¿Cómo pasarás el fin de año? Estos médicos estarán solos o trabajando
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¿Cómo pasarás el fin de año? Estos médicos estarán solos en casa o trabajando para proteger a los demás

El último minuto de 2020 será de mucha tristeza, dicen integrantes del personal de salud, pero el primero del siguiente año será de mucha esperanza.
Cuartoscuro
31 de diciembre, 2020
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Liliana Lima Juárez, capitana segunda enfermera en el Hospital Central Militar de la Ciudad de México, pasará la noche de Año Nuevo trabajando, atendiendo a los pacientes afectados en la segunda ola de la epidemia de COVID en México.

Sus compañeros, la capitana segunda química bióloga Mónica Bello Muñoz y el sargento primero asistente de enfermería José Gildardo Oviedo lo pasarán solos, cada uno en su departamento. 

Entérate: Hospitales colapsarán en enero si los contagios de COVID no bajan en diciembre, alertan médicos

La familia de Mónica, sus padres y sus hermanos, viven en Guerrero. Antes de la pandemia, iba a visitarlos los fines de semana o ellos venían a verla. Con el COVID esas visitas se espaciaron. A ella le toca tomar las muestras de los pacientes sospechosos de estar infectados con el virus y el riesgo de contagio es alto. La última vez que vio a sus familiares fue en octubre. Este fin de año, la química bióloga no cenará con ellos. Despedirá el 2020 sola. 

“No podemos ser tan inconscientes de llevar bichos a nuestras casas y contagiar a las personas que más queremos”, dice la frase con la completa certeza de que es lo correcto, pero los ojos se le llenan de lágrimas y en la voz se les escucha un ligero quiebre.  “Si los queremos, está mejor que estemos solos”, afirma.

José Gildardo también despedirá el 2020 en la soledad de su departamento. Su esposa y sus dos hijos de un año y dos años y medio están en Irapuato, Guanajuato. Él llegó al Hospital Central Militar de la Ciudad de México hace un año. Por la pandemia ya no se trajo a su familia a vivir con él. Hace seis meses que solo los ve por video llamada. 

“Este fin de año no los voy a ver. Lo voy a pasar solo. Pero es preferible, es mejor estar lejos de ellos, hasta varios meses con tal de no contagiarlos”.  

A Liliana le tocará trabajar en el hospital, pero si hubiera estado de descanso, habría estado sola también. Ella envío a su hija de cinco años a vivir con su madre. Desde marzo la ha visto muy pocas veces, solo durante un rato y con el cubrebocas. 

Jornada de vacunación contra COVID-19 de este 28 de diciembre en el Hospital Central Militar

Jornada de vacunación contra COVID-19 de este 28 de diciembre en el Hospital Central Militar

Los tres llevan desde el inicio de la pandemia atendiendo a pacientes con COVID, han visto de cerca lo que hace el virus y para ellos no hay negociación alguna, no quieren que su familia pase por eso, pero tampoco quieren arriesgar a nadie más. 

Aquí en el Hospital Central Militar como en todas las sedes militares la disciplina es férrea. Nadie entra sin careta y cubrebocas, nadie. Las medidas de seguridad no se discuten y eso también les ayuda a tener un mayor cuidado.

“Muchos de mis compañeros estarán también solos en sus departamentos o pasarán el Año Nuevo aquí en el campo militar”, dice Mónica 

En México, de acuerdo a datos de la Secretaría de Salud, hasta el 28 de diciembre, 2,397 integrantes del personal de salud habían fallecido a causa del virus y otros 182 mil 246 habían dado positivo a la infección.

El último minuto de 2020, coinciden los tres, va a ser triste. El siguiente minuto, el primero de 2021 será esperanzador.  

