Lecciones que dejó diciembre para no tener tercera ola de COVID grave
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Lecciones que debimos aprender en diciembre para no tener una tercera ola de COVID tan grave

Las oleadas de contagios de enfermedades como la COVID no se pueden evitar, pero sí pueden moderar su intensidad.
Cuartoscuro
28 de marzo, 2021
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México tendrá una tercera ola de contagios de COVID-19 y tendrá también una cuarta y quizá una quinta. Las oleadas de casos de esta enfermedad seguirán en todos los países hasta que se logre la inmunidad de rebaño de las poblaciones. No hay otra forma de evitarlas. Lo que sí se puede hacer es reducir la intensidad de cada nueva ola. Y hay lecciones que dejó la segunda, la de diciembre, que se deberían haber aprendido para tener un menor número de enfermos y fallecidos en las próximas semanas.

Mientras el virus esté circulando y no haya una inmunidad suficiente en la población como para que no se produzcan repuntes en los contagios a consecuencia de la interacción entre las personas, las olas o los repuntes de casos de COVID-19 no se podrán evitar, explica Jorge Baruch Díaz, responsable de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero de la UNAM.

Lee: Vacaciones y vacunas: una combinación riesgosa para una tercera ola de COVID

En México, dice, esa inmunidad de rebaño no se va alcanzar sino hasta dentro de un año, más o menos, y si no se quieren tener olas tan graves como la de diciembre y enero pasado habrá que modificar lo que hizo mal y corregir.

“El chiste es que las olas que vengan más adelante sean menos intensas que las anteriores y eso se puede lograr aprendiendo de los errores que cometimos en la primera y segunda ola, ¿cuáles fueron? Básicamente la estrategia de comunicación (en el país para responder a la pandemia) es muy deficiente. A veces hay mensajes encontrados y esto confunde a las personas”.

Baruch Díaz explica que se necesitan mensajes unificados por parte de los tres sectores: gobierno, tanto federal, como los estatales y locales; la iniciativa privada y la sociedad civil. “Si las empresas empiezan a decir salgan de viaje y el gobierno dice, con nada más una conferencia de prensa, no no salgan de viaje, no hay una consistencia en los mensajes y es probable que no tengamos un impacto”.

Lo otro es que si se empiezan a reactivar actividades no esenciales en algunos estados de la República, precisa el especialista, se debe intensificar la búsqueda de casos asintomáticos (responsables del 80% de los contagios) para poder cortar las cadenas de transmisión de manera temprana.

“Si no evolucionamos la estrategia de pruebas que se hacen en la población al momento de abrir algunas actividades no esenciales, como es la educación presencial, vamos a fallar nuevamente en el control de la intensidad de las siguientes olas”.

En cuanto a qué le toca a la población, le toca esta vez sí acatar la medida de quedarse en casa en vacaciones. “Estamos como al principio de la epidemia, cuando nos tuvimos que quedar en casa en Semana Santa, así tiene que ser otra vez”, advierte Baruch Díaz.

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Y aunque en diciembre la recomendación de autoridades y especialistas señalaba que se podían hacer reuniones de no más de seis personas o de dos casas, el director de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero de la UNAM, dice que lo recomendable es reunirse solo con la gente con la que se habita en una misma vivienda.

“Se ha establecido un ranking mundial de las medidas que resultan más efectivas y una de las principales es la cancelación de las reuniones, incluso las de grupos pequeños, así se va a incidir de manera efectiva en disminuir la intensidad de la transmisión del virus”.

Sobre las salidas y reuniones al aire libre, dice que si se quiere salir a dar un paseo, no hay que ir a lugares abiertos a los que tradicionalmente irá mucha gente, sino buscar opciones menos populares, en los que la concurrencia será menor. No hay que dormir fuera de casa, cualquier lugar de hospedaje conlleva su riesgo de contagio y no, no se debe salir de vacaciones.

Los únicos viajes que se deberían hacer en una epidemia como esta son por tres motivos: por repatriación, por una urgencia laboral o por ir ayudar a un familiar o un amigo que tenga un problema y requiera el apoyo. Ir a la playa a divertirse es ir a ponerse en riesgo y arriesgar a las personas vulnerables con las que se convive.

“No debe haber playas llenas, porque si no nos va a pasar lo mismo que en enero. No hay que volcarse a viajar, ni todo el mundo debe salir a la calle y abarrotar restaurantes. Si no moderamos la interacción social, vamos a repetir lo mismo”.

Justo de los alimentos e ir a restaurantes, Baruch Díaz dice que lo mejor es preparar la comida en casa. Si se va a ir a comer a algún lugar, lo menos arriesgado es hacerlo en un espacio al aire libre, en una terraza, por ejemplo. Ingresar a un lugar y además comer son dos acciones que aumentan el riesgo de contagio.

Y si se sale al espacio público o se tiene interacción con personas ajenas al domicilio hay que utilizar el cubrebocas, bien utilizado: cubriendo nariz y barbilla, no solo la boca.

“Esperamos que todos hayamos aprendido las lecciones de diciembre, pero ya lo veremos en los próximos días”, remata el especialista.

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Martes 13 y otras situaciones, objetos y animales que ¿traen mala suerte?

Según las creencias, el 13 es mala suerte porque es el número de quienes participaron en la última cena de Jesús antes de ser crucificado.
13 de julio, 2021
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En martes, ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes.

