El gobierno dejó solo al turismo ante COVID: así vivió su peor crisis
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Andrea Paredes y Jesús Santamaría

El gobierno dejó solo al turismo: así vivió el sector la peor crisis de su historia ante el COVID

Los apoyos no llegaron a este sector que representa el 8.1% del PIB. Ahora esperan que el tiempo y la vacuna los ayuden a recuperarse.
Andrea Paredes y Jesús Santamaría
Por Tania Casasola, Gerardo Borbolla y César Reveles
22 de marzo, 2021
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La pandemia por COVID-19 provocó que 2020 fuera el peor año en la historia de México para el turismo. A pesar de ello, los programas dirigidos a este sector brillaron por su ausencia y las pocas acciones emprendidas por el gobierno federal fueron insuficientes para subsanar el daño económico, según los propios afectados. 

“Fue un shock para todos, nunca habíamos parado de trabajar. Todo ha sido muy difícil”, es la frase que comparten empresarios, trabajadores y todas las personas que dependen directa o indirectamente de esta actividad que representa el 8.1% del PIB nacional.

Animal Político revisó las pérdidas económicas en turismo a nivel nacional y las contrastó con los apoyos federales para reactivar al sector: no hubo ayuda que alcanzara para frenar las pérdidas millonarias, cierres definitivos de negocios, pérdida masiva de empleos, o lograra aminorar la crisis de hoteles y restaurantes vacíos, cruceros detenidos, vuelos cancelados o playas cerradas. 

De 2019 a 2020 México sufrió una caída histórica del 55.1% en la derrama económica por turismo internacional. Para enfrentar esta crisis, el gobierno federal se apoyó de dos programas que ya existían: Jóvenes Construyendo el Futuro y Créditos a la Palabra, dirigido a todo tipo de negocios. 

A un año de la pandemia, este sector, uno de los más afectados no solo en México sino a nivel mundial, no espera apoyos del gobierno, pone sus esperanzas en los meses venideros, en la aplicación de vacunas y en que el turismo sea considerado una actividad esencial. 

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Los datos duros y crudos del turismo

Juana, de 54 años, tiene tres hijos, una de ellas estudia la prepa y dos más la primaria. Su familia depende totalmente del turismo. Juana ofrece ropa y recuerdos a los turistas en las playas de Guerrero, pero por las medidas de confinamiento éstas se vaciaron y su vida se vino abajo. 

Al no tener ventas, Juana tuvo que suspender un par de meses el servicio de Internet por lo que sus hijos perdieron algunas clases; también se quedó sin gas por dos semanas, sus pocos ahorros los usó para la comida diaria y los meses más críticos recibió apoyo de su hermana.  

“Nunca habíamos sentido una crisis así. Aunque mi ingreso no es fijo, dependo totalmente de lo que me compran los turistas”, dice Juana, a quien se le complica tener un trabajo fijo porque padece esclerosis múltiple. 

Su hija mayor también recorre las playas ofreciendo tatuajes temporales, trenzas, y a veces fruta, pero el confinamiento paralizó todo su ingreso. El caso de Juana tan solo es un reflejo de miles de familias que dependen directa o indirectamente de las actividades turísticas.  

En todo el 2020, México registró una derrama económica por el turismo internacional de 11 mil 25 millones de dólares, muy lejos de los ingresos de 2019 que fueron de 24 mil 573 millones de dólares. 

La caída de divisas entre un año y el otro fue del 55.1%, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Turismo federal (Sectur) y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)

Este dato se relaciona directamente con el número de visitantes: 

En 2020 ingresaron al país 24 millones 315 mil 759 turistas internacionales, lo cual representó una caída del 46% con relación a 2019, año en el que arribaron 45 millones 24 mil 453 turistas internacionales.

Tras cerrar marzo, abril y mayo, ante las restricciones de movilidad y el posterior inicio de operaciones a menos de la mitad, en 2020 los hoteles en México también registraron un desplome histórico en sus ganancias.

La ocupación hotelera en los principales 70 destinos turísticos del país cayó al 26.3%, un mínimo nunca antes visto. 