Leer más: 7,728 trabajadores del IMSS han sido vacunados contra COVID-19; llegan otras 7, 800 dosis

Mónica, Liliana y José recibieron la vacuna contra COVID este 28 de diciembre en el Hospital Central Militar. Son parte de los primeros integrantes del personal de salud en inmunizarse y eso les da esperanza para creer que pronto podrán estar con sus familias y que esta pandemia quedará bajo control. 

Este mes de diciembre, la zona centro del país ha vivido el peor embate de la epidemia. Los hospitales reportan más de 80% de ocupación y en la capital se han rebasado ya las 21 mil muertes por COVID. 

“Ha sido una lucha muy difícil. Todos vamos a cantar victoria cuando esto pase. El último minuto de 2020 va a ser triste, será triste ver que todavía hay muchos pacientes infectados, luchando. Hay mucha tristeza por los pacientes que no han logrado salir, por las muchas familias incompletas. Hay compañeras que han tenido perdidas. Va a ser muy difícil. Pero lo pasaremos esperando que el siguiente sea un año mejor. Despedir este con gusto, no, recibir con gusto el próximo, sí. Esperemos que sea muy bueno”, dice Liliana.  

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Eva Mireles e Irma García, las maestras de Texas que dieron la vida para proteger a sus alumnos

Eva Mireles e Irma García han sido elogiadas por sus acciones para proteger a los niños en el tiroteo de la primaria de Uvalde, Texas.
28 de mayo, 2022
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“¡Tenemos un año maravilloso por delante!”. Esta frase, escrita por la maestra de cuarto grado Eva Mireles al comienzo del año escolar, ahora despierta muchas emociones.

Este jueves, el último día de clases, ella y su compañera profesora Irma García deberían haber estado guardando las cosas de su salón de clases compartido en la escuela Robb Elementary, en la pequeña ciudad de Uvalde, Texas.

Deberían haber estado preparándose para las vacaciones de verano.

Pero no fue así: sus familias estaban haciendo los arreglos para sus funerales, luego de que ambas recibieran disparos en un tiroteo en el que también murieron 19 de sus pequeños estudiantes.

En los días transcurridos desde el ataque del martes, Mireles y García han sido elogiadas por haber tratado de proteger a los niños durante la masacre.

Los policías encontraron a García “protegiendo a los niños con sus brazos casi hasta su último aliento”, dijo su sobrino John Martínez al diario The New York Times.

“Ella se sacrificó protegiendo a los niños en su salón de clases. Fue una heroína”, escribió en una página de recaudación de fondos que ha abierto para la familia.

Solo dos días después, su familia sufrió otra tragedia, pues el esposo de la profesora García, Joe García, murió de un ataque al corazón. Martínez dice que “murió a causa de la aflicción”.

 

Joe e Irma García

John Martínez

“Diversión, risas y amor”

García y Mireles habían conformado un equipo docente durante cinco años. Entre las dos tenían 40 años de experiencia.

Una foto tomada el mes pasado muestra a ambas en su salón de clases observando a los estudiantes mientras trabajan en las tabletas electrónicas.

“Eva Mireles e Irma García fueron dos de las mejores maestras que Uvalde ha conocido”, tuiteó Natalie Arias, una especialista en educación que vive en esa localidad de Texas.

“Su salón de clases estaba lleno de diversión, desarrollo, risas, trabajo en equipo y, sobre todo, amor”.

Mientras la comunidad aún vive el dolor, también hay enojo porque haya ocurrido un tiroteo masivo más en una escuela de Estados Unidos.

En Texas es legal comprar un arma para los mayores de 18 años y, según medios estadounidenses, el atacante compró las suyas dos rifles semiautomáticos estilo AR-15 y 375 rondas de municiones el día después de su cumpleaños 18.

“Estoy furiosa porque continúan estos tiroteos, estos niños son inocentes, los rifles no deberían estar fácilmente al alcance de todos”, dijo en un comunicado la tía de Eva Mireles, Lydia Martínez Delgado.

