Lozoya no va al reclusorio ni a firmar; se agota plazo para definir su caso
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Lozoya no pisa el reclusorio ni para firmar su libertad; se agota plazo para definir su caso

El requisito de acudir ante la autoridad para firmar cada 15 días lo ha cumplido a distancia o de formas alternas a la mayoría de los procesados. FGR aún no logra consolidar procesos con su denuncia.
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5 de enero, 2021
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Desde que fue extraditado a México tras haberse dado a la fuga, Emilio Lozoya Austin no ha pisado la cárcel en ningún momento. Pese a seguir legalmente procesado por los casos Odebrecht y Agronitrogenados y a que se le ha imputado su probable responsabilidad en cuatro delitos, no ha tenido que acudir a un reclusorio ni siquiera para firmar cada 15 días su libertad condicional.

Lo anterior gracias a las facilidades que autoridades federales y judiciales le han dado al exdirector de Pemex combinado con las medidas especiales que se han tomado por la pandemia sanitaria. Como resultado, Lozoya ha gozado de plena libertad de movimiento en el Valle de México, mientras que su firma la ha presentado a distancia o con modalidades alternas a la de la mayoría de los procesados.

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Mientras tanto, el plazo original de seis meses que un juez dictó para definir su situación legal está a tres semanas de agotarse, sin que la Fiscalía General de la República (FGR) logre aún construir un proceso penal u obtener una orden de aprehensión en contra de alguno de los exfuncionarios de mayor jerarquía que Lozoya denunció para intentar ser perdonado.

Autoridades federales con pleno conocimiento del caso confirmaron a Animal Político que Lozoya ha recibido un trato de testigo colaborador desde agosto (permitiéndole presentar denuncias y rendir declaraciones), aunque la confirmación de si se le otorga o no un criterio de oportunidad, que de por concluidos los procesos en su contra, aún no ocurre y el plazo sigue corriendo.

Desde septiembre de 2020, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) anunció que preparaba una nueva denuncia penal en contra de Lozoya por una amplia red de lavado de dinero de Odebrecht que involucra a más de 50 empresas irregulares y fantasma en México. Pero hasta ahora dicha denuncia no se ha presentado.

En contra de Lozoya se giraron inicialmente dos órdenes de aprehensión por dos cargos de lavado de dinero, uno de asociación delictuosa y otro de cohecho. El exfuncionario nunca se entregó por lo que tuvo que ser perseguido internacionalmente hasta que, en febrero de 2020, la Interpol lo detuvo en España.

Meses después de ser capturado, Lozoya ofreció a las autoridades no combatir legalmente su extradición y aceptar ser trasladado en calidad de detenido en México, a cambio de entregar información para denunciar una gran red de corrupción en la que estaban implicados incluso expresidentes.

Pero esto no eximía al exfuncionario de ser presentado ante un juez del Reclusorio Norte al menos para una audiencia inicial, sin embargo, debido a problemas de salud que se le diagnosticaron al bajar del avión se decidió enviarlo al Hospital Ángeles del Pedregal en lugar de a ese centro penitenciario.

Desde la cama de su habitación en dicho hospital, Lozoya compareció por videoconferencia ante el juez el 28 y 29 de julio, para ser vinculado a proceso por ambos casos… y salir libre.

Las firmas virtuales

En las audiencias realizadas en el hospital, a cuya grabación íntegra tuvo acceso Animal Político gracias a una solicitud de transparencia, los fiscales de FGR expusieron ante el juez que Lozoya se había dado a la fuga. Argumentaron que tenía recursos económicos, propiedades en el extranjero y familiares que podrían ayudar a volver a escapar y esconderse, por lo que era necesario restringir sus movimientos.

Sin embargo, y para sorpresa del propio juez, la Fiscalía no pidió como medida cautelar que fuera encarcelado de manera preventiva, sino solo que se le colocara un brazalete electrónico y que se le recogiera su pasaporte. 

“Me parece que la motivación iba encaminada a una solicitud de prisión preventiva justificada”, dijo extrañado el juez Artemio Zúñiga Mendoza.

