Perder la movilidad y la fuerza en extremidades, otra secuela del COVID
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Perder la movilidad y la fuerza en extremidades, otra secuela de la COVID

Los límites de la COVID todavía no se conocen, y algunas personas que superan esta enfermedad también deben aprender a lidiar con las secuelas pulmonares, físicas y psicológicas que algunas veces conlleva.
Cuartoscuro
3 de marzo, 2021
Comparte

Juan no creía en el COVID-19. Para él, la pandemia se trataba de “un invento del gobierno”. Por eso, cuando falleció su suegra a mediados del 2020, no dudó en realizar los rosarios correspondientes sin tomar en cuenta ninguna medida sanitaria.

“En los rosarios había un cliente que estaba infectado de COVID-19, yo tenía contacto con su hija y con su esposa. Yo no creía y ellos tampoco, los saludaba, les daba su abrazo y no teníamos ninguna precaución, ni cubrebocas, ni gel, ni nada”, narra.

A los pocos días el cliente de Juan falleció por COVID-19, y él comenzó a tener los mismos síntomas: “Primero sentí como tierra, infección en los ojos, luego empecé con carraspera en la garganta y tos, después empezaron las temperaturas, lo más complicado son las temperaturas”, recuerda.

Juan G.  es mecánico y tiene 53 años. Vive junto a su esposa y sus tres hijos en Chimalhuacán, Estado de México. Pasó 3 semanas en su casa lidiando con la fiebre alta que le provocaba temblores, y con la ansiedad que no lo dejaba dormir por las noches.

Pero lo que en ese entonces no sabía es que el COVID le dejaría como secuela la pérdida de la fuerza en el brazo derecho, ahora atraviesa por lo que parece será una larga rehabilitación.

Las secuelas físicas

Hace algunos años Juan perdió el 40% de movilidad en su brazo derecho por una lesión mal atendida luego de un choque automovilístico. Pero ahora, los especialistas en rehabilitación del CRIT en Chimalhuacán, le dijeron que ya sólo le queda el 20% de fuerza.

“Desgraciadamente sí me dejó una secuela porque perdí la fuerza de mi brazo derecho. Me dijeron que era secuela del COVID”, dice Juan.

Antonio Cañete Avellaneda, académico de la Licenciatura de Fisioterapia de la Facultad de Medicina de la UNAM explica que aunque las vías respiratorias son las más afectadas por la COVID-19,  “los músculos necesitan oxígeno para que tenga energía y se pueda contraer, si falta oxígeno pierde fuerza, se acorta, la circulación se ve afectada, entonces digamos que se modifican pero no directamente por el virus, sino indirectamente”.

De acuerdo con el especialista el COVID “también puede dañar el sistema nervioso que interviene en nuestras funciones musculares y todo nuestro cuerpo depende de nuestro sistema nervioso”.

Pero el caso de Juan no es el único y la fisioterapeuta Luz Selene De Isolbi Ramírez, ha sido testigo de ello. La primer paciente post covid que recuerda llegó a su clínica con dolor de espalda, sensación de ahogo durante la noche y cambio de voz, además de inflamación en diversas articulaciones. Tuvo COVID  en marzo, le dijeron que su dolor era normal por la enfermedad y que tuviera paciencia, pero dos meses después ella seguía sufriendo, por lo que buscó ayuda.

“Empezamos a trabajar con ella en mayo pero poco a poco empezamos a ver más casos de pacientes con dolor articular después del COVID”, recuerda De Isolbi Ramírez, quien narra que en los últimos meses ha visto a pacientes que después del COVID-19 sufrieron cambios neurológicos, cambios sensitivos como calambres o sensación de adormecimiento en las extremidades.

Sin embargo, De Isolbi Ramírez se dio cuenta que la información disponible se centraba en la prevención y el transcurso de la enfermedad, pero las familias y los pacientes post-COVID tienen muchas dudas sobre por qué y cuándo deben recibir rehabilitación física.

