Día de la Tierra: conservar y restaurar manglares en Latinoamérica
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Cortesía Jorge Herrera

Día de la Tierra: conservar y restaurar los bosques de manglar en Latinoamérica

Conservar los bosques de manglar es indispensable para proteger a las costas de erosión, inundaciones y minimizar el impacto de huracanes y tormentas. Este bosque captura más CO2 que cualquier otro y es zona importante para la fauna marina y muchas aves migratorias.
Cortesía Jorge Herrera
Por Mongabay Latam
22 de abril, 2021
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Todos los años, los científicos hacen llamados cada vez más urgentes para proteger la vida en la Tierra. La deforestación, principalmente de bosques tropicales, se ha convertido en una de las mayores preocupaciones a nivel mundial y, en los últimos años, los ecosistemas costeros han empezado a tomar protagonismo en las discusiones ambientales. La temporada de huracanes y tormentas tropicales en el Caribe durante 2020 —la más intensa desde que se tienen registros— fue uno de los más recientes ejemplos de los estragos que está causando el cambio climático y cómo el buen estado de ecosistemas como los manglares es vital para mitigar sus graves impactos.

Entre esos ecosistemas destacan los bosques de manglar, zonas de transición entre la vida marina y la vida terrestre, conocidos como la sala cuna de gran parte de la vida en el océano y destacados porque cada hectárea captura y almacena más carbono que cualquier otro bosque. “Son como la piel en el cuerpo. Protegen al mar de lo que proviene de la tierra y a la tierra de lo que proviene del mar”, dice Jorge Herrera, biólogo mexicano, investigador del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) y uno de los científicos latinoamericanos que más ha trabajado con manglares.

En el Día de la Tierra, Mongabay Latam presenta un panorama del estado de los manglares en México, Colombia y Ecuador, tres países con grandes áreas de manglar en sus territorios. ¿Cuáles son sus principales amenazas? ¿Qué pasaría si se pierden estos bosques? ¿Qué se está haciendo para restaurarlos y conservarlos?

Comunidades participan de actividades en manglares mexicanos. Foto: cortesía Jorge Herrera

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Los manglares de América Latina

En un artículo publicado en la revista Plos One en 2010, un grupo de científicos reveló que los bosques de manglares brindan al menos 1600 millones de dólares por año en servicios ecosistémicos y dan sustento a los habitantes de las zonas costeras. Sin embargo, encontraron que están desapareciendo con rapidez pues se talan para el desarrollo urbano costero y la acuicultura; así como para obtener leña y producir combustible.

Al compilar información sobre la distribución específica, características y estado de poblaciones de las 70 especies conocidas de manglares a nivel mundial, encontraron que 11 de ellas (16 %) se encuentran en gran amenaza de extinción y que, además, “la pérdida de las especies de manglares tendrá consecuencias económicas y ambientales devastadoras para las comunidades costeras”. Por su parte, la UNESCO, Conservación Internacional y la UICN, en su iniciativa Blue Carbon, destacan que los manglares en el mundo se están perdiendo a una tasa de 2 % anual y que emiten el 10 % de las emisiones de CO2 causadas por la deforestación, a pesar de que solo cubren el 0,7 % de la superficie terrestre.

El biólogo mexicano Jorge Herrera considera que los manglares en su país están en alto riesgo dado que las políticas de protección al ambiente han cambiado mucho en los últimos 20 años. “Se ha dado de manera ilegal una apertura a deforestar para el cambio de uso del suelo para actividades productivas diferentes a las permitidas en manglar, no obstante que México tiene una muy buena ley de protección al ambiente y que están en la norma oficial como especies en peligro”.

Trabajo de rehabilitación hidrológica en México. Foto: cortesía Jorge Herrera

En Colombia, según dice Alexandra Rodríguez, jefe de la línea de Rehabilitación de Ecosistemas Marinos y Costeros del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), en las décadas de los 60 y 70 la condición de los manglares en el país no era muy buena, pero en los últimos años ha mejorado.

Sin embargo, hay grandes diferencias entre lo que ocurre con estos bosques en el litoral Pacífico y el litoral Caribe.“En el Pacífico tenemos extensas áreas bien conservadas, pero en el Caribe hay problemáticas que requieren atención”, dice Rodríguez, haciendo énfasis sobre todo en la Ciénaga Grande del Magdalena, donde las carreteras y actividades agropecuarias han afectado fuertemente el flujo de agua en el ecosistema.

