Empleados de ASF denuncian casos COVID por obligarlos a ir a oficinas
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Empleados de la Auditoría Superior denuncian contagios de COVID por obligarlos a ir a oficinas

Empleados de la Auditoría Superior denuncian que son obligados por sus jefes a acudir a las oficinas, pese a que pueden cumplir sus labores vía remota, lo que ha derivado en contagios y muertes por COVID.
Cuartoscuro
18 de enero, 2021
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Empleados de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) denuncian que han sido obligados por sus jefes directos a acudir a las oficinas, pese a que pueden cumplir con sus labores vía remota, lo que ha derivado en el contagio de COVID entre sus compañeros e incluso decesos.

Si bien durante mayo, cuando la Ciudad de México estuvo en semáforo rojo, los funcionarios trabajaban desde casa, comenzaron el regreso en julio pasado con horarios reducido de 10 am a 5 pm sin hora de comida sino sólo un ‘refrigerio’ en sus lugares, alternando una semana trabajo presencial, y otro, vía remota, pero en la práctica no se ha respetado, aseguran.

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Además, si bien sólo iría la mitad del personal cada semana, en total hay 3 mil 500 empleados en el edificio del Ajusco, lo que significa que más de mil 700 personas conviven en oficinas, elevadores, transporte institucional o en transporte público.

Animal Político también obtuvo una grabación en la que el auditor especial, Gerardo Lozano explicó la forma en que retomarían labores en las oficinas, porque “todos tenemos que regresar. Todos tenemos que incorporarnos a esta nueva normalidad”. Mientras su asistente, Carlota Barroso, remató: “estamos contratados para un trabajo presencial”.

En tanto, en el manual “Medidas para la seguridad del personal en la ASF, derivado de la emergencia sanitaria ocasionada por el virus SARS-COV2”, establecen que quienes trabajen a distancia será con autorización de su superior jerárquico y “deberán desarrollarse en los mismos días y horarios oficiales y permaneciendo geolocalizados durante su jornada laboral, siendo necesario que el número de días en los cuales desempeñen actividades en esta modalidad, no podrán ser mayores a tres días hábiles”.

Los trabajadores de la Auditoría aceptaron hablar con Animal Político a condición de resguardar su identidad por temor a sufrir represalias, pues en todos los casos se trata de personal sin cargo de dirección y con años de antigüedad, por lo que se cambiaron los nombres para la publicación.

Juan advierte que se ha enterado de primera mano de casi 30 compañeros contagiados en lo que va de la pandemia, y aunque efectivamente durante el regreso implementaron una estrategia de trabajo alternado, a partir de noviembre “dieron la instrucción de trabajar en horario normal y comenzamos a asistir todos los días”.

“Esto provocó que mucha gente tomará su hora y media de comida y por lo tanto se reunieran en grupos para comer como antes. Sumado al uso de elevadores y baños”, dice en entrevista.

Si bien el personal con alguna comorbilidad se encuentra trabajando en casa, Francisco asegura que muchas de las actividades que realizan en su área de trabajo podría considerarse administrativa, y “no es una actividad prioritaria o que necesariamente nos obligue a estar en la oficina”, pero que le ha costado la vida a sus compañeros.

Sin embargo, la Dirección General de Difusión de la Auditoría respondió que “se ha privilegiado el trabajo en casa” y sólo en las áreas prioritarias implementaron medidas alternas y también mantienen el control de acceso, sanitización de áreas cuando ocurre alguna confirmación de contagio,  e incluso la compra de trajes de protección para utilizar en diligencias fuera de la oficina cuando son necesarias.

“Nuestro nivel de contagio es muy bajo, no llega ni a 1%. Y hacia al interior de la institución no hay quejas, y se revisan permanentemente los protocolos. La gente que está aquí está más segura que en sus casas”, afirmó la ASF.

