Vacunación en Puebla inicia entre el caos y la desinformación
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Mitad enojo, mitad esperanza: Vacunación inicia entre el caos y la desinformación en Puebla

La jornada de vacunación en Puebla, que inició en Cholula, lleva dos días con desorden, caos y aglomeraciones, entre desinformación e incertidumbre, pero también con un ambiente de esperanza por mitigar el impacto de la pandemia.
Cuartoscuro
Por Aranzazú Ayala Martínez / Lado B
25 de febrero, 2021
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Mitad enojo, mitad esperanza. Afuera las aglomeraciones, el caos, el desorden, la desinformación y la ausencia de la sana distancia; adentro, una vez cruzada la línea de ingreso al módulo de vacunación, la calma, la espera paciente y la emoción.

El anuncio fue de un día para otro, se supo por amigos, por redes, por Whatsapp, que el miércoles 24 de febrero empezaba la vacunación en San Andrés Cholula, municipio conurbado a la capital poblana. Pero, de nuevo más preguntas, ¿era sólo para los habitantes de San Andrés? ¿Pedirían documentos digitales, o también copias? ¿Se necesitaba tener el registro previo? Al final de la extensa jornada de los primeros dos días de vacunación en Puebla las preguntas siguen en el aire.

El mismo secretario de Salud estatal, José Antonio Martínez, reconoció en la rueda de prensa el 25 de febrero que identificaron varias “áreas de oportunidad” para mejorar el proceso de vacunación, pero las “áreas de oportunidad” siguen sin ser atendidas.

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Desde la madrugada

Igual que fue en el Estado de México fue en Cholula, las personas adultas mayores y sus acompañantes comenzaron a llegar muy de madrugada. Algunos desde las 4 de la mañana del miércoles pasado. Con y sin registro empezaron a hacer fila para recibir la vacuna de la la farmacéutica Pfizer para contener al virus que desde hace casi un año nos tiene con ”el Jesús en la boca”.

Luego de las primeras aplicaciones de las 10 mil 810 dosis de vacunas Pfizer que el gobierno federal envió a Puebla, la gente comenzó a percatarse de que el lugar de residencia no era una limitación para recibirla, que la vacuna no era sólo para las personas de Cholula.

Y la voz comenzó a correrse. Y pronto ya había personas de otros municipios e incluso de estados vecinos: Veracruz, Oaxaca. No hubo distancia que no se recorriera pos de la vacuna, del escudo químico contra la ansiedad y el miedo.

Los números los puso el secretario de Salud estatal. En la mañanera ayer dijo que durante el primer día de vacunación, en el cual se aplicaron 5 mil 800 dosis, detectaron que entre 40 y 50 por ciento de las personas no eran de Cholula. “Esto, lamentablemente, fue lo que ocasionó las aglomeraciones afuera, y como usted y el presidente siempre lo mencionan, todos tenemos derecho a la vacunación y por eso se permitió que todos los adultos mayores se vacunaran”.

El único criterio que sí se respetó, como se estableció en la Política Nacional de Vacunación fue la edad, sólo personas mayores de 60 años recibieron la primera dosis.

Sin estrategia ni distancia

Pero a la fecha la estrategia no es clara. Del orden ni hablamos.

El gobierno del estado había dicho que todo lo referente a la vacunación lo manejaría la Secretaría de Bienestar federal, que a su vez explicó mediante su enlace de prensa que la coordinación no sería a través del Delegado, sino de una persona asignada específicamente para ser el enlace de la estrategia “Correcaminos”.

Sin embargo, quien empezó a anunciar que ya venía la vacunación fue el ayuntamiento de San Andrés Cholula, pero quien coordinaría sería el DIF municipal, apoyado en materia de seguridad por la Guardia Nacional y con la participación de la Secretaría de Salud del estado.

Y entonces el caos: cuatro dependencias, tres niveles de gobierno y ninguna claridad ni coordinación. Pedir información era como entrar en una mesa de pingpong a varias bandas: pase a la siguiente ventanilla, pase a la siguiente ventanilla, pase a la siguiente ventanilla… y así en un círculo interminable.

Y para el fin de semana se espera la llegada de 30 mil vacunas más, según dio a conocer el gobernador Barbosa, que serán aplicadas en los municipios de  Tehuacán y Tlacotepec.

