Buscó asilo y terminó en manos del narco por programa Quédate en México
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Archivo Cuartoscuro

Buscó asilo y terminó con el narco: llega a su fin programa que puso en riesgo a refugiados en la era Trump

El presidente Joe Biden puso fin al acuerdo por el que más de 70 mil personas fueron devueltas desde EU a México. Cerca de 30 mil tiene su caso abierto; ONG esperan que les permitan cruzar la frontera.
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Manuel fue obligado a arreglar vehículos para el narco. Durante varias semanas a finales de 2019 fue conducido diariamente a un punto del estado de Tamaulipas donde se acumulaban los coches blindados con agujeros de bala y dobles fondos en los que transportar armas y drogas. 

“Trabajaba 15, 16 horas al día. No me pagaban un peso, decían que mi pago era la seguridad, me hacían psicoterror”, explica, ya lejos de quienes fueron sus captores. 

Manuel no se llama Manuel, pero no quiere dar su verdadero nombre. Está en un punto de la frontera que tampoco quiere identificar y lleva más de un año esperando que una corte de Estados Unidos analice su caso de asilo por última vez. Huyó de la inseguridad de Venezuela y se encontró con más peligro en México. Él es uno de los más de 70 mil solicitantes de refugio afectados por el denominado “Programa de Protección de Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés, o “Quédate en México”) que desde enero de 2019 obliga a quienes pidieron protección en Estados Unidos a regresar al norte de México a esperar sus citas con el juez.

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Solos y vulnerables, guatemaltecos, hondureños, salvadoreños o venezolanos quedaron expuestos en un territorio que no conocen y en el que el crimen organizado impone sus reglas. La decisión del nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de poner fin a este programa es una esperanza para miles de ellos, que todavía aguardan en ciudades como Tijuana, Baja California; Juárez, Cihuahua; o Nuevo Laredo, Tamaulipas. Las cortes están cerradas desde marzo de 2020 debido a las medidas para prevenir el contagio de COVID-19, así que lo que iban a ser meses de espera se convirtió en una condena sin fecha de cierre. Pero esta decisión, que viene en paralelo con los 100 días sin deportaciones o el fin de la construcción del muro fronterizo, les da ilusiones. 

“Fue una locura”

“Me marché porque la situación era insostenible. Participé en algunas marchas contra el gobierno, pero quien de verdad era activista era mi esposa”, dice Manuel. Residía Venezuela y asegura que sus condiciones de vida se habían degradado. Por un lado, las carencias materiales. Por otro, las amenazas de personas cercanas al gobierno de Nicolás Maduro. Nunca pudo imaginar cuando dejó su país que dos meses después estaría arreglando los desperfectos de un coche blindado perteneciente a una organización criminal. Su intento por escapar de la inestabilidad y la violencia le llevó al corazón del narco en México. 

Cuenta Manuel que en septiembre de 2019 decidió hacer las maletas después de varios episodios de amenaza violenta. Compró un billete para Ciudad de México, pero en la escala de Cancún, Quintana Roo, lo devolvieron a Bogotá. En su segundo intento logró su objetivo de alcanzar la capital. De ahí, directo a Tamaulipas, donde cruzó la frontera tratando de alcanzar Estados Unidos.

“Fue una locura. Entiendo la cantidad de gente que se ahoga. Si lo llego a saber no hubiese cruzado así”, explica. 

Una vez en EU, cuenta Manuel que se entregó a la Policía Fronteriza, que lo llevó a unas carpas ubicadas en Donna, Texas. Ahí lo entrevistaron y lo incluyeron en el programa “Quédate en México” que obliga a gente como Manuel, hombres y mujeres vulnerables que huyen de la violencia, a quedar abandonados en lugares violentos y donde no conocen a nadie. 

Sus compañeros de cautiverio, centroamericanos en su mayoría, le advirtieron: “me decían que cuando pusiese un pie en México me secuestrarían”.

No hizo falta.

Cuando fue empujado a México la casualidad le llevó a un hotel. Y allí, al intentar conseguir trabajo, se metió en la boca del lobo. Pero no sabía cómo huir. Nadie le protegía. Así que aguantó durante semanas trabajando de sol a sol en un taller de uno de los carteles que operan en Tamaulipas. Hasta que a finales de noviembre, aprovechando que tenía su primera cita en Estados Unidos, aprovechó para escapar. 

Lee: Cuánto se construyó del muro de Trump en la frontera con México que Joe Biden mandó parar

Manuel fio todo a que su proceso de asilo saliese bien. Y logró llegar hasta la tercera audiencia, la definitiva. El 31 de marzo era el día en el que, confiaba, un juez le permitiría quedarse en EU bajo protección. Pero diez días antes de aquella cita las fronteras se cerraron por la pandemia de COVID-19. Y las audiencias se suspendieron. Y personas como Manuel quedaron abandonadas en un territorio hostil, temerosas de que los criminales para los que tuvo que trabajar volviesen a encontrarlo. 

