Así afectará la pandemia del COVID-19 el progreso social de México
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

#SemáforoEconómico: Así afectará la pandemia del COVID-19 el progreso social de México

Este índice resulta de una medición independiente que va más allá del PIB y que presenta información sobre el nivel de progreso y bienestar que hay en un país.
Cuartoscuro
3 de diciembre, 2020
Comparte

La pandemia del COVID-19 ha causado una contracción económica a nivel mundial, afectó directamente a las cadenas globales de producción y frenó el comercio y el intercambio entre países. En México, esto se tradujo en una caída anual histórica de (-)18.7% del PIB nacional en los meses de mayor afectación (segundo trimestre del año).

Esta caída récord en la producción a nivel nacional fue resultado de una contracción generalizada en todas las entidades del país con excepción de Tabasco, único estado en registrar una tasa anual de crecimiento económico positiva de 1.5%. En el resto del país se dio una caída generalizada en los niveles de producción de cada entidad.

En el tercer trimestre del año, la actividad económica en México se recuperó 12.1% trimestral, pero continúo (-)8.6% debajo de su nivel de 2019, resultado que colocó el #Semáforo Económico de crecimiento de México, ¿cómo vamos? en rojo por quinta ocasión consecutiva.

Pero ¿cómo se traducen estas contracciones económicas en la vida de los mexicanos?, ¿por qué importa el crecimiento económico para el bienestar social de un país? 

En 2020, México se colocó en la posición 62 de 163 países en la última edición del Índice de Progreso Social a nivel Global del Social Progress Imperative. Este índice resulta en una medición independiente que va más allá del PIB y que presenta información sobre el nivel de progreso y bienestar que hay en un país a través de variables que responden a preguntas como: ¿Tengo un hogar que me brinde protección? ¿Tengo suficiente para comer? ¿Tengo acceso a educación? No obstante, este índice evalúa la eficacia con la que el éxito económico de un país se traduce en Progreso Social.

Por ejemplo, a nivel global, la posición que obtuvo México refleja un nivel de progreso “Medio Alto”, pero, en términos de PIB per cápita México se encontró en el lugar 57 de 163, lo cual indica que el país podría estar haciendo un mejor uso de sus recursos para conseguir una mejor posición en términos de bienestar social. 

Esta semana, México, ¿cómo vamos? en colaboración con el Social Progress Imperative y el INCAE Business School lanzó la segunda edición del Índice de Progreso Social subnacional para México en 2020. Este índice, con la información de 55 indicadores, brinda un panorama más completo sobre el nivel de bienestar que tenía un mexicano promedio por entidad federativa previa a la llegada de la pandemia. 

En general, no hubo un avance considerable en el índice de 2019 a 2020; entre muchas razones, se relaciona con la desaceleración económica observada en el país al cierre del año anterior. De un año a otro, el nivel de bienestar general a nivel nacional no progresó: 22 estados no mostraron avances (ni retrocesos) en el puntaje del IPS, mientras que sólo 8 mejoraron y 2 empeoraron. En el IPS2020 Nuevo León, Sinaloa y Yucatán encabezaron las 3 primeras posiciones, mientras que Guerrero, Oaxaca y Chiapas están en los últimos 3 lugares. Teniendo en cuenta que no puede existir desarrollo social en un entorno que no es capaz de satisfacer las necesidades humanas básicas de quienes lo habitan, el nivel de progreso social se relaciona con el nivel riqueza que hay en cada estado. Notablemente, los 3 estados con menor nivel de PIB per cápita (Oaxaca, Guerrero y Chiapas) son también los 3 con menor puntaje en el IPS México 2020. 

Por otro lado, Nuevo León (estado con mayor progreso social) tiene el tercer nivel más alto de riqueza por persona, por lo tanto, su alta posición en el IPS se explica en gran medida por una buena administración y dirección de recursos. En específico, 8 de los 10 primeros lugares del Índice de Progreso Social 2020 pertenecen al grupo que considera a los estados con el mayor nivel de ingresos (PIB per cápita mayor a $200 mil pesos). Sin embargo, el nivel de ingresos por persona no es suficiente para detonar desarrollo social, pero sí resulta necesario. 

