Muertes por COVID bajarían 90% si se vacuna a la mitad de la población
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México apuesta por reducir 90% las muertes por COVID con la mitad de la población vacunada

Al elegir un modelo de vacunación que busca inmunizar primero a los grupos de mayor edad y con factores de riesgo, las autoridades sanitarias buscan impactar en el descenso en la mortalidad por COVID.
AFP
10 de diciembre, 2020
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Las dosis de vacuna contra la COVID-19 que se producirán en el mundo en el corto y mediano plazo no alcanzarán para cubrir a todos. La estrategia de distribución ha empezado por diseñarse en los organismos internacionales y los mecanismos como el Covax, que busca un acceso equitativo para todos los países a la inmunización.

María de Jesús Sánchez, asesora internacional del área de Enfermedades Transmisibles de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) explicó, en un seminario web sobre la vacuna COVID, organizado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de México, que para asegurar ese acceso equitativo se planea la asignación de las vacunas en dos fases, una primera que cubriría el 20% de la población de los países participantes y solo después se pasaría a la fase 2 por nivel de riesgo.

Lee: Vacuna de Pfizer que se aplicará en México: de qué tipo es y cómo actúa contra COVID

Frente a esa escasez y alta demanda en todo el mundo, la OMS pidió a los países diseñar sus hojas de ruta para determinar a quiénes se va a vacunar primero en cada lugar. México basó su estrategia en cubrir a los grupos de mayor riesgo para bajar el número de fallecimientos por el coronavirus.

Sergio Bautista, director del área de Economía de la Salud del INSP y miembro del Grupo Asesor en Vacuna COVID-19 en México, explicó, en ese mismo seminario web, que en una estrategia basada en cubrir a las personas con más riesgo es posible disminuir las muertes por COVID en 90% con solo el 50% de la población vacunada.

Aunque, en entrevista con Animal Político, Celia Alpuche, coordinadora del Grupo Técnico Asesor para la Vacuna COVID-19 en México, ataja que “de acuerdo a la calendarización que se está haciendo, con la mejor disposición e integración de todo el sector público y el privado, y siempre y cuando no se retrasen las entregas (de vacunas por parte de los fabricantes) no podremos avanzar más allá de esto hasta en seis meses”.

Para cubrir primero a los grupos con mayor susceptibilidad a presentar una forma grave de COVID se eligió empezar con el personal de salud. Las 250 mil dosis de la vacuna de Pfizer que se prevé lleguen a finales de diciembre a México serán para quienes están en primera línea atendiendo a los pacientes afectados por el coronavirus.

Entérate: ¿Por qué se vacunará contra COVID por edad y empezando por CDMX y Coahuila?

Esto, explica Alpuche, no es solo por una cuestión de riesgo por exposición. Es también “por un principio moral y ético de reciprocidad a ellos que están dando su salud y su vida para atender a los demás”. Lo que prevalece después en el plan de México es la edad y dentro de cada grupo etario van primero quienes tienen comorbilidades.

El grupo estratégico de inmunización de la OMS ha generado una hoja de ruta, explica Alpuche, para recomendar a los países cómo realizar estos ejercicios de priorización. Los trabajadores de la salud van por delante, después prevalece la edad con diferentes grupos de riesgo. “Muchos países han estado trabajando estas hojas de ruta. Reino Unido también ha priorizado por trabajadores de la salud, edad y grupos de riesgos, lo mismo Estados Unidos y Canadá”, precisa.

En México, después de concluir con el personal de primera línea, vendrá una segunda etapa que iniciará en febrero de 2021 y concluirá hasta abril de ese año, en esta se seguirá vacunando al resto del personal de salud (en México hay un total de 975 mil, es decir que en la primera etapa se cubrirá solo al 12.5%). Pero esta segunda fase ya incluirá también a todas las personas de 60 años y más, y así se irá cubriendo por edad al resto de la población.

En la etapa 3, de abril a mayo de 2021, se inmunizará a las personas de 50 a 59 años. En la etapa 4, de mayo a junio, a las personas de 40 a 49 años. Y en la etapa 5, de junio de 2021 a marzo de 2022, al resto de la población.

