Alejandro fue al hospital por un proceso de rutina, ahora tiene COVID
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La odisea de Alejandro: entró a un hospital a un proceso de rutina, se contagió de COVID, y ahora lucha por su vida

Durante su hemodiálisis, Alejandro contrajo una bacteria y en el hospital General Regional 200 de Tecamac fue víctima de una serie de negligencias que terminaron con el joven contagiado de COVID.
Cuartoscuro
31 de enero, 2021
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Cuando Alejandro Arellano Rangel entró a su hospital del seguro social a hacerse un proceso rutinario de hemodiálisis, como los que lleva haciendo cada tres días en los últimos tres años, nunca imaginó que terminaría donde está hoy: internado en un área COVID luchando para no convertirse en una víctima más de la pandemia.

Todo empezó el pasado sábado 9 de enero. Alejandro, de 39 años, asistió ese día al hospital del seguro en Zumpango, Estado de México, a realizarse una hemodiálisis; el tratamiento médico que lo ha mantenido estable todo este tiempo y con un estado de salud óptimo, a pesar de que cuando en 2017 le detectaron una falla renal crónica el diagnóstico no era nada halagüeño.

Lee: Cifra real de muertos por COVID es casi 45% más de lo reportado por Salud: Inegi

Sin embargo, Alejandro siguió con su vida normal y con su trabajo en una escuela, con la única salvedad de que debe asistir cada tres días a hacerse la hemodiálisis para limpiar su sangre de toxinas.

Y así lo hizo ese sábado 9 de enero. Fue a hacerse su hemodiálisis como cualquier otro día, aunque en esa ocasión surgió un problema. Tras recibir el alta médica y regresar a su casa comenzó a sentirse mal: durante la hemodiálisis había contraído una bacteria.

Lo mandaron entonces a otro hospital del seguro, al número 200 de Tecamac, también en el Estado de México. Ahí le realizaron estudios y análisis de sangre para determinar cuál era el tipo de bacteria que había contraído, y así determinar la medicación para eliminarla.

El Hospital General Regional 200 de Tecamac, en un escrito enviado a este medio, subrayó que “en todo momento, el protocolo médico que se le ha aplicado al paciente Alejandro ‘N’ ha sido correcto, oportuno y con la atención e insumos necesarios”. Sin embargo, la familia de Alejandro denunció que fue víctima de una serie de negligencias que terminaron con el joven contagiado de COVID y en un estado mucho peor que cuando ingresó a la clínica.

“Los médicos perdieron el estudio (del tipo de bacteria que había contraído previamente en el hospital de Zumpango), y entonces lo tuvieron que dejar más días en el hospital en un área donde había enfermos de todo tipo, incluyendo a pacientes sospechosos de COVID”, explica Lucy Arellano, prima de Alejandro.

Alejandro estuvo internado hasta el viernes 15 de enero. Le dieron el alta, regresó a su casa, y a las horas comenzó a sentir de nuevo que algo seguía sin estar bien. Al día siguiente, el sábado, comenzó la fiebre intensa. El domingo, la tos ya era constante. El lunes, apareció el cansancio extremo. Y para la madrugada del martes, ya no podía respirar. Literal.

Alejandro llamó por teléfono a su madre, que rápido le llevó a un doctor de urgencias a las dos de la mañana de ese martes. Le pusieron el oxímetro y el nivel de saturación era de 74. Las alarmas se prendieron.

El doctor estabilizó al joven y en cuanto amaneció lo llevaron de vuelta al hospital de Tecamac. Sus familiares cuentan que allí le realizaron su sesión de hemodiálisis, pero no le aplicaron oxígeno, ni le hicieron la prueba COVID, a pesar de que presentaba los síntomas del virus.

De vuelta otra vez a casa, el estado de salud de Alejandro se agravó. “Se puso completamente azul”, dice aún con angustia en la voz Lucy Arellano. “Le tomaron la oxigenación y estaba saturando en 41”.

A partir de este punto, la familia de Alejandro narra otra odisea.

Un cóctel mortal

El Hospital General 200 de Tecamac expuso en su escrito dirigido a este medio que el viernes 22 de enero Alejandro ingresó a su unidad “con síntomas característicos de COVID-19”, por lo que “se le realizó una prueba” que, dos días después, el 24 de enero, “resultó positiva”.

Pero la familia del paciente asegura que en ningún momento les informaron de esa prueba. “Solo nos dijeron que tenía neumonía”, asegura Gabriela Monzón, pareja de Alejandro, que recalca que, antes de ingresar a la clínica 200 de Tecamac, no tenía ningún síntoma de COVID-19.

Pero, al margen del virus, Alejandro regresó también al hospital porque era imperativo que se aplicara una nueva hemodiálisis, que debe recibir puntualmente cada tercer día para que su salud no se deteriore rápidamente.