Por eso hace poco, ella y su equipo decidieron abrir en Facebook un grupo de asesoría gratuita que se llama Rehabilitación Post Covid. Aunque puede atender a algunos de ellos en su clínica de Querétaro, también busca a otros colegas que puedan dar seguimiento a las secuelas neurológicas o cardiológicas. 

“No solamente necesitan rehabilitación pulmonar, es un proceso inflamatorio que puede afectar el sistema circulatorio o el neurológico, lo que hace tan particular cómo se vive la enfermedad en cada persona”, señala.

La Hospitalización también agrava el problema

Aunque para De Isolbi Ramírez todos los pacientes son importantes, otro caso  emblemático que le tocó atender fue el de un hombre que tuvo que ser hospitalizado 5 semanas y fue intubado.

“El paciente fue dado de alta en diciembre y tiene problemas de sueño. Por el tiempo que estuvo sin movimiento la cadera se fue pegando en la articulación y ahorita él no tiene una deambulación correcta. Se le generaron úlceras por presión porque estuvo acostado casi todo el tiempo boca abajo para mejorar su respiración, tiene trastornos respiratorios, pero sus complicaciones más grandes son musculares”, explica.

Lee: ¿Para qué acuestan a los pacientes graves de COVID-19 boca abajo?

La doctora Ana Laura Guadarrama, directora de la Clínica Multidisciplinaria de Salud de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) dice que una vez que los pacientes han superado la fase aguda de la enfermedad y se encuentran en este periodo de convalecencia se pueden esperar cierto número de secuelas.

“Básicamente uno pensaría que estas secuelas pueden ser generadas por repercusiones inherentes a la infección por SARS-CoV-2. Pero estas secuelas también pueden ser derivadas de una permanencia prolongada en áreas hospitalarias críticas como es una unidad de cuidados intensivos”, señala. 

De hecho, todavía no se sabe exactamente cuáles, cuántas y de qué magnitud son las secuelas del COVID-19, pero algunos científicos ya lo están documentando. Por ejemplo, investigadores chinos siguieron la historia clínica de mil 733  pacientes con COVID-19 que fueron dados de alta del Hospital Jin Yin-tan en Wuhan, China. 

Encontraron que “a los 6 meses de la infección aguda, los supervivientes de COVID-19 presentaban principalmente fatiga o debilidad muscular, dificultades para dormir y ansiedad o depresión. Los pacientes que estuvieron más gravemente enfermos durante su estancia hospitalaria tenían capacidades de difusión pulmonar más gravemente deterioradas y manifestaciones anormales de imágenes de tórax”, según sustentan en una investigación que se publicó el 8 de enero del 2021 en The Lancet.  

“Hay que recordar que sumado a la gravedad de esta infección pues vamos a tener pacientes que han estado inmovilizados por periodos prolongados entonces pueden presentar algo que denominamos sarcopenia que es una pérdida importante de la masa muscular, pero también puede tener otros datos de menor gravedad como una contractura  muy importante dentro del aparato musculoesquelético, dolor en las articulaciones e incluso dolor periférico asociado a ciertos tipos de alteraciones de los nervios”, explica la directora de la Clínica Multidisciplinaria de Salud de la UAEM.

Advierte que además se pueden presentar episodios muy importantes de fatiga. Además, hay quienes sufren efectos secundarios por el uso prolongado de medicamentos, e incluso hay quienes presentan dificultades para el control metabólico. 

De acuerdo con los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) las complicaciones más graves después del COVID-19 “parecen ser menos comunes, pero se han informado”. Estas complicaciones incluyen: inflamación del miocardio, disfunción ventricular, anomalías de la función pulmonar, lesión renal aguda, erupciones en la piel, alopecia, disfunción olfativa y gustativa, desregulación del sueño, cognición alterada, deterioro de la memoria, depresión, ansiedad y cambios de humor. 

¿Cómo es y porque se necesita la rehabilitación en fisioterapia?