El juzgador añadió que no estaba en sus manos aplicar una medida cautelar más severa que la que la FGR pidió, pero sí le impuso a Lozoya un requisito extra: que cada 15 días se presentara a firmar una constancia en la que acredite que está localizable en Ciudad de México.

El firmar cada 15 días es una de las medidas cautelares más comunes para delitos no graves. Hasta principios de 2020 implicaba que el procesado se presentara ante el juzgado ubicado en algún reclusorio para firmar una hoja de control. Con Lozoya nada de eso ha ocurrido.

De inicio, al exdirector de Pemex se le autorizó que sus primeras firmas las presentara virtualmente y a distancia debido a una política adoptada para evitar aglomeraciones en las unidades de medidas cautelares.

Luego, debido a la publicación de un decreto que trasladó a las unidades de medidas cautelares a la Guardia Nacional, se estableció que la firma de todos los procesados sujetos a esta medida en el Valle de México se haría en un único lugar: el Museo de la Policía Federal ubicado en la calle Belem de las Flores, a unos pasos de Constituyentes.

No obstante, ninguna de las personas que rutinariamente acuden a firmar a dicho sitio –incluidos exfuncionarios vinculados a proceso de hechos de corrupción– refieren haber visto a Lozoya presentarse en ese sitio. Animal Político acudió el martes 17 de noviembre a dicha instalación para presenciar la jornada completa de firmas (el lunes 16 fue festivo) sin que se apreciara al exfuncionario entre la fila de los firmantes.

También se solicitó formalmente a la defensa de Lozoya conocer como estaba firmando su cliente. Pero desde diciembre no se ha proporcionado respuesta.

También se solicitó al Consejo de la Judicatura Federal un posicionamiento sobre este hecho. La respuesta es que el juez tenía constancia de que el exdirector de Pemex ha cumplido con su firma cada quince días como corresponde, aunque no quiso detallar a través de qué modalidad se está realizando

Sobre este tema, el abogado experto en temas penales Gabriel Regino explicó que existen disposiciones legales como la Ley Federal para la Protección de Personas que Intervienen en el Proceso Penal que habilitan la adopción de mecanismos alternos para ciertas personas que podrían estar en riesgo.

El perfil de Lozoya, añadió Regino, es el de un potencial testigo colaborador que está denunciando hechos graves de corrupción, lo que haría plausible –de ser el caso– que se le habilitaran mecanismos alternos para firmar, sin que ello represente una violación al proceso o algo ilegal.

Lo que viene: ¿perdón? y nueva denuncia

El 30 de julio de 2020 comenzó a correr el plazo de seis meses que los jueces federales del caso Odebrecht y Agronitrogenados dieron a la FGR para que culmine su investigación, y defina si acusa formalmente o no a Lozoya. Ese mismo plazo, que vence el 30 de enero, es el mismo con el que cuenta la defensa para obtener el criterio de oportunidad y que la Fiscalía se desista de su acusación.

Lo anterior significa, explica Regino, que en caso de que no se conceda de manera sustentada el criterio de oportunidad, la obligación de la Fiscalía es presentar la acusación por escrito y pedir al juez que convoque a la audiencia intermedia antes de que concluya el referido plazo.

No obstante, el penalista dijo que existe la opción de que el plazo referido se alargue hasta por un máximo de otros seis meses, ya sea por una petición fundada de la defensa o por situaciones extraordinarias como las restricciones que se han venido implementando por la pandemia sanitaria.

De forma paralela la UIF continúa integrando una denuncia que presentará ante la FGR por lo que considera es una amplia red de lavado de dinero con la participación de medio centenar de empresas fachada, que habrían permitido a Lozoya y otros funcionarios ocultar el dinero de sobornos provenientes de empresas como Odebrecht.

El anuncio de esta denuncia se hizo desde septiembre de 2020 aunque hasta ahora no se ha formalizado. Autoridades federales atribuyen dicha situación a que se trata de un caso complejo, en el que constantemente se han detectado nuevas conexiones, por lo que se está preparando un expediente robusto.

Mientras tanto, Lozoya –a través de sus abogados– ha continuado con una estrategia de presentación de amparos para impedir el aseguramiento de propiedades que, según la Fiscalía, fueron adquiridas con diversos sobornos.

