Hospitales colapsarán en enero si contagios COVID no bajan en diciembre
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Hospitales colapsarán en enero si los contagios de COVID no bajan en diciembre, alertan médicos

Médicos enfrentan el problema de que ya no hay camas disponibles por el aumento de contagios COVID y los insumos para atender a pacientes comenzaron a escasear.
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14 de diciembre, 2020
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En el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán le han hablado con la verdad a su personal. Al inicio de la epidemia en México les dijeron que la contingencia por COVID-19 en el hospital duraría por lo menos dos años. A finales de noviembre les dieron una nueva alerta: si el ritmo de contagios sigue como está, en enero de 2021 el sistema de salud colapsará. 

Y colapsar no es lo mismo que tener hospitales llenos, algo que ya sucede en este momento. Colapsar es que no haya camas, insumos y equipos médicos, en ninguna institución, para atender a todos los enfermos críticos. Es tener que decidir a quién se le atiende con todos los recursos necesarios para domar al virus y su ataque en el cuerpo y a quién no. Es tener que decidir quién tendrá opciones de vivir y quién no.

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Juan, uno de los residentes de Nutrición, a quien llamaremos así, porque en este país los médicos no pueden dar entrevistas sin permiso de la institución donde laboran y en este momento los permisos para entrevistarlos son escasos y las charlas muy controladas, cuenta que en Nutrición los reúnen por grupos para darles un panorama real de la situación y prepararlos.

Para dejar claro que significa que el sistema de salud colapse, el residente dice: es lo que sucedió en Italia. Uno de los países europeos donde corrieron las noticias en los medios de comunicación sobre personas fallecidas en sus casas y notas con testimonios de médicos narrando cómo era imposible dar a todos los enfermos las mejores opciones para librar al virus.

“En México no hemos vivido eso -recalca Juan. En el pico pasado hubo hospitales saturados, pero el sistema de salud no colapsó. En estos días, la gente puede dar vueltas buscando hospital, pero encuentra. No se ha tenido que llegar al punto de decidir a quién se le coloca un ventilador y a quién no, todavía hay para todos. Sería lamentable que ahora lleguemos al punto de no poder, entre todos los hospitales, dar atención a quien la requiera”.

Nutrición, confirma el residente, ya está lleno. Reciben a los enfermos solo para valorarlos. No se les puede negar al menos eso. Pero no hay camas para hospitalizarlos. Tienen que pedirles ir a otro hospital. Ese es otro problema. En México, dice Juan, no hay un sistema de referencia que permita enviar a las personas a una institución con lugar. Son los enfermos y sus familias quienes deben buscarlo. 

Los datos de la Secretaría de Salud federal señalan que en la Ciudad de México la ocupación en camas de hospitalización general es de 83%; en el Estado de México es de 71%; Guanajuato, 66%; Durango, 60%  e Hidalgo, 59%. Son las entidades en el top cinco de saturación hospitalaria general. 

La Ciudad de México también está en el primer lugar en ocupación en camas con ventilador, con 71%; Aguascalientes tiene 65%; Baja California, 63%; Estado de México, 53% y Zacatecas, 48%. 

El récord de ocupación hospitalaria que se alcanzó en el pico pasado fue de 18,223 camas ocupadas. Eso fue el 28 de julio de 2020. De ahí la curva fue a la baja, a partir de ese punto las camas ocupadas disminuyeron 46%, hasta 9,923 el 30 de septiembre de 2020. Este 12 de diciembre, la ocupación es de 15,938, solo 13% menos comparado con el pico de julio, aunque esto es a nivel nacional. 

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En la CDMX, Oliva López Arellano, secretaria de Salud de la entidad, alertó que se está a una semana de alcanzar la ocupación máxima registrada en esta pandemia. El 22 de mayo, la capital batió su récord de hospitalizaciones con 4,533.

En la aplicación que ha dispuesto la CDMX para consultar los hospitales con disponibilidad hay un mapa de la capital. Cada hospital aparece en un color de acuerdo a si tiene cupo o no. En rojo aparecen los que ya no pueden recibir a nadie más. 