“La mayor secuela que está quedando es el no respirar correctamente”, dice Cañete Avellaneda. Por ello, el especialista reconoce que es muy importante que las personas hagan conciencia de que quienes se recuperan de este virus deben de tener una asesoría y una evaluación personalizada por profesionales de la salud.

“Es muy importante en que las personas que sobrepasaron al COVID y quedaron con alguna secuela como que se cansen al subir una escalera o caminar una distancia corta consulten a un fisioterapeuta, pero también hay otras secuelas que para tratarse requieren de otros profesionales de la salud como cardiólogos y neurólogos”

Cañete Avellaneda recomienda que la rutina de ejercicio que un profesional de la salud recomiende a un paciente post-COVID  debe hacerse en lugar abierto, con buena ventilación, sin objetos peligrosos cerca y sin riesgo de caída. 

Además, el especialista recalca que durante la actividad física es muy importante monitorear los niveles de oxígeno y presión arterial. En este sentido, Cañete Avellaneda señala que la frecuencia cardiaca va en relación a la edad de cada paciente, por lo que insiste en que debe ser una rutina personalizada para que el paciente  no haga un sobreesfuerzo y realmente reciba beneficios de la actividad. 

De Isolbi Ramírez  coincide, y explica que el no poder hacer las actividades cotidianas sin manifestar cansancio o pequeños detalles como dolores persistentes son una señal de que posiblemente se requiera rehabilitación. “No están locos, todos los síntomas tienen un trasfondo y hay que llegar a ese trasfondo para que puedan mejorar y tener una calidad de vida óptima”, dice De Isolbi Ramírez. 

La doctora  Laura Guadarrama señala que “no podemos generalizar, porque efectivamente tenemos diferentes estadios de esta enfermedad y algunos pacientes a lo mejor no tienen una sintomatología severa y no les podríamos dar las mismas recomendaciones que alguien que va superando una terapia intensiva”. 

De hecho, en la Clínica Multidisciplinaria de Salud de la UAEM que dirige la doctora Guadarrama, comenzaron un programa gratuito de “Tele-rehabilitación Post-COVID” al cual te puedes inscribir en esta liga. 

Este es un servicio en línea, gratuito y personalizado. El tiempo de la rehabilitación, la frecuencia y el tipo de ejercicios es diferente en cada caso.

“Se necesita una valoración inicial, evidentemente hay que evaluar el contexto por ejemplo qué estadio químico tuvo la enfermedad, si actualmente  tengo pérdida del apetito, disminución de la capacidad, algún tipo de dolor o persistencia. También hay que evaluar el contexto familiar, tengo alguien que me apoye con la rehabilitación o si tengo que incorporarme pronto al trabajo”; explica Guadarrama . 

La evaluación de cada paciente es personalizada porque incluso, la especialista advierte que hay ciertos síntomas asociados con un estado de ánimo. “A lo mejor físicamente puedo estar bien pero puedo tener ansiedad o algún trastorno del sueño y entonces con base en este análisis inicial los terapeutas realizan dos cosas primordialmente: Una recomendación para fisioterapia respiratoria, y una recomendación para la rehabilitación física oportuna”.

La importancia de la salud mental en la recuperación

La salud mental tiene un papel fundamental en esta enfermedad. De acuerdo con Cañete Avellaneda “si no estás oxigenando bien no te mueves, te produce debilidad, pierdes fuerza, te sientes cansado, sin ánimo, empieza también la parte emocional. La parte emocional afecta la motivación y el paciente se desmotiva porque antes de la enfermedad sí podía hacer algunas cosas”.

Desde julio del año pasado, investigadores italianos advirtieron, en un estudio disponible en la plataforma Elsevier, que los supervivientes de COVID-19 presentaron una alta prevalencia de secuelas psiquiátricas. En su autoevaluación  28% de los pacientes que participaron en este estudio registraron padecer trastorno de estrés postraumático, 31%  depresión, 42% ansiedad, 20% síntomas del trastorno Obsesivo Compulsivo y 40%  insomnio.

