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40% del personal de funerarias enfermó de COVID y 3 mil fallecieron; sector pide ser vacunado

La Asociación Nacional de Directores de Funerarias de México envió una carta al presidente Andrés Manuel López Obrador y a la Secretaría de Salud para solicitar que sean considerados en el programa nacional de vacunación.
Cuartoscuro
26 de enero, 2021
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Después de 10 años dedicándose al sector funerario, Gustavo Serrano estaba acostumbrado a usar un overol que le cubre todo el cuerpo, guantes, cubrebocas y careta para poder manipular los cadáveres, por eso cuando llegó la pandemia de coronavirus ya tenía claro que el equipo de protección era indispensable. Lo que descubrió después es que quitarse los aditamentos también era fundamental. 

“Sí nos poníamos bien el equipo, pero no teníamos bien establecido un protocolo para quitarlo. Con que te quites mal el cubrebocas, prácticamente te metes la enfermedad a la nariz. No teníamos el cuidado. El overol, por ejemplo te lo quitabas como ropa normal”. 

Leer más: Familias esperan hasta 5 días para incinerar a sus muertos por COVID; hay escasez de insumos

En alguno de esos días de servicio de mayo pasado, durante el primer periodo máximo de muertes en el Valle de México, Gustavo y su compañero –con quien entraba a los anfiteatros por los cuerpos de fallecidos infectados– se contagiaron de la COVID. Transmitieron el virus a los cuatro empleados restantes de la funeraria y ellos a sus familias. En total fueron 20 personas contagiadas. 

Su caso no es el único. Los empleados de servicios funerarios se han convertido en otro sector indispensable en la pandemia y que al estar en contacto con el virus cuerpo a cuerpo tienen mayor riesgo de contagio. 

En los 11 meses de pandemia, 40% de los 49 mil empleados del sector funerario han sido contagiados de la COVID a nivel nacional, y de ellos, 3 mil fallecieron, de acuerdo con el registro de la Asociación Nacional de Directores de Funerarias de México que agrupa a 6 mil funerarias en todo el país. 

Por eso, dice Francisco Adrián Alvarado Madera, el presidente de la Asociación, su gremio envió una carta al presidente Andrés Manuel López Obrador y a la Secretaría de Salud para solicitar que sean considerados en el programa nacional de vacunación, a la par del personal de salud. 

“Estamos día a día entrando a depósitos cadáveres, los manipulamos, los trasladamos, atendemos a los familiares que probablemente también están contagiados. Las funerarias están en primera línea dando servicio, nunca hemos parado y no estamos incluidos en el programa nacional de vacunación”, lamenta Alvarado Madera. 

El sector es parte fundamental en la pandemia, son el último eslabón en el proceso de una persona contagiada y ante el incremento de fallecimientos, como nunca en los 11 meses de pandemia en México, están saturados. La espera por una cremación alcanza hasta cinco días debido a la acumulación de cadáveres, los insumos para ataúdes y urnas comienzan a escasear y subir de precio. 

Y el personal está exhausto, porque sus jornadas aumentaron, por el incremento en la demanda del servicio, pero también porque muchos de sus compañeros han fallecido y las cargas de trabajo aumentan. “Igual que el personal de salud, los trabajadores de funerarias también están cansados y también hacen una labor fundamental”, dice el presidente de la Asociación. 

Gustavo y las seis personas que trabajan en la Agencias Funerarias Ruiz, en Ixtapaluca, Estado de México, no han tenido un solo día de descanso desde diciembre pasado porque ante la demanda, el servicio está abierto las 24 horas del día. 

Todos saben que en cuando suena el teléfono, sin importar la hora, deben atender a quien los contrate, por eso es que están realizando hasta 10 servicios por día, cuando en la época sin pandemia el máximo era 20 servicios por semana. “Sí estamos cansados, pero hay que seguir, la gente lo necesita”, dice Gustavo. 

El cansancio no solo es físico, sino también emocional, según detectaron la Asociación Nacional de Directores de Funerarias y el grupo J. García López, por lo que realizaron un convenio con el Consejo Ciudadano para ofrecer atención psicológica para el personal funerario vía telefónica y por chat en el número 55 5533 5533. 

El servicio comenzó a operar este lunes 25 de enero y dispone de 110 psicólogos atendiendo las 24 horas, explica el presidente del Consejo Ciudadano, Salvador Guerrero Chiprés. Con este escenario de la pandemia, el sector funerario está trabajando a marchas forzadas para ofrecer atención directa, por eso, dice, este servicio de soporte psicológico puede ser útil. 

