UNOPS abre licitación de 100 mil mdp para compra de medicamentos
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UNOPS abre proceso de licitación de medicinas; abasto iniciará en mayo de 2021

En la compra para 2021 se tienen consideradas 2 mil millones de piezas, con un costo de más de 100 mil millones de pesos para garantizar la cobertura total a 110 millones de habitantes.
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3 de diciembre, 2020
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Este 4 de diciembre, la UNOPS, la oficina de Naciones Unidas a la que el gobierno de México le encargó la compra consolidada de medicamentos de 2021 a 2024, publicará las bases de licitación pública internacional en la que se adjudicarán 1,007 claves de medicamentos, de los grupos terapéuticos de oncología, neurología, endocrinología, cardiología, ginecología, neumología, gastroenterología y hematología. En una segunda fase de esta licitación internacional, UNOPS publicará, el próximo 11 de diciembre, las bases para la adquisición de 601 claves de material de curación.  

Estas licitaciones se publicarán en el Mercado Global de Naciones Unidas (UNGM) y se gestionarán a través de la plataforma eSourcing de UNOPS. Para el caso de la licitación de medicamentos, el evento de aclaración de dudas de los interesados en participar se hará entre el 14 y el 16 de diciembre. En los próximos días se fijará la fecha oficial. 

La presentación y apertura de ofertas será el 18 de enero de 2021, la firma de contratos está programada para marzo del próximo año y el inicio del abasto para mayo. Aunque Giusepe Martinelli, director regional adjunto y representante de la UNOPS en México, aseguró, durante la segunda sesión informativa sobre la compra consolidada de medicamentos y material de curación, que se hará lo posible porque este inicie en abril. 

Entérate: Qué es la UNOPS y cómo será la licitación para comprar medicamentos ‘sin corrupción’ como dice AMLO

Para la parte de material de curación, la sesión de aclaraciones será entre el 16 y el 18 de diciembre, la presentación y apertura de ofertas el 25 de enero, la firma de contratos en marzo y el inicio del abasto en mayo. 

A la par, explicó Martinelli, la UNOPS conduce también el proceso de compra de medicamentos para el abasto considerado como crítico y que no puede esperar más allá de enero de 2021. Este involucra a más de 360 claves, tanto de patente como de fuente única. 

Para este, informó Martinelli, ya se han realizado negociaciones satisfactorias con 26 empresas dueñas de patentes, para 99 claves. Los próximos pasos en esto serán la notificación, garantía de ofertas y firma de contratos con las empresas seleccionadas. En este caso el abasto iniciará en enero de 2021. 

El 30% de esos medicamentos de abasto crítico son oncológicos, aunque hay también para endocrinología, cardiología, hematología, enfermedades infecciosas, neurología, neumología, dermatología, reumatología y analgesia.

En lo que respecta a medicamentos genéricos y material de curación priorizados para 2021 se adjudicarán 262 claves. En esto, “se hará un procedimiento expedito. El 11 de noviembre se lanzó una licitación para 36 claves oncológicas. Estamos terminando de validar las cantidades y el 7 de diciembre se lanza la invitación para el resto. Esperamos la siguiente semana recibir las ofertas y la adjudicación se hará este año. Ese es el compromiso. Pero depende de muchos factores, como la respuesta de las diferentes empresas, que podamos cotizar todas las claves y tengamos precios razonables”, señaló Martinelli. 

Asegurada la calidad de los fármacos

Todos los contratos adjudicados, aseguró, se publicaran en la página web del Mercado Global de Naciones Unidas para que todos los puedan conocer. En cuanto al tema de la calidad de los productos adquiridos, el representante de la UNOPS afirmó, en referencia a señalamientos de algunos representantes de la industria farmacéutica nacional sobre que se podrían adquirir fármacos de menor calidad, que esto no está a discusión. 

Lee: México firma decreto para la compra de medicinas por 32 mil mdp con la UNOPS

“Lo que se pretende conseguir es la mejor calidad, lograr abasto eficiente para la población mexicana, y fomentar la transparencia en los procesos de compra, todo a través de la promoción de la competencia abierta, en la igualdad de condiciones, lo que se conoce en México como piso parejo”. 

Sobre las dudas de la industria nacional sobre qué tipo de productos entrarán al mercado, si estos tendrán registro sanitario y si habrá un piso parejo para todos, América Orellana, comisionada de Autorización Sanitaria de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) explicó que hay ya acuerdos de reconocimiento de equivalencia publicados en la Diario Oficial de la Federación que permiten asegurar la calidad de los medicamentos adquiridos en el exterior. 