Hasta ahora, una de las cosas que más ha resaltado durante la vacunación ha sido la falta de “sana distancia”. En algunos de los lugares de San Andrés Cholula acondicionados para la jornada de vacunación, como San Francisco Acatepec y San Rafael Comac, se dieron menos fichas para vacunas, entre 200 y 500, por lo que había menos gente, más distancia entre personas y más calma.

Pero en puntos como el Centro Escolar Alfredo Toxqui, San Antonio Cacalotepec y sobre todo el Centro de Salud con Servicios Ampliados (Cessa) de Tlaxcalancingo, las filas de vacunación se confunden con lo que en un mundo pre COVID-19 pudiera ser la espera para un concierto, o un partido de futbol.

Sobre el Periférico Ecológico, vialidad de alta velocidad que rodea toda la capital poblana con límites de circulación –que no siempre se cumplen– de 90 kilómetros por hora, se instaló entre miércoles y jueves una inusual barrera: un par de patrullas de tránsito municipal haciendo señas para que las y los conductores quiten el pie del acelerador y evitar un accidente con las decenas de vehículos que se amontonaban para tomar la desviación de la lateral que llega al Cessa de Tlaxcalancingo, en San Andrés Cholula.

Este centro de salud es el principal punto de vacunación, pues ahí se distribuyen más dosis que en otros sitios. Muchas personas van de un lugar a otro, pues les dicen que en el lugar en donde están ya no hay fichas, que en otros sí: así que hay mucho movimiento, caos vial, tensión en las calles que rodean los lugares donde hay vacunas.

Por toda la cabecera municipal de San Andrés, desde temprano, tanto el miércoles como el jueves, pasa cada tanto un coche con perifoneo que repite las medidas para prevenirse del COVID-19: “Salir sólo a actividades esenciales, guarda sana distancia, lava tus manos con agua y jabón, usa cubrebocas”. Y mientras el perifoneo recorre las avenidas, a unos metros la gente se sigue aglomerando desesperada por vacunarse, por ver más cerca el fin de la incertidumbre que se vive desde hace casi un año.

Cruzar la línea, voltear la moneda

Es miércoles, cerca de las seis de la tarde, y después de estar desde las nueve de la mañana entre filas, registros, papeleo, espera, sol e incertidumbre, el señor E. por fin puede entrar a vacunarse en el Cessa. La fila recorre toda la calle lateral y llega hasta el periférico, donde se sigue alargando con la llegada de más y más gente.

La explanada principal del centro de salud, que está a un lado del juzgado de Cholula, está acordonada con cinta amarilla y roja, y tiene una enorme lona y sillas de metal, separadas al menos medio metro una de otra, para aligerar la espera.

Las personas se forman para poder registrarse con su CURP y su INE en mano, algunas llevan los documentos en impreso y original, otras sólo digital y lo enseñan en el celular. A algunas les exigen una copia, a otras no. Unas se molestan, alzan la voz, discuten y cuestionan por qué tal persona ya entró, por qué a unos les piden cosas distintas. Quien lleva el registro es una trabajadora del DIF municipal, a cuyos lados hay cuatro elementos de la Guardia Nacional (GN).

A lo largo del perímetro acordonado hay al menos 20 integrantes de la GN que están distribuidos por la parte delantera y trasera del Cessa, en todas las salidas y entradas, y en los puntos iniciales de la fila. También están los voluntarios del programa “Servidor de la nación”, quienes toman los datos de los adultos mayores dentro de la zona acordonada, donde esperan quienes ya fueron registrados en el primer filtro.

Hay también gente del DIF municipal, de la Secretaría de Bienestar, Policía Auxiliar y personal de la Secretaría de Salud desperdigados por toda el área. Y si bien antes de la entrada a la antesala de la vacunación nadie sabe nada, al cruzar la parte acordonada todo cambia.

La gente no espera más de 30 o 40 minutos, pasan en grupos pequeños, la vacuna se aplica en menos de 30 segundos y después los llevan a la explanada de la parte trasera, que también acondicionaron con una lona y sillas. Ahí están en observación media hora para ver si la vacuna no les hace reacción, y terminando el tiempo va saliendo de uno, de a una..