Desesperado, Manuel volvió a intentarlo en septiembre de 2020. Cruzó nuevamente el Río Bravo y volvió a ser interceptado por agentes estadounidenses. Les explicó su situación, les dijo que tenía miedo, les suplicó que no le obligasen a regresar a México. 

No le hicieron caso. 

El anuncio de Joe Biden de que suspenderá el programa le da esperanzas. “Confío en que abran y podamos seguir nuestro proceso en Estados Unidos. Yo ya he sufrido demasiado”, asegura. 

Ahora no hay secuestros, asegura AMLO

Esta mañana, durante su conferencia, el presidente Andrés López Obrador aseguró que su gobierno ha procurado atender bien a los migrantes y se han respetado sus derechos humanos.

Destacó que, incluso, su administración ha invertido para que se mantengan los refugios y los albergues.

“Nada que ver con lo que sucedía antes, nada que ver con que los secuestraban y los desaparecían, hemos estado pendientes y los hemos protegido”.

Dijo que tras el cambio de gobierno en EU esperarán para ver qué políticas se aplican, pues Joe Biden se comprometió a apoyar a los migrantes y “ahora debe definir si van a mantener el procedimiento del que solicita asilo se quede en México”.

El mandatario detalló que la próxima semana dará un informe sobre los migrantes y refugiados.

Un programa nacido tras la caravana de 2018

La historia de Manuel es uno de los dramas que queda en casi dos años de vigencia del programa “Quédate en México”. Desde que a finales de enero de 2019 fuese expulsado a Tijuana el hondureño Carlos Gómez Perdomo, un total de 70 mil 476 personas regresaron a México a esperar su cita con el juez de Estados Unidos. De ellos, la mayoría era de Honduras (23 mil 052 solicitantes de asilo), Guatemala (15 mil 799), Cuba (11 mil 175), El Salvador (8 mil 120), Ecuador (5 mil 900), Venezuela (2 mil 633) y Nicaragua (2 mil 329).

El programa que ahora llega a su fin fue resultado de un acuerdo entre los gobiernos de Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador. La idea comenzó a prepararse a finales de 2018, en el contexto de la llegada a México de la nueva administración y con miles de centroamericanos varados en Tijuana tras atravesar el país en caravana. La lógica de la negociación fue la misma que marcó la relación entre Washington y CDMX en temas migratorios. Trump amenazó, México acató pero, finalmente, terminó defendiendo las políticas impuestas desde Washington. 

“Tomamos estas decisiones de manera libre y soberana”; dijo el López Obrador el pasado 17 de diciembre, Día del Migrante, en relación al programa “Quédate en México”. Aquel día en su conferencia mañanera le preguntaron por el informe “En la boca del lobo” en la que diversas organizaciones documentaban las violaciones a los Derechos Humanos de los 70 mil expulsados por EU. El presidente dijo desconocer los datos del documento y prometió presentar un informe propio que, hasta la fecha, todavía no ha entregado.

Eso sí, aseguró que los derechos de los migrantes estaban siendo protegidos por México. Una afirmación que ha sido contradicha por diversos estudios elaborados por las organizaciones que trabajan sobre el terreno. Por ejemplo, Human Rights First documentó las agresiones sufridas por más de 300 migrantes a finales de 2019. Y Médicos Sin Fronteras constató efectos “devastadores” del programa y afirmó que el 80% de los migrantes que habían sido devueltos a Nuevo Laredo sufrieron algún secuestro. 

El papel del gobierno de México también fue cuestionado por instituciones internacionales. Por ejemplo, tras la revelación de Animal Político de que había organizado autobuses para trasladar a los solicitantes de asilo devueltos en Matamoros y Nuevo Laredo hasta la frontera con Guatemala. Una especie de “deportación encubierta” que fue pagada con fondos a la cooperación para Centroamérica. 

La llegada de la pandemia de COVID-19 cerró las fronteras. Desde el 21 de marzo dejaron de recibirse nuevos solicitantes de asilo y las cortes ya no celebran nuevas audiencias. Si no fuese por el coronavirus, Manuel podría estar ya en Estados Unidos. 

La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca da esperanza a este venezolano. Su primera decisión fue suspender el programa “Quédate en México”. Aunque todavía falta saber qué ocurrirá con las personas que quedaron atrapadas, como Manuel. Se calcula que unas 30 mil personas tienen todavía su caso abierto. El resto o se regresó a su país o cruzó a EU como migrante irregular. Con la nueva política anunciada por la Casa Blanca, las organizaciones sociales esperan que pronto el gobierno de EU haga públicos los lineamientos que den una salida para las cerca de 30 mil personas que se calcula que todavía tienen su caso abierto. 

Animal Político consultó a la Secretaría de Relaciones Exteriores, que es la institución que negoció el acuerdo, pero al cierre de la nota no había recibido respuesta. 