Por su parte, Ecuador hoy se jacta de tener uno de los planes de conservación con comunidades más exitosos de la región. Después del ‘boom’ camaronero de la década del ochenta, que llevó a la deforestación de más de 56 000 hectáreas de manglares, el gobierno emitió un decreto de uso y custodia de los manglares para las comunidades ancestrales o que tradicionalmente han utilizado los recursos de este ecosistema.

Raíces de manglar. Foto: Fausto López

Esta labor ha permitido, de acuerdo con Fausto López, docente de la Universidad Técnica Particular de Loja y coordinador del grupo de investigación Gobernanza, biodiversidad y áreas protegidas, que haya 59 acuerdos que protegen aproximadamente 69 300 hectáreas de manglares, sumadas a las 72 500 hectáreas protegidas en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Ecuador (SNAP). El 87 % de los manglares del país están protegidos.

“Ahí hay un compromiso de lado y lado. Es una relación gana – gana para las comunidades y para el gobierno. Se extraen recursos de forma sustentable y el Estado se ahorra las labores de monitoreo y patrullaje pues las personas son las más interesadas en conservar los manglares para garantizar su sustento”, añade López.

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Urgen acciones de restauración coordinadas

Los expertos consultados por Mongabay Latam coinciden en que los manglares se encuentran expuestos a varias amenazas que suelen ser comunes en muchos de los países latinoamericanos. Jorge Herrera menciona la extracción petrolera en el mar, el turismo, la ganadería, la agricultura, las carreteras e, incluso, el mal diseño de puertos. Natalia Molina, bióloga ecuatoriana e investigadora de la Universidad Espíritu Santo en Guayaquil, agrega a la lista la contaminación del agua por actividades mineras y agrícolas, y la expansión urbana de grandes ciudades, como otras fuertes presiones que todavía enfrentan los manglares.

Medición de manglares en Esmeraldas con participación de guardaparques. Foto: Natalia Molina

Sumado a estas amenazas, los científicos aseguran que hay  esfuerzos de conservación y restauración pero no existe un fuerte trabajo colectivo. “En México no hay una estrategia nacional”, reconoce Herrera. “Cuando revisas los estudios sobre manglares, no hay metodologías estandarizadas que permitan compararlos. Faltan estudios integrados sobre los manglares de América”, resalta Molina.

Si bien estos ecosistemas son altamente resilientes, la presión humana está haciendo que su recuperación sea cada vez más lenta o, en el peor de los casos, que no puedan recuperarse. Es por eso que en muchas ocasiones se necesitan intervenciones activas en restauración.

El biólogo Jorge Herrera lleva más de 30 años trabajando con manglares en México y es una de las principales referencias en temas de restauración en la región. “Empezamos a incursionar en la restauración porque veíamos que muchos proyectos de reforestación de manglar no eran exitosos. A través del tiempo hemos desarrollado una estrategia en la que, basándonos en el diagnóstico del sitio que tiene el problema, identificamos las causas de la muerte del manglar y definimos las acciones específicas a implementar”, comenta.

2020. El manglar reforestado en 2017 ha crecido gracias al trabajo de los investigadores. Foto: cortesía Jorge Herrera

Siembra de manglar (2017). Foto: cortesía Jorge Herrera

Aunque cada caso tiene sus particularidades, Herrera asegura que una de las acciones más importantes es la rehabilitación hidrológica, pues no se puede perder de vista que el manglar es un humedal y por lo tanto necesita agua que circule. Es necesario destapar canales de marea o crear nuevos cuando estos están completamente bloqueados. En ocasiones, el biólogo y los colegas con los que trabaja han tenido que implementar pasos de agua en las carreteras para conectar las zonas de manglar que quedaron fragmentadas.

Otra acción importante en la restauración de estos ecosistemas tiene que ver con la nivelación topográfica. “Si la materia orgánica se expone al aire, se oxida y eso se convierte en dióxido de carbono que va a la atmósfera. Además de incrementar los gases de efecto invernadero, hace que el nivel del suelo baje”.

