Cáncer y desigualdad: los más vulnerables mueren por falta de atención
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Andrea Paredes @Driu_Paredes

Cáncer y desigualdad: los más vulnerables mueren por falta de atención temprana

En un estudio, El Colmex advierte que en regiones pobres del país las personas tienen menos posibilidades de prevenir o detectar el cáncer en etapa temprana.
Andrea Paredes @Driu_Paredes
Por Eréndira Aquino y Lizbeth Padilla
28 de enero, 2021
Comparte

Alma Carolina, una mujer sobreviviente de cáncer de mama y que actualmente vive con cáncer de tiroides, es ejemplo de cómo el retraso en el diagnóstico puede hacer la diferencia entre librarse de la enfermedad o no.

Hace 15 años, Alma salió de su pueblo en Oaxaca rumbo al entonces Distrito Federal para acudir al Instituto Nacional de Cancerología (INCan) a que le revisaran una bolita que se había descubierto en un seno. Le realizaron una biopsia y la diagnosticaron con cáncer de mama.

Debido a que el cáncer se encontraba en una etapa temprana, Alma no requirió de quimioterapias. Bastó con un tratamiento de medicamentos que se administran por vía oral y que le realizaran una mastectomía.

Cuatro años después no tuvo la misma suerte. Por más de un año, la mujer pidió al médico que la atendía en el INCan por el seguimiento al cáncer de mama que le realizara la biopsia de un tumor que tenía en el cuello. El doctor ignoró su solicitud y le dijo que siguiera con su tratamiento.

Lee: ‘Si no conseguía el dinero, mis huesos podían romperse’: El costo de tener cáncer en un país desigual

Sin embargo, otro médico del Instituto le solicitó realizarse la biopsia para descartar anomalías y la diagnosticó con metástasis de cáncer de tiroides. El estado avanzado de la enfermedad no permite que pueda tratarse con quimioterapias o radioterapias, por lo que la única forma de controlarlo es extirpándole tumores cada que aparecen.

En México, el cáncer es la tercera causa de muerte: 14 de cada 100 personas mueren por esta causa. Mientras el promedio de esperanza de vida en el país es de 74.95 años, para los pacientes de esta enfermedad se reduce a los 63.

De acuerdo con el estudio Cáncer y desigualdades sociales en México 2020, elaborado por la Red de Estudios sobre Desigualdades de El Colegio de México (Colmex), la incidencia del cáncer, en general, es mayor en regiones de ingresos medios y altos, sin embargo, en zonas menos desarrolladas hay mayor mortalidad y se vive en contextos menos propicios para prevenirlo.

“En los estados más desarrollados, sobre todo Ciudad de México y varios estados del norte, pues la probabilidad de que te mueras cuando te enfermas es menor en comparación con los estados del sur como Chiapas, Oaxaca o Guerrero. Estamos hablando de que la probabilidad de muerte en los estados menos desarrollados es superior al 60%, mientras que en las regiones más desarrolladas es inferior al 50%. 

Entonces es muy clara la brecha y vemos cómo la desigualdad regional también juega un papel importante”, comenta a Animal Político Carlos Moreno, coautor del estudio e integrante de la Red de Desigualdades del Colmex.

La posibilidad de buscar y conseguir atención contra el cáncer es también menor para quienes viven con bajos ingresos, porque, en general, carecen de seguridad social o viven en regiones con falta de personal y equipo médico especializado, lo que complica su diagnóstico temprano, advierte el Colmex.

Entre 1990 y 2017, el número de casos de cáncer en México se incrementó 2.5 veces, de 150 mil a 374 mil casos y las personas que fallecieron por esta enfermedad pasaron de 47 mil a 97 mil en el mismo periodo.

En el caso del cáncer de mama, el estudio señala que las mujeres de estatus socioeconómico bajo, residentes de zonas rurales, con bajos niveles educativos y que no cuentan con seguridad social se involucran menos en acciones como la autoexploración y las mamografías, lo que incide en que se detecte el cáncer en etapas avanzadas.

El análisis del Colmex detalla que el estado con mayor número de establecimientos de salud es Oaxaca (42.96 por cada 100 mil habitantes), sin embargo el estado aparece entre los que tienen menos consultorios de oncología (0.26) y menos mastógrafos (0.76).

Por el contrario, la Ciudad de México se ubica como la entidad con menor cantidad de establecimientos de salud (7.94 por cada 100 mil habitantes), sin embargo es el que tiene más médicos especialistas (3.88), consultorios de oncología (1.64), camas para atención oncológica (4.69) y la segunda con más mastógrafos (2.92).

Después de la capital, las entidades con más especialistas médicos de oncología son Aguascalientes (1.86 por cada 100 mil habitantes), Nayarit (1.57), Colima (1.54) y Yucatán (1.02). Los que tienen menos son Quintana Roo (0.23), Estado de México (0.24), San Luis Potosí y Veracruz (0.35), Hidalgo (0.41) y Puebla (0.42).

