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Enfrentar la pandemia con 50 pesos en la bolsa: así afectó el COVID a trabajadores informales

Trabajadores informales de CDMX han tenido que encontrar la manera de enfrentar la crisis por la COVID acabándose sus ahorros, pidiendo prestado, empeñando bienes o dedicándose a otra actividad.
Cuartoscuro
Por Dalila Sarabia
15 de abril, 2021
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Desde hace 23 años, Gabriela Cruz se dedica al aseo de calzado en la Ciudad de México, una actividad que aprendió de su padre. En cada jornada de trabajo -de las 08:00 a las 17:00 horas- ganaba entre 200 y 300 pesos con los que le era posible satisfacer las necesidades básicas de ella y sus dos hijos adolescentes, sin embargo, con el arribo de la pandemia de la COVID-19, los ingresos de la mujer de 38 años se desplomaron por lo que ha tenido que salir a las calles a vender cigarros y chicles para ganar algo de dinero con lo que pueda llevar alimento a su casa.

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“Saqué ora sí que lo poco que tenía ahorrado y me lo fui gastando (…) cuando me lo acabé empecé a vender cigarros. Me fui por las avenidas más grandes, ahí por Insurgentes que era donde más o menos había gente porque en las calles no había ni un alma. Ganaba yo 30 o 40 pesos. Me iba temprano, ya 40, 50 pesos ya eran muy buenos, ya traíamos tortilla, un kilo de huevo”, cuenta Gabriela.

A poco más de un año del inicio de la crisis sanitaria, la mujer -ahora en compañía de sus hijos- sigue vendiendo cigarros y chicles en las calles de la CDMX para poder ganar algunos pesos con los que puedan comer, y es que el sitio donde guardaba su silla para bolear calzado no volvió a abrir y es fecha que no ha podido recuperarla.

Gabriela es sólo una de los miles de trabajadores no asalariados en la capital del país quienes han tenido que encontrar la manera de enfrentar la crisis sanitaria acabándose sus ahorros, pidiendo prestado, empeñando sus bienes o dedicándose a otra actividad.

De acuerdo con el estudio “La Crisis del COVID-19 y la economía informal” que la organización Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO, por sus siglas en inglés), realizó en 12 ciudades -incluida la CDMX-, los trabajadores no asalariados han sido los más afectados pues el 64% de ellos se quedó sin empleo en abril de 2020 y a un año de distancia esta tendencia no se ha logrado revertir del todo.

Según el análisis -hecho a través de encuestas telefónicas-, el 91% de las personas trabajadoras en el empleo informal de los diferentes grupos ocupacionales vieron reducidos sus ingresos.

En la Ciudad de México, por ejemplo, los ingresos de los comerciantes en tianguis pasaron de un promedio diario de 906 pesos en febrero de 2020 -antes de la pandemia-, a 349 pesos durante abril de 2020 y cuando la emergencia estaba en su punto más alto. Para el segundo semestre de 2020 sus ingresos seguían sin recuperarse.

En el caso de las trabajadoras del hogar, su salario promedio pasó de los 349 a los 135 pesos diarios, mientras que las personas no asalariadas -como Gabriela- pasaron de 242 pesos diarios a 50 pesos en el segundo semestre de 2020.

En tanto, las personas trabajadoras voluntarias del servicio de limpia y quienes en un 97% no dejaron de trabajar en ninguna etapa de la pandemia, han visto también reducidos sus ingresos, aunque en un porcentaje menor que los otros sectores del empleo informal, al pasar de 242 pesos antes de la pandemia, a 186 pesos en el segundo semestre de 2020.

Además de la caída en los ingresos de estos trabajadores, el 24% de los encuestados reportaron que las personas mayores de edad en su domicilio pasaron hambre específicamente entre junio y julio de 2020, cuando se estaba superando la primera etapa crítica de la pandemia en la ciudad.

La carencia alimentaria se dio principalmente entre las trabajadoras del hogar. Según el análisis realizado por WEIGO, el 35% de las entrevistadas reportaron carencia alimentaria durante este tiempo

Entre 11 ciudades, es de llamar la atención que la Ciudad de México se encuentra en el octavo lugar en apoyo alimenticio, solo por arriba de Accra en Ganha; Pleven en Bulgaria; y Dakar en Senegal.

