Familia de Lucero, joven desaparecida, pide ayuda en Michoacán
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Familia de Lucero, joven purépecha desaparecida, pide ayuda para encontrarla, ante inacción de autoridades

Lucero desapareció el 2 de marzo cuando salió a comprar pañales para sus tres hijos. Su familia pidió ayuda al gobierno comunal de Cheranástico, en Paracho, pero se encontraron con el machismo.
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18 de marzo, 2021
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María Lucero Escamilla Hernández, mujer indígena purépecha de 24 años, acababa de llegar a su casa después de ir a hacer unos mandados rutinarios a la cabecera municipal de Paracho, en Michoacán, cuando cayó en la cuenta de que necesitaba pañales y leche para sus tres pequeños, dos niñas y un niño.

Lucero, que se dedica a las labores del campo y a la artesanía, avisó a su madre, con quien vive junto a sus hermanas en una modesta casa en la comunidad de Cheranástico, y a las 3 de la tarde salió caminando a la tiendita de la esquina, ubicada a tan solo unos pocos metros de la vivienda. 

Leer más | 8 de marzo: un recordatorio de que estamos vivas en un país feminicida

Como a la hora, su madre y las hermanas le marcaron al celular, extrañadas, para preguntarle por qué tardaba tanto en regresar. El teléfono timbró decenas de veces, cientos tal vez, pero al otro lado de la línea Lucero no contestaba, ni respondía a los mensajes.

Rápidamente, la tarde comenzó a avanzar y con el ocaso del día la preocupación de la familia se disparó. 

Ya de noche, a eso de las 9, la madre de la joven indígena fue a pedir auxilio a la jefatura de Cheranástico; una localidad de apenas 2 mil 500 habitantes que pertenece al municipio de Paracho, aunque tiene autoridades agrarias y concejo comunal propio, luego de que recientemente se adhirió a las comunidades vecinas que ejercen de manera autónoma su presupuesto y dirigen sus policías indígenas, como Cherán, Arantepacua, o Nahuatzén, en el corazón de la Meseta Purépecha. 

Pero una vez ante los jefes de la comunidad, la madre de Lucero no obtuvo la ayuda que esperaba. 

Activistas de la Colectiva Eraxamani que acompañan el caso, y que piden anonimato por temor a sufrir represalias en su contra, explican en entrevista con Animal Político que la primera respuesta de las autoridades comunales fue que la familia tenía que esperar, mínimo, un día para actuar. 

#TeVamosaEncontrarLucero

Publicado por Colectiva Eraxamani en Jueves, 11 de marzo de 2021

 

“La familia quería subir la foto de Lucero a Facebook de inmediato y que en la comunidad la ayudaran a salir rápido a buscar, a que se hicieran rondas por los alrededores, que es lo que habitualmente se hace cuando una persona del pueblo se pierde”, plantea una de las activistas entrevistadas. 

“Sin embargo, lo que les dijeron fue que no hicieran nada hasta que pasaran al menos 24 horas”. 

Ante la falta de acción inmediata, las activistas de Eraxamani cuentan que la madre y la familia de Lucero se quedaron en “una total indefensión”, sin saber con quién acudir, ni cómo tenían que actuar ante un caso de desaparición, ni cuáles son sus derechos. Por ejemplo, no sabían que, en la actualidad, por ley, la denuncia ante una desaparición tiene que ser recibida de manera inmediata por las autoridades, sin esperar 24 ni 72 horas. 

“Las autoridades de Cheranástico no tuvieron ni la agilidad, ni la atención, ni la perspectiva de género para considerar que la desaparición de una mujer es un hecho muy grave”, denuncian las activistas, quienes entraron a acompañar el caso cuatro días después de la desaparición de Lucero, cuando la familia acudió a ellas por Facebook para pedirles ayuda ante la inacción de sus autoridades comunales. 