En muchas de sus intervenciones, expertos como Herrera, utilizan las semillas y propágulos —partes de las plantas que permiten su reproducción asexual— de la zona en la que están trabajando y las siembran directamente en los lugares que quieren recuperar.

En estos procesos los científicos se han dado cuenta de la importancia del trabajo colaborativo. “Lo primero que se tiene que hacer es formar un grupo donde, idealmente, deben estar: comunidades, organizaciones de la sociedad civil, gobiernos, academia y los financiadores”, destaca Herrera.

Natalia Molina resalta el rol de las comunidades, pues a eso atribuye el éxito ecuatoriano en la conservación de manglares. “La ciencia tiene que responder a los problemas que tienen las comunidades, no es solo para que los científicos se halaguen entre ellos: ‘qué bonito tu estudio’. Estamos para servir a las comunidades porque ellos son los que sostienen el manglar y lo conocen”, asegura.

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Colombia: entre la Ciénaga Grande de Santa Marta y la recuperación de Providencia

Uno de los casos más conocidos en Colombia por la afectación de los manglares, y los constantes intentos por recuperarlos, es el de la Ciénaga Grande de Santa Marta, en la región Caribe del país.

Bosque de manglar en Colombia. Foto: José Ernesto Mancera

“Cuando construyeron la carretera Ciénaga-Barranquilla interrumpieron el flujo de agua marina hacia la ciénega, años después, en los setenta, construyeron una carretera paralela al río Magdalena e interrumpieron el flujo de agua dulce a la ciénega. Eso le dio muy duro a esos manglares y tenemos una deforestación gigantesca. Se han invertido más de 20 millones de dólares y la zona no se ha podido recuperar por completo”, dice José Ernesto Mancera, doctor en Biología Ambiental y Evolutiva, y líder del grupo de investigación en Modelación de ecosistemas costeros de la Universidad Nacional de Colombia.

De acuerdo con Mancera, la restauración es un tema muy serio que requiere conocimiento social, económico, de ingeniería, además del biológico. También asegura que uno de los errores más frecuentes es la falta de seguimiento a los proyectos que se ejecutan. “La mayoría de ellos se enfocan en una sola especie y la gente los siembra pero falta más conocimiento sobre dónde, cómo y cuándo hacerlo”.

Alexandra Rodríguez, del Invemar, afirma que la entidad apoya una gran estrategia de conservación de manglares en el golfo de Morrosquillo, en los departamentos de Sucre y Córdoba, que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero con actividades de restauración para llegar a una certificación de carbono azul a largo plazo. “Es la única zona de Colombia que tiene permisos de aprovechamiento de madera en manglares, porque tienen un esquema organizado que les permite sacarlas con las tallas adecuadas para que el bosque no se deteriore”, comenta.

Manglares muertos en la Ciénaga Grande de Santa Marta. Foto: Sandra Vilardy

Con todo, el mayor reto para el país estará en la restauración de ecosistemas, entre ellos los manglares, en la isla de Providencia, luego del paso del huracán Iota a finales de 2020. “Estamos trabajando en la estructuración de un plan de restauración de manglares que tendremos listo el próximo mes, donde se definirán cuáles son las zonas prioritarias, qué técnicas se deben usar […] Debemos proyectar a 15 años, hay que garantizar que el ecosistema se regenere por sí mismo. Parte de la estrategia es mantener un monitoreo continuo que permita implementar medidas de adaptación rápida”, dice Rodríguez.

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México: recuperando la península de Yucatán

La mayoría de manglares de México se encuentran en la península de Yucatán, en los estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán. Allí trabaja Jorge Herrera, investigador del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), junto con la profesora Claudia Teutli de la Universidad Autónoma de México (UNAM) y el profesor José Luis Andrade del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY).

Actualmente tienen ocho proyectos de restauración en la península. El más antiguo abarca 80 hectáreas y en 13 años han logrado recuperar el 80 % de ellas. “La velocidad de recuperación también depende mucho de los recursos económicos que tengamos para poder trabajar”, dice Herrera.

Zona deforestada de manglar en México. Foto: cortesía Jorge Herrera

El biólogo asegura que es importante reforestar pero que esta decisión debe obedecer siempre a un diagnóstico previo y que las condiciones topográficas e hidrológicas deben ser las adecuadas para que no sea un esfuerzo perdido.

