Manejo de residuos COVID: sin información y peligroso para trabajadores
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Manejo de residuos COVID: diverso, con poca información y peligroso para trabajadores de limpia

Estados y municipios del país han aplicado medidas dispares ante el incremento de desechos en la pandemia. La mayoría no tiene información sobre cómo esto ha afectado a toda la cadena de trabajadores dedicados al manejo de residuos.
Cuartoscuro
Por Gonzalo Ortuño y Siboney Flores
31 de marzo, 2021
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Un año de usar cubrebocas, guantes, caretas y equipos de protección contra COVID ha dejado también una larga fila de desechos contaminantes.

Desde el brote de la enfermedad, la cantidad de desechos plásticos generados en todo el mundo es de 1.6 millones de toneladas al día, más 3,400 millones de cubrebocas de un solo uso desechados todos los días, de acuerdo con un estudio publicado por la revista científica Heliyon

Solo en México, se calcula que 81 millones 227 mil 634 cubrebocas son desechados diariamente, así como 9 millones 669 mil 956 toneladas de plástico diarias, según la estimación del estudio sobre contaminación por COVID-19 ‘Impacto de la pandemia de COVID19 en la huella global de residuos plásticos’

Si bien en el país hay una regulación y guía para tratar los Residuos Peligrosos (RPBI) que generan hospitales, clínicas y laboratorios —y que corresponden a autoridades federales—, los estados son responsables del manejo de Residuos de Manejo Especial (RME), y los municipios, de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU).

Ante el riesgo de que los desechos por COVID de hogares o lugares de trabajo se mezclaran, autoridades federales publicaron desde abril de 2020 la Cartilla de Mejores Prácticas para la Prevención del COVID-19 en el Manejo de los Residuos Sólidos Urbanos, que contiene las medidas que las localidades debían tomar para separar y proteger a personas trabajadoras de limpia. 

Los resultados son diversos, pues aunque algunas ciudades implementaron programas especiales y capacitaron a su personal, otras solo se limitaron a recolectar desechos con lo que tenían a su alcance.

Leer más: Los recolectores voluntarios de residuos ‘salvan’ del colapso a la Ciudad de México

Animal Político solicitó información a 32 municipios y dependencias de 11 entidades del país para conocer si implementaron nuevos programas en el manejo de residuos ante la pandemia, así como para saber cuántos trabajadores de limpia resultaron afectados por contagio o fallecimiento. 

Solamente 10 entregaron información, el resto argumentó que no era su competencia o respondieron que por ser un servicio concesionado a alguna empresa no tienen información al respecto.

CDMX 

Dabyd Sarabia lleva 20 años dedicándose al trabajo de recolección de residuos en la Ciudad de México. El inicio de este 2021 fue más complicado, pues él y su esposa enfermaron de COVID-19.

Aunque su caso fue leve, Dabyd cuenta que su cuerpo resiente las secuelas del virus por el agotamiento, y el dolor en la espalda al respirar profundo. 

“Cuando regresé quise trabajar al ritmo acostumbrado, pero me agito mucho, me falta el aire y en ocasiones me siento desorientado todavía. Me dicen que son secuelas y que tengo que trabajar a un ritmo más lento”, relata Sarabia quien pudo aislarse en casa y mantener su trabajo en la recolección de residuos al sur de la capital del país. 

Cuenta que fue hasta agosto cuando empezó a recibir equipo de protección como cubrebocas, careta, gafas y desinfectante para los residuos. 

En noviembre de 2020, la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), junto con la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo (STyFE) y las alcaldías Azcapotzalco, Álvaro Obregón e Iztapalapa capacitaron a 60 trabajadores de limpia en el manejo de residuos sólidos, con la finalidad de convertirlos en “orientadores ambientales” que supieran cómo trabajar los diversos tipos de residuos, incluyendo cubrebocas y otros residuos sanitarios para evitar contagios de COVID-19.

El objetivo, dijeron las autoridades, también era ayudar a separar y reducir en alguna medida las 13 mil toneladas diarias de residuos que emite la ciudad. 

Aunque se consultó a la Sedema sobre los resultados de este programa (el cual ya concluyó) no se obtuvo respuesta. 

La alcaldía Iztapalapa solo respondió señalando que aplica protocolos sanitarios, pero negó tener información sobre contagios y fallecimientos en trabajadores de limpia; las otras dos localidades no han respondido a las solicitudes de información.

