Lucho contra las secuelas: la vida después de tener COVID
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‘Mi pesadilla no ha terminado; ahora lucho contra las secuelas’: la vida después de tener COVID

Entre los afectados por el virus hay quienes reportan pérdida de memoria, deficiencia en la atención y en la capacidad de procesamiento mental; así como fallas en el corazón y otros órganos.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste y Andrea Vega
7 de diciembre, 2020
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Es medianoche, pero a Arely le cuesta dormir. Siente que sus músculos deteriorados y frágiles le duelen. Que la cabeza le va a explotar por la migraña. Y que la piel, con el simple roce de las sábanas, le quema. 

Hace entonces el amago de levantarse, pero un calambre le propina un latigazo en las piernas y brazos, y la tumba de vuelta en la cama. 

Leer más | Consecuencias del covid-19: ‘Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes’

Los latidos del corazón se le disparan y suda frío. Es la taquicardia por el estrés de una mente fatigada, de un cuerpo adolorido y debilitado, y de un sistema inmunológico saturado, bajo amenaza desde hace nueve meses.

Arely Melo dio positivo a COVID el 27 de marzo, cinco días después de regresar de un viaje por África. El virus hace tiempo que abandonó su organismo, pero le sigue provocando estragos. 

“Cuando te dicen que ya no tienes COVID, cantas victoria. Te dices: uuuf, ya la libré. Voy a recuperar mi vida”, dice Arely. 

Pero esa vida no ha vuelto. Y no sabe si va a volver. Lleva perdidos 12 kilos de masa muscular y no puede hacer ejercicio, una de sus pasiones. Tampoco puede regresar a trabajar con normalidad por las migrañas constantes y el cansancio crónico. Y traspasar la puerta de su casa se ha convertido en un suplicio por las crisis de ansiedad frente al miedo a volverse a contagiar. 

“La COVID es una enfermedad bien perra”, resume Arely con una risa resignada, agotada. “Te puede atacar por muchas partes y te puede dejar muchas secuelas hasta meses después de haber dado negativo. Por eso no se me ocurre otra palabra para definirla: es una enfermedad muy cabrona”. 

Ataque múltiple  

El doctor Juan Luis Mosqueda, director general del Hospital de Alta Especialidad del Bajío, del IMSS, no lo expresa de forma tan gráfica como Arely. Pero durante la entrevista con Animal Político viene a plantear lo mismo: que la COVID no tiene palabra. Que es altamente impredecible. Y que aun falta mucho camino para entenderla. 

“Creíamos que solo afectaba a las vías respiratorias y a los pulmones. Pero ya estamos viendo que no, que también está afectando a otros órganos como el corazón, el cerebro, o los riñones”, expone el médico, que subraya otro dato que ya expuso Arely: que para miles de personas, la COVID no se acaba cuando la prueba PCR da el ansiado negativo. 

Las estadísticas así lo muestran: de 291 mil casos confirmados COVID atendidos por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) hasta el corte del 28 de octubre pasado, 44 mil pacientes quedaron con alguna secuela. Y de estos, alrededor de 2 mil 200 personas tuvieron complicaciones severas y necesitaron terapias de rehabilitación.

Estas cifras las da en entrevista otro doctor: José Delgado García, jefe de la División de Unidades de Rehabilitación del IMSS.  

Delgado matiza dos puntos: el primero, que estos datos son “genéricos”, puesto que aun no hay información precisa. Y el segundo: que la mayoría de los casos de COVID que atendieron en el IMSS, entre el 75 y el 80%, no tuvieron secuelas graves. 

Pero después admite que, en efecto, los números también reflejan que casos como el de Arely no son tan aislados, y que miles de personas que superaron el virus continúan batallando con sus secuelas a mediano y largo plazo, y que incluso algunas de esas personas tendrán que hacerlo de por vida. 

Entre las secuelas de la COVID más comunes, enlista el doctor, están las relacionadas con la pérdida de capacidad respiratoria, en casos leves y moderados, hasta fibrosis pulmonar en casos graves, en los que el daño es irreversible. Además, en algunos pacientes que fueron intubados puede presentarse problemas para pasar alimentos o bebidas, y en la voz. 

Aunque la lista de secuelas se está ampliando a medida que avanza la pandemia.

“El paciente también puede presentar afectaciones en el corazón, como arritmias, que son lesiones secundarias derivadas del daño pulmonar severo”, plantea José Delgado. 

“Y cuando hay afectaciones al corazón -advierte-, se producen afectaciones en prácticamente todo el organismo”. 

En casos en los que el paciente estuvo internado en terapia intensiva durante 14 o más días también pueden darse tromboembolias que, dependiendo del lugar donde se forme el coágulo sanguíneo, pueden ser de menor o mayor gravedad: los de mayor riesgo son en el cerebro o en el corazón. 