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Por qué es probable que hayamos 'contaminado' Marte con vida (y por qué es un problema)

La humanidad ha enviado alrededor de 30 naves espaciales y módulos de aterrizaje a Marte desde que comenzó la era espacial. Ahora sabemos qué microbios podrían haber sobrevivido al viaje.
14 de mayo, 2021
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El hecho de que podamos recorrer la superficie de Marte mientras lees esto es un hecho extraordinario.

El robot Perseverance, que tiene el tamaño de un automóvil, aterrizó de manera segura en la superficie marciana el 18 de febrero pasado. Puede que solo avance a una velocidad máxima de 152 metros por hora, pero consta de una serie de instrumentos con los que ha llevado a cabo experimentos con resultados revolucionarios.

A bordo del robot de tres metros de largo hay una máquina que ha convertido el aire marciano (fino y lleno de dióxido de carbono) en oxígeno, así como un helicóptero que realizó el primer vuelo controlado con motor en otro planeta.

El helicóptero, llamado Ingenuity, ha realizado con éxito tres vuelos, recorriendo cada vez una mayor distancia.

¿Pero es posible que haya llegado algo más a Marte con todos estos aparatos? ¿Podría un rastro de bacteria o espora de la Tierra haber sido transportado accidentalmente al espacio y haber sobrevivido al viaje para hacer del planeta rojo su nuevo hogar?

“Casi imposible” evitarlo

La NASA y sus ingenieros en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) tienen protocolos precisos e integrales para garantizar que sus naves espaciales están libres de cualquier organismo que pueda colarse inadvertidamente en una misión espacial.

Sin embargo, dos estudios recientes exponen cómo algunos organismos podrían haber sobrevivido al proceso de limpiezay también al viaje a Marte, así como la rapidez con la que las especies microbianas pueden evolucionar en el espacio.

Primero, abordemos cómo se construyó el Perseverance, así como la mayoría de las naves espaciales fabricadas en las instalaciones de Ensamblaje de Naves Espaciales (SAF) del JPL.

Ingenuity

BBC

Las naves se construyen minuciosamente, capa a capa como una cebolla, y se limpian y esterilizan cada una de las partes antes de ensamblarlas. Esta metodología garantiza que casi ninguna bacteria, virus, hongo o espora contaminen el equipo que se enviará a una misión.

Se construyen en salas con filtros de aire y estrictos procedimientos de control biológico, diseñadas de tal forma que se garantice que solo unos pocos cientos de partículas puedan estar presentes e idealmente no más de unas pocas docenas de esporas por metro cuadrado.

Pero es casi imposible llegar a tener una biomasa cero.

Personal de la NASA limpiando superficies

NASA/Jim Grossmann
Las naves espaciales se someten a una limpieza rigurosa a medida que se ensamblan y preparan para su lanzamiento a otros planetas.

Los microbios llevan miles de millones de años en la Tierra y están en todas partes. Se encuentran en nuestros cuerpos y a nuestro alrededor. Algunos pueden colarse incluso en los lugares más estériles.

¿Cómo saberlo?

En el pasado, las pruebas de contaminación biológica se basaban en la capacidad de hacer crecer vida (en cultivos) a partir de muestras extraídas de un objeto, como los aparatos espaciales.

Ahora usamos métodos más novedosos. Tomamos una muestra determinada, extraemos todo el ADN y luego hacemos una secuenciación de “escopeta”o shotgun sequencing.

El término se usa porque es como poner las células de la muestra en una escopeta, “dispararlas” para convertirlas en miles de millones de pequeños fragmentos de ADN y luego secuenciar cada pieza.

Cada secuencia “leída” se puede volver a asignar a los genomas conocidos de especies que ya están presentes en las bases de datos de secuencias.

Dado que ahora podemos secuenciar todo el ADN que está presente en ambientes estériles, y no solo los que podrían cultivarse, obtenemos una visión más completa de qué tipo de microbios se pueden encontrar ahí y si podrían sobrevivir al vacío del espacio.

En los ambientes estériles del JPL encontramos evidencia de microbios que tienen el potencial de ser problemáticos durante las misiones espaciales.

