Superdelegados se van por gubernaturas sin dar reportes ni ser evaluados
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Superdelegados se fueron a buscar gubernaturas sin entregar reportes ni ser evaluados

La Secretaría de Bienestar refirió que los delegados no tienen agenda pública ni entregan informes, pero aseguró que se conducen con apego a la ley.
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8 de diciembre, 2020
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Los superdelegados tienen la tarea de aterrizar en los estados y las comunidades los programas prioritarios del gobierno, pero no existen mecanismos para la rendición de cuentas y su desempeño no ha sido evaluado este año.

Esta opacidad se suma al hecho de que los delegados de Programas para el Desarrollo -que es su título oficial- tienen dos jefes: administrativamente, están adscritos a la Secretaría del Bienestar, pero sus nombramientos son decididos por la Coordinación General de Programas Integrales de Desarrollo de la Presidencia de la República, a cargo de Gabriel García.

Leer más: 18 superdelegados enfrentan denuncias por nepotismo y desvíos, uno incluso por abuso sexual

Animal Político solicitó a ambas instancias federales la agenda pública de trabajo de los superdelegados en el último año, así como sus informes de labores trimestrales o anuales correspondientes a 2019 y 2020. La solicitud de transparencia se centró en los funcionarios de los 15 estados en los que se renovará el cargo de gobernador el próximo año; siete de ellos renunciaron recientemente para contender por una candidatura de su partido, Morena. 

Mientras que la Coordinación de Programas que dirige Gabriel García se deslindó de responder, con el argumento de que no es un asunto de su competencia, la Secretaría de Bienestar refirió que los delegados no tienen agenda pública ni entregan informes, pero aseguró que se conducen con apego a la ley.

Debido a la pandemia, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) no ha podido supervisar este año el desempeño de los programas sociales que coordinan los superdelegados. 

El único documento oficial que esboza la tarea de dichos funcionarios son los informes trimestrales que elabora Bienestar sobre los programas del Ramo 20 (que no son todos los que tienen a su cargo los superdelegados).

En entrevista con este medio, un delegado del sureste del país, que accedió a hablar a condición de anonimato, refirió que ni Bienestar ni la Coordinación de Programas les requiere entregar informes de desempeño; no obstante, declaró, su trabajo está todos los días bajo supervisión.

Los superdelegados sí han incumplido la ley, pues los Lineamientos que regulan las funciones de las Delegaciones de Programas para el Desarrollo, publicados en el Diario Oficial de la Federación en julio de 2019, establecen que tales funcionarios están obligados a rendir cuentas de su trabajo y la implementación de los programas sociales.

“Los Delegados deberán mantener informadas a la Secretaría (de Bienestar) y a la Coordinación General, a través de la Unidad de Coordinación de Delegaciones de la Secretaría, sobre las acciones respecto al ejercicio de sus funciones y la implementación de los Programas para el Desarrollo, de acuerdo a los plazos y formato que le sean requeridos”, indica el acuerdo sexto.

“No están obligados a informar”

El próximo año habrá elecciones para renovar la gubernatura de Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

Los superdelegados de siete de esas entidades se separaron del cargo y se registraron como aspirantes de Morena a la candidatura de su estado: Víctor Castro, de Baja California Sur; Juan Carlos Loera, de Chihuahua; Índira Vizcaíno, de Colima; Pablo Amílcar Sandoval, de Guerrero -quien es hermano de la Secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval-; Gilberto Herrera, de Querétaro; Manuel Peraza, de Nayarit, y Lorena Cuéllar, de Tlaxcala.

Animal Político reveló que tres de dichos aspirantes -el chihuahuense Loera, el guerrerense Sandoval y la colimense Vizcaíno- son investigados por la SFP por presuntos actos de nepotismo y por promoción indebida de su imagen con cargo a los recursos públicos.

En atención a la solicitud de información, la Secretaría de Bienestar contactó a cada una de las Delegaciones de programas sociales en los estados, pero solo para recabar la misma respuesta en todos los casos: “No existe agenda pública de actividades de los titulares de las Delegaciones, ni tampoco informes de labores, toda vez que, en términos de la ley, no hay tales obligaciones a cargo de los titulares de las Delegaciones de Programas para el Desarrollo”, indicó la dependencia.