El mapa muestra la mayoría de iconos en rojo, así están Nutrición, el Juárez, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), el Instituto de Cardiología. También varios de los del ISSSTE: el 20 de Noviembre, el Dario Fernandez. Lo mismo en el caso de los del IMSS: el 2A, “el Troncoso”, la clínica 32, la 47. Casi todos los más conocidos, con más capacidad y mejores recursos. 

En otro de los hospitales de elite en la Ciudad de México, el Hospital Juárez, no les han dicho nada, de forma oficial, sobre el posible colapso en enero, cuenta otra residente, “María”. Pero los médicos y enfermeras saben bien lo que podría venir.

“El repunte de casos era algo esperado en esta época de infecciones respiratorias. Las restricciones de movilidad se relajaron. La gente salió a la calle y empezó a reunirse en espacios cerrados. Ya lo veíamos venir. Pero si esto sigue así, todos sabemos que los hospitales van a colapsar”, confirma María. 

Ya escasean los medicamentos 

La residente dice que en el Juárez no solo tienen el problema de que ya no hay camas disponibles. Los insumos para atender a los pacientes han empezado a escasear. “Nos faltan ya medicamentos para sedar y no podemos tener despierta a una persona que tiene un tubo en la garganta. Hemos tenido que ver qué hacemos. Si no hay un medicamento, buscamos algún otro para ponerle”. 

Un médico adscrito del Hospital Belisario Domínguez, de la Secretaria de Salud de la Ciudad de México, en Iztapalapa, que nombraremos “Ángel”, y una enfermera del Hospital General de Zona 2A “Troncoso”, en Iztacalco, llamada “Martha”, se quejan de la falta de insumos para mantener sedados a los pacientes y la falta de personal ante el aumento de ingresos por COVID y la saturación de las instituciones de salud. 

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Los anestésicos que escasean son sobre todo Midazolam y Propofol. El médico del Belisario Domínguez, “Ángel”, asegura que hace 20 días se acabó el primero. Apenas llegó, dice, y ahora se va a acabar el Propofol. “Ahí vamos viendo qué hacemos, cómo resolvemos, qué sustituto usamos”. 

Fuentes de la Secretaría de Salud de la capital explicaron a Animal Político que en el mercado mundial ha habido escasez de medicamentos para sedar. “Es un problema global. En los hospitales de la CDMX se han establecido esquemas que provocan el mismo efecto sedante. Pero ya tenemos un lote para hacer frente a la escasez. Los sedantes llegaron este sábado y en el curso de la semana se va a regularizar el abasto”, aseguraron. 

En el IMSS Troncoso, la enfermera “Martha” afirma que en efecto han escaseado los anestésicos, pero también instrumental básico en esta contingencia, como los oxímetros y lo baumanómetros. 

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Martha cuenta que en el inicio de la contingencia hubo carencias, cuando el personal empezó a protestar, llegaron los insumos a los hospitales. Ahora, ante el nuevo repunte de pacientes con COVID han vuelto al mismo punto. “Tenemos que llevar nuestros propios oxímetros para atender a los pacientes y esos ya se quedan en el hospital, aunque los desinfectemos no los vamos a sacar de ahí”. 

La enfermera también se queja de la falta de personal. Aunque matiza que eso siempre ha sido un problema. Personal ha faltado siempre en el IMSS, sobre todo en el turno de la noche y los fines de semana. Pero cuando se tienen pacientes en tal estado de gravedad, esa escasez resulta más crítica. 

“En el turno de la noche en el área de hospitalización COVID en Troncoso, a dos enfermeras les tocan 10 o 12 pacientes, de cinco o seis a cada una. Es mucho, porque son pacientes en estado crítico que requieren mucha atención, en cualquier momento se pueden agravar”.

Sobre estos señalamientos de escasez de insumos y personal en el Hospital General de Zona (HGZ) · 2A “Troncoso”, la Oficina de Representación del IMSS en la Ciudad de México respondió en una tarjeta informativa que esta unidad médica cuenta con los medicamentos e insumos necesarios para atender a los pacientes, así como los mecanismos para asegurar el surtimiento oportuno todos los días durante las 24 horas. 