Los familiares que acompañan a las personas mayores esperan del otro lado de la cinta amarilla, con nervios e ilusión. Ahora todo es al revés: como cuando antes los papás y mamás esperaban con ansias a que los hijos salieran en el bailable de la primaria, ahora son las hijas e hijos quienes toman fotos, videos y aplauden cuando las y los adultos mayores salen vacunados.

El señor E. por fin sale, y a un lado del estacionamiento que colinda con el del juzgado, lo esperan su hermano y su hija. Sonríe mucho, está contento y les dice a sus familiares que siente que lo que está pasando no es real. “Llevamos casi un año con la pandemia, encerrados, con miedo todo el tiempo, y no me la creo que ya esté vacunado (….) hay que seguirnos cuidando, sí, pero ya voy a poder salir sin terror”.

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Y luego, de nuevo el caos

Un día después todo se repite: la misma esperanza, el mismo desorden.

En San Rafael Comac el personal de salud deja pasar a una pareja de viejitos. Cuando entran todas las personas que esperaban, adentro y afuera aplauden, y les gritan felicidades. La alegría de la protección de la vacuna se esparce. En Acatepec aplauden a las enfermeras y médicas que aplican la dosis de la vacuna con una aguja fina, como de insulina.

Pero por más que las dependencias involucradas en la logística de la vacunación y toda la ciudadanía se den cuenta de las fallas en la organización, como reconocieron tanto el propio gobernador Miguel Barbosa como el secretario de Salud durante la rueda de prensa del jueves 25, las cosas no cambian: continúan las filas desde la madrugada, no hay distancia; y la desinformación, el estrés y el caos prevalecen.

¿Cuál es el procedimiento? ¿A qué hora llego? ¿Dónde me formo? Todavía nadie sabe nada. Sí, la vacunación es la luz al final del túnel, pero estamos en/atravesamos un túnel lleno de barricadas.

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Cuán necesaria es una tercera dosis y otras 3 incógnitas que han surgido durante la vacunación

Tras medio año de vacunación global, nuevas dudas aparecen para científicos y ciudadanos sobre qué tanto protegerán las vacunas y cuán cerca estamos de derrotar al virus.
17 de julio, 2021
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Ya han pasado siete meses desde que la británica Margaret Keenan recibiera la primera vacuna contra la covid-19 en el mundo y arrancara una batalla contrarreloj contra el patógeno.

Países como Reino Unido, Israel o Estados Unidos parecen estar cerca del nivel requerido de vacunación para valorar la vuelta a la normalidad.

Estos siete meses de inmunización masiva también han estado marcados por ritmos desiguales entre países pobres y ricos y la amenaza de nuevas variantes.

Si bien la mayoría de vacunas aprobadas muestran una alta efectividad contra casos graves y muertes, varias incógnitas han surgido durante las campañas de vacunación.

¿Necesitaremos una tercera dosis? ¿Son realmente las vacunas la salida de la pandemia?

En BBC Mundo abordamos estas y otras preguntas clave.

¿Necesitaré una tercera dosis de la vacuna?

Poner una tercera dosis es un debate alimentado por varios hechos en las últimas semanas.

Pfizer se prepara para solicitar una tercera dosis de refuerzo a reguladores estadounidenses.

El sistema de salud público de Reino Unido valora hacerlo a los pacientes más vulnerables.

E Israel ya comenzó a administrarla a pacientes de cáncer, receptores de transplante y otros que han sufrido una disminución de la protección de la vacuna.

Administración de la tercera dosis en Israel.

Getty Images
Israel ya ofrece una tercera dosis a sus pacientes más vulnerables.

Israel y Reino Unido vivieron varias semanas de desplome en casos, hospitalizaciones y muertes, pero recientemente reportan un repunte considerable de infecciones, impulsados por el avance de la más contagiosa variante Delta, detectada por primera vez en India.

Los expertos analizan los que previsiblemente serán los primeros experimentos para administrar un tercer pinchazo, aunque la Organización Mundial de la Salud(OMS) se opone e insiste en priorizar donar dosis a los países más rezagados.

El doctor Andrew Badley, de la Clínica Mayo en EE.UU., explica que “actualmente no hay suficientes datos para apoyar el uso de una vacuna de refuerzo para ningún paciente”.

