COVID reduce peregrinación más grande de Latinoamérica a unos pocos fieles
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Carlo Echegoyen

COVID reduce la peregrinación a la Villa, la más grande de Latinoamérica a unos pocos fieles

Más de 35 mil personas se adelantan al cierre del templo sin provocar aglomeraciones. Los comercios de la zona denuncian que las ventas cayeron entre el 80% y el 90%.
Carlo Echegoyen
10 de diciembre, 2020
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Juan Carlos Cortés, comerciante de Chalco, Estado de México, de 45 años, conoce bien los efectos de la COVID-19. Su hermano Alberto, cuatro años mayor que él, “estuvo a punto de fallecer porque no lo recibían en ningún hospital”. 

“Bendito sea Dios, la libró, pero estuvo un mes ingresado en Nutrición”, explicó. Para agradecer aquella curación, Cortés peregrinó hasta la Basílica de Guadalupe cargando una enorme imagen de la virgen, la misma que desde hace 10 años acarrea hasta la iglesia. 

Por primera vez desde que Cortés camina hasta el templo todo es diferente. Ni aglomeraciones ni un fervor descontrolado. Es como un ensayo en miniatura y con sana distancia.

Leer más: Basílica de Guadalupe cerrará del 10 al 13 de diciembre para evitar aglomeraciones

La pandemia obligó a cerrar el santuario, que permanecerá clausurado desde el jueves 10 de diciembre para evitar aglomeraciones. Para el peregrino, el anuncio del cierre no le impidió cumplir con la tradición religiosa: fue uno de los miles que adelantó su visita a la Basílica para evitar encontrarse con las puertas cerradas. Sin embargo, nada era lo mismo. 

“Está medio rudo. Las noticias indican que no hay que venir, que es malo llenarse ese día (con) todos. Pero es una tradición que los mexicanos tenemos muy arraigada. No podemos dejar de venir a pedir a nuestra madre”, dijo recién llegado a la explanada del templo, con su imagen a cuestas. 

Junto a él, otro compañero de Chalco que aseguró haber realizado el mismo recorrido en los últimos 35 años. “La fe es más grande que todos los obstáculos. Esto nos impulsa demasiado. Esta es una tradición arraigada desde nuestros bisabuelos”, afirmó.

Fotos: Carlo Echegoyen (@CarloEchegoyen)

La peregrinación más grande de América Latina quedó reducida a unos pocos miles de fieles que adelantaron el viaje y la previsión de que, cuando el perímetro esté clausurado, todavía lleguen algunos creyentes con sus imágenes de la guadalupana a cuestas.

Nada que ver con los más de dos millones de personas que desfilaron por este mismo lugar el 12 de diciembre de 2019, ni con los 10 millones que visitaron la Basílica las dos primeras semanas de diciembre del pasado año.

Guardar la sana distancia no es complicado en la inmensa explanada que se abre ante el templo. Quienes acuden a misa, un puñado, pueden guardar fila y el metro y medio de distancia sin complicaciones. Si fuesen tres metros los reglamentarios tampoco sobraría espacio.

En un contexto en el que las autoridades han instado a la población a quedarse en casa, que escasos miles de personas lleguen a venerar a la virgen es casi un milagro. Hay más aglomeración por metro cuadrado en algunas calles del centro de la Ciudad de México. 

“Tenemos miedo de todo, pero lo hacemos de esta manera. Respetando las medidas de seguridad, todo se puede”, dijo Cortés. Su compañero, que no ha recibido el golpe del coronavirus entre sus allegados añadió: “Vengo a agradecer que todos estamos bien. Y que la virgen interceda por nosotros ante dios y sigamos sobreviviendo, porque no vivimos, sobrevivimos”.

Para entrar a la explanada de la Basílica, Cortés y su compañero debieron atravesar los filtros sanitarios instalados por la Ciudad de México. Primero, el gel antibacterial. Después, pasar tras las cámaras que determinan si el peregrino tiene más de 37 grados. A las 14 horas habían atravesado uno de los tres portones unas 14 mil personas. De ellas, algo más de un millar superaban la temperatura requerida. La gran mayoría, sin embargo, se debía al calor y la deshidratación y tras unos minutos de reposo podía entrar sin problemas. Al final del día, 35 mil 794 personas atravesaron los distintos filtros.

Tres días de caminata y regreso a Puebla

“Este es el único día que puedes venir para felicitarla, para venerarla, para darle gracias por lo maravilloso de la vida y pedirle que nos ayude con la maldita pandemia que esta arrasando la humanidad. Si me escucha a mí y escucha a todos, quizás se acaba antes”, dijo Mario Poblano Velázquez, de 55 años.

Atrás quedan casi cuatro días de caminata desde que salió de Puebla, cargando con otra de esas imágenes enormes que solo pueden acarrearse en la espalda. 

“Yo cumplí con mi fe, con mi felicitación, vine a pie a visitar a la jefa”, aseguró el hombre, soldador de profesión y que lleva 35 años sin faltar a la cita con la Virgen Morena. Hace un año, reconoció, llegó para cumplir con la peregrinación el mismo 12, pero ahora no quería jugársela. “Da tristeza ver todo esto vacío, pero es por el bien de todos, y hay que aceptar las reglas en la vida. En alguno momento llegará un tiempo mejor”, dijo.

