2020 cerró sin una amnistía concedida; hay fallas en 70% de peticiones
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2020 cerró sin una sola amnistía concedida; Gobierno acusa fallas en el 70% de peticiones

Con otros mecanismos se han liberado a poco más de tres mil personas, pero los ingresos crecen a ritmo récord y 40% de penales ya están sobrepoblados.
Cuartoscuro
1 de enero, 2021
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La Ley de Amnistía, aprobada de manera urgente por el Senado en abril para, entre otras cosas, facilitar la liberación de personas privadas de su libertad y con ello despresurizar las prisiones ante la amenaza de la pandemia sanitaria, no benefició en 2020 a ni una sola persona presa. 

El pasado 28 de diciembre, la comisión que según la ley debe aprobar la concesión de estos beneficios sesionó apenas por segunda vez en seis meses con la finalidad de analizar los primeros 181 casos. Sin embargo, ninguno de ellos fue aprobado todavía, según lo confirmado por autoridades federales a Animal Político.

No solo eso: en la sesión se reveló que hay fallas y omisiones en el 70% de las solicitudes presentadas que impiden su trámite.

Mientras tanto la situación en las cárceles se agrava. La población penitenciaria del país ha crecido a niveles récord en 2020, y de acuerdo con estimaciones de las autoridades el 2020 cerrará con casi 15 mil reos más de los que había en diciembre de 2019.

De acuerdo con la información oficial dada a conocer por la Secretaría de Gobernación (Segob) y que fue puesta sobre la mesa en la sesión del comité del pasado lunes, hasta ahora se han recibido formalmente 1 mil 62 solicitudes de amnistía de parte de personas recluidas en distintos penales del país.

El problema es que, de acuerdo con el análisis de la Secretaría Técnica de la comisión, el 70% de esas solicitudes (743) carecen de la información completa que permita darles el trámite correspondiente. Según la Segob ya se ha pedido la colaboración de autoridades judiciales y penitenciarias para tratar de completar la información faltante y proceder con el trámite de las peticiones.

Lo anterior deja solo 319 solicitudes con posibilidades de ser tramitadas. De ese total en 181 casos la Secretaría Técnica ya elaboró un proyecto que fue puesto sobre la mesa en la sesión de la comisión realizada el lunes. Gobernación confirmó lo anterior a través de un comunicado, pero no informó del resultado de dicho análisis.

Funcionarios de dicha dependencia consultados directamente informaron que en la reunión no se consiguió aprobar aún ninguno de esos proyectos y que el análisis continúa, sin que haya mayores detalles. Será hasta la próxima sesión del comité -para la que no hay fecha de posible realización- donde se podrían aprobar los primeros proyectos.

Cabe señalar que la aprobación de parte del Comité de Amnistía no es el último paso para que un perdón de este tipo pueda materializarse. La ley contempla que los casos que sean resueltos favorablemente por los comisionados aún tienen que ser sometidos a consideración de jueces federales de ejecución, los cuales tienen la última definición sobre la liberación o no de una persona en prisión.

Carrera de obstáculos

La Ley de Amnistía fue una promesa de campaña del actual presidente Andrés Manuel López Obrador que estuvo acompañada de numerosas organizaciones y especialistas. El objetivo original era comenzar la construcción de una política encaminada a terminar con el encarcelamiento de personas que no deberían estar presas como, por ejemplo, mujeres acusadas de abortar, personas detenidas con pequeñas cantidades de droga, o individuos presos que tuvieron un mal asesoramiento jurídico.

La iniciativa se aprobó en diciembre de 2019 en la Cámara de Diputados, sin embargo, al ser enviada al Senado el tema se atoró y la minuta quedó congelada.

Ante el surgimiento de la pandemia sanitaria por el COVID-19 y la alerta de que los centros penitenciarios eran un foco rojo debido a la alta concentración de personas en espacios reducidos, los senadores rescataron la minuta y en una sesión exprés la aprobaron el 20 de abril.

El argumento, según los legisladores, era que con ello se ayudaría en la tarea de despresurización de las cárceles, algo que los expertos en la materia pusieron en duda debido al alcance limitado de dicha ley que solo abarca a reos del orden federal, los cuales representan menos del 15% de la población penitenciaria.