“El 25% de los trabajadores encuestados en la Ciudad de México informó que habían solicitado apoyos monetarios y no los recibieron. Este porcentaje fue más alto que en cualquiera de las otras ciudades en donde aplicaban y se los daban o simplemente no aplicaban. En la Ciudad de México aplicaron, pero no se los dieron”, detalló Tania Espinosa, coordinadora para América Latina WEIGO en la CDMX.

También es de llamar la atención que en este particular tema, que mientras el gobierno federal y el local brindaron algunos apoyos a las personas trabajadoras no asalariadas, para los trabajadores voluntarios del servicio de limpia de la ciudad no hubo ningún tipo de apoyo, a pesar de que se trató de una actividad esencial que desde el inicio de la pandemia no se ha interrumpido.

Rodolfo, de 52 años, es voluntario en un camión que recoge basura en la alcaldía de Azcapotzalco. Desde hace poco más de 15 años se dedica a esta labor en la que su única ganancia son las propinas que la ciudadanía les da y que se tiene que repartir con otros tres compañeros.

En noviembre de 2020 se contagió de COVID-19, lo que lo tuvo en cama y con oxígeno durante dos meses. De los 12 mil pesos que tenía ahorrados, 10 mil se le consumieron en el pago a un médico particular, en comprar las medicinas y el oxígeno que requirió.

“Yo quisiera que me dieran un contrato, ya con eso sería mejor (…) no tenemos ningún apoyo y hacemos un trabajo muy necesario, ¿a ver qué pasaría si ya no recogiéramos la basura de la gente?”, cuestiona el hombre.

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Como parte de las recomendaciones para que las personas trabajadoras en el empleo informal se recuperen tras la crisis sanitaria, WEIGO propuso que se les entregue una ayuda monetaria inmediata y que ésta se pueda sostener durante el tiempo que sea necesario, que se les faciliten los pagos de alquileres y servicios públicos y que sean sujetos de préstamos a bajo o ningún interés.

“Siento impotencia porque al final de cuentas somos las personas -ora sí – que los más golpeados y no nos dan una ayuda, porque nada más una vez nos dieron un bono de mil 500 pesos y hasta ahí, no nos quisieron dar más ayuda y me da mucha impotencia que las autoridades no vean por nosotros. Tampoco les decimos que nos lo regalen, pero que nos den un crédito, un préstamo a tres o cuatro años a pagar para que nosotros podamos más o menos podamos sobrellevar esta pandemia, esta enfermedad, porque también nosotros tenemos familia, tenemos hijos y eso no lo ve el gobierno”, reprochó Gabriela.

“La Crisis del COVID-19 y la economía informal” es un estudio de impacto que se realizó en 12 ciudades del mundo con una muestra de 2 mil 292 personas trabajadoras en empleo informal de múltiples sectores (73% mujeres y 27% hombres).

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Vacuna contra COVID-19: la difícil decisión de vacunar o no a los niños

La decisión de vacunar a la población infantil debe responder cuestiones científicas, pero también éticas.
Getty Images
24 de mayo, 2021
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Menor recibiendo una vacuna.

Getty Images
Estados Unidos ya ha comenzado a vacunar a menores de edad.

Vacunar a los niños es rutinariamente aceptado. Sarampión, polio, difteria, paperas, múltiples cepas de la meningitis, tos ferina, figuran entre la lista de enfermedades para las que se vacuna a los menores, a veces cuando solo tienen unas semanas de vida.

Entonces ¿hay que vacunar a los niños contra la covid-19?

Hay países que ya han comenzado a hacerlo. Estados Unidos ha vacunado a alrededor de 600.000 menores de entre 12 y 15 años de edad.

Allí las autoridades esperan tener suficientes datos sobre la seguridad de las vacunas para lanzarse a inmunizar a niños aún más pequeños el año que viene.

Reino Unido avanza rápido con los adultos y a todos se les debería haber ofrecido la primera dosis antes del final de julio, pero aún no ha tomado una decisión sobre los menores.

La cuestión científica a responder es si vacunar a los pequeños salvará vidas. La respuesta es compleja y podría variar de país a país.

También se plantea la cuestión moral de si las dosis destinadas a los niños salvarían más vidas si se les administraran a trabajadores sanitarios y población vulnerable en otros países.

Riesgo muy bajo en niños

Uno de los argumentos en contra de la vacunación infantil contra la covid-19 es que, en realidad, los niños se benefician relativamente poco de ella.

