COVID retrasa la detección de afectaciones en la vista de diabéticos
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COVID retrasa la detección de afectaciones en la vista de diabéticos

Oftalmólogos consultados señalan que hay más casos de afectación grave entre diabéticos por falta de seguimiento en hospitales reconvertidos.
Cuartoscuro
18 de febrero, 2021
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María, con más de 20 años con diabetes, y sin ningún tipo de seguridad social comenzó a perder la vista hace cinco meses. El susto le hizo buscar opciones y así llegó a un programa de atención gratuita a cargo del DIF. Sus cataratas estaban tan avanzadas que solo hasta el quirófano, los médicos se dieron cuenta que había tenido un desprendimiento de retina.

Ahora está en recuperación, pero tendrá una diminución en la visión. Aunque entre pacientes diabéticos se busca aplazar lo más posible ese tipo de afectaciones a través de tratamiento, control de la glucosa y alimentación adecuada, dicen especialistas. Sin embargo, “el no haber acudido a valoración a tiempo” sí tendrá un impacto en María.

Leer más: La pandemia provoca que diagnósticos de enfermedades como cáncer o diabetes caigan hasta 50% en México

Oftalmólogas consultadas confirman que en los últimos dos meses están atendiendo en sus consultorios privados pacientes que no recibieron seguimiento en hospitales públicos que fueron reconvertidos para atención de enfermos COVID y llegan “con afectaciones severas”, debido a que los padecimientos oculares pueden avanzar rápidamente, sobre todo entre pacientes diabéticos, explica la doctora María Martínez Castellanos.

“Están llegando los que no están atendiendo en hospitales y el mayor problema es para los diabéticos con glaucoma neovascular, que es la fase terminal de la retinopatía diabética.  Siempre vemos pacientes con complicaciones, pero ahora es más notorio, están llegando con afectaciones en etapas avanzadas que antes solo veías en urgencias, ahora hacemos 2 o 3 cirugías de ese tipo”, explica Martínez Castellanos, especialista con 15 años de experiencia y quien también trabaja en la Asociación para Evitar la Ceguera en México (APEC) 

Los hospitales públicos fueron reconvertidos para atender casos COVID a partir de abril de 2020. Pero el aumento de contagios generó la ocupación de más camas que las previstas en un inicio y también más doctores y enfermeras para enfocarse solo en esos pacientes, dejando de lado la atención del resto de enfermedades.  

Animal Político reveló que casi tres millones de personas con alguna enfermedad distinta al COVID–19 no tuvieron atención de urgencias o ser hospitalizadas para algún tratamiento o cirugía en los hospitales públicos del sector salud, entre marzo y octubre de 2020 debido a que tanto el personal médico, como la infraestructura hospitalaria estuvo enfocado en la pandemia. Las consecuencias de ello, advirtieron especialistas se vería después, probablemente con el incremento de enfermedades o mayores complicaciones.  

El servicio de oftalmología fue suspendido a partir de julio en la Unidad de Especialidades Médicas de la Secretaría de la Defensa, por eso la doctora Nancy Fernández, pese a tener formación especializada en oftalmología, fue integrada como personal de atención de COVID de primera línea e incluso ella misma fue contagiada. Y apenas en enero de este año se reinició el servicio de especialidad. 

Además de la atención en el sector público, la especialista tiene un consultorio privado en el que ha notado un aumento de 40% en el número de consulta que otorga en lo que va de la pandemia. “No me doy abasto”, dice.

“Se empezó a mover más la atención privada porque los pacientes vieron que institucionalmente no se les iba a resolver mucho. Decidieron buscar ayuda y decidieron correr con sus gastos con tal de atenderse sus padecimientos”, afirma la especialista en entrevista.

