‘¡Estamos hartas y violentadas!’: testimonios de mujeres este 8M
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Siboney Flores

‘¡Vean cuántas estamos hartas y violentadas!’: testimonios de mujeres (enojadas) este 8M

Mujeres de todas las edades tomaron las calles y las plazas para visibilizar la lucha feminista y exigir justicia para las víctimas de feminicidios, desapariciones y violencia machista.
Siboney Flores
Por Andrea Vega, Siboney Flores y Erendira Aquino
9 de marzo, 2021
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“Nos piden una lucha pacífica, nos piden que no hagamos tanto ruido. Pero si no hacemos ruido, no vemos resultados. Esto (las marchas y las protestas) hacen que nos vean a todas, que vean cuántas estamos hartas, a cuantas nos han acosado, nos han violentado”, dice Eri, una de las participantes en la marcha de este 8 de marzo, en la Ciudad de México. 

Una vez más, las manifestantes salieron a gritar que están hartas de tener miedo, de perder amigas y familiares sin que se haga justicia.

Fue una caminata y una protesta con ese doble sentimiento. Están enojadas por la inacción de las autoridades para evitar que las mujeres sufran violencia, y  por la decisión de levantar vallas metálicas, a los que llaman “muros de paz”, para impedir que pinten o dañen los monumentos. 

“Ojalá así como los cuidan nos cuidaran a nosotras”, se oyó gritar varias veces a las manifestantes cuando se topaban con las estatuas de hombres ilustres amuralladas. 

El enojo es también por la ausencia. “Estoy aquí por las que ya no pueden estar”, decían muchas pancartas. Y ahí, en Jalisco estaba por ejemplo Mayra, pintando en el asfalto el nombre de Wendy y después un signo de pregunta. ¿Dónde está Wendy? 

“Ella iba sola en su carro, sin más y desapareció, no le pueden decir que iba tomada, con hombres o cualquier otra cosa, iba sola, en su carro y ya no se sabe nada de ella. Nada.” 

También estaban en la manifestación de Jalisco las amigas y conocidas de Yahaira, una joven de 23 años que desapareció el pasado 28 de febrero, en la colonia Oblatos de Guadalajara. Las jóvenes se dedicaron a repartir volantes con su rostro y a pedir ayuda para exigir justicia. 

Protesta con cartel por Yahaira, joven desaparecida

Protesta con cartel por Yahaira, joven desaparecida

Ese enojo general se mezcla con una sensación de gozo por ver que ni la amenaza de represión ni la emergencia sanitaria por el COVID-19 han evitado que más mujeres tomen la calle, algunas de ellas muy jóvenes, casi niñas. 

Es el caso de Andrea. Ella tiene 17 años y vive en Ecatepec, en el Estado de México. Participa en la protesta que se organizó en ese municipio por empatía, pero también porque ya no quiere tener miedo. 

“Una amiga que está muy metida en los temas de violencia de género me ha explicado como está la situación de que no hay justicia. Ella ha perdido amigas y yo me pongo en los zapatos de ella y de las familias y por eso estoy aquí. Además, he tenido que cambiar mi rutina. Juego futbol y ya no voy a partidos que sean tarde porque me da miedo. Salgo y mi mamá se queda angustiada. No quiero que ella viva así ni yo tampoco”, dice. 

En Jalisco, Valentina, una niña de siete años salió a marchar junto a su madre para pedir a las autoridades “ya no desaparezcan más niñas”. Lo mismo que Fátima, de 16 años, quien decidió marchar porque está harta de “salir a la calle y salir con miedo, y de que aunque salga en pijama, para ir a la tienda me dicen cosas, estoy cansada”

Karla, otra participante en la manifestación en la Ciudad de México, dice que ese es uno de los cambios que a ella le alegran de la lucha feminista. “Se están integrando las generaciones nuevas, esto es algo tan grande que ya vemos a generaciones más pequeñas tomando conciencia”. 