Con cubrir al grupo de 50 años y más, e incluyendo al personal de salud, México habrá logrado inmunizar a 58 millones de personas, para mayo de 2021. En ese momento podrían entonces bajar las muertes por COVID hasta 90%.

Sergio Bautista explicó, en el seminario web sobre vacunación COVID, que en otro modelo se podría haber considerado primero a todos los trabajadores esenciales, privilegiando un enfoque más económico y no el de evitar muertes.

Aunque Celia Alpuche asegura en la entrevista con este portal que ya se evalúa que otros trabajadores, además de los de salud, tendrían que entrar en las siguientes rondas a partir de enero. Pero “en esta logística de por edad y con comorbilidad muchos estarían ya considerados”.

Lee más: ‘Mi pesadilla no ha terminado; ahora lucho contra las secuelas’: la vida después de tener COVID

Los retos

Alpuche admite que hay muchos retos con la vacunación contra COVID. Para empezar el desarrollo de las vacunas se está dando con una velocidad nunca antes vista. El tiempo de estudio de estas vacunas es corto y el número de pacientes estudiados es limitado, señala.

“Normalmente un estudio de vacuna desde las fases clínicas hasta la aplicación tarda entre 12 y 15 años. Ahora fue en meses. Eso nos dice que el tiempo es corto, y por más que se hable de 90 mil individuos en los ensayos, para identificar efectos adversos vamos a tener que ver millones de dosis aplicadas, pero esta es la mejor arma que en este momento tenemos para enfrentar una situación tan difícil”, advierte la especialista.

Por esta necesaria celeridad, la vigilancia posterior a la vacunación deberá reforzarse y ser eficiente en el seguimiento, a través de un sistema de vigilancia de todos los vacunados.

“El seguimiento de las personas que se vacunan no va a ser nada fácil. Va a llegar un momento en que no solo vamos a tener un solo tipo de vacuna, vamos a tener varios tipos de vacunas al mismo tiempo. Hay que seguir a todas las personas para saber qué le toco en la primera dosis, cómo le está yendo, que no presente ningún efecto adverso, o que esto pueda ser detectado muy a tiempo”.

La coordinadora del grupo asesor para la vacuna COVID dice también que habrá muchos comentarios de por qué se inicia con un estado u otro, y sobre este primer ejercicio con los 125 mil integrantes de personal de salud en primera línea, lo cierto es que “las dosis no son  suficientes, pero esa es la oferta del proveedor. No tenemos otra por ahora”.

Esta, además, señala, es una vacuna de logística difícil. “Se almacena a menos 70 grados. Hay que guardar la cadena de frío de una forma poco usual, como si fuera un reloj. Eso no es fácil y lo tenemos que hacer con mucho cuidado porque esto tiene que garantizar la calidad para las personas”.

Pese a todo eso, Alpuche reitera que por ahora, esto es lo mejor que se tiene para luchar con una pandemia que ha provocado muchas muertes y sufrimiento.

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Vacuna COVID: qué significa el porcentaje de efectividad de la inmunización y cómo se mide

Aunque el dato varía de una vacuna a otra, los expertos aconsejan vacunarse con la que esté disponible y haya sido aprobada en su país.
6 de febrero, 2021
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Las cifras de efectividad de las vacunas contra la covid-19 se acumulan en los titulares, aumentando las esperanzas de un mundo ávido por superar la pesadilla de la pandemia.

La última cifra conocida fue el 92% de eficacia que un artículo publicado en la revista científica The Lancet atribuye a la vacuna rusa Sputnik-V, que se suma al 95% reportado por la desarrollada por Pfizer-BioNtech, el 94.1% de la de Moderna y el 70% de la de la Universidad de Oxford y AstraZeneca.

Son todos datos alentadores que invitan a pensar que los programas de vacunación masiva deberían servir para poner bajo control al coronavirus SARS-Cov-2, que ya ha causado más de dos millones de muertes en el mundo, y una crisis sanitaria y social sin precedentes en la historia reciente.