El problema es cuando los pacientes no tienen los medios económicos para subsanar la carencia de servicios de salud pública. Por eso, dice, otras instituciones como el DIF se están volviendo una opción y ella también opera ahí prácticamente pro bono, solo con la intención de ayudar y “porque me gusta lo que hago. Es mi manera de aportar un granito de arena”, y así fue como operó a María, dice. 

Además, esta semana operará a un joven de 28 años, originario de Chilpancingo y que tras una pelea tuvo un trauma ocular. En Guerrero no encontró espacio para ser atendido y en la Ciudad de México “nadie me quiere atender”, le dijo a la oftalmóloga. “Necesita operación o podría perder el ojo. Él es otro claro ejemplo de un caso de urgencia”, explica Fernández.

Entérate: 1.5 millones de personas dejaron de ser atendidas en hospitales públicos del país por la pandemia

La diabetes 

Entre los pacientes que pueden recurrir con mayor frecuencia a la consulta oftalmológica son los pacientes con diabetes, debido a que la enfermedad crónica puede provocar una serie de complicaciones graves como infarto del corazón, falla renal, amputación de las extremidades inferiores y afectaciones en los ojos e incluso ceguera.

Aunque en la etapa inicial puede no producir síntomas, cuando se detecta tardíamente y no se trata adecuadamente ocasiona dichas consecuencias. Por eso la vigilancia médica es indispensable. 

Sin embargo, debido a la pandemia, la detección de enfermedades también disminuyó. En el caso de la diabetes tipo II cayó 28%, pues de 438 mil 393 casos detectados en 2019, pasó a 314 mil 363 casos detectados en 2020. 

De acuerdo con Leticia Plaza, miembro del Colegio Mexicano de Oftalmología, la falta de seguimiento médico en pacientes con diabetes, de tratamientos o cuidados, puede derivar en una elevación de azúcar lo que a su vez genera una disminución de oxigenación en la sangre que afecta los tejidos. 

“Los órganos que sufren más son los que necesitan mucha sangre y oxigenación como los ojos, riñones, el corazón. En el ojo frecuentemente crecen vasos sanguíneos anormales y pueden sangrar”. 

También puede provocar desprendimiento de retina y si estos vasos sanguíneos descontrolados crecen en una parte del ojo llamado ángulo, donde se produce un líquido para nutrirse, lo tapan. “Esto genera una presión muy importante en el ojo que a su vez crea un glaucoma neovascular y eso sí puede provocar una pérdida de visión en cuestión de semanas”. 

Son problemas muy severos, dice la especialista, por eso los pacientes con diabetes deben someterse a estudios periódicos para la vigilancia de su nivel de azúcar porque todas estos manifestaciones se aceleran cuando el paciente está descompensando. 

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COVID: cómo envejece nuestro sistema inmunitario y cómo podemos frenar ese proceso

Cuando nos volvemos mayores, nuestro cuerpo ya no produce tantas células cruciales para el buen funcionamiento del sistema inmunitario, y muchas de ellas se comportan de manera errática. Pero tú puedes compensar el paso de los años con acciones muy simples para mantenerlo en buena forma.
24 de diciembre, 2020
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El sistema inmunitario ha cobrado un protagonismo inesperado en medio de la pandemia de covid-19.

No es para menos. Esta compleja red de células, tejidos y órganos es el arma principal que tiene nuestro organismo para defenderse del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus causante de esta enfermedad.

Al igual que cualquier otra parte del cuerpo, el sistema inmune envejece con los años, y esto nos deja más vulnerables a las infecciones, al cáncer y a todo tipo de enfermedades.

Esta es una de las razones —además de la prevalencia de enfermedades preexistentes— por la que las personas mayores de 65 años corren más riesgo de contagiarse de covid y desarrollar una forma más virulenta de la enfermedad.

Sin embargo, la edad del sistema inmunitario no coincide necesariamente con la edad cronológica. Y en la medida en que nos volvemos mayores, esta discrepancia puede hacerse aún más amplia.