Orellana precisó que a través de estos acuerdos se concreta el reconocimiento de requisitos de evaluación equivalentes a los que tiene México y el oficio de registro que emiten las autoridades foráneas (en los países y regiones reconocidos) avalan que los productos son seguros y eficaces.

Respecto a la distribución, Alejandro Calderón Alipi, coordinador de Abastecimientos y Distribución de Medicamentos del INSABI, señaló que se tiene contemplado utilizar tanto a Birmex, la empresa estatal, como a operadores logísticos privados. 

“Tenemos contemplado con ayuda de Birmex distribuir los medicamentos, pero en primera etapa se tiene contemplado seguir usando a operadores logísticos. Birmex tiene implementados ya 11 almacenes en CDMX, Estado de México e Hidalgo y con ayuda de operadores logísticos se hará la distribución”. 

En la compra para 2021 con la UNOPS se tienen consideradas 2 mil millones de piezas de medicamentos y material de curación, con un costo de más de 100 mil millones de pesos, para garantizar la cobertura total a 110 millones de habitantes que atienden las diferentes instituciones públicas de salud: IMSS, ISSSTE, Pemex, Sedena y 26 estados.

 

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Cómo se formará el próximo supercontinente en la Tierra

Lejos de estar fijos, los continentes no han estado organizados tal como los vemos hoy día en el pasado. ¿Es posible saber dónde estarán ubicados dentro de millones de años?
9 de abril, 2022
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Hace casi 500 años, el cartógrafo flamenco Geradus Mercator produjo uno de los mapas más importantes del mundo.

Ciertamente no fue el primer intento de crear un atlas mundial, y tampoco fue particularmente preciso: Australia está ausente y las Américas están dibujadas de forma aproximada.

Desde entonces, los cartógrafos han producido versiones cada vez más precisas de esta configuración continental, corrigiendo los errores de Mercator, así como los sesgos entre hemisferios y latitudes creados por su proyección.

Pero el mapa de Mercator, junto con otros producidos por sus contemporáneos del siglo XVI, reveló una imagen verdaderamente global de las masas terrestres de nuestro planeta, una perspectiva que, desde entonces, ha persistido en la mente de la gente.

Lo que Mercator no sabía es que los continentes no siempre han estado posicionados de esta manera. Él vivió alrededor de 400 años antes de que se confirmara la teoría de la tectónica de placas.

Al mirar las posiciones de los siete continentes en un mapa, es fácil suponer que están fijos. Durante siglos, los seres humanos han librado guerras y hecho la paz por conquistar estos territorios, bajo el supuesto de que su tierra, y la de sus vecinos, siempre ha estado allí y siempre lo estará.

Sin embargo, desde la perspectiva de la Tierra, los continentes son hojas a la deriva en medio de un estanque. Y las preocupaciones humanas son una gota de lluvia en la superficie de la hoja.

Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea. Y antes de eso, hay evidencia de otros que se remontan a más de tres mil millones de años: Pannotia, Rodinia, Columbia/Nuna, Kenorland y Ur.

Ilustración de la Tierra durante el Jurásico temprano

Getty Images
Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea.

Los geólogos saben que los supercontinentes se dispersan y ensamblan en ciclos: ahora estamos en la mitad de uno.

Entonces, ¿qué tipo de supercontinente podría existir en el futuro en la Tierra? ¿Cómo se reorganizarán las masas de tierra tal como las conocemos a muy largo plazo?

Un terremoto inusual

Resulta que hay al menos cuatro trayectorias diferentes que podrían seguir. Y muestran que los seres vivos de la Tierra algún día residirán en un planeta muy diferente, más parecido a un mundo alienígena.

Para el geólogo Joao Duarte de la Universidad de Lisboa, el camino para explorar los futuros supercontinentes de la Tierra comenzó con un evento inusual en el pasado: un terremoto que sacudió Portugal un sábado por la mañana en noviembre de 1755.

Fue uno de los terremotos más poderosos de los últimos 250 años, que dejó un saldo de 60.000 muertos y provocó un tsunami a través del océano Atlántico. Lo que lo hizo particularmente raro fue su ubicación.

“No debería haber grandes terremotos en el Atlántico”, dice Duarte. “Fue extraño”.

Ilustracion del terremoto de Lisboa

Getty Images
Ilustracion del terremoto de Lisboa de 1755.