El caso particular de Sinaloa refleja una asignación eficiente de recursos, en 2020, dicha entidad se ubicó en el segundo lugar en el Índice de Progreso Social y a la vez se encuentra en la posición 18/32 en cuanto a la riqueza por habitante. En contraste, el caso de Campeche refleja que el hecho que la riqueza no garantiza progreso social. Este estado tiene el mayor nivel de PIB per cápita a nivel nacional por su industria petrolera, pero se encontró en el lugar 15/32 en el Índice de Progreso Social México 2020. Por otro lado, la CDMX tampoco utiliza sus recursos de manera eficiente, pues a pesar de tener el segundo mayor nivel de ingresos por persona se encuentra en la posición 5 de 32 en cuánto a desarrollo social.

Lo anterior muestra que si bien el desempeño del Índice de Progreso Social está relacionado con el desempeño económico del país, también importa la adecuada gestión de los recursos públicos; esto es, un mayor crecimiento económico puede provocar un mejor puntaje en el IPS pero tampoco es garantía. En contraste, un menor nivel de ingreso por habitante sí tiene efectos negativos en el progreso social, con lo cual es posible relacionar a un bajo ingreso con menor bienestar, pero un mayor ingreso no necesariamente se traduce en mayor bienestar, pues para ello se necesita una buena gestión gubernamental.

Estos resultados reflejan que los recursos económicos pueden ser utilizados para mejorar el nivel de vida de las personas cuando se dirigen a proyectos y acciones que atienden las necesidades y las áreas de oportunidad específicas de cada estado. De esta forma, para lograr sociedades más equitativas y con una mejor calidad de vida, se necesitan herramientas cómo el Índice de Progreso Social que evalúen e incentiven la participación ciudadana, la rendición de cuentas y que funjan como fuente de información para que la implementación de políticas públicas esté dirigida a construir un país mejor. Sin embargo, ante la fuerte caída en la economía nacional ocasionada por el COVID-19, serán inevitables los estragos en el bienestar de la población mexicana y en el progreso social del país, lo cual se reflejará en las próximas ediciones del Índice de Progreso Social.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Vacuna contra COVID: por qué algunas dosis acaban en la basura y qué se puede hacer para evitarlo

El mundo vive una carrera por hacerse con las escasas vacunas disponibles contra la COVID. ¿Por qué algunas acaban en la basura o se vacuna a personas no prioritarias?
5 de febrero, 2021
Comparte
Enfermeras cargan dosis de la vacuna en Nantes, Francia.

Reuters
Muchos países se enfrentan al reto de administrar las vacunas antes de que se estropeen.

Golpeado por la pandemia de covid, el mundo se enfrentó primero al reto de desarrollar en tiempo récord una vacuna. Ahora, al de distribuirla a escala planetaria sin malgastar una sola de las preciadas dosis.

Con la oferta de vacunas disponibles lejos aún de cubrir la ingente demanda mundial, los gobiernos han establecido rigurosos planes de vacunación que establecen los colectivos que deben ser vacunados primero: generalmente, personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores de los servicios de salud.

Sin embargo, no han tardado en aparecer las noticias de personas no pertenecientes a estos grupos prioritarios que recibían la vacuna, o, algo más sorprendente aún, de dosis que acababan en el cubo de la basura.

En la ciudad de Trelew, en la Patagonia argentina, la prensa local informó de que hubo que desechar 140 dosis de la vacuna rusa Sputnik-V porque se había roto la cadena de frío en su conservación.

En España, el general al mando de las Fuerzas Armadas tuvo que dimitir después de que se hiciera público que había recibido la vacuna, pese a que algunos de sus colaboradores les dijeron a los medios españoles que lo había hecho precisamente para evitar que se echaran a perder las dosis sobrantes en su departamento tras vacunar a las personas prioritarias.

En México, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, condenó por “inmoral” al médico que vacunó a dos familiares después de un error en el sistema de citas del hospital en el que trabaja.

Son solo algunos ejemplos de noticias que han provocado malestar y críticas en muchos países cuando la mayoría de la gente sigue a la espera y en muchos casos aún sujeta a distintos grados de confinamiento.

El desafío de optimizar las vacunas

Lo cierto es que los sanitarios se pueden ver a veces ante un incómodo dilema, ya que las vacunas requieren condiciones especiales de conservación y, en algunos casos, sobre todo en pequeñas localidades o lugares alejados, no pueden cumplirse a rajatabla los estrictos criterios fijados por los gobiernos.