De acuerdo con cifras del Sistema Nacional de Información Estadística del Sector Turismo de México-DataTur, en 2020 el total de llegadas de turistas a cuartos de hotel registró una caída de 55.2% respecto al mismo periodo de 2019. 

“Si en un año regular facturamos alrededor de 4 millones de pesos, en 2020 no fue ni millón y medio”, indica Esaú Rendón, hotelero en Puerto Escondido, Oaxaca.  

Durante todo el año, los hoteles en centros de playa registraron una ocupación de 30.2%, tras un nivel de 66.1% en 2019, un desplome de 35.9%. Aquellos ubicados en ciudades tuvieron una ocupación del 23% en comparación con el 55.1% de un año antes.

Manuel*, trabajador de una cadena hotelera en Cancún, Quintana Roo, vio reflejada la caída de derrama en sus ingresos. Si bien no perdió su empleo, le bajaron el sueldo a la mitad desde el 1 de abril de 2020. Al ser el encargado de sistemas puede realizar su trabajo desde casa, pero esa no fue una ventaja. 

“Los meses de home office fueron en verano, cuando hace más calor en Cancún, y yo debía tener el aire acondicionado encendido todo el día, por esa razón pagué un recibo de luz de 3 mil pesos y con el sueldo a la mitad, ¡imagínate! Este año la CFE no dio ni un subsidio”.   

El Inegi informó que el año pasado 2.4 millones de personas perdieron su empleo a causa de la crisis económica generada por COVID-19: los más afectados fueron los trabajadores de restaurantes y hoteles.

De acuerdo con el titular de la Sectur, Miguel Torruco Marqués, en 2019 el sector turístico representó el 8.5% del empleo a nivel nacional, porcentaje equivalente a 4 millones 149 mil empleos directos.

Pero debido a la parálisis en la industria, en 2020 se perdieron 289 mil 582 empleos en este sector, una caída de 6.5% respecto a 2019, problema que se evidenció más en el tercer y cuarto trimestre con caídas del 2.5% y 6.5%, respectivamente, según datos de Sectur.

Esaú relata que en su hotel tuvieron que prescindir de una parte del personal durante los meses de confinamiento, principalmente del restaurante y bar. Con la apertura gradual, volvieron a contratarlos. En el periodo de cierre, el hotel no se olvidó de ellos y les entregó ayudas como pequeñas despensas. Del gobierno federal no recibieron nada. 

Otro caso similar es el de Ricardo, que tuvo que regresar a Guadalajara, su ciudad natal,  tras el cierre del hotel donde trabajaba en Playa del Carmen, Quintana Roo. 

“Cuando empezó la pandemia cerró el hotel y fácil el 80% de los hoteles en Playa del Carmen”, relata Ricardo.

En todo 2020, en Quintana Roo, estado catalogado por el Inegi como el que más dinero genera a través del turismo, el número de visitantes cayó 47% comparado con 2019, de 15 millones 93 mil 856 turistas pasó a 8 millones 004 mil 856, provocando una caída en la derrama económica de 58.6% al solo registrar ingresos por 6 mil 392 millones de dólares.

Oaxaca, que cuenta con diversos pueblos mágicos, una de las capitales más visitadas en el país y varias playas, registró una caída en la derrama económica por el turismo del 63%, con relación a 2019. 

De enero a diciembre de 2020 Oaxaca recibió a 2 millones 299 mil 826 turistas, de los cuales 104 mil 206 fueron internacionales. En 2019 su afluencia total (turistas nacionales e internacionales) fue de 5 millones 367 mil 649 visitantes. 

Datatur no muestra los estados donde más empleos se perdieron, pero cifras del Inegi indican que los estados con más población ocupada en el sector turístico son: 

Datatur no muestra los estados donde más empleos se perdieron, pero cifras del Inegi (Censos económicos 2019) indican que los estados con más población ocupada en el sector turístico son: Quintana Roo (52%), Baja California Sur (40.1%), Nayarit (28.9%), Guerrero (27.4), Chiapas (24%), Tabasco (23.6%), Morelos (22.8%), Veracruz (21.5), Oaxaca (21.2%) y Campeche (20.3%).