De hecho, de las 16 alcaldías de la Ciudad de México, solo seis han proporcionado información sobre trabajadores de limpia afectados por COVID.

La alcaldía Coyoacán confirmó 90 contagios (5 personas de administrativo; 25 choferes; 10 supervisores y 50 barrenderos) así como 30 muertes (3 de administrativo, 7 choferes y 20 barrenderos).

Tláhuac solo respondió haber registrado 41 muertes de trabajadores, sin especificar área ni contagios. 

Mientras que Venustiano Carranza registró 37 casos positivos de COVID (26 en hombres y 11 en mujeres), así como 13 defunciones (11 hombres y 2 mujeres).

En Miguel Hidalgo se han detectado 12 casos (un subdirector de limpia; 4 peones de barrido; 3 choferes; un supervisor, un auxiliar operativo, un administrativo; y una secretaria) y 4 defunciones (dos peones de barrido y dos choferes).

Xochimilco suma 14 contagios y 19 defunciones por la enfermedad. En tanto, Milpa Alta reportó 4 contagios (3 en chóferes y 1 velador) y la defunción de uno de los conductores.

En abril de 2020, autoridades capitalinas hicieron un llamado a la ciudadanía para separar sus residuos en orgánicos, inorgánicos reciclables, así como inorgánicos no reciclables y sanitarios, con la finalidad de evitar la propagación del COVID-19 y proteger a los trabajadores de limpia.

La campaña también pedía colocar en una bolsa los cubrebocas, guantes, pañuelos desechables, chicles, cepillos de dientes, cigarros, envases de medicamentos, jeringas, apósitos y gasas en la categoría de no reciclables y sanitarios.

También invitaban a rociar la bolsa que contenga estos residuos con una solución de agua clorada antes de entregarla a trabajadores de limpia.

Sin embargo, algunos trabajadores ven que esta campaña no funcionó. 

Es el caso de Javier Zúñiga, peón de barrido y chofer de relevo en el pueblo originario de San Pedro Mártir, Tlalpan. 

“Por más que nos den equipo de protección es infructuoso, la ciudadanía no entiende… hay excepciones, no podemos hacer generalizaciones, pero uno está expuesto, con equipo a medias porque nos dan 10 cubrebocas para todo el mes y se acaban en 3 días”, cuenta Javier, quien en octubre pasado enfermó de COVID, junto con su esposa.

Estado de México 

De las entidades consultadas, la mexiquense fue la que dijo haber implementado más cambios en el manejo de residuos y la que dio mayor información sobre trabajadores afectados.

El 16 de julio de 2020, el Estado de México publicó una norma emergente (la NTEAE-002-SeMAGEM-RS-2020), para obligar a los municipios a separar sus residuos en orgánicos, inorgánicos, sanitarios y COVID-19, categoría que aplica en hogares y organizaciones no hospitalarias que tienen a una persona con el virus.

“Como vimos que esto seguía (la pandemia) y que no teníamos para cuando, emitimos algo que fuese obligatorio y no nada más quedara en una buena intención” explica Susana Libién Díaz, directora de Manejo Integral de Residuos del Estado de México.

De acuerdo con la funcionaria mexiquense, la norma seguirá vigente hasta que termine la epidemia y contempla también la protección de trabajadores de limpia desde la recolección, hasta su disposición final en rellenos sanitarios del estado. 

“Está prohibido abrir bolsas con residuos sanitarios y sanitarios COVID, tienen que llegar intactos a su disposición final. Se les pidió a los rellenos sanitarios una celda para COVID donde se depositan y deben cubrirse de inmediato. Por lo mismo hemos tenido pocos contagios”, sostiene. 

De acuerdo con información otorgada por autoridades estatales, de los 589 trabajadores de rellenos sanitarios que hay en 17 municipios del Estado de México, 44 enfermaron de COVID (la mayoría en el relleno sanitario de Ixtapaluca El Milagro), y un trabajador murió por la enfermedad.

En tanto, en Toluca, el ayuntamiento  reportó 47 casos y 5 defunciones entre el personal de limpia.

Tabasco

Si bien las autoridades estatales de Tabasco no respondieron haber implementado un programa especial para manejo de residuos en la pandemia, el municipio de Centro, Villahermosa confirmaron 52 contagios (11 administrativos; 14 recolectores; 9 trabajadores de limpieza y mantenimiento; y 18 operadores en espacios públicos), así como y 8 defunciones (5 de operadores de espacios públicos; 2 recolectores y uno en almacén central de maquinaria).