Sin embargo, se topó de frente con la realidad de las estadísticas. Esas que aseguran que, al mes de enero de 2021, en todo el Estado de México es casi imposible encontrar una cama libre de hospital, puesto que la saturación hospitalaria en la entidad está por arriba del 80%.

“Por falta de camas para sospechosos COVID, en el IMSS ya no continuaron haciéndole las hemodiálisis”, asegura Lucy”. Resultado: al cuadro de COVID, se sumaron los efectos propios de la intoxicación de la sangre: Alejandro no come, se debilita, y surgen nuevos problemas: la anemia y la diarrea.

“Suma todo eso y lo que tienes es un cóctel mortal para cualquier persona”, apunta Lucy. “Por eso aún no nos explicamos cómo Alejandro sigue vivo. Creemos que es porque él ama estar vivo, por eso está luchando con todo”.

El sábado, los pulmones de Alejandro comenzaron a fallar de nuevo y la oxigenación bajó a niveles todavía más alarmantes. Tanto, que empezó a tener lagunas de memoria. El domingo, los doctores le prometieron a la madre de Alejandro que ese mismo día le harían la hemodiálisis, pero no se hizo.

“En el fin de semana todo el mundo se echaba la bolita de un lado para otro y nadie nos hacía caso mientras mi pareja agonizaba. No había responsables de área, ni nadie sabía nada”, cuenta Gabriela Monzón.

El lunes 25, la madre de Alejandro platicó con doctores de la clínica de Tecamac. Pero éstos, denuncian los familiares del joven, se mostraron “prepotentes y apáticos”. “Nos dijeron que Alejandro estaba bien, que no necesitaba la sesión de hemodiálisis, cuando nosotros sabemos perfectamente que si él no tiene sus sesiones puntuales su organismo se intoxica”, advierte Gabriela.

Este lunes, la familia estalló y recurrieron a las redes sociales para exigirle al IMSS una hemodiálisis y una transfusión inmediata para Alejandro. En el IMSS les tomaron nota de sus datos y les aseguraron atención pronta: “Se realizó programación del tratamiento solicitado. La información se otorgó al familiar responsable del paciente”, respondieron públicamente vía Twitter.

#SalvenAalejandro

Pero, desesperada, Lucy publicó ese día un video en directo con el hashtag #SalvenAalejandro. Horas después, la etiqueta se hizo trending topic en México. Miles de tuiteros le pidieron al IMSS y a otras autoridades, como Zoé Robledo, el director del seguro social, o Alfredo del Mazo, gobernador mexiquense, una pronta respuesta para que “no dejen morir a Alejandro”.

“Un tuit de sus cuentas puede salvar la vida de Ale”; “arrobemos a las autoridades del IMSS para que esta persona reciba atención urgente”; o “traten a Alejandro como persona, y no lo dejen caer y caer hasta un punto sin retorno”, fueron algunos de los mensajes y reclamos dirigidos al seguro social.

Tras la campaña en redes, el IMSS actuó y la tarde noche de ese mismo lunes realizó a Alejandro la transfusión sanguínea en su clínica de Tecamac. E informó que al día siguiente, el martes 26, le aplicarían la hemodiálisis, tras días de espera.

“Los milagros existen -escribió Lucy en su cuenta de Twitter al dar a conocer la noticia-. Hoy hicieron posible algo maravilloso. Gracias”.

Animal Político buscó al IMSS para preguntarle por qué se demoró la atención de Alejandro, lo cual agravó su delicado estado de salud. El Hospital General Regional 200 de Tecamac respondió que la hemodiálisis estaba programada para el 25 de enero, lunes, pero “los especialistas decidieron postergarla al encontrarle un cuadro de anemia que debía ser atendido”.

El Hospital señaló que, aunque la hemodiálisis fue reprogramada para el martes 26 a las 8 de la mañana, ésta se adelantó para la una de la madrugada, debido a que el paciente “ya presentaba mejores condiciones” tras recibir antes una transfusión de sangre. Y destacó que “en todo momento los familiares fueron informados de los pasos en la atención de su paciente”.

A pesar de esta respuesta, Lucy Arellano dice en entrevista que su familia y ella están convencidos de que si no hubieran acudido a pedir ayuda en las redes sociales “habrían dejado abandonado a Alejandro a su suerte”.

Y lanza una dura reflexión: “¿Por qué siempre tenemos que llegar a estos extremos para ser atendidos como seres humanos en el IMSS?”.

Finalmente, Alejandro fue trasladado al hospital 72 de Tlalnepantla; una de las clínicas COVID del Seguro Social en el Estado de México. Ahí, el joven enfrenta otra batalla; una inesperada cuando ingresó a hacerse un procedimiento de rutina hace un par de semanas: la de vencer al coronavirus.

