PC de Tamaulipas desconoce documento sobre incendio presentado por la CFE
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PC de Tamaulipas desconoce documento sobre incendio presentado por CFE; 'hacen un escándalo', dice AMLO

El organismo estatal señaló que no atendieron el siniestro, que según la CFE fue uno de los motivos del apagón registrado el lunes.
Cuartoscuro
30 de diciembre, 2020
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Protección Civil de Tamaulipas desconoció el comunicado presentado este martes por la Comisión Federal de Electricidad como comprobante del incendio que habría sido una de las causantes del apagón que afectó a más de 10 millones de usuarios.

El organismo estatal incluso señaló que ellos no atendieron el siniestro en cuestión, por lo que desconocen los detalles.

Lee más: CFE atribuye apagón a incendio y a la reforma energética por ‘debilitar’ el sistema eléctrico

Ayer, en conferencia de prensa, la CFE presentó una carta membretada por Protección Civil de Tamaulipas, en la que se relata la atención a un incendio en una zona de pastizal en el municipio de Padilla, Tamaulipas.

Según el organismo este incendio se originó por los fuertes vientos del frente frío 23 y provocó la salida de dos líneas ubicadas entre Ciudad Victoria y Linares, Nuevo León, siendo esta una de las causas del apagón.

El documento presentado por la CFE señala que el incendio ocurrió a las 15:00 horas del 28 de diciembre y que tras recibir el reporte una unidad de PC de Tamaulipas acudió al lugar para atender el siniestro.

Al final, la carta está firmada Emmanuel González Marquez, coordinador de Protección Civil en municipios.

Esta es la carta presentada por la CFE:

Sin embargo, horas después de la conferencia, el titular de Protección Civil de Tamaulipas, Pedro Granados, desconoció el documento, argumentando que no fue escrito por ellos y que ni siquiera atendieron ese incendio.

“El comunicado (oficio) que presentó CFE no fue originado en PC Tamaulipas (…) desconocemos su origen (…) Nosotros no atendimos ese incendio por lo que no sabemos detalles del mismo”, dijo Granados a Animal Político.

PC Tamaulipas también emitió un comunicado en el que detalló que la firma de Emanuel González que aparece en el documento no coincide a la del funcionario, tampoco son reales los números de folio y logotipos que se ven en la carta.

“En cuanto a la información presentada, Protección Civil confirma que el número de emergencia 911 no recibió un llamado de emergencia de parte de los trabajadores de CFE como lo cita dicho documento”, se lee en el comunicado.

Finalmente reiteran que su personal no participó en el incendio del pastizal entre los municipios de Pradilla y Güemez.

 

Animal Político buscó a la CFE para conocer su postura sobre el tema. Al momento se sigue en espera de respuesta.

Al ser cuestionado sobre el tema en su conferencia matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador solo dijo que se tratan de  ataques de la oposición conservadora y criticó las reformas hechas durante el sexenio de Carlos Salinas para entregar concesiones a empresas privadas para que empezaran a generar energía eléctrica.

Lee: Falla afectó 23% de la red eléctrica, pero no a hospitales, reportan CFE y Salud

El presidente se centró en el tema de la privatización de la energía y reconoció el trabajo hecho por la CFE.

Criticó la cobertura hecha por algunos medios sobre el apagón y dijo que respondieron a los intereses de sus dueños.

“Hay un  tema como este apagón y hacen un escándalo y suponen de que ya es la debacle de la Comisión Federal de Electricidad, cosa que ellos quisieran, que ansían, para que se entregue el sector a los particulares, entonces es un asunto de negocios básicamente”, señaló.

“Echan a nadar toda una campaña, no solo los periódicos sino todos los articulistas de los grupos de intereses creados se lanzan, pero nosotros vamos a seguir apoyando a la Comisión Federal de Electricidad”, agregó.

El mandatario reiteró que el apagón no ocasionó daños mayores y que el servicio se restableció en dos horas.

Dijo que los ataques contra la CFE se deben, en parte, a que la oposición no quiere al director del organismo, Manuel Bartlett, por ser una persona que apoya a su gobierno.

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7 formas de gastar menos en alimentos en tiempos de inflación y comer bien

Latinoamérica es la región del planeta donde es más caro alimentarse de manera saludable y cuesta tres veces más que lo que la gente puede pagar.
13 de mayo, 2022
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Comer se volvió cada vez más caro.

Una familia promedio latinoamericana gasta en comida entre el 25% y el 40% de su presupuesto mensual, de acuerdo a cifras oficiales de cada país. Los sectores más pobres destinan todavía un porcentaje mayor.

América Latina es la región donde es más caro comer de forma saludable en el planeta junto con África, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés).

Para poder hacerlo, cada persona necesitaba US$4,25 diarios en 2019, último dato disponible. Eso es tres veces más de lo que la población podía pagar.

El monto actualizado será mayor, estima el subdirector general de la FAO y representante para América Latina y el Caribe, Julio Berdegué, en diálogo con BBC Mundo.

Panadería.