Tanto Oaxaca como Quintana Roo forman parte de los 10 estados identificados por la Secretaría del Trabajo federal como de atención prioritaria tras un año de pandemia.

Juana cuenta que nunca había sentido tanta angustia porque jamás se habían cerrado las playas, y eso significaba dejar de llevar comida a su hogar. “Amenazamos con regresar a las playas a la fuerza, bloqueamos calles y nos dieron una despensas, pero nada más”.

“Los primeros meses de la pandemia fueron terribles. Y ni siquiera les pedíamos dinero, solo dejarnos trabajar”, cuenta. 

La pérdida de empleos por la pandemia provocó que se agudizara la pobreza laboral -que aumentó en 28 de los 32 estados- particularmente en aquellos que dependen en gran medida del turismo. 

En 2020, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la población con ingreso inferior al costo de la canasta alimentaria llegó a 40.7%, superior al 37.3% del año pasado.

Quintana Roo fue el estado que más aumentó la población con pobreza laboral, seguido de Tabasco, CDMX y Baja California Sur, según el más reciente informe del Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza del Coneval

Un salvavidas que nunca llegó 

“Con la pandemia tuvimos que cerrar las puertas para respetar las medidas de aislamiento (…) Hubo recorte de personal y ajustes de sueldo como estrategia para mantener el capital humano, y en este tiempo no hubo apoyos del gobierno federal”, dice Rebeca*, gerente de un hotel en Quintana Roo.  

Desde el inicio de la pandemia y durante meses, diversas organizaciones y empresarios solicitaron apoyos al gobierno federal para evitar pérdidas millonarias. 

La Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles (AMHM) −que agrupa en su mayoría a pequeñas y medianas empresas−, pidió a la Sectur apoyo para evitar despidos masivos de empleados.

Entre las propuestas que hizo está la firma de acuerdos entre sindicatos y trabajadores para reducir las jornadas de trabajo o pactar paros técnicos o descansos solidarios ante la falta de recursos para pagar sus nóminas completas.

Las y los empresarios también pidieron al gobierno federal aplazar la declaración anual, agilizar la devolución de los saldos a favor de IVA, frenar el pago de impuestos durante 12 meses y apoyar económicamente a las empresas que aceptaran −mediante un convenio− sostener el empleo y salarios de sus trabajadores.  

Si bien el gobierno escuchó las propuestas y tuvo pleno conocimiento de la crisis, no brindó los apoyos solicitados.  

Al ver la nula acción de las autoridades, los negocios turísticos implementaron acciones para aminorar los daños, como la reducción del salario a sus empleados con tal de no despedirlos permanente.

“Todos los esfuerzos que se hicieron para salvar los empleos fueron por parte de los empresarios hoteleros tomando como referencia las indicaciones de la OMS y viendo cómo lo hacían los países europeos”, cuenta Rebeca. 

La Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras (ANCH) confirmó a Animal Político que no se recibieron apoyos financieros o fiscales como ellos pedían, la ayuda se limitó a ofrecer financiamiento a través de créditos bancarios, pero para muchos esto no fue opción debido a que los turistas no llegaban y siguen sin tener certeza  de cuándo mejore el panorama.

Como consecuencia, la AMHM informó que hasta enero 99 hoteles cerraron debido a la pandemia. De éstos, 55 lo hicieron de forma definitiva al no poder solventar los salarios de los trabajadores ni los gastos como luz, agua, gas y predial.

Otros 44 cerraron de forma temporal sin tener la certeza de cuándo reanudarán actividades, pues a veces les resulta más barato cerrar que abrir con solo una ocupación permitida de 30%. 

En la mayoría de los casos se trata de empresas pequeñas o familiares con entre 10 y 15 empleados, que no tienen la misma capacidad que las grandes cadenas.

Lee más: Vacaciones en pandemia: Turismo espera recuperación en puentes y descansos de 2021

Entonces, ¿qué hizo el gobierno?