Aunque en general, dice, esa mayor conciencia ha permeado en todas las edades. “Hemos tenido avances, como la Ley Olimpia, y sí ha permeado más la conciencia de que realmente existe la violencia contra la mujer, que no es un invento de nosotras. Ya hay muchas mujeres que están tratando de construirse, de cambiar en ciertos pensamientos y las vemos que se van integrando más”.

María y Beatriz, de Ciudad de México, coinciden en esa transformación que va sumando mujeres a la lucha y gente convencida de que se tiene que hacer algo. “Hemos tenido más trascendencia, nos hemos vuelto más visibles, creo que si no nos visibilizamos, no nos van a voltear a ver, considero que del 2015 a la fecha hemos tenido una gran ola y eso ya se ve en este tipo de acciones”, opina María.  

Para Beatriz lo que ha cambiado es el empoderamiento para hablar de muchas situaciones de violencia y abuso que las mujeres viven. Pero lamenta que la situación del día a día en ese aspecto no esté mejorando. “Se han aprobado leyes, pero no creo que haya cambiado (la realidad), hay muchas mujeres pidiendo justicia y el gobierno sigue sin hacer nada”. 

Karla, del Estado de México, dice que en realidad el gobierno no ha entendido nada. “Acá en Ecatepec, el gobierno no sacó a la policía este 8 de marzo y está bien, pero ponen sus vallas, sus muros, eso demuestra que no entienden nada, solo repiten palabras y dejan que todo pase”. 

Karla, que vive en Naucalpan, Estado de México, dice que ella salía a marchar cada 8M pero a la capital del país. “Me vine ahora para acá para apoyar aquí. El Estado de México es una de las entidades con más feminicidios y más desapariciones de mujeres. Afortunadamente ya aquí en la periferia también vemos creciendo al movimiento feminista, eso muestra que no se está centralizando, que ya se está extiendo la lucha”. 

Una lucha que, en efecto, cada 8 de marzo convoca a más mujeres, cada vez más jóvenes, a levantar la voz para que pare la violencia feminicida y se haga justicia a las víctimas y sus familias. 

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LISE ASERUD/Getty Images

4 fascinantes lugares en los que el ser humano no puede poner el pie

¿Existe realmente algún lugar en la Tierra que ningún ser humano pueda visitar? Aunque parezca difícil de imaginar, la respuesta es positiva. Te invitamos a descubrir algunos de ellos.
LISE ASERUD/Getty Images
3 de abril, 2022
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En nuestro mundo actual, es difícil imaginar un lugar que no podamos visitar, y que no esté incansablemente fotografiado, compartido y etiquetado en las redes sociales.

Pero existen todavía unos pocos que permanecen intactos a los turistas.

Si bien la mayoría de los rincones del planeta reciben visitantes, hay algunos cerrados herméticamente al público.

A menudo por razones de seguridad, legales o científicas, está estrictamente prohibido poner el pie en ellos.

Te invitamos a conocer cuatro de estos rincones aislados del mundo (sin el riesgo pisar las zonas restringidas).

1. La “bóveda del fin del mundo”

Entrada al Banco Mundial de Semillas de Svalbard

Arterra/Universal Images Group via Getty Images
Esta es la entrada a la “bóveda del fin del mundo”, el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, Noruega.

En una isla remota llamada Spitsbergen, en el archipiélago ártico de Svalbard, Noruega, una montaña de arenisca alberga a 120 metros su interior un lugar apocalíptico: el depósito de semillas más grande del mundo.

A unos 1.300 km del Polo Norte y a 130 metros sobre el nivel del mar, el espeso permafrost -la capa de hielo permanente congelada que rodea la bóveda- ayuda a preservar los cientos de miles de muestras de semillas almacenadas en su interior.

El lugar es también idóneo para esa tarea por su falta de actividad sísmica.

Sin embargo, aunque las semillas se almacenaron de la manera más segura posible desde que el búnker fue inaugurado en 2008, no existe manera humana de comprobarlo.

Gráfico del Banco Mundial de Semillas

BBC

La bóveda está fuertemente protegida a cal y canto, lo cual garantiza que las semillas que contiene puedan sobrevivir durante miles de años si fuera necesario.