En cuanto a número de consultorios oncológicos, la Ciudad de México encabeza la lista, seguida de Aguascalientes (1.27 por cada 100 mil habitantes), Nuevo León (1.05), Colima (0.92) y Baja California Sur (0.78), mientras los que cuentan con menos son el Estado de México (0.14), Guerrero (0.15), Chiapas e Hidalgo (0.19), Quintana Roo (0.23) y Oaxaca y Veracruz (0.26).

Laura Flamand, directora de la Red de Desigualdades de El Colmex y autora del estudio, explica que en México hay un buen número de especialistas en oncología, pero el gran problema es la concentración en áreas metropolitanas. 

En esto coincide Carlos Moreno, pues señala que en algunas regiones los pacientes tienen que desplazarse a otros puntos solamente porque las clínicas y hospitales de su lugar de residencia no tienen la capacidad para atender su padecimiento. 

“Si no tuviéramos este tremendo problema de fragmentación organizacional entre subsistemas, ahora esta fragmentación también ha promovido en muchos sentidos una altísima concentración regional de recursos. Si ustedes revisan los datos del informe, pueden darse cuenta que una gran proporción de oncólogos, se concentran sobre todo en Ciudad de México, en Guadalajara, en Monterrey. Y así otros otros recursos. Eso es producto de la fragmentación institucional”, explica el doctor en políticas públicas.

Sistema de salud desigual: los más pobres quedan vulnerables

El Colmex advierte que existe una desigualdad en la atención en los servicios de salud públicos: las personas que no tienen empleos formales se ven desfavorecidas, debido a que no cuentan con seguridad social ni con recursos para acudir al sector privado.

Las personas que carecen de seguridad social porque laboran en el sector informal de la economía acuden a los servicios estatales de salud, que difieren entre sí en términos de los recursos y personal especializado.

Por ejemplo, Alma, tuvo que viajar desde Oaxaca para poder ser atendida, y corrió con suerte de que, sin diagnóstico previo de cáncer, le realizaran una biopsia y la ingresaran como paciente del INCan, un Instituto de alta especialidad que atiende a personas sin seguridad social. No todos tienen la misma fortuna.

Leonardo, un hombre de 63 años que vive con cáncer de pulmón, lleva nueve años buscando ingresar como paciente al INCan, pero no lo ha conseguido. Fue diagnosticado, en un servicio privado, debido a que no cuenta con seguridad social porque tiene empleos informales temporales, y ha recibido atención en hospitales públicos del sector Salud.

“Desde hace 9 años estoy viviendo con este problema de cáncer y ya hasta lo hice mi amigo, porque yo vivo con él y él vive conmigo. Me di cuenta de él porque un día haciendo ejercicio me dio un tirón del lado izquierdo de las costillas y ahí empezó mi calvario. Me mandaron a hacer estudios de muchas cosas, hasta que en una tomografía de contraste salieron los nódulos en mis pulmones”, cuenta.

Al día de hoy lleva 148 quimioterapias, algunas de las cuales tuvo que pagar con su propio dinero, hasta que ingresó a tratamiento por carcinoma pulmonar en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER). Actualmente su cáncer se encuentra en cuarta etapa.

Gracias al tratamiento que recibió, el cáncer pulmonar de Leonardo se encuentra controlado, pero tiene metástasis a nivel óseo.

Actualmente se encuentra recibiendo solo una consulta médica cada seis meses, pues debido a la pandemia el INER se convirtió en un hospital COVID, y los pacientes por otras enfermedades que atendía son atendidos en otros centros. Es por esa razón que Leonardo actualmente recibe seguimiento en el INCan.

En el caso específico de la atención al cáncer, la fragmentación institucional del sector salud ocasiona que las personas tengan un acceso diferenciado a la infraestructura disponible, y la comunicación deficiente entre subsistemas complica la gestión de registros médicos de las personas, que en ocasiones deben atenderse en diferentes instituciones. 

Carlos Moreno detalla que con el análisis de la política pública de atención al cáncer se detectó que “el hecho de que la atención está fragmentada en subsistemas ligados al empleo de las personas, ello entorpece la gestión de la atención para pacientes”.

“Lo grave de este tema es que si tú adquieres cáncer, depende a dónde esté tu afiliación es el tipo de protocolo con el que vas a recibir atención, al igual que el tipo de medicamentos y terapias”, detalla en entrevista con Animal Político la doctora Flamand.

Sobrevivir al cáncer entre las limitaciones del sistema público

Patricia se autoexploró y encontró una bolita en un seno en 2011. Gracias a su trabajo es derechohabiente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y que vive en Guadalajara, una de las ciudades más desarrolladas del país, tuvo un diagnóstico temprano de cáncer de mama.