Desde el inicio de la pandemia a la fecha, el gobierno de México prácticamente ha dejado que el tiempo sea la mejor solución para la recuperación del turismo. 

A mediados de 2020, la Sectur tuvo varias reuniones con empresarios del sector turístico y prometió que trabajaría en una serie de apoyos y beneficios fiscales, los cuales nunca llegaron.

El único apoyo al que tuvieron acceso las empresas dedicadas al turismo fue Créditos a la Palabra, un programa presentado en abril pasado y que es operado por la Secretaría de Economía. 

Créditos a la Palabra consiste en un apoyo de 25 mil pesos para las pequeñas empresas de cualquier sector que estén al corriente con sus beneficios fiscales y hayan conservado a toda su plantilla durante la pandemia.

“Nosotros sí conseguimos ese apoyo pero solo nos lo dieron en una ocasión y los 25 mil pesos fueron para tres meses, la verdad la cantidad fue insuficiente y no todos los negocios lograron acceder a él por todos los requisitos que se pedían”, cuenta David Serrano, copropietario del restaurante El Rincón de los Almendros, en Puerto Escondido, Oaxaca.

De acuerdo con David, tan solo en Puerto Escondido al menos 15 negocios, entre hoteles y restaurantes, cerraron sus puertas como consecuencia de la falta de apoyos . 

“Hubo esos apoyos pero te ponen mil trabas para obtenerlos (…) además ellos (el gobierno federal) piensan que nosotros como hotel tenemos un capital muy grande para sostenernos y no es así”, agrega Esaú Rendón, gerente del hotel Shavanna, en Puerto Escondido.  

Animal Político buscó a la Secretaría de Economía para conocer el número de Créditos a la Palabra entregados durante la pandemia y cuántos de ellos al sector turismo. A la fecha se sigue en espera de respuesta. 

En febrero de 2021 la Secretaría del Trabajo federal presentó un plan de reactivación económica para el turismo que se centra en los jóvenes y que se aplicará en los 10 estados identificados como prioritarios. 

El plan de la Secretaría de Economía no es nuevo. Consiste en otorgar hasta 50 mil becas del programa Jóvenes Construyendo el Futuro en el sector turístico, en municipios específicos de las entidades antes mencionadas. 

En este programa, las y los jóvenes son capacitados durante un año en el que reciben 4 mil 310 pesos mensuales. El argumento de la dependencia para aplicar este plan es que los jóvenes son el grupo de población que más perdió empleo durante la pandemia. Sobre esta estrategia aún no hay resultados disponibles. 

Las y los afectados ven estos programas sólo como paliativos y no como soluciones reales al problema. 

Mencionan que hay otro tipo de acciones mucho más simples y no precisamente económicas que les ayudarían a reactivar sus negocios. 

Por ejemplo, David relata que en julio pasado, cuando recién había pasado el confinamiento en Puerto Escondido, el presidente Andrés Manuel López Obrador comió en su restaurante durante su visita al municipio. 

“Su cuenta no pasó ni los 300 pesos, pero su presencia ayudó para que al siguiente día duplicáramos las ventas y así inició nuestra recuperación, la gente tuvo confianza de comer con nosotros. Ese tipo de acciones, sencillas y de promoción nos ayudarían mucho a todos”.          

Pese a la crisis, México se mantuvo a flote 

La crisis en el sector turístico no solo se ha vivido en México, sino también a nivel mundial.

El 2020 fue el peor año para el turismo mundial y la crisis generada ha puesto en riesgo entre 100 y 120 millones de empleos directamente relacionados a esta actividad, muchos de ellos en pequeñas y medianas empresas, señala la Organización Mundial del Turismo (OMT).

Según la OMT, el año pasado los destinos turísticos de todo el mundo recibieron mil millones menos de visitantes internacionales que en 2019, lo que representa una caída del 74%. 

Asia y el Pacífico fueron las regiones más afectadas, con 84% menos de visitantes, seguido de África, el Medio Oriente, Europa y por último la zona de Américas, en la cual se ubica México y que recibió 69% menos de ingresos.