A su vez, las Delegaciones declararon que sus titulares no elaboran informes por escrito debido a que no se los ha requerido ni la Secretaría de Bienestar ni la Coordinación de Programas. 

“Nos evalúan todos los días”

Los superdelegados tienen a su cargo alrededor de 25 programas sociales considerados prioritarios por el gobierno de López Obrador y que dependen de Secretarías como la Bienestar, Educación, Trabajo, Economía y Agricultura.

De acuerdo con funcionarios entrevistados, los delegados no tienen acceso a la administración directa de los recursos de los programas.

“Nunca, ni un peso, ni siquiera yo he firmado un cheque ni para pagar la luz de mis oficinas. No manejamos ni un peso”, aseguró un delegado que solicitó hablar de manera anónima.

El funcionario detalló que su trabajo consiste en dar trámite a las solicitudes de ciudadanos que quieren ser considerados beneficiarios de programas, y vincular a estos con las Secretarías correspondientes.

Los delegados despachan en las oficinas estatales de Bienestar y se sirven de los recursos humanos de dicha institución para desempeñar sus labores; sin embargo, su jefe de facto es Gabriel García.

“Quien nos encarga trabajo y nos coordina es la unidad de Gabriel García”, precisó el delegado consultado.

El funcionario indicó que, si bien no debe entregar informes de desempeño de manera periódica, el cumplimiento de las tareas que se les encomienda es monitoreado diariamente desde la Ciudad de México.

“A nivel central nos van monitoreando, conforme vamos subiendo los reportes, ahí se nos presenta una tabla, tenemos videoconferencias, hasta hace poco las teníamos tres veces por semana en las noches, más aparte las de seguridad en las mañanas. Hay un arqueo constante, están viendo si vamos rezagados, a ver qué pasa. Hay una constante evaluación del avance de las tareas; hay un sistema donde se cargan los reportes”, comentó.

“Yo tengo mis números, por decirte, cuántos beneficiarios tenemos atendidos, a cuánto equivale el monto de inversión que ha habido en el estado, cuántos Centros Integradores están abiertos, cuántos bancos del Bienestar (sucursales) se han construido y cuántos están en construcción; toda esta información la tiene integrada la oficina central de la CDMX, nosotros lo que hacemos es pasar los datos e ir vigilando aquí el desarrollo”.

Los principales programas que coordinan los superdelegados son el de pensión para adultos mayores y personas con discapacidad, Seguro para Jefas de Familia, apoyo a madres trabajadoras (estancias infantiles), Sembrando Vida, becas para estudiantes de los tres niveles educativos, Crédito Ganadero a la Palabra, la Escuela es Nuestra, Jóvenes Construyendo el Futuro, Tandas para el Bienestar y, recientemente, Créditos a la Palabra (el apoyo de 25 mil pesos entregado a pequeñas empresas en el marco de la pandemia).

Otro superdelegado de un estado del norte del país describió que una de sus metas es ampliar los padrones de beneficiarios hasta alcanzar el 100%.

“En el caso del programa de adultos mayores, se maneja la información del Inegi, cuántos adultos mayores existen en el estado, y esa es la meta, alcanzar esa meta, y hay evaluaciones diarias con los coordinadores de los programas a nivel nacional y se va reportando diariamente en el sistema que nosotros tenemos, todos los días”, expuso.

Se van sin rendir cuentas

La pandemia de COVID ha retrasado la ejecución del Programa Anual de Evaluación (PAE) 2020, mediante el cual el Coneval monitorea los programas presupuestarios y políticas públicas financiados con cargo a los recursos fiscales.

Este año, el Consejo pretendía evaluar los programas de nueva creación y los que sufrieron cambios sustanciales respecto de 2019, por ejemplo, el plan de apoyo a personas con discapacidad o a madres trabajadoras (antes programa de estancias infantiles).

En medio de la pandemia, el Coneval solo ha podido realizar este año evaluaciones de diseño de 17 programas prioritarios, un tipo de estudio que tiene la finalidad de analizar los retos prácticos a los que se enfrentaron tanto funcionarios públicos como operadores con el objeto de proponer mejoras de ejecución.