Otras secuelas pueden ser las neuropatías -dolores de cabeza intensos y constantes-, pérdidas de masa muscular importantes, hasta el punto de afectar a la función del músculo, pérdida prolongada del olfato y el gusto –“hay pacientes que no los llegan a recuperar”-, señala el doctor José Delgado. 

Hay casos en los que la COVID genera “deterioro cognitivo importante”, con pérdida de memoria y deficiencia en la atención y en la velocidad de procesamiento mental, por la inflamación del cerebro.  

“Mi infierno no ha terminado”

Dafnet Pedraza, de 29 años, ríe resignada al otro lado del teléfono. Dice que casi todas las secuelas de la lista del doctor Delgado le resultan familiares. Que las ha padecido, o que las está padeciendo.

Dafnet se contagió de COVID un 17 de mayo, luego de que su mamá fuera “la paciente cero” en su casa. Después le tocó el turno a su padre. Pero ambos tuvieron solo síntomas leves.  

A ella fue a la que le tocó más fuerte: “Desperté un día con un dolor de cabeza que no podía soportar. ¿Recuerdas esa escena fortísima de Game of Thrones donde un tipo le destroza el cráneo a otro con sus manos? Pues así me sentía”. 

Luego empezaron los dolores de espalda a la altura de los pulmones, las dificultades para respirar, las descargas eléctricas, la pérdida del gusto y del olfato, y el cansancio extremo.

Dafnet duró más de un mes y medio con el virus. Y, cuando al fin salió negativo, la tregua fue muy corta, de apenas tres días. A partir de ese entonces, regresaron los dolores de cabeza y la fatiga, y lo peor: aparecieron “secuelas inimaginables”.

La más grave, una pericarditis por inflamación del corazón que la hacía sentir exhausta las 24 horas –“sentía como si tuviera un elefante sentado en mi pecho”- y que se le durmieran las extremidades.

Cuando los médicos de instituciones privadas con los que se atiende lograron controlar la pericarditis, empezaron a intensificarse las neuropatías: migrañas, quemazón en piernas y brazos, y en la cara; mareos y pérdidas de memoria momentáneas. 

Dafnet empezó también a tener problemas gastrointestinales con episodios de diarrea, alternados con periodos de estreñimiento -lleva perdidos 25 kilos-. Y el pasado mes de septiembre empezaron a salir “más cosas increíblemente raras”.  

“Por ejemplo, yo casi no como carne, pero comenzó a salirme que tenía el ácido úrico y el colesterol súper alto. Incluso, un día la doctora me preguntó si tomaba algún suplemento alimenticio con cloro, porque también lo tenía muy alto. Algo rarísimo”, expone.

El virus le ha modificado también el periodo menstrual, hasta el punto de que ahora tiene dos en un mismo mes. 

“Medio año después, mi infierno aún no ha terminado”, resume la mujer de 29 años, que, además, quedó con estrés postraumático. “Ya casi no salgo a la calle, porque tengo un miedo horrible de volverme a contagiar.”. 

El miedo después de la COVID

Romeo Tello, maestro de Literatura de 61 años, dice que vio de cerca la muerte. 

Su esposa Julieta y él se contagiaron a principios de mayo. Ella tuvo síntomas leves. Pero él empezó con un ligero dolor de garganta y acabó con una agobiante asfixia. 

Llamó al 911 y le pidieron que se hiciera la prueba COVID. Pero hacerla era esperar cinco días por los resultados. Su hija, Irene Tello, lo llevó a que le hicieran una tomografía del pecho. En 20 minutos le dieron los resultados: el virus ya le estaba causando daños en el sistema respiratorio.  

Lo ingresaron de emergencia en un hospital de Cuernavaca, Morelos. 

Durante dos semanas, Romeo luchó con la única compañía del sonido monótono de las máquinas a las que estaba conectado. “Que te ingresen en un hospital con mucha dificultad para respirar y después de haber leído tantas cosas en los medios, tantas muertes, es aterrador”. 

Ahora el virus ya no está en su organismo, aunque le dejó como cicatriz el estrés posterior a estar tan cerca del vacío: “Me ha cambiado la perspectiva de la vida, claro. La idea de la muerte ya es algo muchísimo más familiar, algo más cercano. La sensación de fragilidad fue muy fuerte”.  

A su hija Irene le preocupa que su padre, “ahora se paniquea con facilidad”. 

“Se mide a cada rato la presión, la temperatura, y nada más le baja tantito el oxígeno y se pone muy nervioso. No en vano él vio la muerte de frente… La tuvo demasiado cerca”.

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Soberana 02: qué se sabe de la vacuna que desarrolla Cuba contra el COVID

Cuba está tratando de desarrollar la primera vacuna contra COVID de América Latina y quiere inmunizar con ella a toda su población en 2021.
19 de febrero, 2021
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Cuba

Getty
Cuba podría ser el primer país de América Latina en crear su propia vacuna contra la covid-19.