Luego de la aprobación y entrada en vigor de la ley vino la implementación, algo que se dijo se haría sin agotar los plazos legales, pero no fue así. Problemas burocráticos y hasta de presupuesto retrasaron, por ejemplo, la creación de la Comisión de Amnistía que era el paso uno para poder poner en marcha todo lo demás. 

El acuerdo presidencial que dio pie a la puesta en marcha de la comisión se consiguió publicar hasta el 18 de junio, dos meses después de la aprobación urgente de la ley. El 23 de junio, dicha comisión sesionó por primera vez para poner el procedimiento que marcaba la ley.

Pero luego tuvieron que pasar dos meses más para la publicación de los lineamientos a través de los cuales podrían presentarse las solicitudes de amnistía, lo cual se llevó a cabo el 19 de agosto. Solo a partir de esa fecha es que se pudieron comenzar a recibir formalmente las solicitudes de internos que quisieran acceder a este beneficio.

En un oficio fechado el 15 de octubre, entregado a Animal Político en respuesta a una solicitud de transparencia, la Unidad de Apoyo al Sistema de Justicia de la Secretaría de Gobernación indicó que para ese momento acumulaba más de 760 solicitudes presentadas, de las cuales 75 contaban con un proyecto de resolución.

No obstante, la dependencia dijo que ninguna de ellas había recibido luz verde debido a que las mismas debían ser aprobadas por la Comisión de Amnistía como lo establece la ley aprobada, y para ello se requería que esta sesionara.

Finalmente, luego de seis meses de su primera reunión, la comisión presidida por la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, volvió a sesionar virtualmente el pasado lunes 21 de diciembre, para analizar 181 proyectos de resolución. No obstante, ninguno de ellos fue aprobado todavía y solo se refirió que continúan bajo análisis.

Y los penales se llenan

En el año en que se buscaban despresurizar los penales del país para disminuir los riesgos de contagio por la pandemia sanitaria, la realidad ha sido totalmente contraria: 2020 cerrará como el año con el crecimiento más acelerado de población penitenciaria de la última década.

Animal Político publicó el 15 de diciembre que, de acuerdo con datos oficiales, hasta el cierre de octubre ya había casi 14 mil personas más recluidas en las cárceles del país en comparación con la población penitenciaria con la que se había cerrado el 2019. Y de acuerdo con autoridades del gabinete de seguridad federal, se esperaba cerrar 2020 con un incremento de casi 15 mil reos.

Esto ha ocasionado que los más de 16 mil espacios a nivel nacional que estaban libres en los centros penitenciarios se hayan reducido a solo 4 mil y de mantenerse el ritmo de ingresos dichos espacios podrían agotarse el próximo año. De hecho, la cifra de penales que ya están sobrepoblados por encima de su capacidad creció de 106 a 127, que equivalen al 40% de todas las cárceles.

Aunque la Ley de Amnistía no ha beneficiado aún a una sola persona, Gobernación explicó a este medio que a través de otros mecanismos como las preliberaciones anticipadas se ha conseguido sacar de las cárceles a poco más de tres mil personas. No obstante, esto no ha impedido que la sobrepoblación crezca.

Especialistas han acusado que es la propia administración federal actual con el apoyo del Legislativo, la que ha socavado los esfuerzos para despresurizar los penales al promover reformas como la ampliación de delitos que ameritan prisión preventiva automática lo que facilita el ingreso de personas detenidas a prisión. De hecho, actualmente hay más de 90 mil personas presas sin sentencia.

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Sputnik V: por qué muchos en Rusia tienen dudas sobre su propia vacuna

La vacuna rusa Sputnik V contra la COVID-19 es demandada en todo el mundo, pero muchos rusos siguen sin fiarse.
4 de marzo, 2021
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Cuando las autoridades de localidad de Sputnik anunciaron recientemente que ofrecerían la vacuna rusa Sputnik V en la clínica local, sólo 28 jubilados se apuntaron para recibir la dosis contra la covid-19.