Ingenieros de la NASA trabajando en un robot

Nasa/JPL-Caltech
La NASA tiene estrictos protocolos para áreas estériles que tienen como objetivo minimizar la contaminación biológica de vehículos espaciales.

Estos organismos tienen un mayor número de genes de reparación de ADN, lo que les da una mayor resistencia a la radiación, son capaces de formar biopelículas en superficies y equipos, pueden sobrevivir a la desecación (pérdida de humedad) y prosperar en ambientes fríos.

Resulta que en estos ambientes estériles podría estar ocurriendo un proceso de selección evolutiva de los insectos más resistentes que luego tendrían una mayor probabilidad de sobrevivir a un viaje a Marte.

La “contaminación interplanetaria”

Estos hallazgos tienen implicaciones en la llamada “contaminación interplanetaria” originaria de la Tierra.

Es importante garantizar la seguridad y preservación de cualquier vida que pueda existir en otras partes del universo, ya que organismos llegados de otros ecosistemas podrían causar estragos.

Los humanos tenemos un historial negativo de esto en nuestro propio planeta.

La viruela, por ejemplo, se contagió entre pueblos indígenas de América del Norte en el siglo XIX a través de mantas que les fueron donadas. Incluso ahora no hemos podido contener la rápida propagación del virus que causa la covid-19, el SARS-CoV-2.

Huellas de una misión de exploración en Marte

NASA/JPL-Caltech/MSSS
La humanidad ha enviado docenas de naves espaciales y módulos de aterrizaje a Marte; los que han tenido éxito han dejado su huella en el planeta.

La contaminación directa también es indeseable desde una perspectiva científica.

Los científicos, si descubrieran cualquier tipo de vida en otro planeta, deberían asegurarse de que es genuinamente nativo y no un registro falso de algo con apariencia extraterrestre pero procedente de la Tierra.

Y es que sus genomas podrían cambiar tanto que pudieran llegar a parecer de otro mundo, como hemos visto recientemente con los microbios que evolucionaron en la Estación Espacial Internacional.

¿Por qué sería perjudicial?

Aunque la NASA trabaja duro para evitar la introducción de tales especies en suelo marciano, cualquier signo de vida en Marte tendría que ser examinado cuidadosamente para asegurarse de que no se originó aquí en la Tierra.

No hacerlo podría generar un entendimiento erróneo de las características de la vida marciana.

Los microbios transportados al espacio también pueden ser una preocupación más inmediata para los astronautas, ya que representan un riesgo para su salud y tal vez incluso provoquen un mal funcionamiento del equipo de soporte vital si este se llena de colonias de microorganismos.

Pero la protección planetaria es bidireccional.

Un módulo de la Estación Espacial Internacional

Esa/Nasa
Se ha descubierto que bacterias y hongos capaces de sobrevivir en condiciones extremas prosperan en la Estación Espacial Internacional.

También hay que evitar traer de vuelta “contaminantes” de otro planeta que puedan poner en peligro al nuestro y a nosotros mismos.

Esto ha sido base de muchas películas de ciencia ficción, donde un malvado invasor “alienígena” amenaza con acabar con toda la vida en la Tierra.

Pero podría volverse en parte realidad con la misión que la NASA y la Agencia Espacial Europea planean hacer llegar a Marte en 2028 y que, si se cumple lo previsto, en 2032 traerá consigo de vuelta las primeras muestras del planeta rojo.

No obstante, teniendo en cuenta que las dos primeras sondas soviéticas aterrizaron en la superficie marciana en 1971, seguidas por el módulo de aterrizaje Viking 1 de EE.UU. en 1976, es probable que ya haya algunos fragmentos de ADN microbiano, y tal vez humano, en el planeta rojo.

Detectar su origen

Aun si el Perseverance, o las misiones que la precedieron, hubieran llevado accidentalmente organismos o ADN de la Tierra a Marte, tenemos formas de diferenciarlo de cualquier vida que sea verdaderamente de origen marciano.

Escondida dentro de la secuencia de ADN habrá información sobre su procedencia.

Marte

Getty Images
Herschel pensó que los marcianos eran muy altos.

Un proyecto en curso llamado Metasub está secuenciando el ADN que se encuentra en más de 100 ciudades del mundo.