Jalisco 

En esta entidad, Guadalajara, Tonalá, Tlajomulco de Zúñiga y San Pedro Tlaquepaque,  cuatro de los cinco municipios que integran la Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), respondieron que el servicio de recolección es concesionado a la empresa Caabsa Eagle, por lo que no saben sobre la recolección de residuos Covid-19 y tampoco sobre cuántos trabajadores han enfermado o muerto a causa del virus. 

El único que hace la recolección con su personal de planta es Zapopan. De los 600 trabajadores que recolectan basura, 130 fueron separados de sus responsabilidades al tener comorbilidades, y de los 470 restantes, 10 enfermaron y ninguno ha muerto a causa del virus. 

Trabajadores respondieron a Animal Político que existe una presión por no decir que el personal está enfermo y dijeron tener miedo de perder el empleo. 

José, nombre ficticio para su protección, es un trabajador de la empresa Caabsa Eagle y recolecta residuos en la Zona Oriente de Guadalajara. Él reconoce que “si hay compañeros que han enfermado, incluso unos han muerto, eran compañeros con diabetes, hipertensión y sobrepeso, pero solo sabes lo que escuchas, la empresa no muestra cifras ni nada, más bien de quienes conoces y tu entorno”. 

Entre él y su equipo con el que trabajan diariamente calculan que han sabido de cerca de siete casos de trabajadores que murieron a causa del virus. 

Los recolectores temen exigir o hacer visibles las condiciones en las que trabajan porque no quieren perder su empleo.

 “Cuando empezó esto del COVID-19 salieron a darnos que guantes y lentes, pero los guantes son demasiados duros y es imposible agarrar y cargar la basura, luego los lentes cansan, el cubrebocas te ahogas porque caminas muy rápido y hablas, gritas, preguntas, es muy iluso que nos vengan a decir que con eso estamos protegidos, deberían hacernos muchas pruebas y contemplarse en la vacunación, porque si no pasamos un día todos se molestan, pero no fuera nosotros exigiendo algo porque dicen que en esto decidimos trabajar, que nadie nos obligó” comentó Pablo, nombre ficticio, un recolector en la zona centro de Tlaquepaque. 

Todos los recolectores entrevistados en la AMG reconocieron que, las personas siguen sacando sus residuos sin ningún distintivo. 

“Una vez, una señora salió a sacar su basura y se veía muy mal, yo no pensé que fuera COVID y le dije que se mejorara, y me dijo que gracias que el COVID la tenía muy mal, y salió sin cubrebocas, y me dio la basura como si nada, a veces si le hacen pasar corajes a uno”, relató Artemio, uno de los recolectores en la Zona Norte de Guadalajara. 

En teoría, los hogares que tienen a una persona en confinamiento, deben de separar sus residuos de papel y artículos desechables en una bolsa. Luego colocar en la bolsa un distintivo rojo (una liga o moño) y rociarlo de una fórmula de cloro con agua, para después entregarlo al recolector de basura. También se recomienda indicarles a los recolectores cuál es la bolsa, para que la puedan separar desde un inicio. 

Para impulsar el tema, la Universidad de Guadalajara, a través de sus académicos, recomendaron e hicieron un llamado en medios para separar la basura con residuos COVID. 

El Ayuntamiento de Guadalajara también hizo un llamado, pero al final, reconoció en entrevista con un diario local que la campaña no había funcionado, pues estiman que solo 1 de cada 10 hogares donde había COVID separaban sus residuos para ayudar a evitar contagios de recolectores

El Ayuntamiento de Zapopan también hizo campaña. Circuló con lonas en sus camiones para que las personas las vieran. Lo compartió en redes sociales y compartió un texto en su área de comunicados. 

Jairo Balcázar Flores, director de Aseo Público explicó que la campaña “tuvo muy poca respuesta de la ciudadanía” y pide a las personas dimensionar el trabajo de recolección que hacen los trabajadores municipales, pues en promedio, diariamente recolectan miles de bolsas que llegan a ser mil 380 toneladas. 

Sonora

El municipio de Hermosillo, Sonora, respondió que 40 trabajadores de limpia (sin especificar puesto) enfermaron por COVID, pero omitió responder si hubo muertes entre el personal. 

Se limitó a señalar que los trabajadores reciben equipo de protección consistente en cubrebocas, guantes, gel antibacterial,  además de la sanitización de las unidades. Indicó que los casos sospechosos han sido enviados a realizar la prueba de detección y se les da seguimiento.