Sin embargo, en los últimos años algunos científicos han mostrado preocupación por el aumento de las temperaturas, que han provocado un deshielo del permafrost.

En 2020, los investigadores locales documentaron el verano más cálido en Svalbard desde que hay registros.

“Vimos un derretimiento sin precedentes en los glaciares y el deshielo del permafrost”, dijo a la BBC el científico Kim Holmen, del Instituto Polar Noruego.

La situación comenzó a monitorearse hace algunos años.

Banco Mundial de Semillas de Svalbard

Tim E White/Getty Images
El permafrost permite preservar los cientos de miles de semillas almacenadas en el interior de la bóveda.

Este búnker de semillas puede ser vital para conservar, en caso de un gran desastre mundial, una reserva de cultivos que garantice la restauración de las especies, y que no nos falte alimento a los seres humanos.

Cada país guarda sus propias semillas vitales para su producción alimentaria, pero el Banco Mundial de Semillas de Svalbard es una suerte de respaldo global.

2. Ilha da Queimada Grande: una isla venenosa

Ilha da Queimada Grande, conocida como Ilha das Cobras (isla de las cobras), es una pequeña isla rocosa, agreste, sin playas y de difícil acceso, ubicada a 35 km de la costa de São Paulo.

La isla fue descubierta en 1532 por la expedición colonizadora de Martim Afonso de Souza.

Sin embargo, la historia de Ilha das Cobras es mucho más antigua. Se formó a finales de la última glaciación, hace unos 11.000 años, cuando subió el nivel del mar, separando el cerro (que formaba parte de la Serra do Mar) del continente y convirtiéndolo en una isla.

Ha llamado la atención en los últimos cinco siglos por una característica inusual: está habitada casi exclusivamente por serpientes: hay estimaciones que dicen que puede haber entre una y cinco serpientes por cada metro cuadrado de la isla.

Ilha da Queimada Grande

Marcelo Ribeiro Duarte
La cabeza de lanza dorada solo existe en esta isla frente a la costa de São Paulo, Brasil.

Es la segunda mayor concentración de serpientes por área en el mundo: alrededor de 45 por hectárea, aproximadamente equivalente al tamaño de una cancha de fútbol – una cifra solo superada por Isla Shedao, en China.

Pero en la isla brasileña una especie de serpiente altamente venenosa se diferenció de sus parientes terrestres y se transformó en la cabeza de lanza dorada (Bothrops insularis) una especie de víbora de pozo endémica de Queimada Grande.

Es tan mortal que una sola mordedura basta para evitar que las aves de las que se alimenta puedan vovler a emprender el vuelo.

“El veneno de la víbora es más tóxico para las aves que para los mamíferos”, explicó a BBC Brasil el biólogo Marcelo Ribeiro Duarte, del Laboratorio de Colecciones Zoológicas del Instituto Butantan. “Eso prueba la gran adaptabilidad de la especie”.

La Bothrops insularis mide entre medio metro y un metro, siendo las hembras un poco más grandes.

Jararaca-ilhoa

Marcelo Ribeiro Duarte
A diferencia de las especies continentales de Brasil, esta serpiente es más pequeña y menos pesada y tiene una piel más elástica.

“Como la fauna de la isla es muy escasa, sin roedores ni otros mamíferos (a excepción de los murciélagos), los adultos de la especie se alimentan de aves migratorias (las aves residentes no son depredadas)”, dijo a BBC Brasil el investigador y especialista en animales venenosos Vidal Haddad Júnior, de la Facultad de Medicina de Botucatu.

“Los ejemplares jóvenes comen lagartijas, anfibios y artrópodos, como ciempiés, por ejemplo”.

El gobierno brasileño prohibió a cualquier persona pisar la isla, como medida de precaución.

La única excepción a esta norma son algunos investigadores, que para poder visitarla deben estar acompañados en todo momento por un médico y seguir estrictos protocolos.

