La CEAV dejó de indemnizar a víctimas de militares en 2020
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La CEAV dejó de indemnizar a víctimas de militares en 2020; reparaciones cayeron 100%

En 2020 y por primera vez en sus cinco años de existencia, la CEAV no indemnizó a ninguna víctima de violaciones a derechos humanos de parte del Ejército o la Marina.
Cuartoscuro
10 de febrero, 2021
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La mañana del 4 de febrero de 2014 un grupo de soldados irrumpió en la casa de la señora Elvira Santibañez en la localidad de Ajuchitlán del Progreso, Guerrero. Sin ninguna orden de cateo, pero con el supuesto argumento de que estaba implicada con una banda de homicidas y secuestradores, los soldados tiraron a la mujer en el suelo, le amarraron las manos y le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza. 

“¿Ya me vas a decir de una vez o te mato? ¿si o no?… ¿ya vas a hablar?… ¡Te voy a dejar en muletas…! ¿qué te parece?” … le repite a Elvira una de las militares, al tiempo en que corta cartucho y otro la sofoca con la bolsa. Todo quedó registrado en video.

Santibañez no tenía relación con grupo delictivo alguno. Aun así, pasó más de tres años presa hasta que en 2018 un juez la liberó por falta de elementos. Tras revisar el caso, la CNDH emitió la recomendación 4/2017 en la que concluyó que ella fue víctima de graves violaciones a derechos humanos por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y que debía ser indemnizada.

Sin embargo, Elvira no ha recibido un peso de la compensación económica a la que tiene derecho de acuerdo con la Ley General de Víctimas. La instancia que debe hacerlo posible, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV,) no ha emitido la resolución del pago pese a que no hay impedimento legal para ello.

Su caso no es una excepción. En 2020 y por primera vez en sus cinco años de existencia, la CEAV no indemnizó a ninguna víctima de violaciones a derechos humanos de parte del Ejército o la Marina. Ello pese a que hay casos como el de Elvira, donde las compensaciones son procedentes.

Te puede interesar: Comisión de Víctimas, con personal insuficiente y 476 denuncias por maltrato y acoso

Datos de la comisión obtenidos por Animal Político a través de una solicitud de transparencia confirman la caída del cien por ciento en estas indemnizaciones en 2020, luego de que en 2019 la CEAV entregó reparaciones por casi 30 millones de pesos en favor de 36 víctimas de las violaciones castrenses.

Se trata de una situación inédita para la CEAV. Desde su creación la comisión siempre había concedido, año con año, reparaciones a víctimas de los militares. En 2015, se pagaron 21 millones en favor de 44 víctimas; en 2016 se pagaron 7.2 millones a 14 víctimas; en 2017 fueron 12.6 millones de pesos a diez víctimas; en 2018 la cifra fue de 38.1 millones de pesos para 73 víctimas; y en 2019 las cifras ya mencionadas.

Los únicos recursos que las víctimas de los militares recibieron en 2020 de parte de la CEAV fueron pagos por ayudas inmediatas como viáticos, servicios médicos y otros a los que tienen derecho mientras se resuelve su reparación integral del daño. Por este rubro se repartieron poco más de dos millones de pesos entre 31 víctimas.

El desplome en la entrega de apoyos a víctimas de los militares coincide con la caída generalizada superior al 80 por ciento en las indemnizaciones a las victimas en general en 2020, año en el que la crisis de operación de la CEAV se agravó con recortes presupuestales y la eliminación del Fondo de víctimas.

Animal Político solicitó desde el viernes pasado a la Comisión un posicionamiento sobre la razón de estas disminuciones, pero hasta la fecha de publicación de esta nota no ha habido respuestas.

Consulta aquí las respuestas a las solicitudes de transparencia realizadas:

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Cuestan violaciones más de 122 millones; Ejército lidera en abusos

Desde 2015 a la fecha, la CEAV ha entregado – a través del ya desaparecido Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral (FAARI) – más de 122 millones de pesos por concepto indemnizaciones y apoyos en favor de 388 víctimas de violaciones a derechos humanos de las distintas fuerzas de seguridad del país.

Del total de personas apoyadas 231, que equivalen a casi el 60 por ciento, son víctimas directas o indirectas de la Sedena. A todos ellos se les ha destinado poco más de 75 millones de pesos.

El que más de la mitad de las víctimas de abusos de las fuerzas de seguridad tengan al Ejército como autoridad responsable es doblemente relevante si se toma en cuenta que dicha institución oculta una parte de los casos. Animal Político reveló que la Seden ha indemnizado por su cuenta a más de un centenar de víctimas, sin notificar a la CEAV como marca la Ley General de Víctimas.