Los investigadores de nuestro laboratorio, los equipos de Metasub y un grupo en Suiza acaban de publicar estos y otros datos metagenómicos globales para crear un “índice genético planetario” de todo el ADN secuenciado que se haya observado.

Al comparar cualquier ADN encontrado en Marte con secuencias vistas en los ambientes estériles del JPL, del mundo subterráneo, de muestras clínicas, de aguas residuales o de la superficie del robot Perseverance antes de que abandonara la Tierra, debería ser posible ver si realmente son desconocidos.

Incluso si nuestra exploración del sistema solar ha llevado inadvertidamente microbios a otros planetas, es probable que no sean los mismos que cuando abandonaron la Tierra.

Los ensayos de viajes espaciales y los entornos inusuales donde están los hacen evolucionar. Si un organismo de la Tierra se ha adaptado al espacio, o Marte, las herramientas genéticas que tenemos a nuestra disposición podrían ayudarnos a descubrir cómo y por qué cambiaron los microbios.

De hecho, las nuevas especies descubiertas recientemente en la Estación Espacial Internacional por científicos del JPL y nuestro laboratorio fueron similares a las encontradas en las salas estériles (con capacidad de resistencia a altos niveles de radiación).

Un aspecto positivo

A medida que se registra más y más biología extrema en un programa llamado Extreme Microbiome Project, también existe la posibilidad de utilizar las herramientas evolutivas para el trabajo futuro aquí en la Tierra.

Podemos usar sus adaptaciones para buscar nuevos protectores solares, por ejemplo, o nuevas enzimas reparadoras del ADN que puedan protegernos contra mutaciones dañinas que derivan en cáncer, o ayudar al desarrollo de nuevos fármacos.

Pennicillium en una imagen obtenida con un microscopio de electrones

Science Photo Library
Hay cientos de especies en el género de hongos Pennicillium, uno de los más comunes en la Estación Espacial Internacional.

Con el tiempo, los humanos pondremos un pie en Marte, llevando con nosotros el cóctel de microbios que vive en nuestra piel y dentro de nuestro organismo.

Es probable que estos microbios también se adapten, muten y evolucionen.

Y también es posible que aprendamos de ellos, ya que los genomas únicos que se adaptan al entorno marciano podrían secuenciarse, transmitirse a la Tierra para una esquematización adicional y luego utilizarse para terapias e investigación en ambos planetas.

Dadas todas las misiones marcianas que están planeadas, estamos en la orilla de una nueva era de la biología interplanetaria, en la que aprenderemos sobre las adaptaciones de un organismo en un planeta y las aplicaremos a otro.

Las lecciones de evolución y adaptaciones genéticas están inscritas en el ADN de cada organismo, y el entorno marciano no será diferente.

Marte dejará su huella sobre organismos que veremos cuando los secuenciemos, abriendo un catálogo completamente nuevo de literatura evolutiva.

El robot Perseverance en Marte

Nasa/JPL-Caltech
El Perseverance tomará muestras de la superficie de Marte que luego serán enviadas a la Tierra en la próxima década.

Esto no solo alimentará nuestra curiosidad, sino que es un deber de nuestra especie de proteger y preservar todas las demás especies.

Solo los humanos comprenden la extinción y, por lo tanto, solo los humanos pueden prevenirla.

Y eso es aplicable hoy, pero lo será dentro de miles de millones de años, cuando los océanos de la Tierra comiencen a hervir y el planeta se vuelva demasiado caliente para que pueda haber vida en ella.

Nuestra inevitable violación de la protección planetaria ocurrirá cuando comencemos a dirigirnos hacia otras estrellas, pero en ese caso, no tendremos otra opción.

Eventualmente, la contaminación interplanetaria cuidadosa y responsable es la única forma de preservar la vida.


*Christopher Mason es profesor de genómica, fisiología y biofísica en Weill Cornell Medicine, de la Universidad Cornell de Nueva York. Investiga los efectos moleculares y genéticos de los vuelos espaciales humanos a largo plazo, así como el diseño de nuevos tipos de células para la terapia contra el cáncer.

Puedes leer la versión original de este artículo en inglés en BBC Future.


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