Sin datos 

La ciudad de Querétaro negó tener información al respecto argumentando que el servicio de recolección es operado por una empresa privada; la ciudad de Campeche se declaró incompetente para dar información, mientras que autoridades del municipio de Monterrey, Nuevo León, señalaron que en su “búsqueda exhaustiva” no encontraron datos sobre trabajadores de limpia afectados.

En tanto Tijuana, Baja California; La Paz y Los Cabos, Baja California Sur; y Benito Juárez, en Quintana Roo no respondieron a las solicitudes planteadas.

La pandemia y nuestros desechos

De acuerdo con el estudio Panorama de la generación y manejo de residuos sólidos y médicos durante la emergencia sanitaria por COVID-19, la emisión total de residuos por la pandemia ronda entre las 81. 2 y 92.3 toneladas al día de residuos médicos y residuos sólidos urbanos (de hogares) en México.

Esto implica un incremento de entre el 3 y 17% en los desechos, de acuerdo con las estimaciones del estudio, y en el cual colaboró Arturo Gavilán García, director de Investigación sobre Contaminación, Sustancias, Residuos y Bioseguridad del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC). 

Para el investigador, el hecho de que los estados y municipios tengan un trato tan dispar se debe a que cada localidad toma medidas acorde a sus condiciones económicas, ambientales y sociales. 

“El tema es muy diverso en todo el país porque son los gobiernos de los municipios quienes tienen la atribución y están a cargo del manejo. Cada municipio, dependiendo de sus condiciones, hace un manejo diferente, por ejemplo, algunos tienen un ejercicio impecable en la disposición final de residuos con buenos sitios, con todos los controles y hay otros que tienen más problemas”, expone en entrevista. 

Gavilán García señala que el manejo de  residuos sólidos urbanos siempre ha sido un tema a tratar, desde antes de la pandemia, pues considera que hay poca información e infraestructura para mejorar su manejo.

“Hemos visto que hay municipios que no cuentan con la suficiente información para decirnos de qué está formada su corriente de residuos, eso en condiciones normales, y en esta condiciones atípicas pues todavía se ha complicado un poco más la generación de información”, reflexiona.

El especialista considera que se debe generar mayor información en estados y municipios para emitir guías y documentos que permitan saber cómo proteger a la población y al personal de servicios de limpia en una pandemia que, después de un año, no se le ve fin.

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Cuán necesaria es una tercera dosis y otras 3 incógnitas que han surgido durante la vacunación

Tras medio año de vacunación global, nuevas dudas aparecen para científicos y ciudadanos sobre qué tanto protegerán las vacunas y cuán cerca estamos de derrotar al virus.
17 de julio, 2021
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Ya han pasado siete meses desde que la británica Margaret Keenan recibiera la primera vacuna contra la covid-19 en el mundo y arrancara una batalla contrarreloj contra el patógeno.

Países como Reino Unido, Israel o Estados Unidos parecen estar cerca del nivel requerido de vacunación para valorar la vuelta a la normalidad.

Estos siete meses de inmunización masiva también han estado marcados por ritmos desiguales entre países pobres y ricos y la amenaza de nuevas variantes.

Si bien la mayoría de vacunas aprobadas muestran una alta efectividad contra casos graves y muertes, varias incógnitas han surgido durante las campañas de vacunación.

¿Necesitaremos una tercera dosis? ¿Son realmente las vacunas la salida de la pandemia?

En BBC Mundo abordamos estas y otras preguntas clave.

¿Necesitaré una tercera dosis de la vacuna?

Poner una tercera dosis es un debate alimentado por varios hechos en las últimas semanas.

Pfizer se prepara para solicitar una tercera dosis de refuerzo a reguladores estadounidenses.

El sistema de salud público de Reino Unido valora hacerlo a los pacientes más vulnerables.

E Israel ya comenzó a administrarla a pacientes de cáncer, receptores de transplante y otros que han sufrido una disminución de la protección de la vacuna.

Administración de la tercera dosis en Israel.

Getty Images
Israel ya ofrece una tercera dosis a sus pacientes más vulnerables.

Israel y Reino Unido vivieron varias semanas de desplome en casos, hospitalizaciones y muertes, pero recientemente reportan un repunte considerable de infecciones, impulsados por el avance de la más contagiosa variante Delta, detectada por primera vez en India.