Para llegar a esta conclusión los italianos realizaron pruebas de detección de síntomas psiquiátricos en 402 adultos que sobrevivieron al COVID-19. “Las consecuencias psiquiátricas de la infección por SARS-CoV-2 pueden ser causadas tanto por la respuesta inmune al virus mismo como por factores de estrés psicológico como el aislamiento social, el impacto psicológico de una nueva enfermedad grave y potencialmente mortal, la preocupación por infectar a otros y el estigma”, señalaron.

La doctora Janett Sosa, Académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, explica que en la salud mental de los pacientes con COVID-19 intervienen distintos factores, entre ellos la angustia ante la enfermedad. 

“Hay una expectativa de los malestares tanto emocionales que pueden implicar ante un aislamiento, el estar aislado nos va generando mucha angustia”, señala. 

“Desafortunadamente también hay una idea de muerte que está muy atravesada con el COVID que tiene que ver con la incertidumbre de cuáles pueden ser las secuelas, cómo puede ser el transitar por esta enfermedad”, agrega.

Durante su enfermedad Juan también padeció esto: “Te da una ansiedad que realmente no sabes ni qué hacer. Llegas a un momento en la noche en el que no duermes. No me sentía mal físicamente en ese momento, pero no conciliaba el sueño, entonces caminaba de un lado a otro para escapar de la ansiedad”.

La doctora Janett Sosa explica que las secuelas físicas importantes que impiden a las personas retomar sus actividades después de la COVID-19, “implica una desesperación que te puede llevar a la desesperanza”; pero esto también depende de cada persona. 

“Se vive incluso un duelo, de lo que está pasando de las posibilidades que tenían antes de la enfermedad y pueden aparecer síntomas de depresión como la desesperanza, la angustia, incluso de estas cuestiones de que ya no se va recuperar, que ya no van a poder realizar las mismas actividades y esta desesperanza lleva al casación si no ven resultados que ellos están esperando y los puede impulsar a dejar las otras terapias que son necesarias” refiere. 

Por ello, la especialista dice que es importante informar sobre el proceso que implica la recuperación para cada persona, que puede ser lento, que va a necesitar constancia, y que por la situación quizá sea un poco difícil.

Ante todo esto, la doctora Janett Sosa dice que una persona debe buscar ayuda de un profesional en la salud mental “cuando la angustia que surge por el padecimiento o las secuelas ya es algo que está afectando su funcionamiento de vida, que son pensamientos recurrentes o que están perdiendo el ánimo o la motivación a hacer actividades que en otro momento les generaban bienestar o los hacían disfrutar”.

De hecho, la especialista enfatiza que la familia o quienes acompañan a los pacientes de COVID también se ven afectados, “puede estar incluso cansada del cuidado que haya tenido con el familiar, puede estar afectada por la angustia de que se puede contagiar o por la situación en general”. Aquí también la atención debe ser personalizada pues cada persona manifiesta malestares distintos.  

“La salud mental es parte de la atención integral de una persona que debería de tener en la búsqueda de su propio bienestar y que el poder tener una atención en este momento ayudaría a sobrellevar lo angustiante que es lo que está sucediendo”, dice la doctora Sosa quien recalca que “no es que una persona este mal por sentirse así, sino que nos está afectando a la mayoría de la población. y podemos activar estas redes de apoyo entre nosotros”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

"Dejé a mi familia un instructivo de qué hacer si desaparezco": jóvenes en Nuevo León, en alerta constante

El aumento de la inseguridad ha llevado a las mujeres de Nuevo León a vivir en una alerta constante y a tomar sus propias medidas de seguridad ante el abandono, aseguran, de las autoridades.
14 de mayo, 2022
Comparte

Un paseo de pocos minutos por las calles del centro de Monterrey deja ver hasta cuatro fotos de personas desaparecidas. También hay murales con rostros y nombres de aquellos en paradero desconocido. Se ven en cada poste, en cada esquina.

Son la muestra cotidiana de la crisis que vive la capital y todo el estado de Nuevo León, en el norte de México, convertido en la cuarta entidad del país con más desaparecidos según cifras oficiales: más de 6,000.