Después del contagio, Gustavo extrema precauciones. Solo un día “sentía que me moría”, dice, pero sus 23 años de edad ayudaron a que no tuviera mayores complicaciones. Pero ahora sabe que el virus es de cuidado y ninguna medida es exagerada. “Ya agarramos la maña para quitarnos todo. Primero un guante y por dentro nos vamos quitando el overol, luego el otro guante. Desinfectamos hasta la suela de los zapatos, las carrozas. No tocarnos la cara, ”, explica. 

Lo tuvo que aprender sobre la experiencia porque desde el sector sanitario nunca le ha llegado un protocolo sobre el retiro del equipo de protección o las medidas para las carrozas, solo tuvieron instrucciones sobre la manipulación del cadáver infectado. 

También el sector sanitario implementado mejores protocolos que en mayo pasado. Por ejemplo, la entrega de cuerpos en los hospitales ya se hace por accesos distintos lo que al menos evita que los cuerpos que fallecieron por causas diversas a la COVID, no se mezclen con los infectados y, por ende, con el personal funerario. 

En tanto, los panteones exigen emplayar los ataúdes y solo permiten el acceso a una persona para el entierro de los fallecidos por COVID y cinco personas cuando la causa es distinta. 

Gustavo termina la charla pidiendo lo que todas las personas que ven de frente al virus: cuídense. Esto no es un juego. “A veces cuando vamos por un servicio pasamos por colonias donde siguen habiendo fiestas, con carpas en la calle, tianguis llenos, la gente como si nada”. Pero sí pasa, el virus sigue matando a miles. 

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Getty Images

Ómicron: ¿cómo pueden los científicos actualizar las vacunas contra el COVID para la nueva variante?

La microbióloga Deborah Fuller, experta en vacunas de ARNm y ADN, explica por qué es posible que sea necesario actualizar las vacunas contra la covid-19 frente a la aparición de la variante ómicron y cómo sería ese proceso.
Getty Images
5 de diciembre, 2021
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Si la variante ómicron del coronavirus es lo suficientemente diferente de la cepa original, es posible que las vacunas existentes no sean tan efectivas como lo han sido hasta ahora.

Si es así, es probable que las empresas necesiten actualizar sus vacunas para combatir mejor a ómicron.

Deborah Fuller es una microbióloga que ha estado estudiando las vacunas de ARNm y ADN durante más de dos décadas.

Aquí explica por qué es posible que sea necesario actualizar las vacunas y cómo sería ese proceso.

1. ¿Por qué las vacunas podrían necesitar una actualización?

Básicamente, la pregunta se trata de si un virus ha cambiado lo suficiente como para que los anticuerpos creados por la vacuna original ya no puedan reconocer y defenderse de la nueva variante mutada.

Los coronavirus usan proteínas de espiga para unirse a los receptores ACE-2 en la superficie de las células humanas e infectarlas.

Todas las vacunas de ARNm contra la covid-19 funcionan dando instrucciones en forma de ARNm para que las células produzcan una versión inofensiva de la proteína de espiga.

Una persona vacunándose contra el coronavirus.

Getty Images

Esta proteína luego induce al cuerpo humano a producir anticuerpos.

Si una persona se expone alguna vez al coronavirus, estos anticuerpos se unen a la proteína de espiga y, por lo tanto, interfieren en su capacidad para infectar las células de esa persona.

2. ¿En qué sentido sería diferente una nueva vacuna?

Las vacunas de ARNm existentes, como las fabricadas por Moderna o Pfizer, codifican una proteína de espiga de la cepa original de coronavirus.

En una vacuna nueva o actualizada, las instrucciones del ARNm codificarían la proteína de espiga de ómicron.

Al intercambiar el código genético de la proteína original por el de esta variante, una nueva vacuna induciría anticuerpos que se unan de manera más efectiva al virus ómicron y eviten que infecte las células.

Las personas ya vacunadas o expuestas previamente a la covid-19 probablemente necesitarían solo una única dosis de refuerzo de una nueva vacuna para estar protegidas no solo de la nueva cepa sino también de otras cepas que pueden estar todavía en circulación.

Si ómicron surge como la cepa dominante sobre delta, los que no estén vacunados solo necesitarían recibir entre dos y tres dosis de la vacuna actualizada.

Gráfico de la mutación.

BBC

Si tanto delta como ómicron están en circulación, es probable que las personas deban recibir una combinación de la primera vacuna y de la actualizada.