Los terremotos de esta escala generalmente ocurren en o cerca de las principales zonas de subducción, donde las placas oceánicas se sumergen debajo de los continentes y se derriten y consumen en el manto caliente.

Involucran colisión y destrucción. El terremoto de 1755, sin embargo, ocurrió a lo largo de un límite “pasivo”, donde la placa oceánica que subyace al Atlántico se transforma suavemente en los continentes de Europa y África.

Proyecciones

En 2016, Duarte y sus colegas propusieron una teoría de lo que podría estar pasando: los puntos de sutura entre estas placas podrían estar deshaciéndose y podría estar avecinándose una ruptura importante.

“Podría ser una especie de mecanismo infeccioso”, explica. O como el vidrio que se astilla entre dos pequeños agujeros en el parabrisas de un automóvil.

Si es así, una zona de subducción podría estar a punto de extenderse desde el Mediterráneo a lo largo de África occidental y tal vez más allá de Irlanda y Reino Unido, generando volcanes, formación de montañas y terremotos en estas regiones.

Duarte se dio cuenta de que, si esto sucede, podría provocar el cierre del Atlántico. Y si el Pacífico continuara cerrándose también, lo que ya está ocurriendo a lo largo del “Anillo de Fuego” que lo rodea, eventualmente se formaría un nuevo supercontinente. Lo llamó Aurica, porque las antiguas masas de tierra de Australia y las Américas se ubicarían en su centro.

Se vería así:

Aurica

Davies et al
Aurica, el supercontinente que podría formarse si el Atlántico y el Pacífico se cerraran (Credit: Davies et al).

Luego de que Duarte publicara su propuesta para Aurica, se preguntó por otros escenarios futuros. Después de todo, la suya no era la única trayectoria supercontinental que habían propuesto los geólogos.

Entonces, comenzó a conversar con el oceanógrafo Matthias Green, de la Universidad de Bangor, en Gales. La pareja se dio cuenta de que necesitaban a alguien con habilidades computacionales para crear modelos digitales.

“Esa persona tenía que ser alguien un poco especial, a quien no le importara estudiar algo que nunca sucedería en escalas de tiempo humanas”, explica.

Esa resultó ser su colega Hannah Davies, otra geóloga de la Universidad de Lisboa. “Mi trabajo consistía en convertir dibujos e ilustraciones de geólogos anteriores en algo cuantitativo, georreferenciado y en formato digitalizado”, explica Davies. La idea era crear modelos que otros científicos pudieran desarrollar y perfeccionar.

Pero no fue sencillo. “Lo que nos ponía nerviosos es que se trata de un tema increíblemente nuevo. No es lo mismo que un artículo científico normal”, dice Davies. “Queríamos decir: ‘Está bien, entendemos mucho sobre la tectónica de placas después de 40 o 50 años. Y entendemos mucho sobre la dinámica del manto y todos los demás componentes del sistema. ¿Hasta dónde podemos llevar ese conocimiento al futuro?'”.

Esto llevó a cuatro escenarios. Además de modelar una imagen más detallada de Aurica, exploraron otras tres posibilidades, cada una de las cuales se proyecta hacia el futuro en aproximadamente entre 200 y 250 millones de años a partir de ahora.

El primero fue lo que podría pasar si continúa el statu quo: el Atlántico permanece abierto y el Pacífico se cierra. En este escenario, el supercontinente que se forma se llamará Novopangea. “Es el más simple y el más plausible según lo que entendemos ahora”, dice Davies.

Novopangaea

Davies et al
Novopangea se formará si la actividad tectónica conocida hoy continúa sin sorpresas (Crédito: Davies et al).

Sin embargo, también podría haber eventos geológicos en el futuro que conduzcan a situaciones diferentes.

Un ejemplo es un proceso llamado “ortoversión” donde el océano Ártico se cierra y el Atlántico y el Pacífico permanecen abiertos. Esto cambia las orientaciones dominantes de la expansión tectónica, y los continentes se desplazan hacia el norte, todos dispuestos alrededor del Polo Norte, excepto la Antártida.

En este escenario, se forma un supercontinente llamado Amasia:

Amasia

Crédito: Davies et al).
Si se forma Amasia, será porque los continentes se desplazaron hacia el norte (Crédito: Davies et al).

Finalmente, también es posible que la expansión del lecho marino en el Atlántico pueda disminuir. En el medio del océano, hay una cresta gigante que divide dos placas y atraviesa Islandia hasta el océano Antártico.