Sin embargo, María, otra de las empleadas explica que la orden de asistir a oficinas depende de cada director, es decir, es completamente discrecional porque no hay ninguna orden por escrito desde Recursos Humanos. En su área, incluso compañeros han tenido que ir a trabajar aún cuando presentan síntomas porque en ese caso les exigen hacerse la prueba PCR para confirmar o descartar el contagio. Esto, dice, hace que en algunos casos prefieran ocultar algún malestar porque el pago de 3 mil o 4 mil por prueba no está a su alcance.

Juan, que pertenece a otra área, también coincide: “la idea era que si presentamos síntomas nos quedemos en casa, pero si te quedas en casa te piden que vayas al médico (aunque sólo sea dolor de cabeza) para que te justifiquen el día, si no, lo descuentan, y para regresar es necesaria la prueba negativa. Entonces mucha gente prefiere aguantarse”.

Martha, otra de las empleadas entrevistadas, agrega que el problema es como una “bola de nieve porque quien los jefes o no confían en el personal, que realmente puede trabajar en casa, o no sabe utilizar las herramientas para trabajo remoto”, lo que resulta en los contagios, que en su caso, han sido 10 compañeros.

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Los empleados que acuden al edificio en avenida Coyoacán, advierten la misma problemática, sobre todo porque dicen, ni siquiera necesitan consultar documentación en la oficina, pues los documentos se cargan a la nube y los oficios que llegan en físico se escanean para que todos puedan acceder a ellos.

Si bien la Auditoría debe entregar el siguiente paquete de informes individuales de fiscalización en febrero próximo y eso pone presión a su labor, insisten en que pueden cumplir desde casa.

Aunque la Secretaría de la Función Pública publicó un nuevo lineamiento para extender el trabajo a distancia hasta el 30 de abril de este año, sólo aplica para el Ejecutivo, pero la ASF depende del Legislativo, por eso “estamos en el limbo”, lamenta Francisco.

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Si ya tuve COVID-19, ¿es necesario que me vacune?

A un año de pandemia y pocos meses de vacunación, cada vez se sabe más sobre cuáles son las formas más ventajosas de inmunizar a la sociedad.
5 de marzo, 2021
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Si una persona se contagió con coronavirus hace dos meses y otra persona se vacunó hace exactamente el mismo tiempo, ¿cuál de las dos está más protegida?

La pregunta bien podría parecer un problema matemático, pero se aproxima al razonamiento del que parten expertos y autoridades médicas para definir qué tan necesario es vacunar contra la covid a aquellos que ya pasaron la infección.

Con los problemas de distribución en varias regiones, decidir quién necesita dos dosis, una o ninguna es vital para conseguir que más personas estén protegidas cuanto antes, lo que implica menos muertes y hospitalizaciones.

Un estudio reciente de la revista británica The Lancet “razona” que haberse infectado por coronavirus ofrece tanta protección como una sola dosis de una vacuna.

Esto significa que muchos pacientes solo necesitarían una de las dos dosis requeridas por varios fabricantes de vacunas. De ser así, los países podrían repartir sus dosis con más eficiencia.

España, por ejemplo, aplazó seis meses la vacunación a los menores de 55 años que ya han pasado la enfermedad.

De la misma forma, el Ministerio de Salud Pública de Ecuador anunció en diciembre que aquellos que ya pasaron la infección no recibirían la vacuna de forma inicial.

A la par que evoluciona la pandemia, también lo hacen las recomendaciones sanitarias. Por ello todas estas guías varían frecuentemente.

Pero, ahora mismo, ¿es recomendable vacunarse si ya hemos pasado la infección por covid-19?

Realización de prueba PCR a una paciente.

Getty Images
Varias investigaciones analizan la posibilidad de solo dar una dosis a las personas que ya han pasado la enfermedad.

“La protección más completa posible”

La respuesta más directa a la pregunta anterior es sí. ¿Por qué?

“Porque lo ideal es tener la protección más completa posible”, dice a BBC Mundo José Manuel Bautista, catedrático del departamento de Bioquímica de la Universidad Complutense de Madrid en España.

“Las vacunas han demostrado funcionar muy bien, con porcentajes de protección superiores al 90% y son un indicador más fiable. Las infecciones de la enfermedad son muy heterógeneas”, añade el académico.

