Rubén encontró a migrantes desaparecidos, ahora busca a su hermano
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Rubén ayudó a encontrar a más de 50 migrantes desaparecidos y ahora busca a su hermano Freddy

Freddy Figueroa desapareció el 3 de junio cerca de Playa del Carmen, Quintana Roo.
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Rubén Figueroa, de 38 años, conoce bien el proceso de buscar a un desaparecido. Él mismo, en su trabajo en el Movimiento Migrante Mesoamericano, ha logrado encontrar a 50 personas que se perdieron en el camino hacia Estados Unidos y a quienes sus familias buscaban en Guatemala, Honduras o El Salvador. Su organización, a más de 400. Ahora el activista también busca, pero es una tarea mucho más complicada, porque le golpea personalmente. Su hermano Freddy, de 40 años, desapareció en junio de 2020 en Playa del Carmen, Quintana Roo.

Desde entonces ni él ni el resto de su familia han vuelto a saber nada de él. 

“Esto es una muerte lenta, que va despedazando. Es una de las expresiones más crueles y más perversas de la violencia”, explica Figueroa, en llamada telefónica desde Playa del Carmen.

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La vida del activista se ha partido por la mitad. Por un lado, la ruta migrante, que lleva recorriendo desde hace más de una década, documentando los abusos contra los extranjeros indocumentados que tratan de alcanzar Estados Unidos. Por otro, la búsqueda de Freddy, su hermano, el que le enseñó a nadar en el río cuando los dos eran niños en Tabasco y al que persigue rastreando sus últimos pasos conocidos. 

Figueroa estaba en Coatzacoalcos, Veracruz, como testigo del incremento del flujo procedente de Centroamérica. Familias que lo perdieron todo en los huracanes Eta y Iota, de finales de 2020, y que fían su suerte a cruzar de forma irregular a Estados Unidos. “Está muy difícil. Hay operativos policiales constantes y se repiten los asaltos violentos”, dice.

Un día después, tras doce horas de camión, se había trasladado a Playa del Carmen, Quintana Roo, a más de mil kilómetros. Allí dedicó toda la jornada a colocar afiches con el rostro de su hermano Fredy, su descripción y datos personales y esa pregunta que tanto duele en México: “¿Lo has visto?”

“Busco a mi hermano en medio de una realidad adversa. Conozco la situación y podría decir que, como dicen muchas familias, no importa la forma, lo importante es que lo encontremos”, dice el activista.

Cartel de búsqueda de Fredy Figueroa, hermano de activista desaparecido

Freddy Figueroa desapareció el 3 de junio cerca de Playa del Carmen, Quintana Roo.

En México ya son más de 84 mil desaparecidos según las cifras oficiales de la Comisión Nacional de Búsqueda, la mayoría de ellos después de 2006. Figueroa no es ajeno a este drama. Es el último de tres hermanos y migró a Estados Unidos con 16 años. Al regresar se convirtió en activista en defensa de quienes tratan de cruzar al otro lado, especializándose en la búsqueda de desaparecidos. 

Saber que algo existe no exime de tener la esperanza de no ser víctima. Quizás eso le ocurrió a la familia del activista cuando dejaron de tener noticias de Freddy. Que, al principio, uno no quiere creer. 

La última vez que fue visto: de camino a un rancho

“Llevaba tres años y medio trabajando en la Riviera Maya. Últimamente había laborado de pescador al no encontrar empleo en la obra debido a la pandemia de COVID-19”, explica Figueroa.

Como miles de tabasqueños, Freddy Figueroa marchó a la zona turística para escapar de la falta de trabajo en su estado natal. Allí residía en la colonia Colossio, una zona popular llena de cuarterías en las que se alojan los migrantes que trabajan en la construcción. 

Cuenta su hermano que la última vez que lo vieron fue de camino al rancho San Pablo, ubicado a 20 kilómetros de Playa del Carmen en la carretera hacia Tulum. Acudió allí acompañando a sus amigos, los hermanos Eliú y René López Pablo. Su pista se desvanece en ese momento.

Habitualmente, cada dos semanas, Freddy Figueroa hablaba con su madre a través del teléfono de su hermana. Después de que pasara el tiempo y no hubiese comunicación la familia comenzó a intranquilizarse. Hablaron con Samuel, hermano de Eliú y René, quien les explicó que era habitual que ellos se marcharan por un par de meses y luego regresaran. Quizás era habitual para los hermanos López Pablo, pero no para Freddy Figueroa, que siempre se comunicaba con su madre. 

Sin pistas que rastrear, transcurrieron las semanas hasta que las familias de los otros desaparecidos también se intranquilizaron e interpusieron una denuncia ante la Fiscalía. 

Para ese momento Figueroa ya había iniciado sus pesquisas. Aunque insiste en que él colabora siempre con la Fiscalía y todas las autoridades, conoce también sus carencias. Así que no se quedó sentado esperando a que otros salieran a buscar por él. En su investigación averiguó que el rancho al que se dirigió su hermano con sus amigos fue el escenario de una disputa por tierras y que la zona en la que se encuentra, un paraíso para el turismo que registró también diversas desapariciones en las últimas semanas. Al parecer, uno de los hermanos dormía allí, pero decidió llevarse sus cosas a su lugar de trabajo debido a esas disputas. Nunca se presentó en su empleo.

“Estoy poniendo la experiencia de ponerme a buscar personas migrantes desaparecidas en la búsqueda de mi hermano”, explica Figueroa. “Para mí, esto te muestra la realidad que se vive en este país. Estamos ante una crisis de desapariciones. No basta con encontrarlos, sino que dejen de desaparecer”, insiste.