En cambio, las evaluaciones incluidas en el PAE son realizadas por instituciones académicas o expertos a fin de medir la consistencia, resultados e impacto de los programas. 

En el PAE, el Coneval incluyó la posibilidad de que la evaluación se pospusiera este año debido a eventualidades relacionadas con la epidemia de COVID, como recortes presupuestarios a las dependencias.

La pandemia también impidió la observación ciudadana de los programas a través de Comités de Contraloría Social, cuya finalidad es la vigilancia para que se cumplan las Reglas de Operación y la correcta aplicación de los recursos públicos.

Sin evaluación independiente a su trabajo, siete superdelegados han renunciado a su cargo y se disponen a buscar el voto popular en sus estados.

De manera general, la Secretaría de Bienestar elabora informes trimestrales para la Cámara de Diputados relativos a programas del Ramo 20, entre los que cuentan el de pensión para adultos mayores y personas con discapacidad, Sembrando Vida, apoyos para madres trabajadoras, Seguro de Vida para Jefas de Familia y refugios para mujeres víctimas de violencia.

Estos informes, por lo tanto, dejan fuera otros programas prioritarios como los de becas de la SEP, los de apoyos para el campo y pequeños productores, los de reconstrucción de infraestructura o el de Jóvenes Construyendo el Futuro, entre decenas de otros planes de apoyo.

Respecto del programa de pensión para adultos mayores, en el Tercer Informe Trimestral 2020 se expone que, a nivel nacional, existe una población objetivo de 8 millones 533 mil 061 personas; al término de septiembre, indica, se había atendido a 8 millones 088 mil personas, que representan el 94.7% del total.

El presupuesto calendarizado al tercer trimestre ascendió a 126 mil 795 millones de pesos, de los cuales fueron ejercidos 106 mil 318 millones, es decir, el 84%.

En el caso del programa Sembrando Vida, la Secretaría de Bienestar identificó a una población objetivo de 430 mil personas, de las que, a septiembre, fueron atendidas 421 mil 728 (98%). 

El programa ejerció 31 mil 968 millones 688 mil pesos de los 32 mil 561 millones 793 pesos calendarizados al tercer trimestre (98.1%).

El programa de pensión para personas con discapacidad es uno de los más rezagados. Bienestar identificó a una población objetivo de 2 millones 236 mil 429 personas, de las que fueron atendidas 805 mil 623 (36 % del total).

El presupuesto calendarizado al tercer trimestre de este programa asciende a 11 mil 531 millones de pesos, de los cuales fueron ejercidos 9 mil 482 millones, es decir, el 82%.

De manera parecida, el programa de apoyos para hijos de madres trabajadoras (antes estancias infantiles) identificó a una población objetivo de 921 mil 209 beneficiarios, de los que han sido atendidos 231 mil 756 (25%).

Se ha ejercido un presupuesto de 1 mil 338 millones 355 mil pesos de los 1 mil 696 millones 079 mil pesos calendarizados al tercer trimestre, esto es, un 78.9%. 

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Los linchamientos en México: 'Solemos decir que son de gente salvaje, pero eso no explica el fenómeno'

Hay muchos prejuicios que hay que evitar para lograr entender por qué ocurren los linchamientos, señala la investigadora mexicana Elisa Godínez, quien ha estudiado el fenómeno.
21 de junio, 2022
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Lo que le pasó a Daniel Picazo González el pasado viernes es un nuevo caso de un fenómeno que tristemente se repite en México una y otra vez.

El joven de 31 años fue retenido por la fuerza, golpeado y asesinado en una comunidad del estado de Puebla el pasado 9 de junio. La multitud lo acusó, sin ninguna prueba, de ser un secuestrador de niños después de que circulara por WhatsApp un rumor sin fundamento.

El abogado estaba de paso por la localidad indígena de Papatlazolco, mientras se dirigía a una casa de campo de su familia en la remota región de la Sierra Norte.

Tras ser golpeado brutalmente, le prendieron fuego cuando aún estaba con vida.