Los expertos analizan los que previsiblemente serán los primeros experimentos para administrar un tercer pinchazo, aunque la Organización Mundial de la Salud(OMS) se opone e insiste en priorizar donar dosis a los países más rezagados.

El doctor Andrew Badley, de la Clínica Mayo en EE.UU., explica que “actualmente no hay suficientes datos para apoyar el uso de una vacuna de refuerzo para ningún paciente”.

“Vacunas como las de Pfizer, Moderna o Janssen son altamente efectivas protegiendo contra cuadros severos, hospitalizaciones y muertes de cualquier variante, incluyendo la Delta”, argumenta a BBC Mundo.

“Hay infecciones en personas con pauta completa de vacunación, pero esto no es tan prioritario para la salud pública como las hospitalizaciones y muertes. Aunque se reporten vacunados con infección sintomática, por lo general la severidad no ha sido alta”, complementa Wilbur Chen, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland en EE.UU.

Mujer dentro de autobús en Londres, Reino Unido.

TOLGA AKMEN / GETTY
La rápida expansión de la variante Delta ha acelerado aún más la vacunación en Reino Unido y originado dudas sobre cuánto protegerán las vacunas.

“La vacunación sigue protegiendo contra la formas más severas de la enfermedad”, coincide con Badley.

En el futuro puede haber excepciones.

“Es posible que una variante más resistente a las vacunas requiera de una dosis diseñada específicamente para esa mutación”, dice Badley.

“No sé si esto pueda pasar en el futuro ‘cercano'”, dice Chen a BBC Mundo.

Hay que tener en cuenta que no todos respondemos igual a la vacunas.

“Especialmente aquellos con un sistema inmune debilitado, como pacientes que han recibido un transplante de órgano”.

Es por ello que, aunque no esté entendido completamente ahora, “sería bueno tener dosis de refuerzo aprobadas por los reguladores, listas para usarlas por si las necesitamos”, opina William Schaffner, profesor de medicina preventiva en la Universidad Médica Vanderbilt en Tennessee, Estados Unidos.

En resumen, ahora es difícil asegurar si la población general necesitará esa dosis extra. Todo dependerá de cuánto dure la inmunidad ofrecida y las variantes que aparezcan. Lo que nos lleva a la siguiente incógnita.

Paciente en la unidad de cuidados intensivos de un hospital en Argentina.

NICOLAS AGUILERA / GETTY
Hasta el momento, las vacunas siguen demostrando una alta efectividad contra las variantes, incluyendo la Delta, que avanza rápidamente por el mundo entero.

¿Se desvanece la protección de las vacunas?

“Al igual que con los productos del supermercado, uno espera una caducidad corta para las frutas y una larga para los alimentos en conserva. ¿Qué pasa con las vacunas?”, compara Wilbur Chen.

Que llevemos siete meses de vacunación implica que no existen evidencias contundentes sobre cuánto dura la protección a largo plazo.

Mientras más tiempo pase y más datos disponibles tengamos, los científicos podrán evaluar mejor cuándo empieza a desvanecerse la protección.

“Algunas vacunas que conocemos solo protegen por un corto período de tiempo, como la de la influenza anual o la antitifoidea, y para ellas se necesitan dosis de refuerzo. Otras duran mucho tiempo, como la de la fiebre amarilla o el sarampión”, contextualiza Chen.

Otro motivo por el cual es difícil saber cuánto dura la protección de las vacunas es por el tipo de defensa que nuestro cuerpo utiliza para neutralizar el virus.

“Los niveles de anticuerpos no son siempre predictivos de la protección. Los datos actuales sugieren que la memoria de las células B puede ser más fiable. Cuando se comprenda mejor, entonces puede que necesitemos una dosis de refuerzo para la inmunidad que mengua en el tiempo”, explica Badley.

Test rápido de coronavirus.

Getty Images
Se habla mucho sobre por cuánto tiempo mantenemos los niveles de anticuerpos tras infectarnos o vacunarnos, pero estos no son la única forma de medir qué tan protegidos estamos.

Los expertos piden distinguir entre dosis de refuerzo y modificaciones de dosis.

Las primeras se destinan a ampliar la protección. Las segundas a combatir nuevas variantes.

“Si una nueva variante evade la protección de las vacunas que tenemos eso es algo muy diferente. Se requeriría una nueva vacuna para neutralizar la nueva variante”, explica Schaffner.