Algunos países han centrado sus esfuerzos en importar las vacunas contra el coronavirus. Otros, como Cuba, están enfocados en producir sus propias vacunas.

Según los organismos científicos de ese país, actualmente trabajan en el desarrollo de al menos cuatro posibles vacunas contra la covid-19 que ya se están probando en humanos.

Quienes lideran esos estudios se han mostrado optimistas con los primeros resultados.

“Nuestro país será uno de los primeros que podrá inmunizar a toda su población“, dijo en el programa Mesa Redonda Eduardo Martínez, presidente de BioCubaFarma, el grupo empresarial que lidera la investigación y el desarrollo de vacunas y medicamentos en Cuba.

Las cuatro candidatas a vacunas están en las fases I y II de ensayos clínicos, en los que se mide su eficacia y seguridad en humanos.

Una de ellas, llamada Soberanda 02, podría entrar a fase III en marzo, con lo cual, si supera las pruebas, estaría más cerca de ser aprobada para su uso masivo.

Cualquier candidata debe superar la fase III, en las que se comprueba la eficacia y la seguridad de la vacuna en miles de personas.

Cuba.

Getty
Las autoridades de Cuba confían en que puedan vacunar a toda su población en 2021.

Si todo sale bien, Cuba espera producir 100 millones de dosis de Soberana 02 en 2021, con lo cual, además de inmunizar a sus más 11 millones de habitantes, también podría exportar su vacuna o la tecnología a otros países.

Los resultados de estos ensayos clínicos, sin embargo, aún no se han publicado en revistas especializadas revisadas por pares, por lo que expertos que no están involucrados en estos estudios piden cautela.

La Organización Panamericana de la Salud, por su parte, se ha mostrado optimista, pero advierte que las candidatas deben superar todas las pruebas.

Si Cuba logra sus objetivos con estas investigaciones, podría convertirse en el primer país de América Latina en desarrollar su propia vacuna contra la covid-19, y quizás, uno de los primeros en vacunar a toda su población.

Cuatro candidatas

Cuba trabaja paralelamente en cuatro posibles vacunas.

Por una parte están Soberana 01 y Soberana 02, desarrolladas por el Instituto Finlay de Vacunas.

Las otras dos son conocidas como Mambisa y Abdala, producidas por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).

Vacunas

BBC

Estas cuatro vacunas funcionan de manera similar. Su acción se basa en un mismo tipo de antígeno que se usa en la zona de la espiga del virus, que es la llave con la que el virus ingresa a la célula.

Entonces, la idea es generar anticuerpos en esa zona para inhibir la entrada del virus a la célula, según explicó Martínez, de BioCubaFarma.

También tienen en común la ventaja de que, según sus creadores, solo requieren entre 8 °C y 2 °C de refrigeración.

La diferencia entre ellas radica en cada una tiene distintas formulaciones.

Las dos vacunas Soberana utilizan un antígeno obtenido de células de mamíferos en varias formulaciones; mientras que Mambisa y Abdala usan un antígeno tomado de levadura, también en varias formulaciones.

La Mambisa, por su parte, tiene la particularidad de ser un spray que se aplica por la nariz.

Además, contiene una porción de la proteína de espiga del coronavirus y una proteína del virus de la hepatitis B, con las que se estimula el sistema inmune, según explica el registro de candidatas a vacunas de la Alianza Global para la Vacunación y la Inmunización (GAVI, por sus siglas en inglés).

Soberana.

Getty
Cuba tiene las esperanzas puestas en su vacuna Soberana.

Soberana 02

En la carrera de las cuatro candidatas, Soberana 02 parece llevar la delantera.

Se trata de una vacuna conjugada. Eso significa que un antígeno se fusiona con una molécula portadora para reforzar su estabilidad y eficacia.

En este caso, lo que se hace es unir una toxina del tétano a la proteína con la que el virus se adhiere la célula.

De esa manera, cuando el virus intenta entrar a la célula usando esa proteína, se genera una reacción inmune contra la toxina que lleva la proteína, con lo cual se bloquea su entrada a la célula.

En la primera etapa de ensayos, los científicos cubanos han probado la aplicación de la vacuna en dos dosis, y en algunos casos añadiendo una tercera dosis de Soberana 01 como refuerzo.

La tecnología de Soberana 02 ya ha sido utilizada con éxito en otras vacunas fabricadas en Cuba.

“Están utilizando una tecnología segura“, le dice a BBC Mundo Andrés Vecino, médico especialista en sistemas de salud de la Universidad Johns Hopkins, en EE.UU., quien no está involucrado en esas investigaciones.

Fase III

Hasta ahora, según los investigadores cubanos, Soberana 02 ha mostrado la capacidad de inducir anticuerpos y ahora están analizando la capacidad que esos anticuerpos tienen de inhibir el virus.