Herrera duda mucho de la eficacia de los viveros. Dice que tienen un costo muy elevado y que en realidad solo se necesitan propágulos y semillas, que de por sí ya los manglares producen en millares. Además, las condiciones favorables que tienen las plántulas en los viveros hacen que, cuando se trasladan al sitio final, tarden mucho en adaptarse o que mueran. Según dice, el 50 % de estas plantas no sobrevive mientras que, al utilizar plántulas y semillas del mismo entorno, se garantiza una supervivencia cercana al 90 %.

“Tenemos un sitio donde hicimos la rehabilitación hidrológica, luego la nivelación topográfica y después reforestamos. Tres años después ya produjeron hijos, es decir, ya son adultos y ese es un proceso que normalmente lleva entre 5 y 10 años. Hemos reducido el tiempo con esta combinación de acciones”, destaca.

Proyectos de restauración de manglares en México. Participación de las comunidades. Foto: cortesía Jorge Herrera

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Ecuador: todo comenzó en Guayaquil

La bióloga Natalia Molina es una de las mujeres que más conoce de manglares en Ecuador y trabajó en el primer proyecto de restauración de este ecosistema en su país, en el Parque Histórico Guayaquil en Sanborondón. Antes de ese proyecto, esta zona de ocho hectáreas solo contaba con árboles dispersos que estaban condenados a morir. “En ese entonces se restauraron 1,7 hectáreas. Se recolectaron plantas y se fueron acomodando las especies. Se hizo restauración hidrológica, se dragó manualmente, se evacuaron más de 5000 metros cúbicos de sedimentos para devolver el flujo del agua y allí se sembró. Eso fue ya hace 21 años”, recuerda.

Después de eso, nunca ha abandonado a los manglares. De hecho, en 2019 organizó el primer congreso de Manglares de América e invitó a colegas de toda la región para conocer sus experiencias y contar la ecuatoriana: cómo el país en 1999 generó una política de conservación de manglares luego de que décadas antes, como ella misma lo dice, “el gobierno autorizaba a las camaroneras para que deforestaran”.

Un decreto del Ejecutivo le pidió a las camaroneras la restauración del 30 % de los manglares talados. “Algunos camaroneros serios, que querían certificarse, hicieron esa restauración y algunos hicieron un poco más de lo que les exigía la ley”, asegura. También dice que luego de que la plaga de la mancha blanca atacara a los camarones ecuatorianos, muchas empresas cerraron y abandonaron sus zonas de cultivo entre el año 2000 y 2010. En medio de sus estudios, Molina ha ido a varias zonas donde la naturaleza, por su cuenta, logró regenerarse y los manglares ya sobresalen entre los muros de las piscinas de camarones.

Manglares restaurados del Parque Histórico Guayaquil. Foto: Natalia Molina

Manglares del Parque Histórico Guayaquil. Foto: Natalia Molina

A pesar de esto, Fausto López, de la Universidad Técnica Particular de Loja, dice que todavía hay una omisión en el control de las emisiones de contaminantes de la actividad camaronera, “que también ha sido denunciada por pescadores artesanales”.

Aunque Ecuador hoy cuenta con una de las estrategias de conservación de manglares más exitosas de la región, Molina cree que hay otro asunto sobre el que no se ha hecho nada: evitar el crecimiento de las ciudades en zonas de manglar. “Sobre eso la ley no se pronuncia. El crecimiento y la resiliencia de los manglares son maravillosos, pero cómo le dices al 60 o 70 % de una ciudad como Guayaquil que desaloje porque vamos a restaurar el manglar… No puedes… Pero tampoco hay un ‘mea culpa’ de las ciudades sobre la destrucción del manglar”, concluye.

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Remdesivir: cómo funciona el medicamento contra COVID aprobado por México pero desaconsejado por la OMS

Los entes reguladores sanitarios tanto de México como de Brasil autorizaron el tratamiento específico contra el covid-19 en sus respectivos países. Te explicamos cómo se espera que funcione y en qué situaciones se utilizará.
15 de marzo, 2021
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Ampolletas de remdesivir

Getty Images
Remdesivir solo se prescribirá en situaciones muy específicas, según el ente regulador sanitario de Brasil

A un año de la declaración del inicio de la pandemia de covid-19, México y Brasil acaban de aprobar el fármaco remdesivir -desarrollado por la farmacéutica estadounidense Gilead Sciences- para uso específico de esta enfermedad.