AFP

La FAO calcula un índice del precio de los alimentos y ahora es el momento en el que es más caro comer, al menos desde que se tienen registros.

Eso lleva a una peor alimentación, y por consiguiente a mayores tasas de malnutrición e incluso hambre.

Entonces, en tiempos de alta inflación y con la subsiguiente subida del precio de los alimentos lo más sencillo puede ser cambiar por productos que son más baratos pero que no necesariamente son tan saludables ni tienen el equilibrio nutricional que requiere nuestro cuerpo.

“Dado que en América Latina es más caro comer saludable, nos movemos a más carbohidratos, más azúcar, más grasa. Todo eso es barato”, señala Berdegué.

Comer bien y al mismo tiempo gastar menos es todo un desafío. Aquí te presentamos 7 acciones que puedes llevar a cabo para lograrlo.

1. Cocinar

Tal vez sea la más obvia, pero es esencial. Comprar comida afuera, en la calle o en un comercio, es muchas veces lo más rápido, pero no lo más conveniente para el bolsillo.

Una mujer prepara una bandeja con plátano maduro que sirve en una feria de comida callejera en Medellín, Colombia.

Getty Images

Además, cuando compramos comida hecha no sabemos cuál es la calidad de los ingredientes utilizados, o incluso qué ingredientes se utilizaron para su elaboración.

Lo mismo ocurre con la comida prefabricada que venden en el supermercado, productos conocidos como ultraprocesados. Estos contienen excesos de grasas malas, sodio y azúcares, entre otros componentes, que se añaden para darle mejor sabor pero que no contribuyen a la salud.

Cocinar en casa hace que sepamos exactamente qué estamos comiendo y que paguemos menos por ello.

2. Comer lo justo

Un alto porcentaje de las personas come más cantidad de alimentos que la que exige el organismo.

Reducir las porciones que nos servimos a las cantidades recomendadas para el funcionamiento humano ayuda al bolsillo y, al mismo tiempo, a sentirnos mejor físicamente.

“Las cantidades que se sirven en muchos de nuestros países son demasiado grandes. La compra en el mercado sube muchísimo y, además, este exceso de comida lleva al sobrepeso”, dice a BBC Mundo la nutricionista venezolana Ariana Araujo.

Una dieta de entre 2.000 y 2.500 kilocalorías es un número adecuado de ingesta diaria.

3. Cambiar de recetas

Venta de carne en un mercado de México.

Getty Images

Sustituir ingredientes o platos completos es una de las formas de abaratar el gasto en comida.

Determinados productos básicos como el aceite, el café, algunas frutas y verduras, la carne de vaca, el pan (y la harina de trigo en general), los huevos y algunas legumbres aumentaron de precio más que la suba promedio de alimentos y bebidas no alcohólicas en la mayoría de los países latinoamericanos, de acuerdo a la información publicada por instituciones oficiales que se encargan de medir la inflación.

Las tortillas de maíz, parte fundamental de la dieta mexicana, le cuestan a los consumidores de ese país 17,7% más ahora que hace un año. La harina de maíz, imprescindible para las arepas, ha subido de precio en toda la región.

Se pueden buscar sustitutos que sean nutricionalmente equivalentes o similares, pero que no se hayan encarecido tanto o incluso hayan bajado de precio.

Mercado de legumbres.

Getty Images
Los frijoles aumentaron menos de precio que otros alimentos en la mayoría de los países latinoamericanos y son una buena fuente de proteína.

Para ello es necesario conocer qué productos son intercambiables.

Una comida balanceada debería estar compuesta por una mitad de frutas y verduras, un cuarto de proteínas y el otro cuarto de carbohidratos, afirma Araujo.

En el grupo de las proteínas se encuentran la carne de res y de cerdo, pollo, pescado, leche, quesos, huevos, frijoles, lentejas y guisantes.

La carne de cerdo es la que, en general, subió menos de precio en los últimos 12 meses en América Latina, mientras que el pollo y el pescado acompañaron la suba general, que fue menor al encarecimiento de la carne bovina.

Los frijoles, en cambio, no tuvieron tal incremento de precios e, incluso, están más baratos que un año atrás en algunos países.

“Hemos disminuido fuertemente el consumo de legumbres, de frijoles, garbanzos, lentejas, cuando son productos accesibles que aportan buenas cantidades de proteínas”, dice Berdegué.

Entre los carbohidratos están el arroz, el pan, el maíz, la pasta, el plátano y los tubérculos -papa, yuca, batata, entre otros-.

El arroz y los tubérculos se encarecieron menos que el trigo y el maíz, por lo que optar por los primeros contribuirá a abaratar el menú.

Huevos y tortillas de harina de trigo.

Getty Images

“Algo que se puede hacer es mezclar en un mismo plato cereales -arroz, pasta- con legumbres. Los dos se complementan y ayudan a formar una proteína muy similar a la de la carne”, explica José Balbanian, docente de la Escuela de Nutrición de la Universidad de la República en Uruguay.

Con esa combinación el organismo obtiene los aminoácidos esenciales.