En la tarjeta informativa también se asegura que se trabaja para la contratación de personal médico y de enfermería y que se otorgarán beneficios al personal que voluntariamente postergue sus vacaciones de fin de año.

Animal Político también solicitó una respuesta frente a los señalamientos de escasez de medicamentos sedantes en el Hospital Juárez, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta por parte de la Secretaría de Salud federal, de la que depende esta institución. 

El otro problema es que quienes han estado en la primera línea atendiendo a pacientes COVID-19 ya están fatigados y hartos. “Ya es muy desgastante -dice María. Ya estamos hasta de mal humor. De los residentes de nuestra especialidad al día somos ocho en una guardia. Cuando empezó el repunte, hace mes y medio más o menos, nos dijeron que dos tienen que subir a hospitalización COVID y uno a urgencias por día. Decidir a quién le toca es muy difícil. Ya nadie quiere ir”. 

Todo el personal tiene además la frustración de ver que las personas no dejan de salir a la calle o de reunirse para actividades no esenciales. “Es frustrante – dice Dario- estar nosotros tan ocupados, tan preocupados y ver que a la gente le vale un cacahuate”. 

Otros pacientes volverán a quedarse sin atención

Los residentes entrevistados de Nutrición y del Juárez enuncian otra preocupación generalizada. Los hospitales estaban, antes del repunte, abriendo los espacios para volver a atender a los enfermos de otros padecimientos diferentes al COVID.

En Nutrición, cuenta Juan, nunca se suspendió la atención a emergencias y a enfermos de cáncer o con requerimiento de hemodiálisis. Pero todo los demás, incluyendo consulta externa, estaba suspendido.

Con la baja de casos, a partir de agosto, en Nutrición ya se habían dejado solo dos pisos, de cuatro, para COVID. La consulta externa se abrió al 10% y se siguió atendiendo con telemedicina. En las áreas críticas se tenía ya una para COVID y otra para el resto de las atenciones. 

Lee más: ¿Las enfermedades preexistentes realmente son la causa de la alta tasa de mortalidad por COVID-19 en México?

Por el momento Nutrición no ha regresado a ser 100% COVID, pese al incremento en los pacientes afectados por la infección. “Todavía somos parcialmente híbridos, pero ya se está considerando reconvertir áreas críticas y de hospitalización ya solo un piso es para el resto de los padecimientos. Esto es muy grave. Creemos que varios pacientes deben haber fallecido por falta de atención. Ya no se puede no atender lo otro”. 

También a María le preocupa eso. Dice que en el Juárez ya se habían vuelto a programar cirugías. Por ahora no les han dicho si se van a cancelar otra vez. “Semana tras semana nos dicen, híjole, yo creo que ya la siguiente semana no hay quirófano. Se está aguantando lo más que se puede, ya no es viable dejar de atender al resto de los pacientes. Pero si el sistema de salud colapsa, no se atenderá ni a unos ni a otros”.

La desreconversión y la ampliación de hospitales para tratar de dar abasto con la atención a los pacientes COVID ya inició. En la capital se anunció que se aumentaron 600 camas en la Unidad Temporal del Centro Citibanmex y en el Ajusco Medio, para atender casos de afectados por esta enfermedad. También llegaron médicos de otras entidades donde los casos de contagios van a la baja, como en el caso de Campeche. 

“Este es un pico diferente -dice María. Hay repunte de casos y de hospitalizaciones, pero las actividades no se han cerrado del todo, no se puede, la economía ya no aguanta, eso lo entendemos. En los hospitales se está tratando de aguantar lo más que se puede para no volver a ser solo COVID. Es la gente la que debe de ayudar, son las reuniones familiares y sociales las que están generando muchos contagios y las compras innecesarias”.

Juan coincide con ella. “Dependemos mucho de lo que suceda en estos días de diciembre, en las fiestas, para que el sistema de salud colapse o no. Si la gente sigue saliendo y reuniéndose, en enero no habrá lugar en los hospitales”.

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A un año del COVID: ¿cómo se determina cuándo finaliza una pandemia?