Tanto la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios de México (COFEPRIS), como la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (ANVISA), anunciaron la autorización este viernes.

El aval del medicamento en México enfrentó muchos obstáculos y su uso fue rechazado en dos ocasiones por falta de evidencia de su efectividad, por lo cual las autoridades solicitaron más información antes de autorizarlo finalmente.

Según la página del gobierno de México “la COFEPRIS acotó la indicación terapéutica para evitar un mal uso del medicamento, incluyendo especificaciones para su prescripción médica”, al tiempo que advirtió contra la automedicación y autoprescripción.

Por su parte, Gustavo Mendes, gerente general de Medicamentos y Productos Biológicos de ANVISA, expresó: “El registro del medicamento es el resultado de la eficacia, seguridad y calidad presentada. Su uso estará restringido a los hospitales, para que los pacientes sean debidamente monitoreados”.

Aunque el fármaco ya está aprobado en más de 50 países (incluyendo EE.UU., Canadá, Japón y la Unión Europea), su uso fue desaconsejado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en noviembre de 2020.

En Brasil, la infectóloga Raquel Stucchi, de la Universidad Estatal de Campinas, asegura que remdesivir no va a ayudar a controlar o modificar el curso de la pandemia. “Es un medicamento que puede reducir levemente la posibilidad de que el paciente gravemente enfermo necesite un respirador, pero en los estudios no ha cambiado la mortalidad y tiene un costo muy elevado”, señaló.

En efecto, el precio por dosis fijado por Gilead Sciences es de US$390, pero según sus propios estudios los pacientes deben recibir un promedio de seis dosis, lo que eleva el costo total a US$2.340.

Pero, ¿cómo funciona este tratamiento? ¿Y en qué casos de covid-19 se administrará?

Obstáculo conta el virus

El medicamento desarrollado por Gilead Sciences pertenece a la clase de antivirales, cuyo objetivo es disminuir o detener la multiplicación del virus dentro de nuestro cuerpo.

“El papel exacto que juega contra el covid-19 sigue siendo incierto“, observa el especialista en enfermedades infecciosas Leonardo Weissmann, del Instituto Emílio Ribas, en São Paulo.

Al comienzo de la infección, el coronavirus invade las células ubicadas en la boca, la nariz y los ojos.

A partir de ahí, aprovecha la maquinaria celular para crear nuevas copias de sí mismo, que perpetúan este proceso al apoderarse de nuevas células.

Este ataque avanza a través de varias partes del cuerpo y llega a órganos como los pulmones y los intestinos.

Para colmo de males, se produce una reacción inflamatoria que puede dañar otros sistemas y tejidos vitales del cuerpo.

La consecuencia de toda esta agresión son los síntomas típicos del covid-19, como fiebre, dolores musculares, tos y dificultad para respirar.

Logotipo de Gilead Sciences

Getty Images
Remdesivir fue desarrollado por la farmacéutica estadounidense Gilead Sciences.

En la mayoría de los casos, el sistema inmunológico puede controlar la situación después de unos días.

Sin embargo, a muchos pacientes les va mal. Necesitan permanecer en el hospital y recibir oxígeno y otros cuidados para sobrevivir.

Una parte de ellos, lamentablemente, no resiste y termina muriendo.

Remdesivir actuaría en cualquiera de estas etapas del proceso infeccioso, frenando la replicación del virus en el organismo humano.

¿Qué dice la ciencia?

Remdesivir fue probado en un estudio patrocinado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU. que involucró a 1.048 voluntarios hospitalizados con covid-19.

Entre febrero y mayo del año pasado, 532 participantes de la investigación recibieron dosis del medicamento durante 10 días.

A los otros 516 se les suministró un placebo, que es una sustancia sin efecto terapéutico.

Al observar cómo les fue a los dos grupos, los científicos notaron que los que fueron tratados se recuperaron después de un promedio de 10 días.

En el grupo que recibió el placebo, este período se extendió a 15 días.