Pero fue el reciente aumento de casos, especialmente de chicas muy jóvenes, lo que encendió todas las alarmas sobre la inseguridad que ha trastocado la vida diaria de miles de mujeres regiomontanas. Dicen que si no se cuidan ellas mismas, nadie lo hará.

“¿Cómo sé que eres periodista? ¿Por qué no usas grabadora?”, me preguntó con desconfianza Guadalupe, una mujer que estaba en un café pasadas las 10:00 de la noche en el barrio antiguo de Monterrey, considerado el motor industrial de México.

“Yo ya me había fijado que caminaste para allá, que luego te acercabas… Es que estamos como en alerta constante, hasta ese extremo llegamos”, me confiesa su amiga Diana, sentada en la misma mesa de la calle José María Morelos, la más animada de esta zona repleta de bares y restaurantes.

Ambas se niegan a “vivir con miedo encerradas”, pero no ocultan que esta noche “se pensaron un poco más” el salir las dos solas. “Sí estamos más observadoras porque no nos queda otra que cuidarnos. Duele y es triste, pero así es”.

Otras mujeres sí que optan por renunciar a su derecho a disfrutar de la noche.

En el emblemático salón Morelos, un local cercano con música en vivo, dicen que “desde el caso de Debanhi” reciben menos clientas y, sobre todo, ven que las que llegan se retiran a casa más temprano.

“Mira, es muy raro que ya veas por la calle a chicas solas. Siempre vienen en grupos grandes o acompañadas ”, dice María Palacios, una de sus trabajadoras, quien asegura que ahora están más pendientes de ellas cuando salen del bar o que “cuando están tomadas” se niegan a venderles más alcohol.

“Entre nosotras nos tenemos que cuidar”, afirma.

María Palacios

Marcos González / BBC
María Palacios ve cómo las mujeres jóvenes se marchan antes a casa del local nocturno donde trabaja.

Joven e hija de desaparecida

Nuevo León está bajo el foco desde que medios locales reportaran, a inicios de abril, la desaparición de ocho mujeres jóvenes en solo diez días, la mayoría en la capital Monterrey y su zona metropolitana.

Según cifras del gobierno, 376 mujeres fueron reportadas este año como desaparecidas en este estado hasta el 12 de mayo. De ellas, 48 permanecen como “no localizadas” y seis aparecieron sin vida.

Y en un país donde el 95% de denuncias generales queda en la impunidad, el papel de las autoridades a la hora de garantizar la seguridad y de investigar estos casos está bajo el punto de mira.

Map

Pero lo cierto es que esta tragedia ya golpea a Nuevo León desde hace mucho tiempo. Lo sabe Maya Hernández, una joven estudiante de psicología clínica cuya madre, Mayela Álvarez, desapareció en Monterrey hace casi dos años.

Teniendo entonces apenas 16, a Maya le tocó madurar de golpe y no solo liderar la búsqueda sino también dirigir su casa, en la que vive con su abuela y un hermano pequeño.

“Antes de que mi mamá desapareciera, yo no tenía idea de que esto era una crisis social. Y entonces me di cuenta de que no soy la única, que hay muchos desaparecidos en Nuevo León. Y que en lugar de ir disminuyendo, han aumentado con los años”, le dice a BBC Mundo.

Asegura que, en todo este tiempo, no ha habido avances en la investigación. “La Fiscalía nos ha fallado”, denuncia, a la vez que exige la implicación del gobernador del estado, Samuel García, como ha hecho con otros casos recientes más mediáticos como el de Debanhi Escobar, María Fernanda Contreras o Yolanda Martínez.

“Que mi mamá desapareciera me hizo ser más precavida y tener más conciencia. Pero cada vez me siento más insegura porque puede que un día no regrese a casa”, reflexiona.

“¿Por qué no? ¿Por qué no podemos salir?”, pregunta a quienes dicen que esa sería la solución a esta crisis. “Tenemos derecho a divertirnos y no tendríamos que encerrarnos en casa. Ya lo hicimos por una pandemia, ahora no deberíamos hacerlo por la inseguridad”.