En Jalisco, donde radica Patricia, existen 14.73 establecimientos de salud, 0.76 médicos especialistas y 0.41 consultorios oncológicos por cada 100 mil habitantes.

El número de camas de oncología es de 1.99 y tiene 1.23 mastógrafos por cada 100 mil habitantes, apenas por debajo de la media nacional.

Afortunadamente, dice, no requirió quimioterapia y bastó con que se practicara una mastectomía, pero en 2015 tuvo un dolor en la ingle tan intenso que la llevó a buscar un diagnóstico médico y le dijeron que era una lesión lítica, provocada por el cáncer de huesos en grado de metástasis.

Para conocer mejor el estado de su salud, Patricia tuvo que buscar realizarse estudios en laboratorios particulares, pues en el IMSS no realizaban la tomografía que necesitaba, y que pudo pagar con descuento en un privado.

Cuando tuvo que realizarse una biopsia, acudió al Hospital Civil de la Universidad de Guadalajara, ciudad donde radica, porque en el Centro Médico de Occidente del IMSS se descompuso el tomógrafo. Ahí solo le tomaron la muestra, después tuvo que llevarla a un laboratorio particular para que la estudiaran.

Además de los medicamentos y estudios que ha tenido que conseguir por cuenta propia, Patricia narra que ha experimentado otro tipo de dificultades, como el día en el que le dijeron que se había perdido su expediente en el IMSS.

“Mi papá tiene la manía de sacarle copias a todo, y en el IMSS un día me dijeron que se perdió mi expediente. Afortunadamente lo tenía triplicado, imagínate si no hubiera sacado copias”.

“He ido aprendido todo el malabarismo y escapismo hospitalario en el IMSS. A veces hay que pelearse, es muy fácil desanimarse. Muchos sobrevivientes sacan fuerza de quien sabe donde, porque está cabrón, el sistema es muy rígido… pero también pienso que si no tuviera seguro social ya no estaría viva”, cuenta.

“Estoy convencida de que mi recuperación fue comunitaria. El enfermo de cáncer no puede pelear solo, su organismo pelea solo, pero todo lo otro lo tiene que contener la comunidad”.

Alma Carolina coincide con Patricia en el hecho de agradecer que ha tenido el apoyo de muchas personas e instituciones para enfrentar el cáncer, a pesar de las dificultades que ha enfrentado en el proceso, incluido su diagnóstico tardío.

“Es difícil aceptar que no puedo tener más tratamientos, pero estoy echándole ganas, igual cuando me dicen que me tienen que operar, aunque no me gusta y me da mucho miedo. Ni modo. Luego digo que no me ha ido bien, porque tengo cáncer, pero tampoco me ha ido mal porque muchas personas me han ayudado”, señala.

Para los académicos Laura Flamand, Carlos Moreno y Rafael Arriaga, autores del estudio del Colmex, es indispensable que en México se coordinen los programas nacionales de control de cáncer, lo que permitiría establecer estrategias más sistemáticas y equitativas en el país.

El panorama a futuro apremia la necesidad de establecer una estrategia nacional para atender este padecimiento, pues de acuerdo con Moreno, la reconversión de hospitales por la pandemia de COVID provocó un descuido en la atención de casos de cáncer.

“El hecho de que ahorita COVID sea el foco de atención no demerita el problema estructural que tenemos como país en la enfermedad del cáncer. Es lógico que nuestra atención ahora esté puesta en esta crisis pandémica, pero no hay que olvidar el largo plazo y la tendencia histórica que existe en México con esta enfermedad”.

La falta de citas para el seguimiento de pacientes con cáncer o que están en etapa de detección se traducirá en que, nuevamente, las personas más pobres, con menos educación y con trabajos precarios son quienes padecerán en mayor medida las consecuencias de la detección tardía del padecimiento.

“La falta de detección temprana afecta no solo en lo individual a los pacientes, sino al país, porque son vidas que se encuentran en edades productivas, personas que dejan huérfanos a miles de niñas y niños”, concluye.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo el estrés puede ser contagioso y qué hacer para evitarlo

El estrés puede alterar los sistemas inmunológico, endocrino y cardiovascular. Y aquellas personas que se enfrentan a situaciones hostiles tuvieron una cicatrización de heridas más lenta, mayor inflamación, mayor presión arterial y cambios en la frecuencia cardíaca.
27 de diciembre, 2021
Comparte

Con la avalancha de compras, el gasto de dinero y los viajes para ver a la familia, el estrés puede sentirse inevitable durante las vacaciones.

Es posible que ya sepa que el estrés puede afectar su propia salud, pero es posible que no se dé cuenta de que su estrés, y cómo lo maneja, lo está contagiando. Su estrés puede extenderse, especialmente, a sus seres queridos.