Aseguró que, en su caso, no tenía miedo de contagiarse. “No creo que pase nada y si pasa, ni modo, todos estamos expuestos”.  

Para Rodolfo Alonso, de 65 años, el peligro es mayor, por encontrarse entre la población de riesgo. Sin embargo, se desplazó desde Ahuehuetzingo, Puebla, hasta la Basílica, para llevar el fuego de las veladoras desde el templo hasta los domicilios de su municipio. 

“Cada año entramos corriendo y en cada domicilio saludamos, ofreciendo a cada familia. Nos reciben con cohetes, música, comida. Es muy bonito”, explicó.

Él, que lleva al menos siete años liderando a un grupo de 50 vecinos en la peregrinación, decidió que la tradición se haría de la única manera posible: con un único enviado para recoger el fuego y llevarlo a su comunidad. 

Tras salir del templo, con la llama ya prendida, Alonso reconoció que “esto da tristeza. Estamos mirando como la pandemia nos ha afectado mundialmente. Mucha gente teníamos planeado nuestra peregrinación, pero todo se vino abajo”, dijo el hombre, jubilado, que anteriormente desempeñó como militar. 

Aprovechando que se había convertido en el emisario de Ahuehuetzingo ante la Virgen Morena, el hombre aprovechó para expresar el deseo en boca de todos los peregrinos: “Pedimos a la Virgen que pronto termine esto”.

Negocios con grandes pérdidas

Para los creyentes, un año de perder la tradición es un golpe. Para los comerciantes que viven de las multitudinarias visitas, la suspensión de las celebraciones supone un golpe demoledor. Las pérdidas son cuantiosas y ahora piensan en cómo sobrevivirán todo un año sin la inyección económica que supone estas semanas. 

“No podemos cerrar. Aunque la Basílica esté cerrada un poco de gente va a venir, aunque no como otros años”, dijo Irma Nicolasa, dependienta en una tienda que ofrecen todo tipo de recuerdos religiosos.

Antes, explicó, toda esta calle estaría llena de clientes, con carpas para dormir los peregrinos y miles de personas desfilando ante el escaparate. “Las ventas han bajado como un 80%”, reconoció.

Lo más grave llegará después. Dice la mujer que en estas jornadas se hacían las previsiones para el resto del año. “Las ventas empiezan en octubre, pero estos son los días más fuertes. Pero ahora no hay nada, ni turistas ni nacionales”, explicó.

Ella, que tiene que estar a pesar de todo de cara al público, reconoció que el miedo al contagio existe. Pero que “toma medidas”.

Entérate: Estas estaciones del Metro estarán cerradas durante los días de celebración de la Virgen de Guadalupe

En todas las calles aledañas se escuchan los mismos lamentos: la bajada de ventas es insostenible pero tampoco hay ayudas para el sector. “Las ventas bajaron demasiado, si antes vendías 10 mil ahora se venden mil”, dijo Francisco, un tendero a las puertas de su negocio de cuadros y libros religiosos. “Hoy se esperaba que fuera el día bueno, pero no”, lamentó.

Preocupaba la posibilidad de que las aglomeraciones fueran un foco de contagios para los próximos días en la Ciudad de México. Incluso el papa Francisco, desde el Vaticano, ofreció la indulgencia a los creyentes que celebren a la Virgen Morena desde sus casas. 

A las ocho de la tarde del jueves se cerrarán definitivamente las puertas de la Basílica. Para evitar la tentación de aquellos a los que les pesa más la fe que le miedo a la COVID-19, el gobierno capitalino cerrará el perímetro, tal y como ya hizo con Vía crucis de Iztapalapa en Semana Santa.  

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Síntomas de COVID-19: ¿los perros pueden detectarlos 5 días antes de que empiecen?

En Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México, entre otros países, están entrenando perros para que puedan detectar la enfermedad en pacientes asintomáticos.
24 de octubre, 2020
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¿El covid-19 tiene olor?

Esa es una respuesta que solo nos podría dar con exactitud un perro.

La capacidad olfativa de una de nuestras mascotas preferidas se ha convertido en otra herramienta para combatir la pandemia del covid-19, que ya ha causado más de 20 millones de contagios y un millón de muertes en todo el mundo.

En países como Finlandia, Líbano, Argentina, Chile, Alemania, EE.UU., Colombia y México, las autoridades están entrenando canes para que puedan detectar si las personas están contagiadas con el nuevo coronavirus.

Desde hace algunas semanas, por ejemplo, perros especialmente entrenados para identificar mediante el olfato el covid-19 comenzaron a rastrear pasajeros como parte de un programa piloto en el aeropuerto de Helsinki-Vantaa de Finlandia.

De acuerdo con la profesora Anna Hielm-Bjorkman, de la Universidad de Helsinki, los perros pueden detectar el virus en humanos cinco días antes de que se desarrollen síntomas.

“Son muy buenos . Nos acercamos al 100% de efectividad”, explica.