Al contrario que las desarrolladas por Pfizer y Moderna, que se basan en una novedosa tecnología que permite la exposición del organismo a un fragmento del ARN del coronavirus, la Sputnik-V utiliza un virus del resfriado común que se modifica para que actúe como vector y provoque una respuesta controlada del sistema inmune que se repetirá si detecta la presencia en el cuerpo del SARS-Cov-2

De acuerdo con las cifras de “Our world in data”, más de 103 millones de personas han sido ya vacunadas en todo el mundo, la gran mayoría en países desarrollados.

Según los expertos, harán falta muchas más para controlar una pandemia que acumula casi 104 millones de casos confirmados y más de 2.24 millones de muertes.

Vacuna contra la covid.

Getty Images
Algunas de las vacunas aprobadas requieren la aplicación de dos dosis.

Pese a que aún no se cuenta con datos concluyentes sobre por cuánto tiempo quedan inmunizadas frente al contagio las personas que reciben las diferentes vacunas, los científicos insisten en que vacunar a cuantos más cuanto antes es la prioridad en este momento.

La experta infectóloga María Elena Bottazzi, del Colegio Baylor de Medicina de Houston, en EE.UU., le dijo a BBC Mundo que “no hay que ponerse a comparar vacunas; hay que ponerse la vacuna que esté disponible en el lugar donde uno resida. Lo importante es vacunarse porque eso reducirá mucho el riesgo de tener una enfermedad grave o morir, y nos ayudará a empezar a controlar este virus”.

Aunque la información disponible es aún escasa, debido a la fase temprana en la que se encuentra la vacunación a nivel mundial y a que tampoco hay evidencia concluyente sobre en qué medida las vacunas previenen la propagación del virus en los pacientes asintomáticos, los primeros indicios apuntan a que la alta efectividad de las vacunas contribuye significativamente a la reducción de los contagios.

Es lo que se ha observado entre los mayores de 60 años vacunados en Israel, donde de las más de 750.000 personas de esta franja de edad que recibieron la vacuna solo un 0.07% dio después positivo por coronavirus.

Según la doctora Bottazzi, “la alta efectividad que están mostrando las vacunas es la mejor noticia que tenemos hasta el momento”.

Gráfico comparativo de las vacunas.

BBC
Cada vacuna tiene características diferentes.

Lo cierto es que cuando investigadores en todo el mundo trabajaban en los laboratorios en busca de una vacuna contra la covid, entre la comunidad científica se consideraba que sería un éxito lograr una que tuviera un 50% de efectividad y pocos pronosticaban que se fuera a obtener una en tan pocos meses, ya que ese es un proceso que suele durar años.

Botazzi recuerda que “la mayoría de las vacunas contra la gripe tienen una efectividad que ronda el 40% y aún así salvan millones de vidas cada año”.

Pero ¿cómo se mide realmente la efectividad de una vacuna?

Eficacia y efectividad

Aunque puedan parecer sinónimos, para los científicos la efectividad y la eficacia de una vacuna no son la misma cosa.

Tal como lo explica el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), “la eficacia y la efectividad de una vacuna miden la reducción proporcional de casos entre las personas vacunadas”. Pero el término eficacia se usa cuando se refiere a “un estudio que se lleva a cabo en condiciones ideales, por ejemplo durante un ensayo clínico”. El término efectividad es el que se emplea en “un estudio que se lleva a cabo bajo las condiciones ambientales típicas, es decir, menos controladas”.

Esto explica que muchos expertos vaticinen que los inesperadamente altos porcentajes de eficacia que han mostrado en los ensayos de laboratorio las vacunas aprobadas descenderán cuando se apliquen en las condiciones ambientales reales de la población, cuando se deje de hablar de eficacia para empezar a hacerlo de efectividad.

Aún así, seguirán siendo junto al distanciamiento social la mejor arma con la que cuenta la humanidad en su guerra contra el virus.

Los doctores David Spiegelhalter, de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, y Anthony Masters, de la Sociedad Real Estadística Británica, propusieron en un artículo publicado en The Guardian una manera de visualizar de qué hablamos cuando nos referimos de la eficacia de las vacunas.