“Vacunas como las de Pfizer, Moderna o Janssen son altamente efectivas protegiendo contra cuadros severos, hospitalizaciones y muertes de cualquier variante, incluyendo la Delta”, argumenta a BBC Mundo.

“Hay infecciones en personas con pauta completa de vacunación, pero esto no es tan prioritario para la salud pública como las hospitalizaciones y muertes. Aunque se reporten vacunados con infección sintomática, por lo general la severidad no ha sido alta”, complementa Wilbur Chen, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland en EE.UU.

Mujer dentro de autobús en Londres, Reino Unido.

TOLGA AKMEN / GETTY
La rápida expansión de la variante Delta ha acelerado aún más la vacunación en Reino Unido y originado dudas sobre cuánto protegerán las vacunas.

“La vacunación sigue protegiendo contra la formas más severas de la enfermedad”, coincide con Badley.

En el futuro puede haber excepciones.

“Es posible que una variante más resistente a las vacunas requiera de una dosis diseñada específicamente para esa mutación”, dice Badley.

“No sé si esto pueda pasar en el futuro ‘cercano'”, dice Chen a BBC Mundo.

Hay que tener en cuenta que no todos respondemos igual a la vacunas.

“Especialmente aquellos con un sistema inmune debilitado, como pacientes que han recibido un transplante de órgano”.

Es por ello que, aunque no esté entendido completamente ahora, “sería bueno tener dosis de refuerzo aprobadas por los reguladores, listas para usarlas por si las necesitamos”, opina William Schaffner, profesor de medicina preventiva en la Universidad Médica Vanderbilt en Tennessee, Estados Unidos.

En resumen, ahora es difícil asegurar si la población general necesitará esa dosis extra. Todo dependerá de cuánto dure la inmunidad ofrecida y las variantes que aparezcan. Lo que nos lleva a la siguiente incógnita.

Paciente en la unidad de cuidados intensivos de un hospital en Argentina.

NICOLAS AGUILERA / GETTY
Hasta el momento, las vacunas siguen demostrando una alta efectividad contra las variantes, incluyendo la Delta, que avanza rápidamente por el mundo entero.

¿Se desvanece la protección de las vacunas?

“Al igual que con los productos del supermercado, uno espera una caducidad corta para las frutas y una larga para los alimentos en conserva. ¿Qué pasa con las vacunas?”, compara Wilbur Chen.

Que llevemos siete meses de vacunación implica que no existen evidencias contundentes sobre cuánto dura la protección a largo plazo.

Mientras más tiempo pase y más datos disponibles tengamos, los científicos podrán evaluar mejor cuándo empieza a desvanecerse la protección.

“Algunas vacunas que conocemos solo protegen por un corto período de tiempo, como la de la influenza anual o la antitifoidea, y para ellas se necesitan dosis de refuerzo. Otras duran mucho tiempo, como la de la fiebre amarilla o el sarampión”, contextualiza Chen.

Otro motivo por el cual es difícil saber cuánto dura la protección de las vacunas es por el tipo de defensa que nuestro cuerpo utiliza para neutralizar el virus.

“Los niveles de anticuerpos no son siempre predictivos de la protección. Los datos actuales sugieren que la memoria de las células B puede ser más fiable. Cuando se comprenda mejor, entonces puede que necesitemos una dosis de refuerzo para la inmunidad que mengua en el tiempo”, explica Badley.

Test rápido de coronavirus.

Getty Images
Se habla mucho sobre por cuánto tiempo mantenemos los niveles de anticuerpos tras infectarnos o vacunarnos, pero estos no son la única forma de medir qué tan protegidos estamos.

Los expertos piden distinguir entre dosis de refuerzo y modificaciones de dosis.

Las primeras se destinan a ampliar la protección. Las segundas a combatir nuevas variantes.

“Si una nueva variante evade la protección de las vacunas que tenemos eso es algo muy diferente. Se requeriría una nueva vacuna para neutralizar la nueva variante”, explica Schaffner.

En ese caso, los expertos aseguran que modificar una vacuna es un proceso “más sencillo que crear una desde cero y que se haría relativamente rápido, en semanas o pocos meses”.

Además, ya existe una larga experiencia modificando vacunas.