Como él, otros han sido víctimas de los linchamientos en ese y otros estados de México en un fenómeno que sigue un ciclo: causa impacto social, condenas de las autoridades, impunidad y olvido.

Pero ¿por qué ocurren linchamientos como el de Picazo González?

Daniel Picazo

Daniel Picazo

Elisa Godínez Pérez, doctora en ciencias antropológicas e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha estudiado este fenómeno en los últimos años.

En conversación con BBC Mundo, advierte que hay muchos prejuicios que hay que evitar para lograr entender por qué ocurren los linchamientos: “Estamos acostumbrados a decir que los linchamientos son de gente salvaje, pero esa no es la explicación”.

Este es un resumen de la conversación que mantuvimos con Godínez.

Elisa Godínez Pérez

UNAM
Elisa Godínez Pérez es académica del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

¿Qué lleva a una persona sumarse a un linchamiento?

Yo soy muy cauta con la psicología social pero, según muchas interpretaciones, el individuo se desdibuja, se hace uno con la masa.

Desde mi perspectiva, hay que entender las causas estructurales e históricas; los hechos concretos que tienen que ver con el papel de la policía y las autoridades, las carencias sociales, etcétera. Eso es lo que para mí lo explica de manera más fehaciente.

Uno no se explica cómo es posible que uno se pueda convertir en algo así. Pero la personalidad del individuo se desdibuja ahí, y eso también ocurre en otros contextos más positivos, como cuando la gente grita en un concierto y hasta besan al que tienen al lado aunque no lo conozcan.

Yo creo que en el caso específico de los linchamientos, no es una decisión meditada, pensada. La gente no se da un tiempo para pensar si lo que está haciendo está bien o le conviene. Lo que no significa que sea irracional.

En el calor de las cosas, las emociones, la angustia, el miedo y el enojo nos hacen hacer cosas que uno no creería. Existen elementos que provocan que las emociones de este tipo se exacerben y hacen que muchos sientan que están en riesgo.

Pero cuando entrevisté a personas que estuvieron en lugares donde ocurrieron linchamientos, les da mucha vergüenza. En el fondo, creo yo, mucha de la gente que participa en ellos no hace ningún cálculo. Y cuando se dan cuenta de lo que ocurrió sí se impactan, sí se avergüenzan.

Linchamientos en América Latina

Getty Images
En esta imagen se ven los pies de una mujer que fue linchada y quemada viva por una multitud en Guatemala en febrero de 2015, tras haber sido acusada de asesinar a su hijastra de 8 años.

¿Por qué un rumor puede desencadenar este tipo de reacciones violentas?

El rumor por excelencia en los linchamientos es el de los robachicos .

Uno diría ‘Por Dios, cómo es que la gente se cree esto’. Pero pensémoslo bien y entendamos cuál es la condición de la niñez en un país como México. Son gravísimos los riesgos que están sufriendo los niños.

Hay niñas que son víctimas de feminicidios desde muy pequeñas, o niños que están a merced del narco desde chiquitos. O que están en una situación de cuidados muy precarios. O carentes en la cuestión económica.

Y los niños son para las familias una de sus cosas más preciadas. Uno hace lo que sea por su por sus niños, porque sabes el grado de peligro que hay afuera para ellos.

Si lanzan un mensaje por WhatsApp y te dicen ‘aquí estamos viendo el robo de un niño’, no es un rumor cualquiera. Es un rumor que apela a las cosas más queridas, más importantes.

Los celulares aceleran el ritmo de esparcimiento del rumor de forma impresionante.

Una imagen difundida en la comunidad

BBC
Estos son los mensajes que se difundieron antes del linchamiento de Daniel Picazo en Puebla, México.

Cuando ocurren linchamientos, se tiende a afirmar que ocurren en comunidades con falta de educación y de valores, ¿es esa una explicación al hecho de que una persona o grupo de gente se sume a un linchamiento?

Estamos acostumbrados a decir que los linchamientos son de gente salvaje, pero esa no es la explicación.

Las sociedades no son violentas por una cuestión que sea inherente a su cultura, eso no existe. La violencia existe en todas las culturas. ¿Cuáles son más bien las condiciones que hacen que la violencia se modere o disminuya?