Bebé recibiendo una vacuna

Unicef
Con otras vacunas que se administran a menores no hay tanta controversia.

“Afortunadamente, una de las pocas cosas buenas de esta pandemia es que los niños raramente se ven seriamente afectados por esta infección”, afirma el profesor Adam Finn, miembro del Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización en Reino Unido.

Las infecciones en niños son casi siempre asintomáticas o muestran síntomas leves, lo que contrasta con otros grupos de edad a los que se ha dado prioridad en las campañas de vacunación.

Un estudio realizado en siete países y publicado en la revista The Lancet estimó que menos de dos de cada millón de niños murieron de covid durante la pandemia.

Incluso los niños con enfermedades preexistentes que elevarían el riesgo en un adulto no están recibiendo la vacuna por el momento en Reino Unido.

Solo se les ha indicado la vacuna a aquellos con un “riesgo muy alto de exposición y desenlaces graves, como los menores discapacitados que viven en centros para dependientes.

Las vacunas son extraordinariamente seguras, pero sus riesgos y beneficios deben sopesarse cuidadosamente.

Algunos países podrían beneficiarse

Otro potencial beneficio de la vacunación infantil es que podría salvar las vidas de adultos.

Es un enfoque que se ha utilizado con adultos. El spray nasal que reciben los niños británicos de entre 2 y 12 años protege ampliamente a sus abuelos cada año.

Hay partidarios de que hacer lo mismo con la vacuna contra la covid podría ayudar a que se alcance la inmunidad del rebaño, el punto en el que hay tanta gente protegida que el virus encuentra dificultades para seguir propagándose.

Las vacunas contra la covid se han demostrado muy efectivas para cortar la propagación del coronavirus.

Los indicios apuntan a que, con solo una dosis, las posibilidades de resultar contagiado se reducen a menos de la mitad y a que quienes se contagian infectan a menos gente.

Enfermera prepara una vacuna en Río, Brasil.

EPA
La vacunación de los menores podría ser beneficiosa también para sus abuelos.

Los niños no se han mostrado hasta ahora como grandes propagadores del virus, pero los adolescentes sí podrían jugar un papel.

“Hay evidencia del potencial de transmisión en las edades de la escuela secundaria, así que la vacunación podría tener un impacto real en la transmisión”, dice Adam Kucharski, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

Pero no hay una respuesta unánime a la pregunta de si merece la pena.

El programa de vacunación en Reino Unido marcha a toda velocidad y ha habido grandes brotes en el país que probablemente han dejado una herencia de inmunidad.

Más de una cuarta parte de los muchachos de entre 16 y 17 años en Inglaterra tienen anticuerpos en la sangre, a pesar de que casi ninguno de ellos ha sido vacunado.

Así que Reino Unido y países de características parecidas podrían encontrarse con que cuentan con suficiente inmunidad colectiva para frenar al virus sin necesidad de vacunar a los niños.

“Es muy diferente en países que no han tenido muchos brotes y que no tienen a tanta población adulta cubierta; en estos será difícil lograr el objetivo sin vacunar a los niños”, dice el doctor Kucharski.

Australia es uno de los países que se está encontrando con reticencias la vacunación, y, como les sucedió también a Nueva Zelanda y Taiwán, contuvo el virus tan rápidamente que casi no hay inmunidad allí.

La cuestión ética

Algo que considerar es quién deja de recibir la vacuna que se le inyecta a un niño.

La Organización Mundial de la Salud sostiene que los países ricos deberían posponer sus planes de vacunación infantil y donar las vacunas al resto del mundo.

El profesor Andrew Pollard, que dirigió ensayos clínicos para la vacuna de Oxford-AstraZeneca, afirma que está “mal desde el punto de moral” priorizar a los más pequeños.

Enfermo de covid yace en el suelo en India.

Reuters
Las vacunas podrían llegar a países como India, donde las muertes de adultos siguen disparadas.

Eleanor Riley, inmunóloga de Universidad de Edimburgo, declaró: “Hay argumentos a favor de hacerlo si tuviéramos un suministro ilimitado de vacunas y pudiéramos continuar con los mayores de 12, pero no lo tenemos”.

“Al fin y al cabo, es una decisión política si priorizar a nuestros niños antes que a los adultos que mueren a montones en otros lugares del mundo”, concluyó.


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