Aquí, se está formando nueva litosfera, que es como una cinta transportadora. Si esta expansión se ralentizara o se detuviera, y si se formara un nuevo límite de placa en subducción a lo largo de la costa este de las Américas, se obtendría un supercontinente llamado Pangea Ultima, que parece un enorme atolón:

Pangea Ultima

Crédito: Davies et al
Pangea Ultima se vería rodeado por un gran océano, pero tiene un mar central dentro (Crédito: Davies et al).

Estos cuatro modelos digitales ahora significan que los geólogos tienen una base para probar otras teorías. Por ejemplo, los escenarios podrían ayudar a los científicos a comprender los efectos de diferentes arreglos supercontinentales en las mareas, así como el clima del futuro profundo: ¿cómo sería el clima en un mundo con un océano enorme y una masa terrestre gigante?

Para modelar el clima de un supercontinente, “no se pueden usar los modelos del IPCC , y punto, porque no están diseñados para eso”, dice Duarte. “No puedes cambiar las variables que necesitas cambiar”.

Exoplanetas

Los modelos de los futuros supercontinentes de la Tierra también pueden servir como indicador para comprender el clima de los exoplanetas. “La futura Tierra es completamente ajena”, explica Davies. “Si estuvieras en órbita sobre Aurica, o Novopangea, probablemente no lo reconocerías como la Tierra, sino como otro planeta con colores similares”.

Esta idea llevó al trío a colaborar con Michael Way, físico del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. Él y sus colegas buscan estudiar climas en mundos alienígenas modelando las variaciones del nuestro a lo largo del tiempo.

“Solo tenemos tantos ejemplos de cómo puede verse un clima templado. Bueno, tenemos un ejemplo para ser honesto: la Tierra, pero tenemos la Tierra a través del tiempo”, dice Way. “Tenemos los escenarios del pasado, pero al movernos hacia el futuro y usar estos maravillosos modelos tectónicos para el futuro, esto nos brinda otro conjunto para agregar a nuestra colección”.

Necesitas tales modelos porque puede ser difícil saber qué buscar al analizar exoplanetas potencialmente habitables desde lejos.

Planeta

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¿Qué tipo de configuración continental podrían tener los mundos extraterrestres rocosos?

Lo ideal sería saber si un planeta tiene un ciclo de supercontinente, porque la presencia de vida y la tectónica de placas activas podrían estar entrelazadas. El posicionamiento continental también podría afectar la probabilidad de agua líquida.

A través de los telescopios, no se pueden ver los continentes y la composición atmosférica solo se puede inferir. Entonces, los modelos de variaciones climáticas podrían revelar alguna señal indirecta que los astrónomos podrían detectar.

Variaciones

El modelo de Way de los climas del supercontinente -que se demoró meses usando una supercomputadora- reveló algunas variaciones sorprendentes entre los cuatro escenarios.

Amasia, por ejemplo, conduciría a un planeta mucho más frío que el resto. Con la tierra concentrada alrededor del Polo Norte y los océanos menos propensos a llevar corrientes cálidas a latitudes más frías, se acumularían capas de hielo.

Aurica, por el contrario, sería más suave, con un núcleo seco pero con costas similares a las de Brasil hoy día, con más agua líquida.

Paisaje verde

Getty Images
Un planeta con una configuración continental diferente, tendría otro clima.

Es útil saber todo esto, porque si un exoplaneta similar a la Tierra tiene placas tectónicas, no sabremos en qué etapa del ciclo del supercontinente se encuentra actualmente y, por lo tanto, necesitaremos saber qué buscar para inferir su habitabilidad.

No debemos suponer que las masas terrestres se dispersarán, a mitad de ciclo, como la nuestra.

En cuanto al futuro de nuestro propio planeta, Davies reconoce que los cuatro escenarios de supercontinentes que han modelado son especulativos, y puede haber sorpresas geológicas imprevistas que cambien el resultado.

“Si tuviera una Tardis para ir a ver, no me sorprendería que, en 250 millones de años, el supercontinente no se pareciera en nada a ninguno de estos escenarios. Hay tantos factores involucrados”, dice.

Sin embargo, lo que se puede decir con certeza es que las masas de tierra que damos por sentadas algún día se reorganizarán en una configuración completamente nueva.

Los países que alguna vez estuvieron aislados unos de otros serán vecinos cercanos. Y si la Tierra aún alberga seres inteligentes, podrán viajar entre las antiguas ruinas de Nueva York, Pekín, Sídney y Londres sin ver un océano.

Este artículo se publicó en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


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