Solo 5 de cada 100 denuncias por abuso sexual terminan en sentencia
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

En cinco años, solo 5 de cada 100 denuncias por abuso sexual y violación terminaron en sentencia

Víctimas, principalmente mujeres, denunciaron casi 145 mil ataques sexuales de 2014 a 2018, pero más del 95 % no se ha resuelto. Ineficacia de las fiscalías y la normalización de la violencia propician la impunidad: experta.
Cuartoscuro
4 de febrero, 2021
Comparte

Entre 2014 y 2018 casi 145 mil víctimas – principalmente mujeres – de presuntas violaciones y abusos sexuales en México presentaron una denuncia formal en contra de sus agresores ante una agencia del Ministerio Público. Sin embargo, apenas 5 de cada 100 de esos casos avanzaron lo suficiente para llegar a una sentencia.

Te puede interesar: En 2020, cada hora hubo 25 denuncias por violencia familiar

Datos oficiales provenientes de cinco censos nacionales de procuración e impartición de justicia de INEGI revisados por Animal Político revelan que el 95 por ciento de las indagatorias iniciadas en todo el país a partir de dichas denuncias no están resueltas. Es decir, los posibles ataques siguen impunes.

La mayoría de los casos ni siquiera han dado pie al arranque de un proceso penal: apenas la quinta parte de las denuncias son enviadas a los juzgados. El resto de los casos se quedó en las agencias del Ministerio Público como indagatorias que siguen en curso, o que de plano fueron archivadas.

Entre esos casos sin resolución se encuentra, por ejemplo, el de la presunta violación denunciada en 2016 en contra del hoy precandidato de Morena a la gubernatura de Guerrero, Félix Salgado Macedonio. En dicha entidad, de casi 2 mil 500 denuncias formales por abusos y violaciones registradas en cinco años, solo 146 llegaron a sentencia.

“Lo que vemos aquí no solo es la habitual ineficacia de las agencias del Ministerio Público sino además una cultura de la violación que es aceptada. Una violencia sexual en contra de mujeres y niñas que ha sido normalizada. No es que se reconozca abiertamente, pero se acepta y tolera”, señaló Karla Micheel Salas, abogada penalista experta en temas de derechos humanos y feminismo.

Los datos provenientes de las 32 fiscalías/procuradurías y tribunales de todo el país reunidos por INEGI arrojan que, entre 2014 y 2018, se denunciaron 144 mil 586 delitos de posible violación y abusos sexual en todas sus modalidades. En promedio, se trata de 79 ataques cometidos y denunciados todos los días. 

Dicha cifra, señala también el propio INEGI, es una fracción de las agresiones sexuales que realmente se cometen el país. Las encuestas de victimización que anualmente publica el instituto muestran que más del 94 por ciento de las agresiones ni siquiera son denunciadas por las víctimas que las padecen.

Que la agresión cometida sí sea denunciada por la víctima ante un Ministerio Público y que se inicien las carpetas de investigación correspondientes tampoco garantiza resultados. De hecho, el promedio de casos que no llegan a una sentencia judicial es similar al de los casos que no se denuncian.

Los datos lo confirman: en el mismo lapso de 2014 a 2018, los poderes judiciales del país reportaron la emisión de 6 mil 898 sentencias por delitos de violación y abuso sexual en todas sus modalidades. El registro no desglosa cuantas de esas sentencias serían condenatorias o absolutorias.

En comparación con los casos denunciados, la proporción de sentencias dictadas apenas equivale al 4.7 por ciento de todo ese universo. Es decir: solo cinco de cada cien denuncias llegan a una sentencia. Dicho de otra forma: es una impunidad que rebasa el 95 por ciento.

Los censos de INEGI también revelan que solo una minoría de las averiguaciones y carpetas iniciadas en este periodo llegaron ante un juez para la apertura del proceso penal correspondiente. En total fueron 31mil 644 los procesados, que equivalen al 21.88 por ciento del universo total de delitos denunciados.

Lo anterior significa que, en promedio, apenas en la quinta parte de las denuncias presentadas se reúne la evidencia inicial suficiente para hacer una imputación ante un juez y que este inicie el proceso penal correspondiente. El resto de los casos permanecen abiertos sin resultados, o son determinados por el propio MP con figuras como el no ejercicio de la acción penal, o el enviarlos a un archivo temporal.

En abuso sexual, “eficacia” hasta de 2%

El desglose de los datos muestra que los delitos de abuso sexual se resuelven, en promedio, menos que los delitos de violaciones, aunque unos ni otros alcanzan el diez por ciento de sentencias dictadas respecto a las denuncias presentadas.