A los casos de la Sedena se suman 74 víctimas de la Secretaría de Marina Armada de México (SEMAR) a las que se han canalizado casi 40 millones de pesos por concepto de ayudas inmediatas e indemnizaciones.

La CEAV informó que también ha indemnizado a seis víctimas de violaciones a derechos humanos de la extinta Policía Federal a las cuales ha canalizado 1.7 millones de pesos. Esto se suma a otros 2.2 millones de pesos entregados como ayudas inmediatas a 28 víctimas de dicha corporación.

Aunque en menor proporción, la Comisión también aprobó en 2019 pagos por más de 400 mil pesos a cuatro víctimas de policías estatales.

Y reportó que ha entregado dos millones y medio de pesos en ayudas inmediatas a 31 víctimas de posibles violaciones por parte de la Fiscalía General de la República (FGR), sin que hasta el momento hayan sido indemnizados todavía.

Animal Político también solicitó a la CEAV un balance sobre los apoyos a víctimas de la Guardia Nacional, pero la comisión señaló que no se ha entregado ninguno todavía.

Lee más: Ejército acepta a 187 víctimas de sus operativos, pero negocia con ellos para no reportarlos a la CEAV

¿Por qué no llegan los pagos?

Aunque en 2020 se redujo a cero la cifra de víctimas de abusos de las fuerzas armadas indemnizadas por la CEAV, los problemas en los pagos no son nuevos. Desde 2015 a la fecha, la comisión ha sido acusada incluso en más de 400 juicios de amparo por retardar por meses, e incluso por años, la salida ágil de los recursos hacia las víctimas.

El caso de Elvira Santibañez es un ejemplo de ello, explica su abogada Reyna Velasco. Desde 2018 existe un reconocimiento pleno por parte de la CNDH de que ella fue víctima de graves violaciones a los derechos humanos, lo que en automático hace procedente su indemnización. Pero a más de dos años eso no ha ocurrido.

“Esto es una falta de voluntad de hacer las cosas. No le veo otra explicación. No hay justificación para que estos pagos fluyan y hacer lo que corresponde. No se trata de hacerle favores a las víctimas sino de hacer su trabajo. El caso de Elvira no es para nada el único caso sino uno más donde ya está el expediente integrado y no se emiten las resoluciones”, dijo la litigante.

En ese contexto, dijo Velasco, la desaparición el año pasado del FAARI es otro elemento que agravaría un problema que ya estaba presente. No obstante, esta situación también podría funcionar a la inversa y representar una oportunidad para recomponer un proceso que no estaba funcionando, señaló Yuriria Rodríguez Estrada, una de las integrantes de la terna final propuesta por el gobierno para ser la nueva titular de la CEAV.

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WhatsApp, Signal y Telegram: en qué se diferencian y cuál ofrece más privacidad

A simple vista pueden parecer muy similares, pero tienen algunas diferencias importantes. Las aplicaciones recopilan diferentes cantidades de datos de sus usuarios y tienen distintos métodos para proteger los mensajes.
14 de enero, 2021
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Mientras Signal y Telegram registran cifras récord de usuarios nuevos, WhatsApp se encuentra en el centro de la crítica por el cambio de sus términos de uso y privacidad.

La aplicación de mensajería anunció la semana pasada que compartirá diferentes datos de sus usuarios con su empresa matriz Facebook, y que esta podrá hacer lo propio con sus plataformas Instagram y Messenger.

En medio de los cuestionamientos, WhatsApp sostiene que sus nuevas condiciones, que deberán ser aceptadas por los que la usan hasta el 8 de febrero, fueron malinterpretadas.

“Queremos aclarar que la actualización de la política no afecta de ninguna manera la privacidad de los mensajes que los usuarios comparten con sus amigos y familiares”, señaló la plataforma en un comunicado emitido el lunes.

Añade que algunos de los cuestionamientos realizados son “rumores”.

Pese a esos argumentos, el largo debate respecto a qué servicio de mensajería instantánea es más seguro, se reavivó desde el cambio en WhatsApp.

Y aunque pueden parecer similares a simple vista, las tres aplicaciones tienen algunas diferencias importantes que analizamos acá.

Los datos recopilados

Lo primero que hay que saber es que, entre las tres plataformas de mensajería de las que más se habla en los últimos días, existen niveles distintos de datos que son recopilados.

Y es un asunto central porque esa es la información que WhatsApp puede compartir con Facebook y las otras aplicaciones que esa compañía posee.

WhatsApp y Facebook

Getty Images
La controversia comenzó cuando WhatsApp anunció que compartiría sus datos con Facebook.