Un pasajero (izquierda) se prepara para ser examinado por el perro rastreador Kossi.

EPA
A los pasajeros que llegan a Finlandia se les pide que se froten con un papel para que el perro lo olfatee.

Por su parte, Felipe Valencia, médico veterinario colombiano y experto en adiestramiento de perros que está realizando un proyecto similar en conjunto con la Universidad de Antioquia de ese país, anota que la capacidad de los perros podría volverlos muy confiables en estos casos.

Los perros utilizan el 40% de su cerebro para procesar lo que olfatean, así que pueden convertirse en una excelente herramienta para combatir esta enfermedad”, señala.

La idea de la mayoría de estos programas es utilizar a los perros en lugares de acceso a los países, como aeropuertos o estaciones de tren, con el fin de facilitar la circulación de las personas sin necesidad de imponer restricciones o confinamientos.

Pero, ¿cómo pueden los perros detectar el covid-19?

Sudor y lágrimas

De acuerdo con varias investigaciones, es difícil establecer qué es realmente lo que los perros olfatean.

Como lo señala la doctora Susan Hazel, veterinaria de la Universidad de Adelaide en Australia, en su artículo “Estos perros están entrenados para husmear el coronavirus”, lo que huelen los perros son muestras de sudor de las personas, que pueden estar contagiadas o no.

Perro olfatea.

MDD/Neil Pollock
Los perros deben olfatear varias muestras que contienen sustancias como orina, saliva y sudor de personas contagiadas con el covid-19.

“Los compuestos orgánicos volátiles (COV) que se desprenden de las muestras de sudor son una mezcla compleja. Entonces, es probable que los perros estén detectando un perfil particular en lugar de compuestos individuales”, señala la veterinaria.

Los perros, añade, tienen en promedio 220 millones receptores olfativos en la nariz, lo que les permite detectar mínimas alteraciones en las sustancias.

La premisa es la misma que maneja el equipo de expertos de Chile, otro de los países que está entrenando perros para detectar el covid-19 en personas asintomáticas.

“No es que el virus tenga un olor particular, sino que la reacción que hace una persona frente a la infección es lo que se detecta”, le dijo al portal Diario.es el veterinario Fernando Madrones, de la Universidad Católica de Chile.

Según Madrones, cuando alguien se contagia con covid-19 genera una serie reacciones metabólicas y orgánicas, que su vez producen estos COV, que se concentran en los órganos vinculados con el sudor.

Incluso con varios días de anticipación a que la persona muestre algún síntoma.

En los experimentos alrededor del mundo se han utilizado muestras de orina, saliva y sudor.

Instructores con perros rastreadores Valo (izquierda) y E.T. en el aeropuerto de Helsinki. Foto: septiembre de 2020

Reuters
Las pruebas de coronavirus canino tardan unos minutos en completarse en los lugares donde se han implementado, como en Finlandia.

Esta no es la primera vez que los perros son utilizados en la detección de enfermedades. Se sabe que este procedimiento se aplica en enfermedades como la diabetes, cáncer de seno y mal de Parkinson.

Incluso, como lo señala el profesor John Logan de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en el caso de la malaria los perros y su olfato tienen “una efectividad superior a las pruebas de la Organización Mundial de la Salud“.

Entrenamiento

Pero, ¿cómo se entrena a los perros para que detecten el “olor” del covid-19?

Hay distintos métodos, pero la mayoría de los entrenamientos se basan en la estrategia de la recompensa y la omisión.

“Aunque muchos de los perros con los que trabajamos ya tienen una base de entrenamiento, ellos deben primero aprender a reconocer el virus”, le dice Valencia a BBC Mundo.

Valencia señala que se les ponen muestras, en este caso de saliva de personas contagiadas, junto a la comida o un objeto con el que entrenan habitualmente.

Después se les quita la comida o el objeto y solo se les deja la prueba positiva“, señala Valencia.

“El siguiente proceso es alternar esas muestras con otras que no contengan el virus. Cuando reconocen la que contiene la muestra positiva, se les da un premio”, indica el entrenador.

Perro

Felipe Valencia
El trabajo de Felipe Valencia con los perros para detectar el covid-19 ha demorado siete meses.

Y cuando dan positivo a una muestra que no tiene covid-19, se omite la conducta y se les motiva a ir en busca de ese olor característico del virus que para los humanos no es distinguible.

Sin embargo, Valencia deja claro que la efectividad del procedimiento depende mucho del entrenamiento que se haga con los perros.

Nosotros llevamos más de seis meses en este proceso. Y creo que para poder llegar a un nivel de efectividad confiable se debe trabajar con los perros por lo menos cuatro meses”, anota.

Pero, ¿pueden los canes llegar a contagiarse?

“No, realmente no hay una posibilidad de que puedan llegar a contagiarse porque las muestras están protegidas por un material que evita el contacto con el animal. Además, les hacemos pruebas regulares para saber su estado de salud”, indica.

En el caso finlandés, los perros ya se encuentran en el aeropuerto olfateando a las personas que ingresan al país, mientras los otros países se encuentran en fase de entrenamiento con la idea de que el método sea “100% confiable”.


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