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Carlo Echegoyen

ūüď∑ Galer√≠a: restaurantes reinician actividades en CDMX tras acuerdo con autoridades

Después de negociaciones, la industria restaurantera y el gobierno capitalino llegaron a un acuerdo con la finalidad de continuar las actividades sin exponer a contagios a sus comensales.
Carlo Echegoyen
Por Carlo Echegoyen
18 de enero, 2021
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Desde este 18 de enero, los restaurantes de la Ciudad de México iniciaron actividades acatándose al programa Reactivar sin Arriesgar.

Animal Gourmet: Mira las medidas con las que podr√°n operar los restaurantes en CDMX

Después de negociaciones, la industria restaurantera y el gobierno capitalino llegaron a un acuerdo con la finalidad de continuar las actividades sin exponer a contagios a sus comensales.

Todos los miércoles se deberán realizan mesas de seguimiento y trabajo permanente para revisar los protocolos y su comportamiento de acuerdo con el semáforo epidemiológico.

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Dominio p√ļblico

El papa que decretó un confinamiento y salvó a Roma de la peste en el siglo XVII

Hace 400 a√Īos Alejandro VII orden√≥ unas medidas sanitarias que, seg√ļn los investigadores, hizo que una epidemia de peste tuviera una baja letalidad en la que es hoy la capital de Italia.
Dominio p√ļblico
18 de abril, 2021
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Era un intelectual, un aficionado al arte y la arquitectura, doctor en filosofía, teología y derecho. Cuando el italiano Fabio Chigi (1599-1667) se convirtió en el papa Alejandro VII, ni en sus peores presagios imaginó que tendría que enfrentarse a una epidemia de peste.

Su reacción, sin embargo, fue contundente.

Aunque la ciencia descubri√≥ la bacteria causante de la peste en 1894 ‚ÄĒgracias al bacteri√≥logo Alexandre Yersin‚ÄĒ, el sumo pont√≠fice decret√≥ medidas sanitarias que, seg√ļn investigadores, contribuyeron a que la letalidad en Roma fuera mucho menor que en otros lugares afectados por la misma epidemia.

Seg√ļn un estudio del historiador italiano Luca Topi, profesor de la Universidad de Roma La Sapienza, entre 1656 y 1657 la peste mat√≥ al 55% de la poblaci√≥n de Cerde√Īa, la mitad de los habitantes de N√°poles y al 60% de los residentes de G√©nova.

En Roma, en cambio, murieron 9.500 personas de un total de 120.000, menos del 8%. Estos datos fueron publicados en una revista científica italiana en 2017.

Se calcula que distintas olas de la peste arrasaron con cerca de la mitad de la población europea.

Cuando llegaron los primeros reportes de muertes por la epidemia en el entonces reino de N√°poles, Alejandro VII llevaba un a√Īo como pont√≠fice.

Representación pictórica de la peste en Italia.
Getty Images

Diversas olas de la peste mataron a casi la mitad de la población europea.

El papa no era sólo el líder del catolicismo. Si hoy es el soberano del diminuto estado del Vaticano, en aquella época mandaba sobre los llamados Estados Pontificios, que comprendían Roma y buena parte de los alrededores; prácticamente todo el centro de la Italia actual.

Esta fascinante historia cuenta c√≥mo muchas de las restricciones que se aplican hoy contra la pandemia de coronavirus dieron resultado en Roma contra la peste hace 400 a√Īos.

¬ŅCu√°les fueron las medidas del papa?

Dentro de los dominios papales, el brote ocurrió entre mayo de 1656 y agosto de 1957.

Tan pronto como llegaron las primeras noticias de la peste a Roma, Alejandro VII puso en alerta al Congreso de la Salud, que había sido creado en un brote anterior.

Las medidas de contenci√≥n se implementaron gradualmente, seg√ļn la situaci√≥n se volv√≠a m√°s peligrosa.

El 20 de mayo se promulgó un decreto que suspendía todo comercio con el reino de Nápoles, que ya se encontraba muy afectado.

Cuadro del siglo XVII de la Plaza de San Pedro en El Vaticano.

Getty Images
En el siglo XVII, el papa era la máxima autoridad en los Estados Pontificios, que comprendía la región de Roma y alrededores, prácticamente todo el centro de la actual Italia.

La semana siguiente, el bloqueo se extendió y se prohibió la entrada a Roma de cualquier viajero que viniese de allí.

El 29 de mayo, en la ciudad de Civitavecchia, ubicada en los Estados Pontificios, se registró la llegada de la peste e inmediatamente se impuso la cuarentena.

“En los d√≠as y meses siguientes, se aislaron muchas otras localidades de ese territorio”, detalla el historiador Topi en su art√≠culo.

En Roma, la decisi√≥n fue radical: se cerraron casi todos los portones de acceso a la ciudad. Solo ocho permanecieron abiertos, pero eran protegidos las 24 horas del d√≠a por soldados supervisados por “un noble y un cardenal”.