A diferencia de México, los gobiernos de otros países sí emprendieron acciones para ayudar a la población que dependía del turismo. 

Brasil, por ejemplo, anunció 914 millones de dólares en apoyos para conservar empleos; Francia aprobó 21 mil mdd para apoyos a trabajadores y creó un Comité especial para monitorear las afectaciones. 

Alemania aprobó un paquete de ayuda de 10 mil mdd para la aerolínea Lufthansa y un proyecto de ley para que viajes agendados pudieran canjearse a futuro. Italia aprobó 24 mil mdd para que los negocios se adaptaran a las medidas de nueva normalidad.

Aunque en nuestro país no hubo tal ayuda, varios de los estados más turísticos se mantuvieron a flote en gran parte gracias al turismo internacional. 

Si bien hubo una reducción en 2020 de visitas internacionales, México podría pasar de la séptima posición, a los primeros tres lugares en el ranking de los países más visitados a nivel mundial, según una proyección del Centro de Investigación y Competitividad Turística de la Universidad Anáhuac (Cicotur)

“La verdad nuestro fuerte fue el turismo internacional. Al poder trabajar desde casa muchos de ellos vinieron a Puerto Escondido para rentar estancias largas en nuestro hotel y desde aquí trabajan”, dice Esaú Rendón. 

La respuesta a este fenómeno es que en México no se impusieron restricciones como el cierre de fronteras. Y las medidas internas para prevenir contagios, como el uso de cubrebocas, fueron voluntarias en la mayoría de los estados. 

Pero esa falta de restricciones también pone en riesgo a los empleados de los hoteles. Manuel* platica que en los hoteles para los que él trabaja, las limitaciones para los turistas son mínimas por no decir nulas. 

“Nosotros como empleados estamos obligados a usar cubrebocas dentro del hotel, pero a ellos no se les exige nada. El argumento del hotel es que como vienen de vacaciones no se les puede obligar”. 

La escena de los turistas sin cubrebocas, según Manuel, se replica en playas y transporte público. 

“Yo uso continuamente el Aeropuerto Internacional de Cancún y cada que regreso a México el filtro sanitario para los turistas extranjeros es de los más simple, aunque vengan de países donde ya existen nuevas cepas de COVID”, agrega.    

Se viene una recuperación lenta 

Ante la falta de una base de datos federal con cifras de cada entidad, Animal Político consultó a trabajadores, organismos y dependencias locales de los estados más turísticos con el fin de conocer su realidad sobre la pandemia. 

En el caso de Quintana Roo se tiene el registro de 106 mil 854 personas que perdieron su empleo en el sector turismo por la pandemia. A la fecha solo se ha recuperado entre 15 y 20% de esas fuentes de empleo, señala Sergio León, presidente de la Coparmex Quintana Roo.

Sergio León opina que acciones como la entrega de becas de Jóvenes Construyendo el Futuro es una apuesta insuficiente y que pareciera tener “fines electorales”.

En Quintana Roo, empleados y empresarios reconocen el esfuerzo del gobierno estatal por reactivar el turismo y no así el del gobierno federal. 

La situación en Oaxaca es similar. En 2020, la capital del estado fue el lugar más afectado, con un descenso en su derrama del 72%, seguida de Juquila (66.8%), Huatulco (61.7%) y Puerto Escondido (56%). 

Sin embargo, trabajadores y empresarios reconocen los esfuerzos del gobierno local para apoyarlos. Quizá no económicamente, pero sí en la difusión y apertura para negociar horarios y medidas de servicio.  

En Guerrero, el impacto de la pandemia ocasionó la pérdida de más de 20 mil empleos formales y más de 50 mil empleos informales. Acapulco tuvo solo cuatro arribos de cruceros en todo el 2020 y una pérdida de 37 mil 384 pasajeros. En todo el estado se cerraron 467 hoteles.

Empresarios de Acapulco, Chilpancingo, Taxco e Iguala se declararon en “huelga de pagos” de servicios de agua y luz. Aseguraron no contar con apoyos federales, pero agradecieron la disposición del gobierno local para negociar y abrir bajo medidas sanitarias. 