En cualquier caso, esta remota isla de 43 hectáreas frente a la costa paulista no parece precisamente el destino vacacional más apetecible.

3. Lascaux: la cueva francesa que encierra de arte valioso

Réplica de Lascaux en Montignac, 2012

PHILIPPE LOPEZ/Getty Images
Esta cueva en Montignac, en el suroeste de Francia, es una réplica de Lascaux. La original se cerró al público en 1963.

Cuatro adolescentes en busca de un perro que había desaparecido por un agujero en la tierra descubrieron esta maravillosa cueva en el sur de Francia en 1940.

En el más sorprendente de los accidentes, su perro los llevó hasta una cueva cubierta de pinturas murales que retratan animales, como caballos y ciervos.

Con una antigüedad de unos 17.000 años, fue uno de los ejemplos de arte prehistórico mejor conservados jamás descubiertos, con alrededor de 600 pinturas y 1.000 grabados en total.

Lascaux - pinturas

Universal History Archive/Getty Images
Las pinturas de Lascaux son fascinantes.

Cuando se hizo el descubrimiento, la Segunda Guerra Mundial estaba en sus albores.

Ocho años más tarde, la cueva de Lascaux se abrió al público curioso que quería ver de cerca la obra de sus antepasados.

En 1963 se suspendieron las visitas al público. Había brotado moho en las paredes de la cueva que amenazaba la preservación de la obra de arte que había existido en condiciones herméticas antes de su descubrimiento.

Casi 60 años después, la cueva todavía está en gran parte fuera del alcance del público, aunque se construyó una réplica muy cerca para que puedan visitarla los turistas.

Visitantes en Lascaux, 1983.

Pierre VAUTHEY/Getty Images
La réplica de Lascaux fue inaugurada en 1983, año en que se tomó esta fotografía.

4. Uluru: el “ombligo del mundo”

Uluru, antes conocida como Ayers Rock, fue una atracción turística durante muchos años, pero se sumó recientemente a la lista de lugares que el público no puede visitar.

También llamado el “ombligo del mundo”, es uno de los monolitos más grandes del planeta.

Anteriormente, los visitantes podían intentar el ascenso de 348 metros a la cumbre, aunque eso significaba enfrentar un calor extremo, con temperaturas en verano de alrededor de 47 grados centígrados.

La escarpada subida a la cima también podía causar dificultades. Pero, para muchos, la belleza del lugar lo compensaba.

Uluru en 2013.

Mark Kolbe/Getty Images
Uluru en 2013.

Uluru es un sitio sagrado para los aborígenes indígenas anangu que son los custodios de la roca y deseaban que los visitantes dejaran de escalarla por respeto a sus tradiciones.

Ese deseo fue respaldado unánimemente por una petición de la junta del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta, que tomó la decisión de impedir que la gente pusiera el pie en Uluru en 2017.

El 25 de octubre de 2019 fue el último día en que se permitió a las personas escalar la roca antes de que la prohibición entrara en vigor. Se formaron largas colas de turistas.

Uluru se cerró permanentemente a los escaladores el 25 de octubre de 2019, aborígenes consideran sagrado el monolito rojo

SAEED KHAN/Getty Images
Para los aborígenes locales (y habitantes tradicionales), el monolito rojo de Uluru es un lugar sagrado.

En la cultura anangu, Uluru es evidencia de que los seres celestiales llegaron a la Tierra cuando aún estaba sin forma y sin vida. Viajaron a través de ella, creando especies y formas vivas, como Uluru, en el camino.

Los visitantes aún pueden visitar el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta. Pero la roca sagrada yasolo se puede observar, nunca pisar ni escalar.

Muchos turistas no reprimen la oportunidad de tomar la instantánea desde el aire.

Pasajeros a bordo de un vuelo QF787 de Qantas, un avión Boeing 787 Dreamliner mientras vuela cerca de Uluru en el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta, Territorios del Norte el 10 de octubre de 2020 en Uluru, Australia.

James D. Morgan/Getty Images
Algunos aviones sobrevuelan cerca del Uluru en el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta.

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