Estos datos fueron publicados el 5 de noviembre en la revista científica The New England Journal of Medicine.

Dos semanas después, la OMS publicó una actualización de sus directrices contraindicando el uso de remdesivir por no considerar que aún existían pruebas científicas sólidas.

“La evidencia sugiere una falta de beneficios en cuanto a la mortalidad, la necesidad de ventilación mecánica, un momento para la mejora clínica y otros resultados importantes”, anunció la organización.

Para la infectóloga Stucchi, la decisión de la OMS tiene que ver con los efectos discretos y el alto valor del tratamiento. “En términos de costo-beneficio, el remdesivir aún no ha sido efectivo”, opinó.

Trump en el balcón de la Casa Blanca quitándose el tapabocas

EPA/KEN CEDENO
Cuando estuvo contagiado de covid, el ahora expresdiente Donald Trump fue tratado con remdesivir.

A través de una nota enviada a la prensa luego de la aprobación de ANVISA, la directora médica senior de Gilead Sciences en Brasil, Rita Manzano Sarti, dijo creer que se pueden salvar muchas vidas y “generar alivio en un momento de máxima pandemia, aliviando el sistema de salud y brindando la oportunidad de que más pacientes reciban un tratamiento adecuado”.

Durante la rueda de prensa, ANVISA también brindó su punto de vista sobre las diferentes evaluaciones realizadas por los organismos reguladores internacionales y la OMS:

“El estudio realizado por la OMS evaluó la ocurrencia de mortalidad y pacientes con un perfil ligeramente diferente a los evaluados en los otros estudios que consideramos para dar a conocer el medicamento. El estudio que consideramos válido se centró en reducir el tiempo de hospitalización de los pacientes , y vimos que hubo una reducción de la hospitalización”, aseguró Renata Soares, gerente de evaluación de seguridad y efectividad de Anvisa.

¿Cómo va a ser aplicado?

El ente regulador de México, COFEPRIS, declaró que el medicamento está autorizado para uso exclusivo de hospitales y médicos especializados durante las primeras etapas de la enfermedad.

Lo mismo estableció ANVISA en Brasil, añadiendo que remdesivir solo se prescribirá en situaciones muy específicas.

También señala que el medicamento no estará disponible en farmacias y la terapia solo está permitida para su uso entre cinco y diez días en personas mayores de 12 años y que pesen más de 40 libras.

Además de sufrir de covid-19 avanzado, el paciente elegible para el tratamiento debe tener neumonía y necesitar oxígeno no invasivo suplementario.

En otras palabras, no puede recibir ventilación mecánica ni oxigenación por membrana extracorpórea (conocida como ECMO).

Para el especialista Leonardo Weissmann, el fármaco todavía está rodeado de incertidumbres. “Los datos que tenemos sugieren que reduce el tiempo de recuperación, lo que puede ser de beneficio clínico. Sin embargo, no se ha demostrado claramente una reducción de la mortalidad”, dice.

El uso o no de la terapia dependerá de la valoración caso por caso que realizará el equipo de profesionales sanitarios.

Tedros Adhanom Ghebreyesus durante una teleconferencia en septiembre 2020

Getty Images
La Organización Mundial de la Salud no aconseja el uso de remdisivir.

Otros tratamientos

Por ahora, no se ha demostrado que ningún otro fármaco pueda prevenir o tratar específicamente el covid-19.

En los casos más graves, que requieren hospitalización e intubación, los médicos suelen utilizar oxígeno y algunos medicamentos antiinflamatorios.

En condiciones leves y moderadas, la indicación es quedarse en casa, descansar, beber mucha agua y, si es necesario, utilizar medicamentos que controlen la fiebre y los dolores corporales.

Si experimentas dificultad para respirar o los síntomas empeoran, vale la pena buscar orientación de un profesional de la salud o ir a una sala de emergencias.

Fármacos como la hidroxicloroquina, la ivermectina y la azitromicina, que componen el llamado “tratamiento precoz” o “kit-covid”, no tienen eficacia y están contraindicados por las más importantes instituciones sanitarias nacionales e internacionales, debido al riesgo de efectos graves efectos secundarios, como arritmia cardíaca.

*Con información de André Biernath de BBC News Brasil, en Sao Paulo


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