Tras comenzar los ensayos clínicos en noviembre, el Instituto Finlay aspira a entrar a la fase III en marzo, según lo indicó Vicente Vérez Bencomo, director general de la institución, en el programa Mesa Redonda de la televisión cubana.

Esta tercera fase, según Vérez Bencomo, tendría 42.600 participantes en la isla.

En enero, el Instituto Finlay anunció que había logrado un acuerdo con Irán para transferir la tecnología de Soberana 02 y realizar ensayos de fase III en ese país.

Ambas naciones enfrentan duras sanciones por parte de Estados Unidos, las cuales a menudo impiden que las compañías farmacéuticas extranjeras negocien con ellas, según explica la agencia Reuters.

Por eso, este tipo de colaboraciones son una forma de ser autosuficientes en la producción y abastecimiento de vacunas.

Además, Cuba y México están en conversaciones sobre la posibilidad de que en este último también se realicen ensayos de la fase III de Soberana 02, según informan el diario oficial Granma y la agencia Bloomberg.

Vérez Bencomo ha calificado los primeros resultados como “alentadores” y “muy importantes” y afirma que en abril Cuba podría producir su primer millón de vacunas.

Si todo sale bien, Cuba aspira a vacunar a toda su población antes de que acabe 2021.

Vicente Vérez Bencomo

Getty
Vicente Vérez Bencomo, director general del Instituto Finlay, dice que en abril Cuba podría producir un millón de vacunas.

Cautela

Los avances que reportan los investigadores cubanos son prometedores, pero expertos independientes recomiendan tener cautela.

Parte de ello se debe a que los resultados de las fases 1 y 2 no se han publicado en revistas científicas revisadas por pares, un estándar para verificar la validez de un estudio.

“No hay ninguna razón en particular para pensar que las cosas no funcionarían”, dice Vecino, pero “hay que esperar a que salgan los estudios y ellos los publiquen”.

Una opinión similar tiene Beate Kampmann, directora del Centro de Vacunas en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

Citada por el portal Business Insider, Kampmann dice que hasta que los datos relevantes de los ensayos no se hagan públicos, será imposible saber qué tan buena es la vacuna.

Esta crítica, según explica Vecino, es la misma que en su momento se les hizo a Rusia, China o la farmacéutica Pfizer por no publicar los resultados de sus estudios.

Kampmann y Vecino, sin embargo, también coinciden en que Cuba tiene una sólida tradición en la producción de vacunas.

“Hay que reconocer que Cuba siempre ha creado sus propias vacunas y le ha ido bien“, dice Vecino.

Kampmann añade que otra ventaja de una vacuna hecha en Cuba es que podría tener “un precio atractivo” para países de ingreso medio o bajo.

BBC Mundo contactó por correo electrónico al Instituto Finlay y a BioCubaFarma para indagar sobre la vacuna Soberana 02, pero no obtuvo respuesta inmediata.

Qué dice la OMS

“Soy optimista de los resultados, van bien”, dijo en enero José Moya, representante de OPS/OMS en Cuba.

La vacuna Soberana 02 aparece dentro del monitoreo de desarrollo de vacunas de la OMS.

En una rueda de prensa el 17 de febrero, el director asistente de la Organización Panamericana de la Salud, Jarbas Barbosa, dijo que están al tanto de que en Cuba están concluyendo la fase 2.

Barbosa también indicó que todas las vacunas deben completar las tres fases y cumplir con las regulaciones de los países donde se va a utilizar.

Cuba.

Getty
Cuba había logrado contener la pandemia, pero recientemente los casos han aumentado.

Finalmente, Barbosa indicó que la OPS puso en contacto a Cuba con la Coalición para Innovaciones en Preparación ante Epidemias (CEPI), para que los investigadores puedan dar información a este organismo y así optar por fondos que entrega para el desarrollo de vacunas.

Según explica Will Grant, corresponsal de la BBC en Cuba, el país no tiene la capacidad de fabricar 100 millones de dosis de la vacuna sin algún tipo de asistencia internacional.

El covid-19 en Cuba

Hasta el 17 de febrero Cuba había reportado 40.765 casos de covid-19 y 277 muertes.

Esta cifra, aunque es baja comparada con otros países de la región como México o Brasil, es suficiente para ejercer presión sobre sistema de salud cubano, según reporta Grant.

Hacia mediados de 2020 Cuba había logrado contener el brote gracias a una combinación de una agresiva campaña de mitigación y al cierre de los aeropuertos.

Durante julio y agosto hubo varias semanas consecutivas con pocas muertes y baja transmisión del virus.

En los últimos días, sin embargo, por primera vez desde el comienzo de la pandemia, se han comenzado a reportar más de 1.000 casos al día.


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