Maya Hernández

Marcos González / BBC
Maya Hernández reclama que casos como el de su madre sean atendidos de la misma manera como se ha dado seguimiento a otras desapariciones recientes más mediáticas.

BBC Mundo no obtuvo respuesta de sendas solicitudes de entrevistas al gobernador de Nuevo León y a la Fiscalía del estado, cuya labor ha sido duramente criticada por familiares de desaparecidos y que llegó a reconocer claras irregularidades en casos como el de Debanhi.

La fiscal de feminicidios estatal, Griselda Núñez, insistió este miércoles en descartar que exista una tendencia generalizada u organizada de violencia contra las mujeres en Nuevo León, por lo que aseguró que cada caso debe ser abordado individualmente.

“No existe una situación de desaparición o de secuestro de mujeres, sino que son condiciones específicas por cada uno de los hechos”, subrayó en una conferencia de prensa a la que asistió BBC Mundo.

Plaza de los desaparecidos

Marcos González / BBC
La rebautizada como plaza de los desaparecidos rememora en Monterrey a las miles de personas en paradero desconocido en el estado.

Instrucciones de búsqueda para familiares

Pero estos mensajes están lejos de tranquilizar a las mujeres de Nuevo León y de su capital, que optan por tomar medidas para protegerse de posibles ataques en una ciudad donde la inseguridad se siente como el tema de conversación de casi cada día.

Según Mariana Limón Rugerio, es “el desamparo por parte del Estado” lo que no les deja otra salida que organizarse. Y más en su caso, que siente el triple de vulnerabilidades como mujer, joven menor de 30 años y periodista de Monterrey.

“Yo dejé a mi familia un instructivo de qué hacer y a quién contactar si desaparezco” para ayudarles a lidiar “con el dinosaurio burocrático que es México”, asegura a BBC Mundo.

Mural de desaparecidos

Marcos González / BBC

Gracias a una aplicación, su familia puede monitorear su ubicación a través de su teléfono, del que la joven se comprometió a estar pendiente en todo momento.

Según sus propias instrucciones, sus familiares deben empezar a preocuparse si transcurren tres horas sin que ella dé noticias. Si pasan cinco, deben acudir inmediatamente a la Fiscalía y exigir que inicien su búsqueda, dado que esos primeros momentos de la desaparición son cruciales.

“Obviamente espero que nunca lo utilicen . Es muy agobiante explicarles a tus papás qué hacer si llegas a desaparecer. Pero prefiero que tengan un cuerpo que velar a que me tuvieran que buscar, porque a nivel psicológico es mucho más pesado para la familia no tener ni un cadáver que enterrar”, reconoce la periodista.

Las jóvenes regiomontanas con las que habló BBC Mundo han agudizado su ingenio en las últimas semanas a la hora de adoptar medidas de protección.

Desde compartir su ubicación a través del celular en todo momento, hasta llevar gas pimienta o aparatos de descargas eléctricas en el bolso, pasando por evitar publicar fotos en sus redes sociales a tiempo real para evitar que desconocidos sepan su ubicación al momento, son algunas de ellas.

Mural de desaparecidos

Marcos González / BBC
Nuevo León pide justicia para sus desaparecidas.

Mónica López, quien es maestra de educación especial de 26 años y vive en el municipio de Escobedo, lamenta que se vean obligadas a adoptar estas restricciones y limitarse por el hecho de ser mujeres.

“Pero, aunque no es justo, te acabas resignando por tu familia y por llegar viva a casa”, admite.

La joven le dice a BBC Mundo que, a raíz de los últimos casos, algunas de sus amigas entraron en una ansiedad social por la que se alegraban incluso de trabajar desde casa para no tener ni que salir. “Es una incertidumbre. Te limitas, pierdes la seguridad, restringes tus horarios…”.