Los dos ilícitos se denuncian con una frecuencia similar. Entre 2014 y 2018 las fiscalías reportaron a INEGI un total de 72 mil 744 probables delitos de abuso sexual reportados, a los que se suman 71 mil 842 casos de presunta violación.

Respecto a los abusos sexuales, en el mismo lapso se registraron 12 mil 875 casos procesados ante un juez, que equivalen a solo 17.69 por ciento de las denuncias, es decir, menos de la quinta parte. Mientras que las sentencias por este delito en ese lapso sumaron 2 mil 576, apenas un 3.54 por ciento en comparación con los casos iniciados.

Año con año, el nivel de esclarecimiento de abusos sexuales en el país ha fluctuado por debajo del cinco por ciento: las sentencias dictadas en 2014 respecto a los nuevos casos denunciados equivalieron al 4.4 por ciento; para 2015 fueron 3.5 por ciento; en 2016 un 3.1 por ciento; en 2017 apenas un 2.4 por ciento, y para 2018 un ligero ascenso a 4.2 por ciento.

Respecto al delito de violación, en el referido lapso de cinco años las fiscalías enviaron ante un juez 8 mil 769 casos que derivaron en procesos penales iniciados. Es apenas el 26.1 por ciento respecto al universo total de denuncias, equivalente a poco más de la cuarta parte.

En cuanto a las sentencias por delitos de violación, los datos del censo de INEGI arrojan 4 mil 322 dictadas en el referido lapso, equivalente a solo el 6 por ciento de todos los casos denunciados en el mismo periodo. El porcentaje de casos de violación cerrados con sentencia de 2014 a 2018 fluctuó por debajo del ocho por ciento, alcanzando su punto mas bajo 2016 con apenas 3.7 por ciento.

Lee más: De las palabras a la violencia sexual y los golpes: relatos de la violencia machista

Edomex y Baja California: impunidad superior al 98%

De las 72 mil 744 denuncias por abuso sexual reportadas en el país entre 2013 y 2018 hay cinco estados que por si solos concentran más de la mitad de los casos. Se trata de Jalisco con 9 mil 861 denuncias, Ciudad de México con 9 mil 461, estado de México con 7 mil 612 casos, Chihuahua con 5 mil 721 y Baja California con 5 mil 364.

En conjunto dichas entidades acumularon 38 mil 19 denuncias de abuso sexual, que representan el 52 por ciento de los casos.

Chihuahua, Jalisco y la capital del país también figuran entre las cinco entidades con mas sentencias dictadas con 1 mil 21 entre los tres que equivalen a casi el 40 por ciento del total nacional.

No es el caso del estado de México que reporta solo 140 sentencias por abuso sexual, las cuales equivalen apenas al 1.8 por ciento de los casos denunciados en cinco años. Es una impunidad superior al 98 por ciento. O en Baja california donde solo se reportan 20 condenas, equivalentes a solo el 0.3 por ciento de sus denuncias.

En el estado de Guerrero, donde se ubica la denuncia de 2016 por una posible agresión sexual en contra de Salgado Macedonio, los datos de INEGI muestran apenas 47 sentencias en cinco años. Estas equivalen a solo el 4.3 por ciento de los casos abiertos.

En cuanto al delito de violación, Baja California, Chihuahua, el estado de México, Morelos y Nuevo León encabezan la lista de denuncias con 28 mil 5 en total, que equivalen al 39 por ciento de todas las denuncias registradas por este delito grave entre 2014 y 2018.

Pero con excepción del estado de México y Chihuahua, los otros tres estados no figuran en la lista de los que tienen mas sentencias. Baja California apenas reporta 25 sentencias, equivalentes al 0.4 por ciento de todas sus denuncias acumuladas. En Nuevo León, las 81 sentencias reportadas representan apenas el 1.7 por ciento respecto a la incidencia total en la entidad.

Mientras que, en Guerrero, de 2014 a 2018 se registraron 1 mil 412 denuncias por delitos de violación pero solo 99 sentencias, que equivalen al 7 por ciento del total de la incidencia.

No se indaga… se tolera: experta

Karla Micheel Salas Ramírez, penalista experta en temas de feminismo y derechos humanos, explica que los altos índices de impunidad que se registran en delitos sexuales tienen, por una parte, una explicación en las pocas capacidades de investigación de las fiscalías (falta de protocolos, poca profesionalización, sobrecargas de trabajo, etc.) que dificultan el esclarecimiento de casi cualquier delito.

Pero mas importante, añade, es que en el caso de las agresiones sexuales donde la mayoría de las víctimas son mujeres, lo que hay es una normalización de este tipo de violencias. Una tolerancia hacia lo que la experta denomina la “cultura de la violación”.