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al brote de un nuevo tipo de coronavirus una "pandemia". Te contamos qué metas deben alcanzarse para salir de la emergencia sanitaria.
11 de marzo, 2021
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China reportó los primeros casos de un nuevo tipo de coronavirus a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el último día de 2019 -de ahí que se lo bautizara “covid-19”-, pero el organismo lo declaró oficialmente una “pandemia” el 11 de marzo, hace un año.

Esta enfermedad viral se sumó así al grupo de los grandes brotes que afectaron la salud global a lo largo de los tiempos, como la peste negra, la viruela, la gripe de 1918-9 y, más recientemente, el VIH/Sida y la influenza A (H1N1).

Ninguna de esas enfermedades representa hoy una amenaza a la humanidad. Incluso una -la viruela- llegó a erradicarse.

¿Qué debe ocurrir para que el covid-19 también deje de ser considerado una pandemia?

¿Cuáles son las metas que deben alcanzarse?

La respuesta más directa surge de analizar la definición de lo que constituye una pandemia.

Según la Real Academia Española, es una “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”.

Por lo tanto, se infiere que el covid dejará de ser pandémico cuando ya no tenga un alcance tan grande.

Pero ¿quién define el umbral y cómo se determina?

Incluso si la OMS decidiera que se terminó la pandemia, serán cada uno de los países -o incluso de los Estados o provincias- los que determinarán cuándo termina la emergencia sanitaria y pueden levantarse las cuarentenas y restricciones.

Aquí te explicamos qué criterios epidemiológicos podrían utilizarse para decidirlo.

No más contagios

La forma más clara de determinar el final de una pandemia sería que ya no haya circulación del SARS-Cov-2, el virus que causa el covid-19.

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En la actualidad (al 11 de marzo de 2021) solo 14 países o territorios de todo el mundo están libres de covid, según la OMS, y de ellos 12 son islas en el Pacífico o Atlántico (que debieron cerrar sus fronteras para poder mantener afuera al virus).

A nivel global hay unas 117 millones de personas infectadas y cerca de 2,6 millones de víctimas fatales, cifras que siguen aumentando día a día.

Por lo tanto, la meta de frenar completamente la transmisión del coronavirus parece muy lejana, si no imposible.

Esto, a pesar de que ya existen ocho vacunas que previenen la enfermedad y que al menos 125 países y territorios comenzaron a vacunar a su población.

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Incluso en Estados Unidos, el país qué más dosis ha administrado hasta el momento (más de 90 millones), los expertos advierten que será casi imposible alcanzar los niveles de vacunación necesarios -por encima del 75% de la población- para lograr la anhelada meta que algunos allí han bautizado #ZeroCovid.

Si consideramos, además, que fuera de EE.UU. y un puñado de países como Israel, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Chile, la vacunación viene a un ritmo muchísimo más lento, y que, encima, siguen surgiendo nuevas cepas del virus que podrían reducir la efectividad de las vacunas, puede prácticamente descartarse que el coronavirus sea vencido por knock-out gracias a la inoculación, como esperaban algunos.

Inmunidad de rebaño

No obstante, la vacunación sí puede contribuir a otra forma de poner fin a la pandemia, la llamada inmunidad de rebaño o colectiva.

Esta se logra cuando una porción amplia de la población se vuelve inmune al virus, por lo que se reduce fuertemente su circulación.

La teoría es que, si suficientes personas son resistentes a la enfermedad, los más vulnerables quedan protegidos de un posible contagio.

Científicos británicos estimaron que la inmunidad de rebaño en el caso del covid-19 se lograría cuando aproximadamente el 60% de la población haya estado expuesta al SARS-Cov-2.

Esta exposición puede ser natural, a través de una infección, o gracias a una vacuna.

Con cada vez más personas infectadas o inoculadas con el coronavirus, ¿será esta la salida de la pandemia?

Mujer recibiendo vacuna

iStock
Cada vez más personas recibirán la vacuna o contraerán el covid, ¿podremos alcanzar la inmunidad colectiva?

No en el corto plazo, según la OMS.

A finales de diciembre, el organismo advirtió que “las encuestas de seroprevalencia sugieren que en la mayoría de los países, menos del 10% de la población ha sido infectada con covid-19”.