Por ahora, Alejandro ha salvado el primer match ball: ha evitado la temible intubación y para la tarde del viernes se encontraba estable y con fuerzas renovadas.

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La nueva generación de armas que están desarrollando varios países, como el misil usado contra el líder de al Qaeda

Perros robot con rifles, drones con granadas y misiles hipersónicos son algunas de las armas desarrolladas por varios países en los últimos años.
Por Peter Lee / BBC News Mundo
9 de agosto, 2022
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La reciente muerte del líder de al Qaeda Ayman al Zawahiri, en un ataque con drones de la CIA, fue la última respuesta de Estados Unidos a los atentados contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.

Políticamente, ha amplificado la desconfianza existente entre los líderes estadounidenses y el gobierno talibán en Afganistán.

Esta muerte también expuso compromisos adoptados en el acuerdo de paz de Doha de 2020 firmado por Estados Unidos y los talibanes.

Pero está surgiendo otra historia con implicaciones más amplias: la velocidad y la naturaleza del desarrollo internacional de armas.

Tomemos como ejemplo el arma supuestamente utilizada para matar a Al Zawahiri: el misil Hellfire R9X “Ninja”.

El misil Hellfire se concibió originalmente en las décadas de los 70 y 80 para destruir los tanques soviéticos.

El cohete que se usó en el ataque

Las rápidas mejoras desde la década de los 90 en adelante han resultado en diferentes variaciones que han impulsado sus capacidades.

Ahora se pueden lanzar desde helicópteros o drones Reaper.

Y sus múltiples cargas explosivas pueden activarse de diferentes maneras: en el momento del impacto o antes del impacto.

Luego llegó la versión Hellfire R9X “Ninja”, que, aunque no es nueva, ha permanecido en gran medida en las sombras durante cinco años.

Según algunas informaciones, se utilizó en 2017 en Siria para matar al líder adjunto de al Qaeda, Abu Khayr al-Masri.

El misil “Ninja” no depende de una ojiva explosiva para destruir o matar a su objetivo.

Utiliza la velocidad, la precisión y la energía cinética de un misil de 45 kilos disparado desde hasta 20 mil pies de altura y armado con seis palas que se despliegan en los últimos momentos antes del impacto.

Un dron porta dos granadas.

Getty Images
Un dron porta dos granadas.

Superarmas

El misil “Ninja” es el último intento, hasta el momento, de apuntar con precisión y matar a una sola persona.

Sin explosión, sin destrucción generalizada y sin muertes colaterales.

Pero la evolución de las armas también afectará la forma en que vivimos y cómo se libran o disuaden las guerras.

Rusia ha invertido mucho en estas supuestas superarmas basándose en tecnologías más antiguas.

Su objetivo es reducir o eliminar las ventajas tecnológicas de las que disfrutan Estados Unidos o la OTAN.

El misil hipersónico ruso Kinzhal en un caza Mikoyan MiG-31K en un desfile aéreo en Moscú en 2018

Getty Images
El misil hipersónico ruso Kinzhal en un caza Mikoyan MiG-31K durante un desfile aéreo en Moscú en 2018.

Los objetivos del desarrollo de misiles hipersónicos de Rusia son muy ambiciosos.

El misil Avangard, por ejemplo, no necesitará volar fuera de la atmósfera terrestre.

En cambio, permanecerá dentro de la atmósfera superior, dándole la capacidad de maniobrar.

Tal maniobrabilidad hará que sea más difícil de detectar o de interceptar.

Con el misil balístico hipersónico DF-17 de China también se quiere evadir las defensas antimisiles estadounidenses.

Vehículos de armas hipersónicas de China en un desfile en Pekín en 2019

Getty Images
Vehículos de armas hipersónicas de China en un desfile en Pekín en 2019.

La era autónoma

En menor escala, están surgiendo en el mercado de las armas los perros robot con ametralladoras montadas.

La empresa de desarrollo de armas Sword International tomó un vehículo terrestre no tripulado cuadrúpedo de Ghost Robotics, o un perro robot, y montó un rifle de asalto en él.

Fue uno de los tres perros robot que se exhibieron en una feria comercial del ejército estadounidense.

Mientras tanto, Turquía afirma que ha desarrollado cuatro tipos de drones autónomos, que pueden identificar y matar a personas.

Y todo sin la participación de un operador humano o la guía de un GPS.

Una ilustración de un arma hipersónica de deslizamiento de impulso Avangard de Rusia

TASS
Las armas hipersónicas están siendo desarrolladas por potencias de todo el mundo, como esta de Rusia.

Según un informe de la ONU de marzo de 2021, un sistema de armas autónomo de este tipo ya se usó en Libia contra un convoy logístico afiliado al grupo armado Khalifa Haftar.