“No es porque abiertamente se diga: está perfecto violar mujeres y niñas. Es porque en actitudes, comentarios, decisiones, comportamientos se manifiesta esa tolerancia y aceptación. Por ejemplo: minimizar las agresiones, negar la existencia, no creerles a las víctimas, personas que las víctimas fueron las responsables de lo ocurrido”. Dice la experta.

El caso de Salgado Macedonio, quien fue designado precandidato a gobernador de Guerrero por Morena con el argumento de que las denuncias por agresiones sexuales en su contra no se han probado con sentencias, es un ejemplo de esta situación, señala Salas.

“Las denuncias hechas a Salgado Macedonio están hechas antes de la época electoral, es decir, no se realizan con el objetivo de desprestigiarlo porque será candidato a gobernador. Hay evidencia de que se presentaron denuncias, que no exista una sentencia no significa que las denuncias sean falsas, en realidad lo que evidencia es que las instituciones de procuración e impartición de justicia no hacen su trabajo, no investigan, no sancionan a los agresores sexuales”, añadió la experta.

Salas Ramírez recordó casos emblemáticos como los de Inés Fernández, Valentina Rosendo e Indira Sandoval, todas ellas víctimas de violencia y agresiones sexuales, y todas en su momento discriminadas y maltratadas por las instituciones de procuración de justicia. A la postre, fue gracias a la intervención de instancias nacionales e internacionales de Derechos Humanos que fueron reconocidas.

Por su parte, la diputada federal Martha Tagle, que ha dado seguimiento a casos agresiones e impunidad, lamentó que con los altos índices de impunidad que imperan en el país, aun se pidan sentencias para creerle a una víctima. Dijo que el caso de Salgado Macedonio es muestra de ello.

“No se pide que se le mande a la cárcel sin un proceso penal, pero que si haya una consecuencia política que es no acceder a una candidatura. No le dan valor a la palabra de las mujeres, siguen los estereotipos de que ella se lo ganó…. Para las víctimas no hay justicia, mientras que a él de le dejan a salvo sus derechos”, dijo la legisladora.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Contenido patrocinado

De Belén a Nazaret: cómo se identificaron los primeros sitios fundamentales del cristianismo

Cuando llega la Navidad -aunque este año la COVID-19 hace que todo sea distinto- Belén se transforma en un foco de atención por ser el sitio donde nació Jesús. Pero a partir de qué momento los cristianos empezaron a considerar ciertos lugares como santos?
7 de diciembre, 2021
Comparte

Cada Navidad, Belén se convierte en un foco de atención mundial como el escenario de la Natividad (el nacimiento de Cristo).

Casi todos los años, el centro de la ciudad está lleno de peregrinos cristianos. De hecho, muchas personas viajan a Tierra Santa durante todo el año para visitar lugares de importancia religiosa, ya sea en Jerusalén, Nazaret o alrededor del Mar de Galilea.

Pero, ¿cuándo empezaron los cristianos a considerar ciertos lugares como santos y empezaron a viajar a ellos en peregrinación?

Después de mi trabajo arqueológico en Nazaret, decidí investigar utilizando tanto fuentes escritas antiguas como evidencia arqueológica.

Según los evangelios, Cristo enseñó que no existe algo así como un “lugar santo”. Pero para el siglo III, cristianos prominentes como Alejandro, más tarde obispo de Jerusalén, y el renombrado erudito Orígenes de Alejandría estaban buscando lugares mencionados en la Biblia.

Incluso antes, a mediados del siglo II, el escritor cristiano Justino Mártir sabía de una cueva en Belén que se decía que era el lugar de la Natividad.

El evangelio de Santiago, a veces llamado el Protoevangelio de Santiago -que data del siglo II- también menciona una cueva de este tipo en Belén.

Si bien estos escritores podrían estar refiriéndose a diferentes cuevas, atestiguan que Belén tenía al menos un lugar santo cristiano después una generación o dos de la composición del Evangelio de Juan, el último de los evangelios canónicos.

Iglesias con cuevas

Fuentes escritas muestran otros lugares santos cristianos en una fecha igualmente temprana.

A una cueva en el Monte de los Olivos, a las afueras de la antigua Jerusalén, se le asignó un significado cristiano en los “Hechos de Juan”, probablemente escritos a fines del siglo II.

Capilla del Campo de los Pastores

Getty Images
La Capilla del Campo de los Pastores, un lugar a las afueras de Belén donde se creía que los ángeles habían anunciado el nacimiento de Cristo, es otro de los sitios de peregrinación cristiana.

Dentro de la propia Jerusalén, la tumba del siglo I que más tarde fue reverenciada como el lugar del entierro de Cristo y de la Resurrección (el Santo Sepulcro), pudo haber sido identificada como tal en el siglo II.