“Se habrá ido con otro hombre”

Poco después, el 7 de marzo, la familia de Lucero decidió acudir a las otras autoridades, las del gobierno de Michoacán. Fueron a la Fiscalía estatal con sede en Uruapan, a unos 47 kilómetros de la comunidad de Cheranisco, y allí levantaron una denuncia por desaparición, activándose de inmediato la ‘Alerta Alba’. 

Esa Alerta, básicamente, consiste en la difusión de una ficha en la que puede apreciarse una fotografía de Lucero, la descripción de sus rasgos físicos más elementales -1.53 metros de estatura, 40 kilos, delgada, tez morena, cara ovalada, y cabello largo lacio de color negro-, y un número telefónico al que llamar en caso de que alguien tenga pistas de su paradero: el 800 614 2323. 

La Fiscalía michoacana confirmó a Animal Político que, en efecto, recibió la denuncia de la desaparición de Lucero y que implementó el mecanismo de búsqueda. No obstante, una semana después de la denuncia, y a dos de la desaparición el pasado 2 de marzo, aun no hay ninguna novedad, ni pista del paradero de la mujer indígena.

Por ello, ante la desesperante falta de noticias, la familia de Lucero sale a diario a peinar las calles de su comunidad y de las poblaciones vecinas de Paracho con poco más que un cubrebocas de tela para protegerse de la pandemia de COVID-19, y una enorme cartulina con la foto de la joven vestida con unos jeans y una chamarra deportiva negra.

Ante la precaria situación económica de la familia de Lucero, que de por sí vive en un municipio donde un cuarto de su población está en la pobreza extrema, según datos del Coneval, y en una comunidad que ocupa el quinto lugar del municipio con mayor rezago social, su madre y sus hermanas piden por medio de la cartulina “una pequeña cooperación” a la gente. Necesitan algo de dinero para continuar con la búsqueda, ya que ni en su comunidad, ni en las poblaciones vecinas, están consiguiendo ayuda. 

“De manera negligente, en la comunidad comenzó a esparcirse el rumor de que Lucero pudo haberse ido con otro hombre”, explica otra de las activistas entrevistadas de Eraxamani. 

“Y ya por eso, debido a que hay un gran problema de machismo en la comunidad, muchos hombres no quieren apoyar la búsqueda. Y por eso no ha habido una movilización, ni ayuda de otras comunidades vecinas”, añade la defensora de derechos humanos.

La familia insiste en que la hipótesis de que pudo haberse ido de manera voluntaria de casa, no encaja con la personalidad, ni con la forma de ser de Lucero, que es muy cercana a su madre y a sus hermanas. Incluso, aseguran que ya revisaron sus redes sociales, y tampoco hallaron ningún indicio que pudiera llevarlos a pensar que se fue de manera voluntaria con otra persona, dejando a sus pequeños. 

“Por ahora, todos los indicios lo que apuntan es que a Lucero le pudo haber pasado algo grave”, recalcan las activistas de la colectiva, que insisten en la necesidad imperante de que las autoridades, tanto las comunales como las de la Fiscalía, hagan su trabajo y ofrezcan resultados rápidos, sobre todo ante el contexto de violencia feminicida que enfrenta la región de Paracho en la actualidad. 

Dos asesinatos de mujeres en un día

De hecho, apenas el pasado domingo 7, dos mujeres fueron halladas sin vida también en Paracho, en el camino viejo Paracho-Quinceo. Se trata de Maricela, una mujer de unos 40 años, y de su sobrina Leslie, una menor de 15 años. 

Sus familiares habían denunciado en redes sociales que las dos desaparecieron el sábado previo, cuando iban en una moto rumbo al Arenal, en Paracho. 

La Fiscalía michoacana confirmó a Animal Político que las mujeres aparecieron muertas y con múltiples heridas de arma “punzo cortante” en el cuerpo, aunque, por ahora, se desconoce si el caso será investigado como feminicidio.