“El sustituto a nivel nutricional es fácil de conseguir. El problema es cómo cambiar la cultura de las personas. ¿Cómo le quitas a un mexicano la tortilla o a un venezolano la arepa?”, se pregunta Araujo.

Respecto a los aceites, Araujo sostiene que puede ser cualquiera, salvo el de palma porque es una grasa saturada que no es saludable. Balbanian agrega que es necesario su consumo, aunque no en frituras.

4. Planificar las compras

Cartel de ofertas en la puerta de un supermercado en Buenos Aires.

Getty Images

Hacer un plan de lo que debemos comprar antes de ir al mercado es clave para el ahorro.

Lo primero es saber qué queremos comprar para luego decidir dónde. Ir por frutas y verduras, quesos o carnes a la feria suele ser más económico que en grandes comercios.

Cuando se va a un supermercado, lo ideal según Araujo es recorrer las tres paredes del local -los costados y la trasera- formando una “U” invertida.

En estos pasillos se encuentran comúnmente los productos frescos y de allí debemos seleccionar el 80% de la compra para que sea saludable, afirma la nutricionista.

No se puede ir con hambre al supermercado, porque si estoy corto de dinero y encima voy con hambre veo una promoción de un ultraprocesado que me gusta mucho y caigo en comprarlo”, asegura Balbanian.

Tener claro qué se va a cocinar en los días siguientes ayuda a calcular mejor las cantidades y no comprar de más, algo importante en los alimentos perecederos para no tener que tirarlos luego porque se echaron a perder.

Un consejo de Balbanian es comprar en grandes cantidades, para una misma familia o entre varias personas, para ahorrar.

Una recomendación de Araujo es mirar en los estantes inferiores, donde suelen ubicarse los productos con menor procesado que son más baratos.

5. Buscar de temporada

Mercado de frutas y verduras.

Getty Images

Las frutas y verduras son intercambiables entre sí; lo importante es variar entre ellas.

“Aportan fibra, vitaminas y minerales que son muy difíciles de encontrar en otros alimentos”, dice Balbanian.

Para achicar el costo de la alimentación, lo que aconsejan los expertos es comprar los productos de temporada o estación, dependiendo del país y su clima.

Intentar comer tomate fuera de temporada hace que sean más caros porque quienes los venden han recurrido a cadenas de frío para conservarlos durante meses o que los produzca en invernaderos, ambos sistemas que encarecen los alimentos.

Por el contrario, en temporada se encuentran los productos en abundancia, a precios bajos, y es cuando están más gustosos y nutritivos.

A veces, hay productos que en el pasillo de congelados se encuentran más baratos que frescos y se puede sacar provecho de esas oportunidades, siempre y cuando los ingredientes que están escritos en la bolsa sean exclusivamente el producto que buscamos, sin agregados, sostiene Araujo.

6. Aplicar técnicas de conservación

Pollería

Getty Images
Si bien el pollo se ha encarecido en la mayoría de los países de América Latina, es todavía más económico que otras carnes y se puede utilizar como sustituto para obtener proteínas.

Una alternativa es comprar cuando está barato y aplicar alguna técnica de conservación.

La más sencilla es poner los alimentos en el congelador. Pueden ser tanto carnes como la mayoría de los vegetales -siempre que no quieras comerlos crudos luego- y frutas.

Con los vegetales, la recomendación es que cuando se vayan a consumir se provoque un choque térmico, del frío al calor intenso, para que no pierda textura y sepa peor.

También se pueden cocinar mayores cantidades que las que vayas a comer de inmediato y guardar porciones en el congelador para más adelante, o cocinar ingredientes sueltos y congelarlos para utilizarlos más adelante en preparaciones.

“Eso mantiene más del 90% de sus nutrientes”, afirma Araujo y agrega que ella hace eso en su casa.

Para no recurrir al frío siempre y dejar atiborrado el congelador, otra opción es la conserva.

Hay diferentes técnicas, pero la más sencilla es envasar al vacío. “Se hacía mucho en la Segunda Guerra Mundial con los vegetales”, cuenta Araujo.

7. Optar por segundas marcas o marcas blancas, pero antes leer

Persona comprando pasta en el supermercado.

Getty Images
Las marcas blancas no son necesariamente de peor calidad que las primeras marcas.

Por efecto del marketing, muchas veces creemos que un producto de la marca más destacada -también llamada primera marca- es mejor que las otras. Esto no necesariamente es así.

“Es importante leer la lista de ingredientes, más que el cuadro nutricional, e identificar azúcares y grasas de mala calidad”, afirma Balbanian.

Araujo dice que en ocasiones las segundas marcas o incluso las marcas blancas -aquellas genéricas de la cadena de supermercados- son más saludables porque, para abaratar, no utilizan determinadas grasas o azúcares que las primeras marcas sí usan para darle otro sabor al producto.

En otras, no son mejores pero tampoco peores. “Mi recomendación es leer las etiquetas y comparar. Casi siempre son bastante parecidas y hay un ahorro importante”, dice Araujo.


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