El historiador del siglo IV Eusebio dice que Adriano construyó un templo sobre la tumba en oposición a su significado cristiano y, como Adriano construyó templos en o cerca tanto del templo judío en Jerusalén como del santuario samaritano más importante del Monte Gerizim, esto puede ser más que una especulación romana tardía.

El relato de Eusebio también es consistente con la evidencia arqueológica de un edificio romano monumental en el sitio del Santo Sepulcro posterior a la tumba del siglo I y antes de la iglesia de peregrinación del siglo IV allí (la Iglesia del Santo Sepulcro).

Otras siete iglesias de peregrinación del siglo IV se encontraban en sitios con cuevas al menos parcialmente excavadas en la roca, en lugar de ser cavernas totalmente naturales.

Además de la Iglesia de la Natividad en Belén, donde nació Jesús, estas incluían: la Capilla del Campo de los Pastores, un lugar a las afueras de Belén donde se creía que los ángeles habían anunciado el nacimiento de Cristo; la iglesia “Eleona” (olivar) en el Monte de los Olivos, un sitio asociado con la Ascensión cuando Cristo regresó al Cielo; Getsemaní, donde Jesús fue traicionado por Judas, y Tabgha junto al mar de Galilea, cerca de lo que se creía que era el lugar del Sermón del Monte.

También hubo dos en Nazaret, asociados con la Anunciación -el anuncio a María hecho por el ángel – y con el hogar de la infancia de Jesús.

Todas estas iglesias del siglo IV estaban ubicadas en referencia a las cuevas o estaban en realidad dentro de ellas.

Belén

Getty Images
Esta celebración navideña tuvo lugar en Belén en 2019.

Por lo tanto, probablemente se entendió que estas cuevas marcaban la ubicación de los eventos asociados con sus sitios en el siglo IV.

Por ejemplo, en Belén, la Iglesia de la Natividad de principios del siglo IV fue diseñada específicamente para mostrar la cueva como el foco físico principal de la iglesia, y el altar estaba ubicado en la cueva misma.

Versiones respaldadas por evidencia

Solo por motivos arqueológicos, la mejor interpretación de este diseño es que la iglesia y su altar se posicionaron así debido a la importancia religiosa preexistente de la cueva.

Esta interpretación de las cuevas en general está respaldada por evidencia escrita.

Eusebio escribió en su “Vida de Constantino” que tres grandes iglesias imperiales se construyeron a principios del siglo IV en sitio donde tuvieron lugar momentos cruciales de los evangelios: la Iglesia del Santo Sepulcro, la Iglesia de la Natividad y la “Eleona”.

Todos estos edificios, dice Eusebio en su famosa “Historia Eclesiástica”, fueron construidos sobre “cuevas” preexistentes -una en realidad era una tumba excavada en la roca- asociadas con los eventos conmemorados por sus iglesias del siglo IV.

Peregrinación

Si al menos algunas de las cuevas en estos siete sitios fueron construidas o modificadas para indicar lugares de importancia cristiana antes del siglo IV, estas se encuentran entre las primeras estructuras específicamente cristianas conocidas hasta ahora.

Pero nada en ellas indica que hubo más de unas pocas personas locales involucradas en su construcción, y los variados detalles de su tamaño y estructura muestran que son producto de iniciativas separadas.

Capilla en Belén

Getty Images
Esta capilla en Belén es otro sitio frecuentado durante la peregrinación cristiana.

Esta forma de usar las cuevas también puede implicar que fueron visitadas por razones religiosas antes que sus iglesias del siglo IV, quizás la forma más temprana de peregrinación cristiana.

Si los eventos conmemorados por ellos fueran los mismos que las dedicaciones de sus iglesias posteriores, entonces formarían una secuencia narrativa desde la Anunciación hasta la Resurrección, con cada cueva (y la tumba en el sitio del Santo Sepulcro) asociada con un solo evento.

Por ello es posible que, incluso antes de que estos sitios fueran usados para las iglesias del siglo IV, los cristianos viajaran entre ellas en una secuencia siguiendo el orden de esos eventos en los evangelios.

Esto significa que la evidencia escrita y arqueológica indica que los orígenes de la topografía cristiana y la peregrinación fueron anteriores a lo que generalmente se supone.

De ser así, los constructores de iglesias imperiales del siglo IV heredaron -en lugar de crear- una red de lugares sagrados que probablemente había ido surgiendo gradualmente a lo largo de los siglos como consecuencia de iniciativas locales a pequeña escala, y quizás de bajo estatus.

* Esta nota fue publicada en The Conversation y reproducida aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés. Ken Dark es profesor de arqueología e historia de la Universidad de Reading, Reino Unido.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=ARrMFeZEfmU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.