Michoacán, de hecho, es uno de los estados que menos tipifica así los asesinatos de mujeres, y que más absuelve a los acusados, a pesar de ser una de las 14 entidades que tiene una Fiscalía especializada para ello: en todo 2020, solo clasificó como feminicidio 21 de 250 homicidios femeninos, el 8.4% cuando a nivel nacional la media fue el 25.8%.

Ante este contexto, la Colectiva Eraxamani ofrecerá este jueves una conferencia en Morelia, la capital michoacana, para exigir a las autoridades comunales de Cheranástico y a la Fiscalía estatal que den agilidad y atención al caso de la desaparición Lucero Escamilla Hernández, y también para hacer un llamado de atención ante el aumento de la violencia contra la mujer en la región purépecha. 

“Será un llamado de atención a todas las autoridades, pero también hacia el pueblo purépecha y a sus ‘abusos y costumbres’”, aseguran las activistas. 

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Perseverance en Marte: por qué sería una buena noticia que no descubriera vida en el planeta rojo

Si la misión no encontrara indicios de vida, muchos lo verían como un fracaso. Sin embargo, disponer de un planeta en el que la vida pudo haberse detenido en sus inicios ayudaría a responder otras preguntas clave, según un experto en astrobiología.
12 de marzo, 2021
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El 18 de febrero de 2021 aterrizó en el cráter Jezero de Marte el rover Perseverance, que estudiará la composición de rocas, el subsuelo y el clima.

Este fue el primer éxito de la misión Mars 2020 y su desarrollo contó con participación española: MEDA es una estación ambiental desarrollada por el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA).

La llegada de Perseverance ha avivado el debate sobre si hay o hubo vida en Marte, y su habitabilidad presente o pasada.

Habitabilidadno quiere decir que los humanos podamos construir una casa allí, sino que define las condiciones geoquímicas y ambientales favorables para el origen y evolución de la vida.

Entre los objetivos de la misión está estudiar la habitabilidad y la búsqueda de evidencias de vida microbiana antigua.

Hoy en día, por lo que sabemos, es improbable que en Marte haya vida. Pensemos en la de nuestro planeta: durante la mayor parte de su historia, la Tierra estuvo habitada solo por microorganismos.

La evolución necesitó unos 3.400 millones de años para que surgieran plantas y animales. Tiene sentido asumir que, de haber existido vida en Marte, esta era microbiana.

En la exploración espacial tomamos como referencia la vida terrestre actual, pues no conocemos otra. El inconveniente es que, si no se ven evidencias de vida marciana (algo probable), nos preguntaremos si es porque no sabemos qué buscar exactamente.

¿Qué evidencias de vida buscamos?

La ubicación del Perseverance no es casual. Si queremos buscar evidencias de vida, debemos ir a un sitio favorable.

En el cráter Jezero podría haber estado ese lugar: el delta de la desembocadura de un río.

Pero, que haya evidencias de que el agua formó paisajes familiares, con sus ríos y valles, no implica que haya habido vida. Hay que buscar las evidencias.

Cauce seco de un río en el cráter Jezero

Mars Express/ESA/DLR/FU-Berlin
Zona de operaciones de Perseverance en el cráter Jezero. El cauce seco del río se ve en la parte superior izquierda, con el abanico de sedimentos del delta en su desembocadura. Mars Express/ESA/DLR/FU-Berlin

Para la búsqueda, el Perseverance está equipado con SHERLOC, un instrumento capaz de encontrar moléculas orgánicas.

Sin embargo, debemos diferenciar entre “molécula orgánica” y “biofirma orgánica” o “biomarcador”.

Las moléculas orgánicas podrían ser un indicio de vida, pero, cuidado: en realidad, pocas lo son. A estas las llamamos biomarcadores.