El interés en el extranjero por la vacuna rusa se ha disparado desde que los datos publicados en la revista médica Lancet mostraron que tenía una eficacia del 91.6% contra el coronavirus, a la altura de las mejores del mundo.

Ese respaldo fue un éxito político, además de científico, para un proyecto de prestigio anunciado a bombo y platillo por Moscú y del que muchos dudaban abiertamente en Occidente.

Pero al mismo tiempo que países de América Latina y Europa están pidiendo lotes de Sputnik, el despliegue en la propia Rusia está siendo lento, ya que la gente se muestra muy reacia a ser inyectada.

Galina Bordadymova

BBC
Galina Bordadymova, representante pública del pueblo de Sputnik se muestra orgullosa del avance científico que ha logrado Rusia con la vacuna Sputnik V.

Sputnik… en Sputnik

“Todo el mundo me asustó diciendo que me iba a doler, ¡pero no sentí nada!”, exclamó un pensionista de edad avanzada mientras se ponía el jersey después de recibir la inyección de Sputnik en el pueblo del mismo nombre.

Detrás de él, una enfermera se inclinó para gritar a otro jubilado que debía dejar el alcohol durante un tiempo después de la inyección.

A un par de horas en coche de Moscú, el pueblo de Sputnik tiene una granja de ganado, unos cuantos bloques de apartamentos idénticos y ninguna indicación de por qué se le dio el nombre de un triunfo de la carrera espacial soviética.

A sign in Russian at the entrance to Sputnik village

BBC
En el pueblo de Sputnik desconfían de la vacuna. No están solos: sólo un 30% de los rusos están dispuestos a ponerse la vacuna rusa, según una encuesta.

El vínculo cósmico con la vacuna está más claro.

“El satélite Sputnik fue una innovación rompedora y esta vacuna también lo es”, dice entre risas la dirigente local Galina Bordadymova, abrigada con pieles pero sin guantes en la gelidez de la calle.

“Habíamos previsto que vinieran 25 personas, pero hemos conseguido 28, así que estamos contentos”, insiste, pasando por alto el comentario de que el interés era preocupantemente bajo en una población de más de 1.000 personas, habida cuenta del alto riesgo del coronavirus.

Su equipo había hecho un llamamiento a los residentes de mayor edad, dando prioridad a los más vulnerables al virus. “Todos los que quisieran la vacuna podían recibirla”, afirma Bordadymova.

Interés internacional

Al principio, los analistas occidentales se mostraron desdeñosos, incluso despectivos, respecto a la Sputnik V, ya que los representantes rusos hicieron rotundas afirmaciones sobre un tema del que se disponía entonces una evidencia escasa.

Los datos de los ensayos de fase III demostraron posteriormente que la vacuna es eficaz, con efectos secundarios similares a las desarrolladas en Europa y Estados Unidos, y el interés en el extranjero ha aumentado.

“Incluso nuestros críticos se han quedado sin argumentos”, aseveró el mes pasado Kirill Dmitriev, director del fondo de inversión estatal RDIF, el cual respalda a Sputnik.

Moscú

BBC
Las autoridades rusas han desplegado centros de vacunación temporales en los centros comerciales para agilizar la campaña.

El RDIF afirma que 39 países ya han aprobado su vacuna y, para alegría de Rusia, incluso se le está pidiendo que ayude a la UE, que está sufriendo escasez.

Hungría fue la primera en aprobar la vacuna rusa para su uso de emergencia y Eslovaquia acaba de recibir dos millones de dosis, obviando la posibilidad de que Sputnik le sirva a Rusia como una “herramienta” para ejercer influencia.

A la covid-19 no le importa la geopolítica, argumentó el primer ministro eslovaco, Igor Matovic.

“Se puede decir que es un instrumento de Rusia o que la vacuna es sólo una víctima del contexto político, pero definitivamente la política está más explícitamente presente en el caso de la vacuna rusa que en cualquier otra producida en el mundo actualmente”, señala Andrei Kortunov, del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia.

Sin embargo, Rusia tiene ahora tantas solicitudes de Sputnik que el Kremlin afirma que no puede atenderlas todas con la capacidad de producción actual.