Esto quiere decir que en dos personas sanas de la misma edad, la infección por coronavirus puede dejar niveles de protección distintos.

Vacunación en una residencia de ancianos en Mallorca, España.

Getty Images
Sacar conclusiones universales sobre qué funciona y qué no con las vacunas no es recomendable, dado que la respuesta puede ser distinta según el grupo de edad.

Por no hablar de las diferencias entre pacientes sanos y aquellos más vulnerables como ancianos o con dolencias crónicas. Es por ello que sacar conclusiones universales ahora mismo es prematuro y los expertos recomiendan más seguimiento.

Por lo tanto, Bautista estima conveniente que los infectados también se vacunen, para que “se estabilice la respuesta inmunitaria y sea protectora”.

En este sentido, el experto también considera que pensar en alternativas como dar una sola dosis a los que ya pasaron la enfermedad ayudaría a contrarrestar los problemas de distribución de vacunas que acusan regiones del mundo como la Unión Europea y América Latina, por ejemplo.

¿Y si se le da una sola dosis a los infectados?

Una vez aclarado que a pesar de superar la infección sigue siendo conveniente vacunarse, algunos científicos y gobiernos debaten sobre la posibilidad de retrasar la inoculación o solo ofrecer una dosis a esos pacientes.

Las autoridades se basan en que, según estudios recientes, una persona que recibe las dos dosis de la vacuna de Pfizer, por ejemplo, adquiere una protección similar que otra que, tras pasar la infección, recibe una dosis única del mismo fabricante.

Jeringuillas apiladas.

Getty Images
Definir la mejor estrategia de vacunación puede contrarrestar los problemas de distribución de vacunas que sufren varios países.

Esto es porque en las vacunas bidosis, la primera funciona para crear la protección y la segunda para reforzarla y hacerla más duradera.

“Una sola dosis de vacuna puede cumplir la función de reforzar la protección si el individuo ya tiene inmunidad natural por haberse infectado”, explica a BBC Mundo el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester en Reino Unido.

Esto, agrega el experto, “puede ser útil pero no necesariamente requerido”.

“Dependerá de cuánto refuerzo natural también hayas desarrollado por exponerte al virus en tu comunidad”, complementa Tang.

Entonces, ¿quién está más protegido? ¿Vacunados o infectados?

Como suele ser habitual en las ciencias médicas, no hay respuestas absolutas.

Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología, asegura a BBC Mundo que ambos casos estarían protegidos.

Otro asunto es saber cuánto duraría esa protección. En este caso influye mucho cuánto durará la protección natural por coronavirus y cuánto la ofrecida por las vacunas.

No ha habido mucho tiempo para analizar esto, dado que apenas llevamos un año de pandemia y pocos meses de vacunación.

El doctor Andrew Badley, de la Clínica Mayo en Estados Unidos, confía en que la protección de las vacunas “dure años”.

Tang, por otra parte, asegura que “habitualmente una infección produce una respuesta inmune más amplia y duradera que una sola dosis de una vacuna. Por ello es necesario complementar la inoculación con una segunda”.

Claro que, al infectarse, uno también se arriesga a ser hospitalizado o enfermar de gravedad, por lo que lo ideal, por supuesto, es protegerse a través de la vacuna.

https://www.youtube.com/watch?v=Ujpo0T9Cz-0&feature=emb_title

Otra cuestión a considerar es cuán eficaz será la protección si aparecen nuevas variantes del patógeno que mermen la eficacia de los inmunizadores.

Bautista considera que por mucho que mute una variante, al menos próximamente no debería afectar la protección contra formas graves de la enfermedad, aunque se requieren más estudios para aclararlo.

Mientras, García Rojas opina que “el único escenario que debe plantearse ahora mismo es vacunar lo más que se pueda. Y ser conscientes de que en un futuro pueda ser necesario revacunarnos en la medida que los fabricantes modifiquen sus inmunizadores contra nuevas variantes”.


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