A partir de entonces, cualquier entrada debía ser justificada y registrada.

El 15 de junio Roma tuvo su primer caso: un soldado napolitano que muri√≥ en un hospital. Las normas se endurecieron a√ļn m√°s.

El 20 de junio se implant√≥ una ley que obligaba a los ciudadanos a informar a las autoridades en caso de conocer alg√ļn paciente.

Posteriormente, un nuevo dispositivo papal comenzó a obligar a cada párroco y sus asistentes a visitar, cada tres días, todas las casas de sus distritos electorales para identificar y registrar a los enfermos.

Luego corrió la noticia de otra muerte, esta vez un pescador de la región del Trastévere.

“Los familiares de la v√≠ctima tambi√©n se infectaron y muchos murieron”, cuenta Raylson Araujo, estudiante de teolog√≠a de la Universidad Cat√≥lica Pontificia de Sao Paulo, Brasil, quien tambi√©n investig√≥ el asunto.

La primera idea fue intentar aislar la región.

Ilustración de Alejandro VII.

Dominio P√ļblico
Alejandro VII impuso medidas graduales hasta llegar al confinamiento total.

“El papa tambi√©n era la autoridad civil. Conforme la epidemia comenz√≥ a extenderse, implement√≥ medidas de aislamiento. Tras prohibir el comercio con N√°poles, decret√≥ otras reglas de distanciamiento social: prohibi√≥ reuniones, procesiones y todas las devociones populares”, dice Araujo.

El endurecimiento de las medidas fue gradual hasta llegar al confinamiento total.

“Conforme pas√≥ el tiempo, el papa adopt√≥ nuevas prohibiciones. Las congregaciones en la iglesia fueron suspendidas, las visitas diplom√°ticas tambi√©n, al igual que encuentros religiosos y reuniones p√ļblicas, se vigilaron los caminos”, enumera Araujo. “Se suspendieron todas las aglomeraciones civiles”.

“Se prohibieron diversas actividades econ√≥micas y sociales. Se cancelaron las fiestas y ceremonias p√ļblicas, civiles y religiosas”, dice el seminarista Gustavo Catania, fil√≥sofo del Monasterio de S√£o Bento de Sao Paulo.

Plaza de San Pedro vacía por las restricciones en Roma.

Getty Images
Al igual que con la pandemia de coronavirus, en el siglo XVII se prohibió asistir a celebraciones religiosas en Roma.

“Se suspendieron los mercados y se ech√≥ a algunas personas que viv√≠an en la calle porque pod√≠an ser causa de contagio. Se prohibi√≥ el cruce nocturno del r√≠o T√≠ber”.

El papa también determinó que nadie debía ayunar, con el objetivo de que la población se alimentanse y mantuviese así más saludable por si se contagiaba.

A todos aquellos que tuvieran al menos una persona infectada en la familia se les prohibió salir de casa. Para garantizar la asistencia, Alejandro VII separó a los sacerdotes y médicos en dos grupos: los que tendrían contacto con los enfermos y los que no, quienes atenderían al resto de la población.

“Preocupaba que los sacerdotes se convirtieran en vectores de la enfermedad”, dice Araujo.

Los m√©dicos ten√≠an prohibido huir de Roma“, dice Catania, se√Īalando que muchos tem√≠an infectarse.

Como los pacientes estaban aislados, se creó una red de apoyo a la población.

“Hab√≠a una previsi√≥n de ayuda econ√≥mica para las familias que no pod√≠an salir de casa y algunas personas recib√≠an comida por la ventana“, dice el seminarista.

En los meses de octubre y noviembre, cuando la incidencia de la enfermedad era mayor, incluso se preveía la pena de muerte para quienes infringieran las normas.

Negacionistas y noticias falsas

Sin embargo, no todos admitían la gravedad de la situación.

Hubo quienes la desde√Īaron y hasta difundieron bulos.

“Se acus√≥ al papa de inventar la enfermar para su propio beneficio y para ganar popularidad”, comenta Mirticeli Medeiros, investigadora de la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma.

Protestas negacionistas en Roma por la pandemia de coronavirus.

Getty Images
Como también ha sucedido en esta pandemia, hubo negacionistas en aquella época que no admitían la existencia de la enfermedad.

“Muchos no quer√≠an que el pont√≠fice adoptara estas medidas para no alarmar a la poblaci√≥n”, complementa.

Hasta sus colaboradores m√°s cercanos le aconsejaron que no lo hiciera. Tem√≠an que, desde el momento en que se hizo p√ļblica la gravedad de la situaci√≥n, a trav√©s de decretos y divulgaciones, la econom√≠a comenzara a sentir los efectos de este tipo de postura. Pero el papa fue firme y cumpli√≥ con su pol√≠tica de salud”.