“Podemos tener individuos que cronológicamente tienen 80 años y un sistema inmune que parece de una persona de 62 años. O todo lo contrario: una persona de 60 años cuyo sistema inmune parece el de una persona de una edad mucho más avanzada”, le explica a BBC Mundo Shai Shen-Orr, inmunólogo del Instituto de Tecnología de Israel Technion.

Lo interesante, además, es que podemos que ralentizar su envejecimiento (o, posiblemente, revertir su edad) siguiendo una serie de pasos simples.

Pero antes de ver cómo lograrlo, recordemos cómo funciona y cómo y qué se deteriora con la edad.

Menos células B y T

El sistema inmune tiene dos brazos, cada uno de ellos compuesto por distintos tipos de células.

Por un lado está la llamada respuesta innata, que es la primera línea de defensa que se activa casi de forma inmediata cuando detecta la presencia de un organismo extraño.

Gráfico

Getty Images
Todo lo que podamos hacer para mantener la salud inmunitaria ayuda en la lucha contra la covid-19.

Esta respuesta contiene “neutrófilos, que atacan sobre todo bacterias; monocitos, que ayudan a organizar al sistema inmune, alertando a otras células inmunitarias de que hay una infección, y luego están las NK (o células asesinas), cuyo trabajo es combatir virus o cáncer. Estas tres células no funcionan tan bien cuando nos hacemos mayores”, le explica a BBC Mundo Janet Lord, directora del Instituto de Inflamación y Envejecimiento de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido.

Por otro lado está la respuesta adaptativa, compuesta por linfocitos T y B que combaten a un patógeno específico. Esta respuesta tarda unos días en activarse, pero una vez que lo hace, recordará al patógeno para el futuro y lo combatirá otra vez, si vuelve a aparecer.

“Cuando envejeces, produces menos nuevos linfocitos, que son los que necesitas para combatir una infección nueva como el SARS-CoV-2″, señala Lord.

“E incluso los que tu cuerpo creó en el pasado, para combatir otra infección, tampoco funcionan muy bien”, añade.

Es decir, el envejecimiento provoca un declive en todas las funciones del sistema inmune.

La respuesta innata produce un poco más de células pero estas no funcionan tan bien, y la respuesta adaptativa produce menos linfocitos B (que se fabrican en la médula ósea y se encargan de producir anticuerpos) y menos linfocitos T (que se producen en el timo e identifican y matan a patógenos o células infectadas).

La disminución de células T se debe a que “el timo comienza a encogerse a los 20 años de edad. Se hace cada vez más pequeñito y cuando llegas a los 65 o 70 años, solo queda un 3% de él (en el cuerpo)”, dice Lord.

La pérdida de las células que guardan la memoria de los patógenos hace que al envejecer no solo perdamos la capacidad de responder a una infección, sino también a las vacunas que las previenen.

Gente caminando

Getty Images
Caminar es un ejercicio simple al alcance de todos.

En el caso de la vacuna contra la gripe, por ejemplo, “el 40% de los adultos mayores de 65 años no genera una respuesta a la vacuna”, comenta Shen-Orr.

Otro problema es que la edad genera más inflamación en la sangre y en los tejidos, algo que en inglés se conoce como inflammaging (una combinación de las palabras inflamation y envejecimiento, ageing).

“Además de no funcionar de forma óptima, las células del sistema inmune tienden a causar inflamación, algo que da lugar a numerosas enfermedades”, explica Lord.

Todos estos cambios que se producen a medida que nos volvemos más viejos, “hacen que nos cueste más recuperarnos de una infección o una herida, y que algunas infecciones se puedan tornar crónicas”, le dice a BBC Mundo Encarnación Montecino, investigadora de la Universidad de California, en Estados Unidos.

“Infecciones que estaban bajo control pueden reaparecer (como el herpes zóster, o la tuberculosis), aumenta la susceptibilidad a nuevos patógenos (gripe, neumonía) y la incidencia de cáncer”, agrega.