En la Ciudad de México, donde se han enfrentado dos olas de contagios por COVID, los efectos económicos negativos se registraron mayoritariamente en hoteles y restaurantes.

Como respuesta, el gobierno capitalino ha otorgado diversos apoyos económicos, financiamientos e incentivos. Entre ellos 50 mil créditos de 10 mil pesos, apoyos emergentes a 100 mil  trabajadores de restaurantes por 2 mil 200 pesos cada uno, y la condonación de impuesto sobre nómina a comercios del Centro Histórico. 

En Baja California Sur, que recibió tres veces menos visitantes en 2020 comparado con 2019, ya recuperó 18 mil empleos de los 22 mil que se habían perdido durante la pandemia, de los cuales 80% tenían que ver con el turismo. Esto gracias a la iniciativa privada, las certificaciones de higiene y los apoyos estatales para postergar, hasta seis meses sin intereses, el pago del Impuesto sobre la Nómina, señala Gustavo Díaz titular de la Coparmex en Baja Sur.

Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas lograron concretar el ‘Pacto Centro Occidente por el Turismo’, una alianza basada en la promoción y en desarrollar rutas interregionales. 

En lo que va del año, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido cuestionado en varias ocasiones sobre alguna estrategia concreta para reactivar el turismo en los próximos meses. El mandatario siempre se desvía del tema y habla de las obras en el sureste mexicano, como el Tren Maya.

En la conferencia matutina del 25 de febrero, López Obrador se limitó a decir que las condiciones actuales de la pandemia ayudarán mucho al turismo, sobre todo por la aplicación de vacunas contra COVID. 

“Va bien el combate a la pandemia, yo espero que en tres meses, a mediados de año, inicie ya la recuperación en los sitios más turísticos, porque va a coincidir con el avance de la vacunación de Estados Unidos (…) entonces todo el turismo internacional va a preferir México”, aseguró.

A diferencia del presidente, los empresarios del sector esperan una recuperación muy lenta que podría alargarse incluso hasta 2023 ante la falta de apoyos y programas federales.

La única certeza es que mientras los semáforos estatales no cambien a verde, los hoteles no podrán ocuparse al 100% y por ende sus economías seguirán estancadas. Además de que medidas como la de Canadá, de restringir viajes a México, y la de Estados Unidos de pedir prueba negativa de COVID a personas que viajen o regresen no abonan a la recuperación del sector.

Empresarios y trabajadores apuestan a las temporadas vacacionales próximas para recuperar un poco de lo perdido, como Semana Santa y el periodo de Verano. 

Más allá de la falta de apoyos, comprenden que el único enemigo en común es el COVID y que dependerá de todos regresar a la normalidad.

“La recuperación será muy lenta, pero esperamos que mucha gente de otros países donde la vacunación sí está avanzando venga a Cancún en Semana Santa, incluso ya hay convenios con hospitales para que los turistas se hagan la prueba al llegar”, comenta Manuel*. 

El buen ánimo se mantiene en la mayoría de los sitios turísticos porque confían en que ya pasó la peor etapa. 

Juana desea que pronto ella y sus hijos vuelvan a vender sus recuerdos en las playas llenas de turistas y juntar los 600 o mil pesos diarios (en un buen día) que les permitan vivir como antes, sin lujos pero con lo necesario para vivir bien.

“Es lo que queremos, trabajar. De los turistas comemos. Esto fue lo peor y en verdad no se lo deseo a nadie”, finaliza Juana.

*Manuel y Rebeca son nombres ficticios, ambas personas pidieron ocultar sus nombres reales por temor a represalias en los hoteles donde laboran. 

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Las 2 causas científicas por las que se cayeron las Torres Gemelas tras el impacto de los aviones el 11 de septiembre de 2001

El violento choque de dos aviones contra los edificios más altos de Nueva York fue el comienzo de una secuencia de horror que redujo a escombros los emblemáticos colosos de acero y concreto.
7 de septiembre, 2021
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MITEl 11 de septiembre de 2001 dos aviones Boeing 767 embistieron las Torres Gemelas, que con sus 110 pisos eran los edificios más altos de Nueva York.