El dicho popular recomienda no hacer nada arriesgado el martes, por considerarse un día de mala suerte.

Se trata de un famoso refrán del idioma español que tiene su base en la superstición.

Según detalla la página web del Instituto Cervantes, esto se debe a que este día de la semana estaba consagrado a Marte, el dios de la guerra en la mitología latina, por lo que se consideraba un día de mal agüero para emprender algo importante.

También aclara que en la antigüedad tenía la misma connotación para los egipcios y los turcos y que algunos historiadores españoles relacionaban la superstición porque “los martes se produjeron algunas importantes derrotas de los moros a las tropas cristianas”.

La complicación del 13

Pero parece que, además de martes, el problema se agudiza cuando es 13.

Los países anglosajones tienen su versión también del día de mala suerte: el viernes 13.

Según las creencias, el 13 es mala suerte porque es el número de quienes participaron en la última cena de Jesús antes de ser crucificado.

También es el capítulo del Apocalipsis o Revelación de la Biblia y en el que habla de una bestia, la causa de todo mal.

Y hasta existe la fobia al número 13: la triscaidecafobia.

Número 13

Lo concreto es que no hay una bibliografía que respalde cada una de estas creencias populares que muchas de ellas se remontan a tiempos inmemoriales.

Pero la mala suerte no solo está representada en el número 13 (para muchos), sino que también se aparece en animales, acciones y determinadas situaciones, etc.

Pero, ¿por qué y cuáles son? En BBC Mundo hicimos un listado.

La sal derramada

sal

Durante siglos y siglos, la sal tuvo un rol importante en las culturas.

Desde utilizarla para condimentar y conservar los alimentos hasta utilizarla como una forma de moneda de intercambio que luego dio origen a la palabra salario.

Por eso, derramar sal es signo de mal presagio para muchos.

También existe la superstición de que no se debe pasar el salero de mano en mano, sino que se apoya en la mesa, por la misma razón anterior: por miedo a que se derrame.

¿Qué culpa tendrá el gato?

Gato negro

Muchas personas consideran que es mala suerte que un gato negro se cruce por delante.

Para el cristianismo, los gatos de color negro eran símbolos del mal y estaban asociados a las brujas.

Sin embargo, para la cultura egipcia eran animales de adoración.

La escalera

Mujer camina debajo de escalera

El origen de por qué pasar debajo de una escalera es de mala suerte también es variado.

Una escalera apoyada en una pared forma un triángulo, forma que el cristianismo representa la santísima trinidad, por lo que atravesarlo, era señal de desafiar lo sagrado.

Otra creencia sostiene que está relacionada a las ejecuciones por ahorcamiento, ya que el verdugo debía subir a una escalera para colocar la soga y luego para retirar el cuerpo.

Abrir paraguas bajo el techo

Este es otro caso de superstición que no tendría un origen común.

El paraguas es un antiguo invento chino que fue pasando de cultura a cultura para distintas funciones hasta la actualidad.

Pero en un principio el paraguas era utilizado por reyes como sombrilla para bloquear los rayos del sol, por eso abrirlo en un lugar con sombra era un sacrilegio.

Hombre sostiene un paraguas

Otra creencia sostiene que si una persona abre un paraguas bajo techo, se trata de una doble protección, por lo que trae mala suerte.

Y tal vez, el más racional de todos, es que si abres un paraguas dentro de tu casa, puedes causar un accidente.

Romper un espejo

Espejo roto

La creencia dice que si rompes un espejo tendrás 7 años de maldición.

Todo surge de la catoptromancia, que es la adivinación por medio del espejo.

El espejo era un elemento que se utilizaba para la magia por lo que si se rompía, el futuro sería aterrador.

La mala fama del pie izquierdo

Sin duda esta no aplicaría a los grandes jugadores de fútbol zurdos, pero es una creencia popular que la gente que se levanta por las mañanas de mal humor, es porque lo hicieron con el pie izquierdo.

Además, durante la historia, siempre se dio preponderancia a todo lo que sucedía a la derecha, por el movimiento de la tierra, la mayoría de las personas son diestras, los santos están a la derecha de Dios, etc.

Y, entre tantos otros motivos sobre lo malo del lado izquierdo, la mala suerte también estaría relacionada con que los pescadores no subían a una embarcación por babor, es decir por la izquierda.

Tijeras

Tijeras

La creencia popular sostiene que dejar las tijeras abiertas mientras no se usen son sinónimo de atraer mala suerte.

Otra sostiene que regalar tijeras equivale a desear el mal.

Si bien se desconoce su origen, en la mitología griega la Moira Átropos (una de las tres que decidían el destino) cortaba con tijeras el hilo de la vida.

Y hay más…

Si bien existen innumerables tradiciones que atraen la mala suerte, también existen muchas otras para evitarla y otras tantas que atraen la buena suerte.

Cruzar los dedos

Cruzar los dedos

Además de cruzar los dedos para protegerse de la mala suerte, también muchos lo hacen para pedir que un favor se cumpla, o cuando se quiere incumplir lo que se jura.

Aparentemente, en la antigüedad, existía la costumbre de que dos personas enlazaran sus dedos índices formando una cruz para expresar un deseo.

Tocar madera

Se cree que la madera es un elemento de protección, por eso cuando algo sucede muchos tocan madera para librarse de ese mal.

Su origen provine de los pueblos celtas en Europa que solían adorar a los árboles porque a través de ellos una persona se librara de una dolencia y la enviaba a la tierra.

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