Existen autoridades y un sistema de justicia. Si no funcionan esas instituciones habría que preguntarse por qué. Y no hay que repetir el prejuicio de que los linchamientos ocurren porque son atrasados, porque son irracionales y salvajes por naturaleza.

Tanto en India, como en México, como en muchos lugares de América Latina, ocurren. Los linchamientos en Estados Unidos hasta hace medio siglo eran un acto no solo de violencia, sino de profunda discriminación racial, frontal y brutal.

Iniciación de un nuevo miembro del Ku Klux Klan.

Getty Images
Tras la I Guerra Mundial, los linchamientos en EE.UU. repuntaron por la acción de grupos supremacistas como el Ku Klux Klan.

Se genera una estigmatización muy fuerte de las comunidades en general, pero sobre todo en las comunidades indígenas, lo que no contribuye en absoluto a explicar el fenómeno.

Lo mismo se podría decir de la gente que se involucra en el crimen organizado: es gente que no tiene educación, que se deshumaniza y, por lo tanto, son malos, naturalmente violentos. Y no, lógicamente no es así.

La gente en general no recurre a la violencia -hay muchas formas de violencia, por supuesto, y cada caso merecen una explicación- pero en los linchamientos hay racionalidad en el sentido de que tienen una explicación.

La gente que participa en ellos tiene razones. Que yo no esté de acuerdo con sus razones es otra historia. Que sean incorrectas es otra historia. Pero tienen sus razones y eso no es una justificación de los linchamientos, pero hay que conocerlas.

No es solo una falta de educación o no es solo una falta de valores.

No ayuda a estigmatizar a la gente y decir que esto sucede por falta de valores, falta de educación, falta de todo. Porque entonces estás omitiendo todo lo que hablábamos, los agravios que sufren estas comunidades.

Guatemala

AFP
En Guatemala, en promedio 40 personas murieron anualmente en linchamientos en los últimos cinco años, según la ONG Grupo de Apoyo Mutuo (GAM),.

¿Pero por qué en otros lugares donde tienen carencias y problemas sociales similares no se dan los linchamientos?

Las primeras cosas que te dicen en estas comunidades es que están hartos de que suelten a los delincuentes.

Podemos entrar a la discusión acerca de si eso es debido al diseño del sistema judicial, de las leyes en México, que requieren de denuncias para actuar. Pero para la gente, su vivencia cotidiana es que hay impunidad.

La policía no llega, a los malandros los sueltan cuando los agarran, no vemos que ocurra nada. Esa es la experiencia real de la gente allá.

Si en mi edificio, en la ciudad, tuviéramos relaciones más estrechas quizás reaccionaríamos al rumor del robo de niños cerrando la calle, poniendo alarmas, viendo a la gente como sospechosa.

Pero otro elemento a notar es que aquí donde vivo llamaría al 911 y llegaría la policía. Eso ya es una gran diferencia.

En esos lugares las policías son muy pequeñas, probablemente mal equipadas, a veces penetradas por el crimen organizado. ¿Qué tan capacitada está esa policía para poder contener un linchamiento?

Son prevenibles, en el sentido amplio con atención a las necesidades sociales, pero también en el momento, cuando las autoridades de todo tipo deben negociar.

Las comunidades en donde ocurren estas cosas -eso yo lo vi al analizar los casos- muchas veces dan un margen para que se negocie. Siempre hay margen de que las autoridades intervengan para negociar.

La policía deja que las cosas pasen y no intervienen hasta el final, cuando la situación ya creció hasta un nivel incontrolable.

Un agente de policía entra en la comisaría de Acatlán, Puebla

Brett Gundlock
Algunas personas que han sido custodiadas en intentos de linchamiento han sido arrebatadas de las autoridades en Puebla.

¿Está México viviendo un aumento alarmante de los casos de linchamientos?

Efectivamente, existe una percepción de que los linchamientos han ido en aumento en años recientes en México. Pero no existen registros oficiales y falta un mayor cruce y análisis de los diferentes recuentos que existen para determinar si realmente ha habido una mayor o menor incidencia de linchamientos en México.

En mi investigación encontré que los linchamientos suceden en oleadas y no de forma exponencial, y eso se debe tomar en cuenta.