El RDIF dice que abastecerá a los mercados extranjeros desde plantas en el exterior, no con dosis destinadas a los rusos, pero aún no ha dado detalles, ni un calendario.

“Para Putin, hallar la vacuna era una forma de demostrar al mundo que Rusia es un país desarrollado y de gran envergadura, capaz de alcanzar grandes éxitos en áreas que exigen mucho conocimiento y tecnología”, considera Tatiana Stanovaya, de la consultora R.Politik.

Pero la aprobación de Sputnik en toda la UE sigue siendo un objetivo difícil.

“Cuando se decide comprar la vacuna rusa, parece que se invierte o se aprueban los logros del régimen de Putin o del propio Putin”, afirma.

Vladimir Putin

Getty Images
Existe una gran demanda internacional para la vacuna rusa, lo que muchos interpretan como un logro del presidente Vladimir Putin para mostrar a Rusia como un país poderoso.

Precauciónes de los rusos

En la aldea de Sputnik no hay tal discusión sobre política y vacunas.

Algunos residentes están nerviosos por la posibilidad de contraer el coronavirus: dos lugareños de 50 años murieron a causa del virus en la primera oleada de la pandemia.

Pero sus habitantes parecen aún más temerosos de vacunarse.

Una encuesta realizada esta semana por los sociólogos del Centro Levada, reveló que sólo el 30% de los rusos está dispuesto a recibir la Sputnik V, un 8% menos desde que se inició el despliegue sanitario, y eso a pesar de que los datos sobre su seguridad ya son públicos.

campaña metro moscú

BBC
Se han hecho campañas para promocionar la vacunación, pero sólo cuatro millones de rusos se han vacunado hasta ahora contra el coronavirus.

“La gente tiene miedo; hay todo tipo de rumores sobre complicaciones”, explica Lidia Nikolaevna mientras retira una espesa capa de nieve de la puerta de su garaje.

Hace poco estuvo en el hospital por la covid, por lo que su médico dice que ella misma no necesita todavía un pinchazo.

Tal vez más tarde“, aventuró Lidia, haciéndose eco de otros habitantes del pueblo.

“La gente dice que está bien, pero vamos a ver. Si todo va bien, creo que más gente se vacunará”.

“Los rusos son conservadores: no se fían de su propio Estado y no se fían de lo que pueda salir de este Estado”, afirma Andrei Kortunov sobre la indecisión de la gente.

Al no haber un nuevo confinamiento nacional, y debido a las escasas alusiones a las muertes por covid que hacen las autoridades, se les podría perdonar que pensaran que el peligro ha pasado.

La televisión estatal no se ha desplegado con toda su fuerza persuasiva y el propio presidente, Vladimir Putin, aún no se ha vacunado.

Vacuna contra la covid desarrollada y aprobada por Rusia

EPA
La vacuna, llamada Sputnik-V, fue desarrollada por el Instituto Gamaleya y se registró después de dos meses de ensayos en humanos

Así que, a pesar de que el operativo llega incluso a los puntos más remotos, como Sputnik, y los puntos de vacunación ambulantes en los centros comerciales de las ciudades, sólo cuatro millones de rusos se han vacunado hasta ahora contra el coronavirus.

Muy por debajo del objetivo del Ministerio de Sanidad, que es alcanzar el 60% de todos los adultos en seis meses.

El Kremlin insiste en que no hay déficit de vacunas para uso doméstico.

Pero su descripción de la producción y la demanda interna como “en armonía” para “esta etapa” sugiere cierta reticencia a promover la campaña de vacunación con demasiada intensidad mientras que no haya más ampollas rodando por las cintas transportadoras de las fábricas.

De vuelta a casa desde la clínica del pueblo de Sputnik, el jubilado Anatoly dice que recibir su inyección no fue gran cosa.

“Fue solo un momento”, cuenta, haciendo el gesto de recibir un pinchazo en el brazo, pero duda de que realmente necesitara vacunarse.

“¡Estoy sano! Sólo tienes que beber samogon”, insiste Anatoly, refiriéndose al alcohol casero de alta graduación.

“Creo que eso también me protegerá del covid”, ríe el hombre de 74 años, antes de alejarse por la nieve.


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