El primer avión chocó contra la torre norte a las 8:45 de la mañana. El edificio ardió durante 102 minutos y luego, a las 10:28 a.m. se derrumbó en solo 11 segundos.

Dieciocho minutos después del primer choque, a las 9:03 a.m., el segundo avión impactó la torre sur. El rascacielos resistió en llamas durante 56 minutos, tras lo cual, a las 9:59 a.m., colapsó en 9 segundos.

“Luego del increíble sonido del edificio colapsando, en pocos segundos todo se volvió más oscuro que la noche, sin sonido, y no podía respirar”, recuerda Bruno Dellinger, un sobreviviente que trabajaba en el piso 47 de la torre norte.

“Estaba convencido de que estaba muerto, porque el cerebro no alcanza a procesar algo como esto”, dice Dellinger en su testimonio compartido por el Museo y Monumento Conmemorativo del 11 de septiembre en Nueva York.

Trayectoria aviones

BBC

El saldo fueron 2.606 personas muertas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres resistieron varios minutos antes de venirse abajo.

¿Por qué se cayeron las torres?

“La respuesta aceptada por toda la gente seria es que las torres se vinieron abajo porque fueron objeto de un ataque terrorista“, le dice a BBC Mundo el ingeniero civil Eduardo Kausel, profesor emérito en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Justo después de los ataques, Kausel fue el líder de una serie de estudios y publicaciones en las que expertos del MIT analizaron las causas de los derrumbes desde el punto de vista estructural, de ingeniería y arquitectónico.

La respuesta de Kausel encierra una serie de fenómenos físicos y químicos que desataron una catástrofe que nadie, para ese entonces, era capaz de imaginar.

Combinación fatal

Los estudios del MIT, que se publicaron en 2002, coinciden en gran parte con los hallazgos del reporte que el gobierno de Estados Unidos le encargó al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés) para averiguar por qué se cayeron las torres, y cuya versión final se publicó en 2008.

Torres Gemelas

Getty
En 2001 las Torres Gemelas eran los edificios más altos de Nueva York.

Tanto el MIT como el NIST concluyen que las torres se derrumbaron debido, principalmente, a la combinación de dos factores:

• El severo daño estructural que causaron los choques de los aviones en cada edificio

• La cadena de incendios que se expandieron a lo largo de varios pisos

“Si no hubiese habido incendio, los edificios no se habrían derrumbado”, dice Kausel.

“Y si hubiese habido únicamente incendio, sin el daño estructural, tampoco se habrían venido abajo”.

“Las torres tenían mucha resistencia”, dice el ingeniero.

El informe del NIST, por su parte, afirma que existen documentos oficiales que indican que las torres estaban diseñadas para soportar el impacto de un avión Boeing 707, que era la aeronave comercial más grande que existía al momento de ser diseñadas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres quedaron reducidas a escombros.

Los investigadores del NIST, sin embargo, advierten que no encontraron información sobre los criterios y los métodos que se utilizaron para llegar a esa conclusión.

Lo que sí está claro es que, juntos, el impacto y el incendio, produjeron un desenlace fulminante: el colapso de ambas torres.

Cómo estaban construidas las torres

Las Torres Gemelas tenían un diseño que era estándar en la década de los 60, cuando comenzaron a ser construidas.

Cada edificio tenía en el centro un núcleo vertical de acero y hormigón, que albergaba los ascensores y las escaleras.

Cada piso se formaba con una serie de vigas de acero (horizontales) que partían desde ese núcleo y se conectaban con columnas de acero (verticales) para formar las paredes exteriores del edificio.

El entramado de vigas distribuía el peso de cada piso hacia las columnas, mientras que cada piso, a su vez, servía como un soporte lateral que evitaba que las columnas se torcieran, lo que en ingeniería civil se conoce como pandeo.

Torres Gemelas

Getty
Las torres tenían una columna central a partir de la cual salían las vigas que se conectaban con las columnas exteriores.