3. ¿Cómo los científicos actualizan una vacuna?

Para hacer una vacuna de ARNm actualizada, se necesitan dos ingredientes: la secuencia genética de la proteína de espiga de una nueva variante de interés y una plantilla de ADN que se usaría para construir el ARNm.

En la mayoría de los organismos, el ADN proporciona las instrucciones para producir ARNm. Dado que los investigadores ya han publicado el código genético de la proteína de ómicron, lo que queda por hacer es crear una plantilla de ADN para la proteína que se usaría para producir la parte del ARNm de las nuevas vacunas.

Para hacer esto, los investigadores mezclan plantillas de ADN con enzimas sintéticas y los cuatro bloques de construcción moleculares que forman el ARNm: G, A, T y C, para abreviar.

Luego, las enzimas construyen una copia de ARNm de la plantilla de ADN, en un proceso llamado transcripción.

Con este proceso, solo se necesitan unos minutos para producir un lote del ARNm para las vacunas.

Tabla de principales variantes de Sars-CoV-2 monitoreadas por la OMS

BBC

Luego, los investigadores colocan las transcripciones de ARNm dentro de nanopartículas grasas que protegen las instrucciones hasta que se entregan de manera segura en las células del brazo.

4. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que haya una nueva vacuna?

Solo se necesitan tres días para generar la plantilla de ADN necesaria para hacer una nueva vacuna de ARNm.

Luego, se necesitaría aproximadamente una semana para producir dosis suficientes de la vacuna de ARNm para probar en el laboratorio y otras seis semanas para realizar las pruebas preclínicas en células humanas en tubos de ensayo para asegurarse de que una nueva vacuna funcione como debería.

Entonces, en unos 52 días, los científicos podrían tener una vacuna de ARNm actualizada lista para conectarse al proceso de fabricación y comenzar a producir dosis para un ensayo clínico en humanos.

Es probable que ese ensayo requiera al menos otras pocas semanas, lo que sumaría un total de alrededor de 100 días para actualizar y probar una nueva vacuna.

Mientras se lleva a cabo ese ensayo, los fabricantes podrían comenzar a cambiar su proceso actual de producción.

Idealmente, una vez que se complete el ensayo clínico, y si la vacuna se autoriza o aprueba, una empresa podría comenzar inmediatamente a distribuir las dosis de la nueva vacuna.

5. ¿Una vacuna actualizada necesita ensayos clínicos completos?

Actualmente no está claro cuántos datos clínicos se necesitarían para obtener la aprobación o autorización de la FDA para una vacuna contra la covid-19 actualizada.

Sin embargo, todos los ingredientes serían iguales en una nueva vacuna. La única diferencia serían unas pocas líneas de código genético que cambiarían ligeramente la forma de la proteína de espiga.

Desde una perspectiva de seguridad, una vacuna actualizada es esencialmente idéntica a las vacunas ya probadas.

Debido a estas similitudes, es posible que las pruebas clínicas no necesiten ser tan extensas como las que se necesitaban para las vacunas de primera generación.

Una persona se somete a la prueba PCR de coronvairus

Getty Images

Como mínimo, los ensayos clínicos de las vacunas actualizadas probablemente requieran pruebas de seguridad y la confirmación de que inducen niveles de anticuerpos equiparables con los de la vacuna original contra las cepas beta y delta.

Si estos son los únicos requisitos, los investigadores inscribirían solo a cientos, no a decenas de miles, de personas para obtener los datos clínicos necesarios.

Una cosa importante a tener en cuenta es que si los fabricantes deciden actualizar sus vacunas para la variante ómicron, no sería la primera vez que realizan un cambio de este tipo.

Una variante anterior, B.1.351, surgió en octubre de 2020 y era lo suficientemente resistente a las vacunas vigentes en ese momento como para justificar su actualización.

Los fabricantes respondieron rápidamente a la amenaza potencial desarrollando una vacuna de ARNm actualizada para coincidir con esta variante y realizaron ensayos clínicos para probar la nueva vacuna.

Afortunadamente, esta variante no se convirtió en la variante dominante. Pero si lo hubiera hecho, los fabricantes de vacunas habrían estado listos para lanzar una vacuna actualizada.

Si resulta que ómicron, o cualquier variante futura para el caso, justifica una nueva vacuna, las empresas ya hicieron los ensayos generales y están listas para enfrentar el desafío.

* Deborah Fuller es profesora de Microbiología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington.

* Esta nota es una traducción de un artículo publicado originalmente en The Conversation y que puedes leer aquí.


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