Como psicóloga psicosanitaria, he desarrollado un modelo sobre cómo las parejas y su estrés influyen mutuamente en la salud biológica y psicológica. A través de esa y otras investigaciones, he aprendido que la calidad de las relaciones íntimas es crucial para la salud de las personas.

Un ejemplo: el estrés en las relaciones puede alterar los sistemas inmunológico, endocrino y cardiovascular. Un estudio de recién casados descubrió que los niveles de hormonas del estrés eran más altos cuando las parejas eran hostiles durante un conflicto, es decir, cuando eran críticas, sarcásticas, hablaban con un tono desagradable y usaban expresiones faciales agravantes como voltear los ojos.

Asimismo, en otro estudio, las personas en relaciones hostiles tuvieron una cicatrización de heridas más lenta, mayor inflamación, mayor presión arterial y mayores cambios en la frecuencia cardíaca durante el conflicto.

Los hombres de mediana edad y mayores tenían una presión arterial más alta en momentos en que sus esposas informaron un mayor estrés. Y las parejas que sintieron que no estaban siendo atendidas o comprendidas tenían un bienestar pobre y tasas de mortalidad más altas 10 años después en comparación con aquellas que se sentían más cuidadas y apreciadas por sus parejas.

Hablar, validarse mutuamente.

Getty Images
Hablar, validarse mutuamente.

Conflicto y cortisol

El cortisol es una hormona que juega un papel clave en la respuesta del cuerpo al estrés.

El cortisol tiene un ritmo diurno, por lo que sus niveles suelen ser más altos poco después de despertarse; y luego disminuyen gradualmente durante el día. Pero el estrés crónico puede provocar patrones de cortisol pocos saludables, como niveles bajos de cortisol al despertar o que el cortisol no disminuya mucho al final del día.

Estos patrones están asociados a un aumento en el desarrollo de enfermedades y los riesgos de mortalidad.

Mis colegas y yo descubrimos que el conflicto alteraba los niveles de cortisol de las parejas el día que tenían una disputa: las personas con parejas estresadas que utilizaron comportamientos negativos durante el conflicto tuvieron niveles más altos de cortisol incluso cuatro horas después de que terminó el conflicto.

Estos hallazgos sugieren que discutir con una pareja que ya está estresada podría tener efectos biológicos duraderos para la salud.

Manejando el estrés

Aquí te presentamos tres maneras en que puede reducir el estrés en su relación, durante y después de las vacaciones.

Primero, hablen y valídense mutuamente. Díganle a su pareja que comprende sus sentimientos. Hable de cosas grandes y pequeñas antes de que se intensifiquen.

A veces, las parejas ocultan problemas para protegerse mutuamente, pero esto en realidad puede empeorar las cosas. Comparta sus sentimientos y, cuando su pareja comparta a cambio, no interrumpa.

Recuerde que sentirse cuidado y comprendido por una pareja es bueno para su bienestar emocional y promueve patrones de cortisol más saludables, por lo que estar ahí el uno para el otro y escucharse mutuamente puede tener efectos en la salud tanto para usted como para su pareja.

A continuación, muestre su amor. Abrácense, tomense de la mano y sean amables. Esto también reduce el cortisol y puede hacerte sentir más feliz. Un estudio encontró que una relación satisfactoria puede incluso ayudar a mejorar la respuesta a la vacunación.

Luego, recuerda que eres parte de un equipo. Piensen en soluciones, sean los animadores de los demás y celebren juntos las victorias. Las parejas que se unen para afrontar el estrés están más sanas y más satisfechas con sus relaciones. Por ejemplo: prepare la cena o haga mandados cuando su pareja esté estresada, relajarse y recordar juntos, o probar un nuevo restaurante, baile o clase de ejercicio.

Dicho esto, también es cierto que a veces estos pasos no son suficientes. Muchas parejas seguirán necesitando ayuda para controlar el estrés y superar las dificultades. La terapia de pareja ayuda a los socios a aprender a comunicarse y resolver conflictos de manera efectiva. Es fundamental ser proactivo y buscar la ayuda de alguien que esté capacitado para lidiar con las dificultades continuas de las relaciones.

Entonces, en esta temporada navideña, dígale a su pareja que está ahí para ella, preferiblemente mientras le abraza. Tomen en serio el estrés de los demás y no volteen más los ojos. No es tanto el estrés en sí mismo; es la forma en que ambos manejan el estrés juntos.

Trabajar como un equipo abierto y honesto es el ingrediente clave para una relación sana y feliz, tanto durante la temporada navideña como en el nuevo año.

*Rosie Shrout es profesora adjunta de Desarrollo Humano y Estudios de la Familia en la Universidad Purdue, Estados Unidos.

Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons. Puedes leer el artículo original aquí.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=boRYRczxKvg

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.