Para entenderlo, pensemos en el petróleo. En los años 1930 el origen biológico del petróleo se debatía, hasta que el químico Alfred Treibs descubrió porfirina en los combustibles fósiles. Esta deriva de la clorofila y no podemos explicar su presencia sin la vida. Así, estudiando los biomarcadores (compuestos cuyo origen solo podemos atribuir a la vida), sabemos que el petróleo es lo que queda de ecosistemas de hace millones de años.

Si SHERLOC encuentra moléculas orgánicas, debe evaluarse si son biomarcadores válidos.

El problema es que ello implica asumir que el metabolismo terrestre es universal. Por ejemplo, si en Marte nunca hubo fotosíntesis con clorofila, nunca encontraremos la porfirina de Treibs como biomarcador.

Los minerales también pueden ser biofirmas:

Cristal de formiato de calcio del Lago Alkali en Oregon, Estados Unidos

Gentileza C. Menor Salvan
Formiato de calcio del Lago Alkali en Oregon, Estados Unidos.

Recogimos estos cristales de formiato, un compuesto orgánico, en un lago salino similar a los que pudo haber en Marte.

El (improbable) hallazgo de estos cristales en Marte tendría gran impacto y en las redes sociales se extendería la idea de que hubo vida.

A diferencia de la porfirina, el formiato puede ser abiótico y no es un biomarcador. Sabemos que lo es, porque la verdadera biofirma es el desequilibrio químico con los otros componentes del lago.

El estudio de biofirmas es difícil y requerirá el transporte de muestras a la Tierra.

¿Y si no se encuentran evidencias de vida?

Desde el punto de vista de la publicidad y la financiación, buscar indicios de vida es una buena estrategia. Es menos mediático, pero, que en Marte no haya vida, ni la haya habido, también sería una buena noticia.

Si Perseverance no encuentra indicios de vida, el público podría verlo como un fracaso. Sin embargo, la exploración de Marte siempre es un éxito, tanto por el conocimiento que nos aporta, como por las tecnologías derivadas.

Disponer de un planeta en el que se reunieron las condiciones que (pensamos) propiciaron la vida, pero que esta se haya detenido en su inicio, sería un escenario único para entender el origen de la vida terrestre.

No es una idea descabellada. El rover Curiosity encontró materiales que pudieron ser claves en el origen de la vida, formando un escenario intacto durante millones de años, libre de los cambios provocados por una potencial biosfera marciana.

Rocas de fosfato, meteoritos de hierro y vetas con sulfatos encontrados en Marte por el rover Curiosity

NASA/JPL-Caltech/LANL/CNES/IRAP/LPGNantes/CNRS/IAS
Rocas de fosfato (A), meteoritos de hierro (B) y vetas con sulfatos (C) encontrados en Marte por el rover Curiosity. Todos juntos son ingredientes para el origen de la vida. NASA/JPL-Caltech/LANL/CNES/IRAP/LPGNantes/CNRS/IAS/MSSS

Es probable que no se encuentren evidencias de vida en Marte, y la pregunta seguiría sin respuesta (la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia).

Pero, si tomamos la idea de que en Marte nunca proliferó la vida, podríamos centrarnos en las condiciones que, pensamos, debieron darse para su origen.

Si lo que encontremos encaja, ¿por qué no evolucionó la vida? ¿Faltaba algún ingrediente? ¿La dinámica de Marte no lo permitió? ¿Proliferó un tipo de vida distinto? Junto con el trabajo de laboratorio y lo que sabemos sobre nuestro planeta, quizá podríamos entender cómo empieza la vida y su evolución.

Si en Marte hubiera existido vida avanzada (y los ecosistemas bacterianos lo son), las preguntas sobre el origen de la vida seguirían abiertas. Sin embargo, un Marte sin vida podría ser la gran oportunidad para conocer nuestro propio origen.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes ver los vínculos a los estudios científicos y leer la versión original aquí.

César Menor-Salván es doctor en bioquímica y astrobiología, y profesor del Departamento de Biología de Sistemas en la Universidad de Alcalá.


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