“La vida ha sido muy injusta”

Su caso es significativo. Él conoce todos los mecanismos legales y las instituciones a las que recurrir. También a quién pedir ayuda. Es un activista reconocido y, por ejemplo, la CNDH pidió que se pusiera en marcha el Mecanismo de Protección a Periodistas y Defensores para cuidarle durante la búsqueda. Pero nada de eso ocurrió. “No se ha implementado ningún mecanismo eficaz”, lamenta. 

Durante su experiencia como defensor, Figueroa ha ayudado a encontrar a decenas de personas, que luego se reunían con sus familiares en la caravana de madres centroamericanas. Recientemente desarrolló el Proyecto Puente Esperanza, con el que viajan a Honduras, El Salvador o Guatemala a dar con familiares de migrantes que se establecieron en México y perdieron comunicación con sus allegados. “Personas que fueron víctimas de secuestro, de trata, gente que se encuentra en prisión”, explica.

Él, que ha vivido la experiencia del reencuentro familiar, no puede dejar de pensar en que ahora es su turno. “Siento que la vida ha sido muy injusta”, lamenta. “Ojalá recapacite y me ayude a encontrar a mi hermano”, repite. 

Lamenta que en México, a pesar de lo generalizados que están los casos de desaparecidos, siguen escuchándose mensajes que criminalizan. “Es mentira que desaparecen los delincuentes. Son seres humanos, nuestras familias, nuestros amigos”, dice.

Aunque él lleva la iniciativa en la investigación, insiste en que la responsabilidad de la investigación debería ser del Estado. “Hago responsable al Estado de buscar a los desaparecidos. Por eso interpongo la denuncia y sigo el protocolo. Pero por eso es que yo también busco. Porque no espero que lo hagan”, reconoce. 

Más de medio año después de que su hermano desapareciera, Rubén piensa sobre todo en su madre, una mujer fuerte que sacó adelante a tres hijos ella sola y que ahora sufre el dolor lento de la ausencia. 

“Esperamos encontrarlo. Deseamos y tenemos la fe en que sea con vida, pero yo conozco la realidad”, dice.

Mientras tanto, sigue buscando. En cada cartel, el rostro de Freddy y esa pregunta demasiado repetida: ¿Lo has visto?

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Un paciente en EU recibe el primer trasplante de corazón de un cerdo de la historia

La intervención, realizada por primera vez en el mundo, era la única posibilidad de salvar la vida del paciente.
11 de enero, 2022
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Un estadounidense se convirtió en la primera persona en el mundo en recibir un trasplante de corazón de un cerdo modificado genéticamente.

El paciente, identificado como David Bennett, se encuentra bien tres días después del procedimiento experimental de siete horas realizado en Baltimore, de acuerdo con los médicos.

El trasplante se consideraba como la última esperanza de salvar la vida de Bennett, aunque aún no está claro cuáles son sus posibilidades de supervivencia a largo plazo.

“Era morir o hacer este trasplante”, explicó Bennet, de 57 años de edad, un día antes de la cirugía.

“Sé que es un tiro en la oscuridad, pero es mi última opción”, agregó.

Para llevar adelante esta intervención, los doctores del Centro Médico de la Universidad de Maryland recibieron por parte de las autoridades de salud de EE.UU. un permiso especial que fue otorgado sobre la base de que si no se ejecutaba Bennett habría muerto.

El trasplante podría significar un cambio importante en la vida de muchas personas alrededor del mundo.

Para el equipo médico que realizó el trasplante, marca la culminación de años de investigación.

El cirujano Bartley Griffith dijo que esta operación llevaría al mundo “un paso más cerca de resolver la crisis de escasez de órganos”, de acuerdo con un comunicado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland.

Esa crisis significa que cada día en Estados Unidos mueren 17 personas esperando un trasplante de órganos. Según OrganDonor.gov., hay más de 100.000 pacientes en lista de espera.

La posibilidad de utilizar órganos animales para satisfacer la demanda humana -un proceso llamado xenotrasplante- se ha considerado durante mucho tiempo y el uso de válvulas de corazón de cerdo ya es común.

Un cerdo como donante

En octubre de 2021, un equipo de cirujanos de Nueva York anunció que había trasplantado con éxito un riñón de cerdo a una persona. En ese momento, la operación fue el experimento más avanzado en el campo hasta el momento.

El equipo de cirujanos durante la operación.

University of Maryland School of Medicine
La operación, realizada en Baltimore (Maryland), se extendió durante más de siete horas.

Sin embargo, el destinatario en esa ocasión era un paciente con muerte cerebral que no tenía esperanzas de recuperación.

Bennett, por su parte, espera que su trasplante le permita continuar con su vida. Estuvo postrado en cama durante seis semanas antes de la cirugía, conectado a una máquina que lo mantenía con vida después de que le diagnosticaran una enfermedad cardíaca terminal.

“Espero poder levantarme de la cama después de que me recupere”, dijo el jueves pasado.

Por lo pronto, no está claro lo que sucederá a continuación. El cerdo utilizado en el trasplante había sido modificado genéticamente para eliminar un gen que produce un azúcar que desencadena una respuesta inmune en los humanos, informó AFP.

Griffith dijo que estaban “procediendo con cautela”, monitoreando cuidadosamente a Bennett, mientras que su hijo David Bennett Jr admitió a la agencia AP que en este momento están en “lo desconocido”.

Agregó que su padre “tiene conciencia de la magnitud de lo que se ha hecho y realmente se da cuenta de la importancia que tiene”.


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