“Cada año se analizan las variantes circulantes de la gripe por el mundo, que no siempre coinciden en el mismo hemisferio o continente. Entonces, cada país prepara vacunas específicas para esas variantes. Algo parecido sucedería con el coronavirus si se da el caso”, explicó hace unos meses a BBC Mundo el doctor José Manuel Bautista, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, en España.

En cualquier caso, para evitar que nuevas variantes lastren los esfuerzos actuales de inmunización, es preciso controlar al virus y proteger a la mayor cantidad de población mundial cuanto antes.

Es por ello que la OMS se ha pronunciado en contra de estar pensando en dosis de refuerzo sin antes conseguir altos niveles de inmunización global.

¿Cuánto tiempo puede tomar vacunar al mundo entero?

En muchos de los países más ricos, como Estados Unidos, Reino Unido, Israel o los miembros de la Unión Europea, la vacunación promedia el 50% de la población, cerca ya de la inmunidad de grupo.

Vacunación en Nicaragua el pasado abril.

MAYNOR VALENZUELA / GETTY
Países de menos recursos, como en Centroamérica o África, apenas alcanzan más de un 10% de población total inmunizada.

Sin embargo, países con menos recursos van a un ritmo mucho menor. En América Latina, salvo Chile, la mayoría de países han vacunado entre un 10% y un 40% de sus poblaciones. En Centroamérica incluso menos.

En África, muchos países no superan el 10% de vacunados.

En una entrevista reciente con BBC Brasil, John McConnell, editor jefe en The Lancet, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, reveló que con el ritmo actual será necesario hasta 2023 para que las vacunas estén disponibles para todos en el mundo.

“La comunidad mundial necesita asistir a muchos países que no tienen programas efectivos de vacunación. Más allá de razones humanitarias, debe haber un interés propio en suprimir el covid-19 a nivel mundial para impedir la aparición de nuevas variantes que luego se expandan”, dice Schaffner.

“No podemos dividir más al mundo priorizando dar dosis de refuerzo cuando todavía no existe evidencia científica que la justifique. Esto solo va a beneficiar a los países ricos“, coincide Chen.

¿Significará la vacunación mundial el fin del covid-19?

Desde que comenzó la pandemia se dice en que la inmunidad de grupo, superando la enfermedad o vacunándonos, significaría controlar la pandemia.

Controlar no es lo mismo que erradicar. Esto último es una posibilidad que algunos científicos ven cada vez más lejos, incluso imposible.

Turistas caminando en Barcelona.

Getty Images
Varios indicios apuntan a que tendremos que aprender a convivir el coronavirus, incluso si ya nos hemos vacunado.

“Anticipar ‘el fin del coronavirus para siempre’ es algo que debemos evitar. No es posible. Como la influenza, el Sars Cov-2 es ya parte de nuestro ambiente microbial y tendremos que lidiar con él. Este virus es parte de la ‘nueva normalidad’“, apunta Schaffner.

Es algo que también empiezan a asumir algunos gobiernos.

En medio de un considerable aumento de casos tras vacunar a más de la mitad de la población, Reino Unido ya decidió levantar todas las restricciones el 19 de julio.

La medida generó controversias y los científicos la consideran riesgosa. Sin embargo, el ministro de Sanidad británico, Sajid Javid, la defendió con el argumento de que “había que aprender a vivir con el virus” y que “no existía el momento perfecto para reabrir el país”.

Ante la casi imposibilidad de eliminar el virus por completo, Wilbur Chen guarda alguna esperanza, aunque solo en un plano que ahora mismo es puramente teórico.

“Si en teoría vacunamos a jóvenes, ancianos, adultos y niños, podemos tener la posibilidad de eliminar al virus, lo cual no prevendría que un nuevo virus emerja”, explica el académico.

“Eliminamos la viruela con vacunas y casi eliminamos la polio también, aunque ahora podemos ver con claridad que las infecciones están resurgiendo en zonas donde no se ha podido mantener una vacunación activa”, ejemplifica.

Los científicos insisten en que comprender este virus requiere tiempo y es un proceso constante. Algunas incógnitas se despejarán, nuevas surgirán. Lo que está claro es que la mejor arma, las vacunas, ya la tenemos.

La consigna es seguir vacunando y cada vez más rápido.


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