“Yo tengo miedo porque yo sí salgo, sí estoy en la noche, sí voy a fiestas. Si llego a ser yo la víctima, ojalá que me digan ‘la maestra’ y no ‘la que desapareció porque estaba tomando'”, dice criticando a quienes tienden a revictimizar a las víctimas o sus familiares por su comportamiento como si eso justificara que las desaparecieran.

Mónica López

Marcos González / BBC
Mónica López comparte su ubicación casi en todo momento con grupos de amigas.

E inevitablemente, esa inseguridad de la que tanto se habla en Nuevo León salpica también a su trabajo y la relación con sus alumnos.

“Estableces muchos consejos y recomendaciones de seguridad, trabajas para que confíen en ti. Qué feo, porque son niños, pero al final es la cultura en la que están creciendo y a la escuela nos toca prepararlos para lidiar con eso”.

Mujer, joven y policía

Temprano en la mañana, en el parque Fundidora -actual pulmón verde de Monterrey tras décadas ocupado por la compañía de hierro y acero de la ciudad- se pueden ver a decenas de personas haciendo deporte.

Carolina Ayala, una chica de 25 años que acude casi todos los días a caminar en patines, dice que prefiere hacerlo a esa hora que en la noche. “Cuando está medio oscuro, hay mucho hombre, ya no sabes… a esta hora, como que está más seguro”.

Desde hace semanas, todo desplazamiento lo hace en el auto de su mamá o hermano. “No puedo andar sola, me da miedo, y eso que yo soy muy independiente. Pero toca cuidarse. Ahorita, ni de chiste me arriesgo”, cuenta antes de que llegue su madre, quien también hace deporte con ella.

Carolina Ayala

Marcos González / BBC
“Ni de chiste me arriesgo”, dice Carolina Ayala ante la posibilidad de hacer deporte al final del día.

Las autoridades, tan señaladas por las jóvenes por no garantizar su seguridad, se ven a veces en “una situación complicada” como la que reconoce vivir Gabriela Martínez.

Ella es policía local de Monterrey desde los 19 años, pero antes que nada es una mujer joven a la que también afecta el escenario actual.

“A pesar de trabajar en esta área, sí se tiene un temor porque también soy mamá. Creen que uno es policía 24 horas y que tenemos como ese chip de estar más alerta, pero eso tampoco quita que nos pueda llegar a pasar algo y estamos expuestas”, le dice a BBC Mundo.

La oficial asegura que, tras el incremento de la inseguridad hacia la mujer, los agentes de la ciudad han implementado medidas para aumentar el apoyo y protección a jóvenes mujeres en situación de vulnerabilidad, como por ejemplo acompañarlas cuando están esperando solas la llegada de su transporte.

Sin embargo, Martínez es consciente de que uno de los mayores retos de la policía es volver a ganar la confianza de la ciudadanía “que se perdió por cosas que pasaron en años anteriores” y lograr así que las mujeres se acerquen a ellos en situaciones de riesgo.

Gabriela Martínez

Marcos González / BBC
Gabriela Martínez dice que ingresó en la policía local de Monterrey con solo 19 años con la intención de aportar su granito de arena en la mejora de la seguridad del municipio.

“Yo, como mujer, obviamente voy a velar por las demás. Tengo una niña por la que me gustaría que también alguien se preocupara cuando anda en la calle. De verdad, que tengan la confianza en nosotros de que vamos a hacer todo lo posible para que lleguen bien a casa”, promete.

Pero la situación de inseguridad en Nuevo León no parece mejorar a ojos de muchas mujeres, quienes se muestran muy pesimistas sobre la posibilidad de una solución

Mientras algunas se ven obligadas a limitar sus movimientos para no terminar secuestradas, los familiares de las desaparecidas siguen alzando su voz para que sus casos no caigan en el olvido de las autoridades.

Ellos, como muchos otros, se siguen preguntando lo que los trabajadores de la Fiscalía estatal ven pintado en el suelo frente a su edificio en letras grandes, junto a los nombres de algunas de las miles de mujeres desaparecidas en el estado: “¿dónde están?”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=o8zN-00dCXk

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.