Toda la estructura de acero estaba recubierta por hormigón, que funcionaba como un protector de vigas y columnas en caso de incendio.

Las vigas y las columnas, además, estaban recubiertas por una delgada capa aislante a prueba de fuego.

Impacto, fuego y aire

Ambas torres fueron golpeadas por modelos distintos de aviones Boeing 767, que son más grandes que un Boeing 707.

El impacto, según el informe del NIST, “dañó severamente” las columnas y desprendió el aislamiento contraincendios que recubría el entramado de vigas y columnas de acero.

“La vibración del choque hizo que el recubrimiento antifuego del acero se fracturara, con lo cual las vigas quedaron más expuestas al fuego“, explica Kausel.

Así, el daño estructural le abrió camino a las llamas, que a su vez iban causando más daño estructural.

Torres Gemelas

Getty
Gran parte del combustible se quemó durante la bola de fuego que se produjo al momento del impactó de los aviones.

Mientras eso ocurría, las temperaturas, que llegaban a los 1.000 °C, hacían que los vidrios de las ventanas se dilataran y se rompieran, con lo cual entraba aire que servía de alimento al fuego.

“El fuego se autoalimentó de aire y por eso se propagó“, dice Kausel.

“Bombas voladoras”

Los datos oficiales estiman que cada avión cargaba cerca de 10.000 galones de combustible (más de 37.850 litros).

“Eran bombas voladoras”, dice Kausel.

Gran parte de ese combustible se quemó durante la bola de fuego que se formó en el momento del impacto, pero también hubo mucho combustible que se derramó a los pisos inferiores de las torres.

Eso hizo que el fuego se expandiera, encontrando a su paso varios objetos inflamables que le permitían seguir avanzando.

Torres Gemelas

Getty
El fuego causó daños severos a las columnas de las torres.

Ese incendio descontrolado tuvo dos efectos principales, explica el ingeniero del MIT.

Primero, el intenso calor hizo que se dilataran las vigas y las losas de cada piso. Esto causó que las losas se separaran de sus vigas.

Además, la dilatación de las vigas también empujó las columnas hacia afuera.

Pero luego hubo un segundo efecto.

Las llamas comenzaron a ablandar el acero de las vigas, volviéndolas maleables.

Eso hizo que lo que antes eran estructuras rígidas, ahora parecieran cuerdas que al arquearse comenzaron a impulsar hacia adentro las columnas a las que estaban unidas.

“Eso fue fatal para las torres”, señala Kausel.

Colapso

En ese momento ya estaban todos los ingredientes para desencadenar el colapso.

Torres Gemelas

Getty
El calor del fuego dilató las vigas, que a su vez empujaron las columnas.

Las columnas ya no estaban totalmente verticales, debido a que las vigas primero las empujaron hacia afuera y luego las halaron hacia adentro, así que comenzaron a pandear.

Así, según el informe del NIST, las columnas iniciaron el colapso arqueándose, mientras las vigas a las que estaban conectadas tiraban de ellas hacia adentro.

El análisis de Kausel, por su parte, añade que, en alguno casos, las vigas halaron tan fuerte de las columnas que destrozaron los pernos que las ataban a las columnas, lo que causó que estos suelos se derrumbasen y los escombros fueran causando sobrepeso en los pisos inferiores.

Esto produjo un estrés adicional a la capacidad de las ya debilitadas columnas.

El resultado fue una caída en cascada.

Torres Gemelas

Getty
Las paredes se derrumbaron “como quien pela un banano”.

Una vez que el edificio entró en caída libre, explica Kausel, el colapso expulsó progresivamente el aire que había entre los pisos, lo que causó un viento fuerte hacia la periferia.

Esto hizo que el derrumbe quedase envuelto en una nube de polvo, y que las paredes externas se derrumbasen hacia afuera, como quien pela un banano, dice el experto.

Ambos edificios se esfumaron en cuestión de segundos, pero el fuego entre los escombros siguió ardiendo durante 100 días.

Veinte años después, el horror y el dolor que causaron los atentados aún no se apagan.


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