“Esta es mi ciudad natal, una pequeña comunidad de menos de 20 mil personas. Nunca imaginé que esto sucedería, especialmente a mis seres queridos”, escribió.

Víctimas de la masacre en Texas.

BBC

El esposo de Mireles, Rubén Ruiz, es agente de la policía escolar. Hace dos meses, realizó en la escuela de Uvalde un simulacro de un tiroteo activo, que es común en los colegios de Estados Unidos.

No sabía que solo unas semanas después su propia esposa sería víctima de uno.

El diario The Washington Post dice que Ruiz corrió a la primaria Robb cuando supo del tiroteo. Otros policías tuvieron que detenerlo mientras trataba desesperadamente de encontrar a su esposa.

Al menos 185 niños, educadores y otras personas han muerto en ataques a escuelas estadounidenses desde la masacre de Columbine High, en 1999, según un recuento del mismo diario.

Después de tantos incidentes, incluso ya hay un monumento en el estado de Kansas dedicado a los “educadores caídos”, el cual honra a “aquellos que perdieron la vida en el cumplimiento del deber”.

El Monumento Nacional a los Educadores Caídos en Kansas

Getty Images
El Monumento Nacional a los Educadores Caídos en Kansas.

Esas palabras, más familiares para el ambiente militar, se usan aquí para describir a los maestros asesinados. Ahora hay dos nombres más para inscribir en la pared de víctimas a recordar.

Eva Mireles

Profesora durante 17 años, Mireles describía su amor por correr y hacer caminatas en una breve biografía publicada en el sitio web del distrito escolar.

También dijo que tenía “una familia solidaria, divertida y amorosa”, conformada por su esposo, su hija graduada de la universidad y “tres amigos peludos”.

Su hija, Adalynn Ruiz, escribió un desgarrador homenaje a su “mami dulce” en Twitter.

“Estoy tan feliz de que la gente conozca tu nombre y ese hermoso rostro tuyo y sepan cómo es una heroína”, dijo.

“Eva Mireles, profesora de 4º… que desinteresadamente se colocó delante de sus alumnos para salvarles la vida”.

Eva Mireles

Familia Mireles

Mireles tenía formación en educación especial. Audrey García, la madre de una alumna, Gabby, la recuerda por ir “ir más allá” del deber como maestra.

“Era una persona hermosa y una maestra dedicada. Creía en Gabby e hizo todo lo posible para enseñarle”, escribió García en Twitter.

Hace pocos años que las escuelas del área de Uvalde comenzaron a integrar a los niños con discapacidades en las aulas regulares. Mireles fue una de las maestras que enseñaba a estos alumnos.

Irma García

García era una maestra con 23 años de experiencia en la primaria Robb. Fue la maestra del año en 2019.

“¡Estoy tan emocionada de comenzar este nuevo año escolar!”, escribió en su biografía en el sitio web del distrito.

Las autoridades le dijeron a su familia que un amigo de la policía vio a García tratando de proteger a sus estudiantes de los disparos.

Irma García

Familia García

“Quiero que sea recordada como alguien que sacrificó su vida y arriesgó su vida por sus alumnos”, dijo John Martínez, su sobrino, a The Washington Post.

“No eran solo sus estudiantes. Eran sus hijos, y ella arriesgó su vida, perdió su vida, para protegerlos. Ese es el tipo de persona que era”.

García estaba casada y tenía cuatro hijos, dos niños y dos niñas de entre 12 y 23 años. Su página de Facebook es un álbum de recuerdos familiares y orgullo por sus hijos.

“Gracias, Jesús, por mi increíble esposo y mis bebés”, escribió debajo de una foto de un viaje de pesca familiar.

Las redes sociales de la maestra también muestran su dedicación a su carrera y estudiantes.

En una publicación que mostraba certificados de un curso de enseñanza, García escribió: “Aprendí muchas formas nuevas de desafiar a mis futuros alumnos para que sean estudiantes independientes”.


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