“Imaginen a 100 personas con covid. Una eficacia del 90% significa que de haber recibido la vacuna, solo 10 hubieran caído enfermas. La eficacia de la vacuna es la reducción relativa del riesgo: sea cual sea tu riesgo, se reduce en un 90% si te vacunan”.

Los investigadores llegan a estas cifras en los ensayos comparando las cifras entre grupos de personas vacunadas y no vacunadas. Por eso en los ensayos hay voluntarios que reciben la vacuna en pruebas y otros solo una sustancia placebo, y ninguno sabe qué fue lo que realmente se le administró.

Las vacunas que hasta el momento han publicado datos sobre su efectividad han sido probadas en decenas de miles de personas, y no han presentado mayores problemas de seguridad ni se han reportado reacciones adversas inesperadas..

En el ensayo de la vacuna desarrollada por Pfizer BioNtech, se registraron 8 casos entre las 22.000 personas a las que se administró la vacuna. Entre los otros 22.000 voluntarios que recibieron el placebo, el número de contagiados escaló hasta 162. Eso significa que el riesgo de caer enfermo entre la población vacunada fue de 0,04%.

En cualquier caso, como las condiciones sobre el terreno nunca serán las mismas que las recreadas por los investigadores en el laboratorio, se deberá seguir evaluando la efectividad de las vacunas, ya no su eficacia. La doctora Bottazzi señala que “deberemos seguir monitoreando, también para desarrollar nuevos esquemas en el caso de que la efectividad se reduzca ante nuevas mutaciones del virus”.

Y recuerda: “Los científicos ya estamos trabajando en eso”.

Niño tosiendo en un bus.

Getty Images
La distribución de las vacunas a los países menos desarrollados es uno de los grandes desafíos para poner fin a la pandemia.

Qué pasará ahora con la Sputnik-V

Las vacunas aprobadas varían en función de los países. Hasta ahora, las de Pfizer-BioNtech, Moderna, y la elaborada por la Unversidad de Oxford y AstraZeneca, han recibido el visto bueno en Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea.

Las chinas de CanSino, Sinopharm y Sinovac han sido aprobadas en China y, en algunos casos también en otros países como Brasil o Emiratos Árabes Unidos. En la India se ha autorizado el uso de emergencia de la del fabricante local Bharat Biotech.

La Sputnik-V despertó recelos entre algunos en la comunidad científica occidental porque apreciaban falta de transparencia en las prácticas del Centro Gamaleya, el laboratorio ruso que la desarrolló. Pero ahora ahora que una prestigiosa revista científica ha avalado sus resultados es posible que su uso sea aprobado también por algunos países que hasta ahora no la contemplaban como opción

Mapa del mundo con una inyectadora.

Getty Images
Expertos estiman que el 60-70% de la población mundial necesita ser inmune al virus para evitar que se siga propagando.

En América Latina, varios gobiernos han suscrito acuerdos para usarla, como los de Venezuela, Argentina y México.

La doctora Mottazzi señala un aspecto en el que la vacuna rusa no parece a la altura de las occidentales basadas en ARN modificado. “Ofrece una alta protección, pero en comparación con otras el número de anticuerpos neutralizantes que induce es bastante bajo”. Esto, señala la experta, podría perjudicar a la duración de la inmunidad que provee y su potencial efectividad frente nuevas mutaciones del virus.

Sin embargo, la experta recuerda que aún no hay información concluyente sobre cuánto dura la inmunidad de otras vacunas y la incorporación de la Sputnik-V al arsenal médico frente a la enfermedad debe ser visto como una buena noticia.

Como dijo dijo el secretario mexicano de Salud, Hugo López-Gatell, en la rueda de prensa en que anunció su aprobación: “Esto es alentador; tenemos una nueva vacuna en el repertorio”.

Teniendo en cuenta que el desafío principal ahora es producir las vacunas en cantidad suficiente y distribuirlas también los países en desarrollo, donde muchas veces no se cuenta con las condiciones adecuadas para su conservación y manipulación, cuantas más se sumen a la lista mayor será la esperanza de terminar con la pandemia.


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