En tanto, aunque las estadísticas sobre vacunación muestran que hasta el momento se han administrado más de 300 millones de dosis antivirales, las personas inmunizadas serían muchas menos, ya que la mayoría de las vacunas requieren dos dosis.

Si bien se trata de un avance científico enorme, logrado en tiempo récord, su impacto sigue siendo limitado si consideramos que en el mundo viven más de 7.700 millones de personas.

Lo otro que complica alcanzar la inmunidad de rebaño es que las personas infectadas con covid no necesariamente están protegidas contra la enfermedad.

“Todavía no se sabe con certeza cuánto dura la inmunidad de este coronavirus, pero basados en los coronavirus que ya existen y que infectan a la población regularmente, como los coronavirus que causan resfriado, sabemos que la gente se contagia con estos virus una y otra vez”, advirtió a BBC Mundo Jeffrey Shaman, profesor de Ciencias de salud ambiental de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

“Todavía estamos aprendiendo sobre la inmunidad al covid-19”, coincidió, por su parte, la OMS en su reporte.

“La mayoría de las personas que están infectadas con covid-19 desarrollan una respuesta inmune en las primeras semanas, pero no sabemos qué tan fuerte o duradera es esa respuesta inmune”.

“También ha habido informes de personas infectadas con covid-19 por segunda vez”, advirtió.

Un hombre en la cama soplándose la nariz

iStock
La esperanza es que el covid-19 se transforme en una especie de gripe.

Como la gripe

Por todo esto, muchos creen que la salida de la pandemia no se dará ni eliminando el covid, ni logrando una inmunidad colectiva superior al 60%.

Se dará cuando logremos tener la enfermedad suficientemente bajo control.

¿Qué significa esto? Que la cantidad de infecciones, hospitalizaciones y muertes ya no serán considerados una emergencia sanitaria.

Un reciente artículo en la revista The Atlantic estimó que en EE.UU. ese umbral se alcanzaría cuando haya menos de 100 muertes al día.

¿Por qué 100? Porque esa es la cantidad aproximada de personas que fallecen cada año a causa de la influenza (gripe).

Joseph Eisenberg, epidemiólogo de la Universidad de Michigan, dijo a la revista que ese nivel de mortalidad es “ampliamente considerado aceptable por el público”.

Las comparaciones con la gripe no son antojadizas.

Son varios los expertos que creen que el coronavirus podría eventualmente convertirse en un problema endémico, con picos estacionales, como los distintos virus de influenza.

A medida que más personas se exponen al covid, lo esperable es que comiencen a bajar las tasas de transmisión e infección.

A la vez, el SARS-Cov-2 podría ir mutando para ser menos dañino, como ocurre con muchos virus que tienden a ser más agresivos cuando recién aparecen y luego se hacen menos letales para poder sobrevivir.

https://www.youtube.com/watch?v=kWa06mmJT4U&t=15s

Seguramente seguiría habiendo brotes, como ocurre con la influenza, pero la esperanza es que el desarrollo de nuevos medicamentos para tratar la infección podrían hacerla menos mortal.

“Lo que esperamos es lograr niveles de la infección que sean controlables y que el virus se vuelva cada vez menos severo, para lograr un equilibrio en el que la endemicidad de este patógeno no sea tan mala para la mayoría de la gente”, señaló a BBC Mundo el profesor Shaman, quien en octubre publicó un estudio en la revista Science sobre el potencial del covid de volverse endémico.

“Ese sería el tipo de estabilidad que nos permitiría vivir con este virus y, a la vez, volver a algún tipo de normalidad”, afirmó.

¿Cuánto tiempo tardará?

Otro trabajo publicado en Science en enero por científicos de la Universidad de Emory y la Universidad Estatal de Pensilvania, estimó el plazo, utilizando un modelo matemático para reproducir la propagación del virus.

Su conclusión fue que “domar la pandemia” -es decir, que el covid-19 se haga endémico- tardará entre un año y una década.

Por su parte, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, fue más preciso.

En agosto pasado, estimó que la pandemia terminará “en menos de dos años”, o sea, antes de mediados de 2022, un poco menos de lo que tardó en superarse la gripe de 1918-9, la mayor pandemia del siglo XX.


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