Las armas autónomas que no necesitan guía GPS son particularmente importantes.

Si se produjera una guerra entre las principales potencias mundiales, los satélites que proporcionan navegación GPS pueden ser derribados.

Por lo tanto, cualquier sistema militar o aeronave que dependa de las señales GPS para la navegación o la selección de objetivos se volvería ineficaz.

China, Rusia, India y Estados Unidos han desarrollado armas para destruir satélites que proporcionan posicionamiento global para sistemas de navegación por satélite para automóviles y orientación para aeronaves civiles.

El verdadero escenario de pesadilla es combinar estos y muchos más sistemas de armas con inteligencia artificial.

avion

US Air Force
EU mostró este misil de crucero hipersónico, el Boeing X-51, en 2010.

Nuevas reglas de guerra

¿Se necesitan nuevas leyes o tratados para limitar estas armas futuristas?

En resumen, sí, pero no parece que vaya a suceder.

Estados Unidos ha pedido un acuerdo global para detener las pruebas de misiles antisatélite, pero no ha habido aceptación entre la comunidad internacional.

Lo más cercano a un acuerdo que ha habido es la firma de los Acuerdos Artemis de la NASA, que incluyen principios para promover el uso pacífico de la exploración espacial.

Pero solo se aplican a las “actividades espaciales civiles realizadas por las agencias espaciales civiles” de los países signatarios.

En otras palabras, el acuerdo no se extiende a actividades espaciales militares o campos de batalla terrestres.

Un perro robot

Getty Images
Los perros robot pueden llevar acoplado armamento.

Por el contrario, Estados Unidos se ha retirado del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio.

Esto es parte de un patrón a largo plazo por el que las administraciones estadounidenses quieren retirarse de los acuerdos internacionales.

Los sistemas de armas autónomas letales son una clase especial de sistemas de armas emergentes.

Incorporan aprendizaje automático y otros tipos de IA para que puedan tomar sus propias decisiones y actuar sin intervención humana directa.

Un misil Hellfire

Getty Images
El misil Hellfire acoplado en un avión de las fuerzas estadounidenses.

En 2014, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) reunió a expertos para identificar los problemas planteados por los sistemas de armas autónomos.

En 2020, el CICR y el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo fueron más allá y reunieron a expertos internacionales para identificar qué controles en los sistemas de armas autónomos serían necesarios.

En 2022, las discusiones continúan entre los países que la ONU reunió por primera vez en 2017.

Este grupo de expertos gubernamentales continúa debatiendo el desarrollo y el uso de sistemas de armas autónomos letales.

Sin embargo, todavía no ha habido un acuerdo internacional sobre una nueva ley o tratado para limitar su uso.

Sistemas de armas autónomos

El grupo Stop the Killer Robots (Paren los robots asesinos) ha pedido a lo largo de este periodo una prohibición internacional de los sistemas letales de armas autónomas.

Pero esto no solo no ha sucedido, sino que ahora mismo hay un punto muerto no declarado en las discusiones en la sede de la ONU en Ginebra sobre armas autónomas.

Misil intercontinental

Getty Images

Australia, Israel, Rusia, Corea del Sur y Estados Unidos se han opuesto a un nuevo tratado o declaración política.

Oponiéndose a ellos en las mismas conversaciones, 125 estados miembros del Movimiento de Países No Alineados están pidiendo restricciones legalmente vinculantes sobre los sistemas de armas autónomos letales.

Dado que Rusia, China, EU, Reino Unido y Francia tienen veto del Consejo de Seguridad de la ONU, hay varios países que pueden evitar que se apruebe una ley vinculante sobre armas autónomas.

Más allá de estas conversaciones internacionales y de las organizaciones activistas, expertos independientes están proponiendo alternativas.

Por ejemplo, en 2019, el especialista en ética Deane-Peter Baker reunió al Grupo Canberra de organizaciones internacionales independientes.

Te puede interesar: (Des)control de armas: la inminente necesidad de incluir a la violencia armada en la agenda feminista

Un helicóptero Apache de las fuerzas armadas de Estados Unidos

Getty Images
Un helicóptero Apache de las fuerzas armadas de Estados Unidos

El grupo elaboró un informe con principios rectores para el desarrollo y uso de sistemas letales de armas autónomas.

Estos principios no resuelven el estancamiento político entre las superpotencias.

Pero si las armas autónomas llegaron para quedarse es un intento temprano de comprender qué nuevas reglas se necesitarán.

Cuando se abrió la mítica caja de Pandora, se desataron horrores indecibles en el mundo.

Los sistemas de armas emergentes son demasiado reales.

Como a Pandora, todo lo que nos queda es esperanza.

* Peter Lee es profesor de Ética Aplicada y director de Investigación de Seguridad y Riesgo de la Universidad de Portsmout, en Reino Unido.

* Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés)


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