La vacuna fabricada por Pfizer, por ejemplo, debe conservarse a temperaturas muy bajas y, una vez descongelada, ha de usarse antes de 5 días.

La Sputnik-V se comercializa en ampollas de cinco dosis, por lo que si se quiere evitar malgastar ninguna, debe haber un número igual de pacientes listos para recibir el pinchazo.

Una profesional de la salud recibe la vacuna en un hospital de Ciudad Juárez, México.

Reuters
Los trabajadores sanitarios figuran entre los colectivos prioritarios en la mayoría de países.

Como explicó en conversación con BBC Mundo el doctor Pablo Bonvehí, jefe de la sección Infectología y Control de Infecciones del CEMIC, un centro de investigación médica de Buenos Aires, “la prioridad es no desperdiciar la vacuna“.

“Una campaña de vacunación, y más una como esta, es siempre un gran desafío de ingeniería”, indica el experto. Y no siempre es posible acomodar la disponibilidad de vacunas con el número de pacientes dispuestos a ponérsela, su disponibilidad para acercarse a los centros de vacunación a recibirla y las necesidades de espacio para mantener la distancia social en ellos.

A esto se suma el problema de los pacientes que no acuden a las citas programadas, sea porque no pueden desplazarse o porque, como los seguidores del movimiento antivacunas, rechazan la inmunización o desconfían de los gobiernos y los fabricantes de medicamentos.

¿Qué hacer entonces con la dosis sobrante cuando ya se ha cubierto el cupo de pacientes prioritarios agendados para el día?

Contenedores de residuos sanitarios en Manchester, Inglaterra.

Getty Images
En algunos países ya ha habido noticias de vacunas que acaban en la basura.

En Estados Unidos ya ha habido centros sanitarios que han empezado a convocar por la emisora de emergencias a los paramédicos que quieran vacunarse una vez cubierto el cupo diario para evitar que se echen a perder las dosis sobrantes.

Y un equipo médico del estado de Oregón que quedó atrapado en una congestión de tráfico comenzó a vacunar a otros automovilistas retenidos ante la imposibilidad de volver a refrigerar a tiempo las dosis que llevaban consigo.

Mejor en un brazo que en el cubo de la basura

Ante la emergencia sanitaria global, los centros médicos a nivel local se enfrentan al desafío de vacunar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible, conservando adecuadamente las vacunas y priorizando a los grupos de población de riesgo establecidos por las autoridades nacionales.

En esa tarea titánica, han encontrado una inesperada colaboración en los grupos de espontáneos que hacen fila junto a las clínicas y los centros de vacunación a la espera de que se les administre alguna de las dosis no utilizadas, una imagen cada vez más frecuente en Estados Unidos y en Israel, el país que lidera la frenética carrera global por la vacunación.

“A todas las dificultades se suma la de la incertidumbre acerca de las dosis que se van recibir y cuándo”, señala el doctor Bonvehí.

Para los dispensarios locales se complica aún más llevar una planificación adecuada de la vacunación ya que en muchos casos los gobiernos tampoco han podido ofrecer un calendario claro de vacunación y son ellos quienes centralizan la adquisición de los medicamentos.

Un hombre carga una bombona de oxígeno en Manaos, Brasil.

Reuters
América Latina es una de las regiones más golpeadas por la pandemia y muchos países aún no han podido comenzar a vacunar.

Para los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, que se encuentran detrás de los más ricos en la lista de espera global por recibir la vacuna en la cantidad y con la regularidad suficientes, hacer un uso óptimo de las que llegan se hace más crítico si cabe.

Bonvehí propone que “en las citas se llame a pacientes suplentes, para que, si alguien no se presenta, no haya que desperdiciar ninguna dosis”.

Y la Organización Mundial de la Salud ha pedido que los países más prósperos, que han comprado muchas más dosis de las necesarias para vacunar a toda su población, envíen las que no usen a los países en desarrollo.

Todo, porque, como le dijo Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas de la Johns Hopkins University, a la cadena NPR, “una vacuna en un brazo siempre va a ser mejor que una vacuna en el cubo de la basura”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=PY2lDqGL8n0

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.