“Ha sido la política más cruel y devastadora para restringir el derecho internacional a la protección. Los dos gobiernos sabían perfectamente bien lo que podría pasar. Y dejaron varadas a 70 mil personas en situaciones de extrema vulnerabilidad donde grupos criminales se aprovecharon”, dice Gretchen Kuhner, directora del Instituto para la Mujer Migrante (Imumi), una organización que, junto a la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derechos presentaron recientemente una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) por los secuestros y las violaciones a los Derechos Humanos provocados por esta política.

Las consecuencias de dos años de “Quédate en México” todavía están por estudiarse. Miles de personas tuvieron su vida en suspenso y fueron víctimas de una violencia igual de brutal que aquella de la que escaparon. Entre ellos está Manuel, que solo reza para que pronto pueda rehacer su vida en un entorno sin amenazas.

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Qué es el "criptoinvierno" y por qué el bitcoin ha perdido la mitad de su valor en 6 meses

En medio de la subida de tasas de interés en Estados Unidos y las caídas de Wall Street, el mercado de las criptomonedas se está enfriando. Como si fuera poco, la guerra en Ucrania suma aún más incertidumbre.
10 de mayo, 2022
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Cuando las cosas van bien, en la jerga financiera se dice que los inversores están con “apetito de riesgo”.

Pero cuando la economía global está pasando por un momento difícil, como ahora, los grandes capitales prefieren refugiarse en inversiones más seguras.

Pues bien, en la actualidad los comensales no tienen ganas de probar platos exóticos y le están pidiendo al camarero que lleve a la mesa un menú más tradicional.

Como no hay apetito de riesgo, las criptomonedas son las primeras en perder su valor porque no es estable, lo que se conoce como una alta volatilidad.

Cada vez son más los expertos que advierten sobre la posibilidad de que el mundo esté a las puertas de un “criptoinvierno”, un concepto utilizado entre inversores para referirse a una baja sostenida en el precio de las monedas digitales.

Desde el inicio de este año muchos venían advirtiendo sobre la llegada de nubes negras en el horizonte.

Uno de ellos, David Marcus, emprendedor estadounidense exjefe del sector de criptomonedas en Facebook y expresidente de Paypal, daba señales en enero de que el frío había llegado.

“Es durante los criptoinviernos que los mejores empresarios construyen las mejores empresas”, dijo Marcus.

Este lunes el bitcoin, la más grande de las criptomonedas por su valor de mercado, encendió la alerta al sufrir una fuerte caída que lo llevó a acumular una pérdida de la mitad de su valor en los últimos seis meses.

Desde el máximo histórico cercano a los US$68.000 por bitcoin en noviembre, se desplomó a US$33.000.

La caída de la principal divisa electrónica arrastró al resto del mercado de criptomonedas que en este medio año negro ha perdido en su conjunto alrededor de US$1.000 millones.

¿Por qué se desplomó el bitcoin?

“Las criptomonedas son un activo de alto riesgo por mucho que haya personas que esperan que en el largo plazo suba el precio y sea un activo de refugio”, comenta José Francisco López, director de contenidos de Economipedia.

Cuando las bolsas caen, le dice a BBC Mundo, “los inversores prefieren quitarse de encima los activos más volátiles”.

Negocio de bitcoin en Turquía

Getty Images

En Wall Street las acciones de las empresas tecnológicas agrupadas en el índice Nasdaq han bajado, “siguiendo una correlación con la caída del bitcoin”, explica Diego Mora, analista senior de la consultora XTB.

Eso ocurre porque tanto las divisas digitales como las acciones de las empresas tecnológicas le han servido a los inversores “para buscar dinero fácil”.

Pero desde que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, por sus siglas en inglés) comenzó a subir las tasas de interés, hay un mayor interés de los inversores por buscar activos más seguros, como por ejemplo, los bonos del Tesoro o el dólar.

“En estas circunstancias la gente vende sus activos más riesgosos”, explica Mora.

Más aún, cuando las perspectivas apuntan a que las tasas de interés seguirán subiendo en distintas partes del mundo para controlar la inflación.

A la subida de tipos de interés (que la semana pasada incluyó a grandes economías como Reino Unidos, Estados Unidos y Canadá), se suman otros factores que ayudan a aumentar la incertidumbre sobre el rumbo de la economía, como los confinamientos en Shanghái por el covid-19 y la tensión geopolítica por la guerra en Ucrania.

¿De dónde viene el concepto de criptoinvierno?

Cuando se enfría el precio de las criptomonedas y cae de manera sostenida durante varios meses, los expertos hablan de un criptoinvierno.

El concepto hace referencia a lo que ocurrió en 2018, cuando el bitcoin cayó hasta un 80% desde los máximos históricos.

Bitcoin y dólar

Getty Images

El desplome sembró el pánico en el mercado de criptomonedas y provocó que la gran mayoría de las divisas digitales cayeran en picada al unísono.

No fue hasta mediados de 2019 que los criptomercados mostraron signos de recuperación, impulsados por una inversión récord por parte de instituciones tradicionales, como los bancos y los grandes fondos de inversión.


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