Cómo encontrar hospital para un enfermo de COVID si estás en CDMX
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Cuartoscuro

Cómo encontrar hospital para un enfermo grave de COVID si estás en CDMX

Cuando una persona tiene síntomas graves de esta enfermedad, salir corriendo a un hospital sin verificar si hay cupo puede terminar en un peregrinaje de horas buscando una cama disponible, lo que agravará la condición del afectado.
Cuartoscuro
16 de enero, 2021
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La mayoría de los hospitales de la Zona Metropolitana del Valle de México están saturados. Este 15 de enero se reportó que apenas había 13% de disponibilidad de camas en todo el sistema hospitalario de la capital del país. Salir corriendo a un hospital sin verificar antes si tiene lugares para recibir al enfermo no es una opción, sobre todo porque los más grandes y conocidos están desbordados. 

Un enfermero del Hospital General Regional 1 Dr. Carlos MacGregor, del IMSS, ubicado en la Ciudad de México, aseguró a Animal Político que en estos días han llegado personas ya fallecidas o en muy mal estado, después de horas de estar dando vueltas en busca de un hospital donde los puedan recibir. 

Leer más | “Estamos desbordados, pacientes con COVID esperan horas por una cama”: personal de salud del Valle de México

El problema, explicó, no solo es que los hospitales están llenos, es que la gente no revisa antes la disponibilidad. Además, se esperan mucho para acudir a una institución de salud, lo hacen hasta que están ya en muy mal estado, y encima les toca andar dando vueltas. 

Las autoridades de salud tanto federales como locales han explicado que para evitar esto, antes de salir corriendo a un hospital hay que llamar al 911 o a Locatel, servicios en los que le indicará a la persona en cuál lo pueden recibir. 

También se puede consultar la aplicación que el gobierno capitalino tiene disponible para esto. Solo hay que descargarla e ir al apartado de Hospitales COVID-19, ahí aparecerán en rojo los que están saturados, en amarillo los que tienen disponibilidad media y en verde los que tienen disponibilidad alta. Aunque es mejor corroborar en el 911, puesto que la información de la app se actualiza cada tres horas o más, mientras que en los números telefónicos es en tiempo real. 

En esos números, canalizarán al enfermo a una institución donde lo puedan recibir, aunque no sea derechohabiente. La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, dijo durante su conferencia de este viernes 15 que para hacer frente a la pandemia de COVID, todas las instituciones de salud en la capital trabajan como un solo sistema. 

“No importa si eres derechohabiente del IMSS, derechohabiente del ISSSTE, si no tienes derechohabiencia, si eres militar y tienes tu seguridad social en la propia Secretaría de la Defensa Nacional; no importa cuál sea tu derechohabiencia, te pueden recibir en cualquier hospital de la ciudad, en la Sedena, en la Marina, en los hospitales de Pemex”, aseguró.  

En la llamada a Locatel o al 911 no solo se verificará en qué hospital hay lugar, sino también si de verdad es necesario acudir a uno.

“Si los síntomas son leves, los orientamos para que se dirijan a una de las clínicas primarias, tanto de Secretaría de Salud, a los triages que tiene Secretaría de Salud como a la atención primaria del Instituto Mexicano del Seguro Social. Si ya es de mayor gravedad, entonces se les orienta a qué hospital se puede ir”, indicó Sheinbaum.

 La Secretaría de Salud de la Ciudad de México tiene 200 puntos para hacer este triage, entre centros de salud que trabajan de lunes a domingo, quioscos y macro quioscos. El IMSS tiene, desde este 14 de enero, un sistema de Módulos de Atención Respiratoria (MARS), a los que pueden acudir incluso quienes no son derechohabientes de la institución.  

En todos estos lugares, la persona llega, se forma, es valorada, se le hace un estudio epidemiológico, un tamizaje; si se requiere una prueba PCR o de antígeno, se le realiza, y si es  positivo, se le da orientación médica. Si es un caso grave o un caso moderado con comorbilidades, se le canaliza a una unidad temporal COVID, como el Citibanamex, o a un hospital. 

Como parte de la estrategia para atender a los afectados por esta enfermedad, el gobierno de la Ciudad de México reforzó el programa Atención Especializada a COVID-19 en Casa, en el que médicos darán atención vía remota o a domicilio. La estrategia se divide en dos: la atención de instituciones públicas con envío de pacientes a su hogar con oxígeno y la atención de hasta 6 mil personas con apoyo de instituciones privadas. 

Esto será solo para quienes puedan llevar la enfermedad en su casa, sin necesidad de ir a un hospital, siempre y cuando tengan oxígeno y la atención de un especialista. Para acceder a este programa también hay que llamar al 911 o a Locatel, donde se dará asesoría y se canalizará a la persona al servicio más adecuado. 

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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

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La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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