Creo que en México, en años recientes, parece existir una tendencia al alza. Y eso también obedece al hecho de que actualmente existe una manera más rápida de que se reporten estos hechos, con internet y las redes sociales.

Ahora se conoce de modo más rápido cuando está sucediendo un hecho de estos y por lo tanto pareciera que ocurren más.

Eso no significa que haya que minimizarlo. Es un problema que México tiene, desafortunadamente, y se ha normalizado, lo cual es grave. Pero también creo que es porque estamos en un país metido en una crisis de violencia y de justicia de manera muy notoria en los últimos 10 o 15 años.

linchamientos en Atlatongo

EPA

¿Hay algo que pase en México para que haga sus casos diferentes a los de otros países, por ejemplo, de América Latina?

Uno tiende a creer que esta incidencia es propia de nuestros países, pero lo cierto es que los linchamientos y otras formas parecidas de violencia colectiva son comunes en otras partes del mundo, como en India, donde son tristemente frecuentes.

Guatemala ha tenido un alto número de linchamientos. Surgen en un momento posterior a un conflicto armado en el que especialmente los pueblos indígenas fueron víctimas vulneradas por la violencia.

Bolivia también tiene un índice importante de este tipo de hechos, en los que los protagonistas son también comunidades indígenas y llegó a haber hace algunos años una consideración legal en la que se reconocía la justicia comunitaria. Se llegó a aceptar, a mi juicio, de manera no correcta, a los linchamientos como una forma de justicia comunitaria.

Es muy común que en México y en otros países se repita la idea de que los linchamientos son usos y costumbres de los pueblos indígenas. Pero yo diría categóricamente que no es verdad.

No es algo que esté aceptado, normalizado y considerado como parte de sus sistemas normativos o de procuración de justicia. Sí tienen formas de resolver conflictos y un sentido de justicia más punitiva que restaurativa, pero no incluyen el linchamiento como una forma aceptada. Hay que dejar de repetir que es parte de sus usos y costumbres.

El lugar en donde terminó el cuerpo de Daniel Picazo

Pablo Torres
Algunas personas colocaron una ofrenda en el lugar donde murió Daniel Picazo.

¿Por qué tienen una mayor incidencia en las comunidades indígenas?

No hay que confundir la acción colectiva comunitaria que tienen los pueblos indígenas para deliberar, discutir sus problemas u organizarse en un montón de aspectos de la vida cotidiana, con que eso los haga proclives a linchar.

Lo que pasa es que tienen una forma mucho más comunitaria de enterarse, de resolver y de actuar.

Por eso en muchos pueblos indígenas, la presencia de un rumor se propaga de manera muy rápida y genera una respuesta de convocatoria muy rápida. Eso no va a ocurrir en el barrio de Ciudad de México donde vivo, eso no pasa.

Por más de que yo alertara a mis vecinos, no pasaría nada porque mi vecino de enfrente y yo no nos conocemos ni nos saludamos. Y allá la gente se conoce. Allá la gente sabe quién es quién. Son lugares pequeños, son lugares donde la gente tiene relaciones cotidianas permanentes.

Un retoque de campanas en los pueblos les dice que algo está pasando y se reúnen.

Pero hay que observar que son poblaciones que han sufrido una serie de condiciones adversas, de despojo, de privación. Y sobre todo, la llegada paulatina de todo tipo de crimen organizado.

Antes no es que estuvieran ensimismados, como a veces se cree, sino que tenían distancia con ello.

Ahora están a merced del desmoronamiento de sus prácticas, que les permitían estar en relativa calma. Factores más recientes y otros históricos se combinan para provocar cambios muy profundos que no necesariamente se ven, pero a veces salen por la vía de fenómenos como estos.

Un hombre toca las campanas del pueblo

Brett Gundlock
Un retoque de campanas suele movilizar a la población en comunidades pequeñas.

Y casi siempre los linchamientos quedan impunes

Las autoridades no son cuestionadas. De lo que se trata es de salvar vidas y varios casos la vida de inocentes.

En la medida en que hay impunidad, se deja abierta la puerta a que esto siga ocurriendo.


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