No siempre es cuestión de edad

Si bien con el avance de los años todos sufrimos un deterioro cuya trayectoria es previsible, lo que varía enormemente es el ritmo en que lo hace cada individuo, influido por la genética, pero también —y en una gran medida— por el estilo de vida.

Hasta hace poco no era posible determinar la edad inmunitaria, pero las investigaciones de Shen-Orr y su equipo, en colaboración con la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, lograron crear un método para obtener esta información, crucial para llegar a tratamientos acertados.

“Analizando la composición de 18 tipos de células del sistema inmune y la expresión de los genes en una muestra de sangre, podemos establecer en qué estadio del proceso de envejecimiento se encuentra el sistema inmunitario de una persona”, explica Shen-Orr.

La variación en la velocidad del proceso de deterioro también se vincula a la diferencia de género.

“Mientras que los dos sexos sufren el envejecimiento, debido a los efectos específicos de las hormonas sexuales, algunos de los parámetros envejecen a ritmos distintos en hombres y mujeres”, señala Montecino.

Por ejemplo, en las mujeres “la menopausia produce una nivelación de los efectos protectores del estrógeno”.

A levantarse de la silla

La buena noticia, como mencionamos en el principio es que el proceso de envejecimiento puede ralentizarse.

La clave está en mantenerse físicamente activo: “hoy día permanecer mucho tiempo sentado, es para el organismo lo que antes era fumar”, explica Lord, comparándolo con este hábito que mucha gente ya ha abandonado.

“En estudios con personas que se mantuvieron activas desde que eran jóvenes hasta la tercera edad —ciclistas de hasta 80 años que continuaron haciendo 100 km o 150 km a la semana— los resultados fueron increíbles”, dice Lord.

Hombre sentado en el sofá mirando la TV

Getty Images
Pasar demasiadas horas sentados es pésimo, dice Lord.

“Tenían muchas células T y el timo no se había encogido“.

“En otro estudio que monitoreó el número de pasos al día, encontró que si haces 10.000, tus neutrófilos parecen los de una persona de 20 años”.

“Yo pensaba que esa cifra era un invento de las personas que vendían dispositivos para medirlos, pero cuando hicimos el estudio me quedé totalmente sorprendida”, confiesa Lord.

Todo depende del estado físico del que uno parta, pero básicamente es hacer ejercicios simples como pararse y subir y bajar en puntas de pie, subir escaleras y levantar un poco de peso con los brazos si uno es mayor o no está en buen estado físico, y hacer ejercicio intenso por lapsos de tiempo breve, si uno está en forma.

“Simplemente haz algo. Todo lo que puedas hacer ayuda”.

Volver al pasado

Una cosa es disminuir el ritmo de envejecimiento y otra es revertir el proceso.

¿Es posible?

Los análisis llevados a cabo por la investigadora de Birmingham y su equipo no se han centrado en eso, pero Lord señala que un estudio pequeño (con 12 participantes) publicado el año pasado mostró, por primera vez, que suministrando tres drogas diferentes se pudo revertir la edad inmunitaria y la edad biológica en 2 años.

Ciclista

Getty Images
Uno de los estudios de Birmingham mostró que ciclistas mayores que seguían manteniéndose activos tenían un sistema inmune de una persona joven.

Shen-Orr menciona un estudio sobre una droga en la que él y su equipo están trabajando pero cuyos resultados aún no se han publicado, que también muestra que la reversión es posible.

“Vimos una reducción (de la edad inmunitaria), pero no sabemos aún si esta se va a mantener de forma permanente”, señala.

Pero detener el deterioro es un paso más que importante.

Otros factores que pueden ayudar en este sentido son una dieta variada, rica en fibra, con alimentos fermentados y poca carne roja para mantener la salud de la microbiota intestinal (un campo de investigación que aún está en su infancia), y un sueño óptimo de alrededor de 6 horas y media o 7.


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