 2013, incluido el líder del grupo, Hakimullah Mehsud.

4. ¿Aliados de al Qaeda?

Los talibanes se convirtieron en uno de los focos de atención en todo el mundo tras los ataques al World Trade Center de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

Fueron acusados ​​de servirles de santuario a los principales sospechosos de los ataques: Osama bin Laden y su movimiento al Qaeda.

El 7 de octubre de 2001, una coalición militar liderada por Estados Unidos lanzó ataques en Afganistán y, para la primera semana de diciembre, el régimen talibán ya se había derrumbado.

Mapa del control taliban

BBC

El entonces líder del grupo, Mullah Mohammad Omar, y otras figuras importantes, incluido Bin Laden, eludieron la captura a pesar de haber sido una de las persecuciones más grandes del mundo.

Según informes, muchos altos dirigentes talibanes se refugiaron en la ciudad paquistaní de Quetta, desde donde guiaron al grupo. Pero Islamabad negó la existencia de lo que se bautizó como el “Quetta Shura” en Pakistán, un grupo de veteranos del régimen talibán.

Sin embargo, durante conversaciones de paz con EE.UU., los talibanes aseguraron que no albergarían de nuevo a al Qaeda, organización que se encuentra muy disminuida.

5. ¿Quién lidera el grupo?

Mawlawi Hibatullah Akhundzada fue nombrado comandante supremo de los talibanes el 25 de mayo de 2016, después de que Mullah Akhtar Mansour muriera en un ataque con aviones no tripulados estadounidenses.

En la década de 1980, participó en la resistencia islamista contra la campaña militar soviética en Afganistán, pero su reputación es más la de un líder religioso que la de un comandante militar.

Akhundzada trabajó como jefe de los Tribunales de la Sharia en los años 1990.

Se cree que tiene unos 60 años y ha vivido la mayor parte de su vida dentro de Afganistán. Sin embargo, según expertos, mantiene estrechos vínculos con la llamada Quetta Shura, los líderes talibanes afganos que dicen tener su base en la ciudad paquistaní de Quetta.

Como comandante supremo del grupo, Akhundzada está a cargo de los asuntos políticos, militares y religiosos.

6. ¿Cuál es la situación actual?

Pese a las graves preocupaciones de los funcionarios afganos sobre la vulnerabilidad del gobierno sin apoyo internacional contra los talibanes, el presidente de EE.UU., Joe Biden, anunció en abril de 2021 que todas las tropas estadounidenses habrían abandonado el país para el 11 de septiembre, dos décadas después de los ataques al World Trade Center.

Habiendo sobrevivido a una superpotencia durante dos décadas de guerra, los talibanes comenzaron a apoderarse de vastas extensiones de territorio, amenazando con derrocar una vez más a un gobierno en Kabul.

Lo lograron a mediados de agosto de 2021, cuando declararon la victoria y el presidente afgano Ashraf Ghani abandonó el país.

Se cree que el grupo ahora es más fuerte en número que en cualquier otro momento desde que fueron derrocados en 2001, con hasta 85.000 combatientes a tiempo completo, según estimaciones recientes de la OTAN.

El avance fue más rápido de lo que muchos temían.

El general Austin Miller, comandante de la misión liderada por Estados Unidos en Afganistán, advirtió en junio que el país podría estar dirigiéndose hacia una caótica guerra civil, a la que llamó una “preocupación por el mundo”.

Según informes, una evaluación de la inteligencia estadounidense realizada el mismo mes había concluido que el gobierno afgano podría caer dentro de los seis meses posteriores a la salida del ejército estadounidense.

Finalmente, ocurrió mucho antes.


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