“WhatsApp posee muchos metadatos, que es la información que se obtiene de cualquier mensaje que enviamos, como la marca del teléfono, la hora del mensaje, tu ubicación y otros. Con ello puede saber mucho de sus usuarios”, explica Cristian León, responsable del programa de innovación de la organización civil Asuntos del Sur, con sede en Argentina.

El experto en derechos digitales le indica a BBC Mundo que esta aplicación de mensajería, que es la más popular en el mundo, tiene un código de programación cerrado y por ello tiene poca transparencia sobre lo que recopila.

En la página web de WhatsApp están detallados los datos que obtiene y la información que una persona le brinda al aceptar sus términos de uso. Además del nombre, número de teléfono y contactos, están detalles del uso de la plataforma (tiempo o rendimiento, por ejemplo), transacciones desde la aplicación, marca y modelo del dispositivo o tipo de conexión, entre otros.

Telegram y Signal, explican León, recopilan mucho menos datos.

La primera requiere de sus usuarios el número de teléfono, el nombre y la lista de contactos.

Por su parte Signal se limita a pedir el número de teléfono y añadir el nombre es opcional.

Las dos tienen códigos de programación abiertos, por lo que es posible escudriñar cuáles datos son obtenidos y qué se hace con ellos.

La gran preocupación: los mensajes

Desde que comenzó la expansión de las aplicaciones de mensajería móvil en todo el mundo, la gran pregunta fue y es por la seguridad de los mensajes que son intercambiados.

Candado

Getty Images
El cifrado de extremo a extremo es una especie de candado por el que solo el emisor y receptor del mensaje pueden acceder a él.

Las plataformas fueron evolucionando al respecto y desde hace unos años que Signal y WhatsApp establecieron el cifrado de extremo a extremo como función predeterminada para todas las conversaciones de sus usuarios.

Se trata de una especie de candado que solo el emisor y el receptor del mensaje pueden abrir.

En teoría, ni siquiera las aplicaciones en las que se realizó el intercambio pueden acceder a los contenidos de las charlas.

Ni WhatsApp ni Facebook pueden leer tus mensajes ni escuchar las llamadas que haces con tus amigos, familiares o compañeros en WhatsApp. Todo lo que compartan quedará entre ustedes”, aseguró la plataforma en su comunicado del lunes.

Telegram parece tener una desventaja en este aspecto dado que el cifrado de extremo a extremo solo se activa cuando se usa el modo “chat secreto”, pero las conversaciones regulares no cuentan con esa función.

Las tres ofrecen también una modalidad cada vez más utilizada conocida como “mensajes temporales” en la que texto, fotografías, ubicaciones o documentos compartidos en una conversación se autodestruyen después de un cierto tiempo.

La diferencia es que en WhatsApp los mensajes desaparecen en los siguientes siete días, mientras que en Signal y Telegram se puede configurar el tiempo para que no quede rastro de las interacciones a los pocos segundos.

Otra diferencia es que la aplicación que es propiedad de Facebook no posee la opción de bloqueo de capturas de pantalla para las conversaciones, mientras que sus competidoras sí la incluyen.

Los usos

Si bien es lógico que la mayoría se limita a usar estas aplicaciones para mantener contacto con sus conocidos, diferentes polémicas se han producido en los últimos años.

Por ejemplo, se descubrió que Telegram era utilizado como medio de difusión de propaganda de Estado Islámico.

Telegram con propaganda

Getty Images
Se descubrió que Telegram es usado por grupos de derecha en diferentes partes del mundo para difundir su propaganda.

El grupo extremista captaba reclutas desde allí y aprovechaba los chats grupales encriptados para mantener comunicaciones y difundir videos de sus acciones.

Y desde el año pasado se conoce que es una de las plataformas que los grupos de derecha estadounidenses utilizan para divulgar sus mensajes, aunque la mayoría de ellas usan otras aplicaciones que permiten interacciones anónimas para convocar a sus actividades o divulgar teorías de conspiración.

WhatsApp también tuvo problemas y en 2019 decidió eliminar cientos de miles de cuentas sospechosas de usar su servicio para difundir pornografía infantil.

La compañía mantiene una política de tolerancia cero a la explotación sexual de menores.

La aplicación, según diferentes análisis, fue señalada de ser, junto a Facebook, uno de los mayores canales de difusión de noticias falsas en tiempos electorales en países como Bolivia, Colombia o Estados Unidos.

Signal, que tiene menos usuarios que las dos anteriores, por ahora no fue señalada de ser usado como un canal para captar reclutas o difundir información mentirosa.

Sin embargo, sí se vio en medio de algunas controversias políticas como cuando se denunció que era la aplicación que el expresidente del gobierno regional de Cataluña, Carles Puigdemont, usaba para comunicarse con uno de sus aliados durante su intento de declarar la independencia de esa región.


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