En ese caso, los expertos aseguran que modificar una vacuna es un proceso “más sencillo que crear una desde cero y que se haría relativamente rápido, en semanas o pocos meses”.

Además, ya existe una larga experiencia modificando vacunas.

“Cada año se analizan las variantes circulantes de la gripe por el mundo, que no siempre coinciden en el mismo hemisferio o continente. Entonces, cada país prepara vacunas específicas para esas variantes. Algo parecido sucedería con el coronavirus si se da el caso”, explicó hace unos meses a BBC Mundo el doctor José Manuel Bautista, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, en España.

En cualquier caso, para evitar que nuevas variantes lastren los esfuerzos actuales de inmunización, es preciso controlar al virus y proteger a la mayor cantidad de población mundial cuanto antes.

Es por ello que la OMS se ha pronunciado en contra de estar pensando en dosis de refuerzo sin antes conseguir altos niveles de inmunización global.

¿Cuánto tiempo puede tomar vacunar al mundo entero?

En muchos de los países más ricos, como Estados Unidos, Reino Unido, Israel o los miembros de la Unión Europea, la vacunación promedia el 50% de la población, cerca ya de la inmunidad de grupo.

Vacunación en Nicaragua el pasado abril.

MAYNOR VALENZUELA / GETTY
Países de menos recursos, como en Centroamérica o África, apenas alcanzan más de un 10% de población total inmunizada.

Sin embargo, países con menos recursos van a un ritmo mucho menor. En América Latina, salvo Chile, la mayoría de países han vacunado entre un 10% y un 40% de sus poblaciones. En Centroamérica incluso menos.

En África, muchos países no superan el 10% de vacunados.

En una entrevista reciente con BBC Brasil, John McConnell, editor jefe en The Lancet, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, reveló que con el ritmo actual será necesario hasta 2023 para que las vacunas estén disponibles para todos en el mundo.

“La comunidad mundial necesita asistir a muchos países que no tienen programas efectivos de vacunación. Más allá de razones humanitarias, debe haber un interés propio en suprimir el covid-19 a nivel mundial para impedir la aparición de nuevas variantes que luego se expandan”, dice Schaffner.

“No podemos dividir más al mundo priorizando dar dosis de refuerzo cuando todavía no existe evidencia científica que la justifique. Esto solo va a beneficiar a los países ricos“, coincide Chen.

¿Significará la vacunación mundial el fin del covid-19?

Desde que comenzó la pandemia se dice en que la inmunidad de grupo, superando la enfermedad o vacunándonos, significaría controlar la pandemia.

Controlar no es lo mismo que erradicar. Esto último es una posibilidad que algunos científicos ven cada vez más lejos, incluso imposible.

Turistas caminando en Barcelona.

Getty Images
Varios indicios apuntan a que tendremos que aprender a convivir el coronavirus, incluso si ya nos hemos vacunado.

“Anticipar ‘el fin del coronavirus para siempre’ es algo que debemos evitar. No es posible. Como la influenza, el Sars Cov-2 es ya parte de nuestro ambiente microbial y tendremos que lidiar con él. Este virus es parte de la ‘nueva normalidad’“, apunta Schaffner.

Es algo que también empiezan a asumir algunos gobiernos.

En medio de un considerable aumento de casos tras vacunar a más de la mitad de la población, Reino Unido ya decidió levantar todas las restricciones el 19 de julio.

La medida generó controversias y los científicos la consideran riesgosa. Sin embargo, el ministro de Sanidad británico, Sajid Javid, la defendió con el argumento de que “había que aprender a vivir con el virus” y que “no existía el momento perfecto para reabrir el país”.

Ante la casi imposibilidad de eliminar el virus por completo, Wilbur Chen guarda alguna esperanza, aunque solo en un plano que ahora mismo es puramente teórico.

“Si en teoría vacunamos a jóvenes, ancianos, adultos y niños, podemos tener la posibilidad de eliminar al virus, lo cual no prevendría que un nuevo virus emerja”, explica el académico.

“Eliminamos la viruela con vacunas y casi eliminamos la polio también, aunque ahora podemos ver con claridad que las infecciones están resurgiendo en zonas donde no se ha podido mantener una vacunación activa”, ejemplifica.

Los científicos insisten en que comprender este virus requiere tiempo y es un proceso constante. Algunas incógnitas se despejarán, nuevas surgirán. Lo que está claro es que la mejor arma, las vacunas, ya la tenemos.

La consigna es seguir vacunando y cada vez más rápido.


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