Araujo compara esos hechos del siglo XVII con el “movimiento de hoy y la resistencia popular” para aceptar la gravedad de la pandemia de coronavirus.

“Comerciantes aconsejaron al papa que no adoptara las medidas, porque el cierre perjudicaba el comercio y la cosecha“, comenta el investigador.

“Hubo grupos que acudieron a √©l para pedirle que no promulgara m√°s medidas de aislamiento. Quer√≠an maquillar y tapar la situaci√≥n para que no se extiendera el p√°nico y cerraran los comercios”, contin√ļa Araujo.

Hay informes de que un médico divulgó bulos sobre las verdaderas motivaciones del encierro.

“Hizo correr la voz de que tras las decisiones de este papa hab√≠a intereses pol√≠ticos”, dice el historiador Victor Missiato, profesor del Colegio Presbiteriano Mackenzie de Bras√≠lia.

“Fue acusado de difamaci√≥n y termin√≥ condenado a trabajar en un hospital, dedicado a curar la peste”.

Victoria contra la enfermedad

Cuando se resolvió el brote en 1657, la celebración estuvo a la altura.

Alejandro VII demostró el renacimiento de la Iglesia con monumentos que hasta hoy marcan El Vaticano, como el conjunto de columnas de la plaza de San Pedro, del escultor y arquitecto barroco Gian Lorenzo Bernini.

Columnas de Bernini en la Plaza San Pedro.

Edison Veiga
Las obras del papa Alejandro VII marcaron el aspecto de El Vaticano hasta hoy.

“En ese periodo era muy com√ļn que los papas visibilizaran su soberan√≠a y poder. Los grandes monumentos de Roma de esa √©poca fueron construidos con esa motivaci√≥n”, contextualiza Medeiros.

“Como el caso de la Fuente de los Cuatro R√≠os de la Piazza Navona, la Fontana di Trevi y otros”.

“Alejandro VII era un apasionado del arte y amigo de Bernini. Su comienzo como papa estuvo marcado por la peste”, explica.

“La forma que encontr√≥ de apagar aquel periodo sombr√≠o fue invirtiendo en obras colosales. Las columnas de San Pedro representan los brazos abiertos de la Iglesia. La bas√≠lica de San Pedro fue restaurada como s√≠mbolo de poder temporal, no solo espiritual”.

Otros casos

Este no fue el √ļnico momento hist√≥rico en el que la Iglesia, en el pasado, cerr√≥ sus puertas por brotes y epidemias.

“Hubo otros casos en algunas di√≥cesis de Italia, especialmente en el siglo XIX durante la epidemia de c√≥lera”, recuerda Medeiros. “Entonces se tomaron medidas restrictivas similares”.

Grabado de un mercado durante la epidemia de cólera en Italia.

Getty Images
Durante la epidemia de cólera en el siglo XIX la iglesia tomó restricciones similares en Italia.

Por otro lado, la experta recuerda que en el brote de peste del siglo XIV ocurri√≥ “todo lo contrario”.

“El papa Clemente VI, aislado en el palacio pontificio de Avi√Ī√≥n, en Francia, no parec√≠a muy preocupado por lo que suced√≠a fuera de los muros de su casa”, apunta la investigadora.

“En esa √©poca la enfermedad era un castigo divino y se produc√≠an procesiones y otras aglomeraciones para intentar, seg√ļn la mentalidad religiosa, de superar el mal”.

En el siglo anterior, la región de Milán se vio muy afectada por la plaga. El cardenal arzobispo Carlo Borromeo también estableció estrictas medidas sanitarias en su circunscripción.

“Propuso una cuarentena general y se decret√≥ a la gente a quedarse en casa hasta resolver la situaci√≥n. Solo pod√≠an irse los que asist√≠an espiritual y materialmente a la poblaci√≥n.

El investigador dice que incluso las misas se celebraban “a distancia”.

“Un cura iba a la esquina y celebraba en la calle. Los fieles miraban desde sus ventanas”, explica.

Fe en la ciencia

Al analizar estos episodios del pasado, a menudo similares a los de hoy, hay que tener en cuenta que entonces la ciencia no se valoraba tanto como hoy y que la religión y la política estaban muy entrelazadas.

“En el siglo XVII, el absolutismo era muy fuerte en Europa y estaba ligado al poder de la Iglesia. El poder pol√≠tico y el poder religioso estaban muy mezclados“, explica Missiato.

“En ese momento, la revoluci√≥n cient√≠fica a√ļn no se hab√≠a extendido a las diferentes sociedades del mundo europeo. La creencia en lo divino como entidad definitoria de la paz y el caos todav√≠a se ve√≠a como el camino hacia la salvaci√≥n”.

Por eso el encierro impuesto por Alejandro VII es tan relevante.

“Lo que pas√≥ muestra un alineamiento entre fe y ciencia, una fe con los pies en la tierra“, dice Araujo.


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