Empleados vuelven a oficinas en CDMX con miedo a enfermar de COVID
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Alejandro Ponce

Empleados vuelven a oficinas en CDMX con el miedo a contagiarse de COVID

Así fue el retorno de los trabajadores de oficinas y empleados de corporativos privados de forma presencial en la Ciudad de México.
Alejandro Ponce
Por Dalila Sarabia
27 de abril, 2021
Comparte

María de Jesús sale todos los días a las 6:30 horas de su casa en Atizapán, en el Estado de México, para poder llegar a las 08:00 horas a su empleo en Paseo de la Reforma. Durante toda la crisis sanitaria, cuenta, ella y algunos compañeros no se vieron beneficiados por el home office que en muchos lugares de trabajo se dio a los empleados, sin embargo, ahora que se ha dado luz verde para que paulatinamente los oficinistas se reincorporen a sus actividades presenciales, la mujer teme -aún más- contagiarse y llevar el virus a su casa.

“Vengo todos los días a la ciudad y tengo mucho miedo de regresar con esta enfermedad a mi casa y luego ahí en los trabajos se da mucho que ‘fulanito tiene COVID’ y cuando te enteras que ya no vino porque está en cuarentena”, dice la mujer mientras toma un descanso, después de su hora de comida, en una banca de Paseo de la Reforma.

Leer más: Empleados de Profedet denuncian que les ocultan casos de COVID y han aumentado los contagios

A diario utiliza el Metro para llegar a su trabajo y más de una vez, afirma, ha tenido que bajarse y esperar otro tren porque en el vagón en el que viaja hay personas que no traen cubrebocas o que no lo usan correctamente. Al ser ella el sustento de su familia, dice, no puede enfermarse porque si eso pasa, en su casa sus hijos no comen.

Es por ello que el anuncio hecho por el gobierno de la ciudad de permitir, a partir de este lunes, que el 20% de los trabajadores de oficinas y corporativos privados -unos 241 mil empleados- se reincorporaran a trabajar de forma presencial, fue una noticia que para María de Jesús se tradujo en un sentimiento de angustia ante la posibilidad de contagiarse de COVID.

El jueves de la semana pasada, explicó, recibieron un comunicado en el que se informaba que a partir de este lunes 26 de abril las áreas que sí fueron convocadas para hacer home office debían incorporarse a sus labores presenciales.

Incluso, afirmó que tuvo que esperar media hora en la entrada de su trabajo porque había una fila enorme de empleados intentando entrar al inmueble en el que se ubica su oficina.

“Yo pienso que no está bien, no estamos preparados. Necesitábamos más tiempo porque se tiene que ver toda la gente que se fue de vacaciones (…) además la gente que sí tuvo oportunidad de hacer home office pues pueden seguir evitando el contagio y a nosotras (que no les permitieron el trabajo en casa) pues nos facilitan el trayecto por el tráfico y también por cuestiones de salud”, consideró la mujer.

Durante un recorrido por el corredor Reforma se pudo observar que la reincorporación de oficinistas a sus labores presenciales cotidianas no significó un cambio radical en la dinámica de la zona, pues de acuerdo con testimonios recabados, muchos de los trabajadores ya habían retomado sus labores presenciales desde febrero pasado.

Andrés, por ejemplo, luego de pasar cinco meses haciendo home office fue convocado a partir del 15 de febrero a regresar a su oficina.

“La verdad me fue un poquito difícil (volver a la oficina), es difícil volver a adaptarse porque la gente estamos temerosos (sic) de un contagio en el transporte público… el Metro es la muerte”, sostiene.

Sí quisiéramos, pero nuestro trabajo no se puede en home office”. Muchos trabajadores no han dejado de asistir a su sitio de trabajo durante la contingencia.

Sí quisiéramos, pero nuestro trabajo no se puede en home office”. Muchos trabajadores no han dejado de asistir a su sitio de trabajo durante la contingencia.

Un modelo híbrido, en el que media semana pudiera hacer trabajo en casa y otros días ir a la oficina, compartió, sería lo ideal, sin embargo, no ha sido una opción que les haya ofrecido la empresa en la que labora.

Érik Rivas y Guadalupe, oficinistas en la colonia Cuauhtémoc, desde inicio de la pandemia han trabajado en un modelo mixto, en el que han podido combinar trabajo presencial, al hacer guardias una o dos veces a la semana, con trabajo en casa, y aunque este modelo ha sido benéfico para ellos, el regreso a las oficinas de una parte de los trabajadores les genera incertidumbre de contagiarse.

“Andamos con miedo, sin duda, pero también entendemos que la vida debe seguir”, dice Erick.

Rogelio García es limpiador de calzado desde hace 35 años. Siempre ha trabajado en la esquina de Génova y Paseo de la Reforma, en la Zona Rosa.

Entre julio y agosto del año pasado tuvo que dejar de trabajar porque se enfermó de COVID, y aunque desde septiembre pasado retomó su trabajo y en las calles se observa mayor número de personas, él no tiene empleo.

“Ahorita hay mucha gente pero los que regresan a oficinas vienen con tenis, vienen con otra ropa de vestir, entonces el trabajo lo tenemos bajo”, cuenta al terminar de atender a su segundo cliente del día a las 14:40 horas.

Rogelio García, boleador en Reforma, asegura que la afluencia de trabajadores en la zona no incrementó notablemente con la reapertura de oficinas privadas.

Rogelio García, boleador en Reforma, asegura que la afluencia de trabajadores en la zona no incrementó notablemente con la reapertura de oficinas privadas.

“Ya regresaron a oficinas pero todavía la gente no se acomoda en su forma de trabajar y de vestir (…) ahorita llevo dos boleadas… ni para comer un taco he sacado”.

De acuerdo con el gobierno de la Ciudad de México, además del 20% de las oficinas y corporativos privados, este lunes retomaron actividades mil 395 salones de fiestas para eventos infantiles y 90 baños públicos y vapores, que en su conjunto suman 251 mil 915 personas que volvieron a trabajar de forma presencial.

El regreso de estas actividades significa la apertura económica en la ciudad en un 99%, de acuerdo con un comunicado emitido por la Secretaría de Desarrollo Económico local (Sedeco).

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

Por qué el objetivo debe ser aprender a vivir con la COVID, no luchar contra él

Eliminar al coronavirus de la faz de la Tierra sería extraordinario. La erradicación total de un virus solo se ha logrado una vez en la historia.
Getty Images
18 de febrero, 2021
Comparte

El gobierno británico dijo recientemente que espera transformar la COVID-19 en una enfermedad manejable, como la gripe.

Las vacunas y los nuevos tratamientos, argumentan ministros y sus asesores científicos, reducirán la tasa de mortalidad y nos permitirán vivir con el virus, en vez de estar luchando constantemente contra él.

¿Pero es esto posible?

Objetivo inalcanzable

Eliminar la COVID de la faz de la Tierra sería grandioso, por supuesto, dadas las muertes y la destrucción que causa.

Pero el único problema es que la erradicación solo ha sido lograda con un virus: la viruela, en 1980.

Tomó décadas llegar a este punto, y científicos y gobiernos solo pudieron lograrlo gracias un serie de circunstancias únicas.

Primero, la vacuna era tan estable que no necesitaba ser refrigerada y, cuando era suministrada, era obvio de forma inmediata si había funcionado o no.

También era evidente cuando una persona se había infectado. No era necesario para ello hacer un test de laboratorio, lo cual era una gran ventaja a la hora de contener brotes.

La COVID, como todos sabemos, es completamente diferente.

La estrategia “COVID cero”

En cambio, el movimiento llamado “cero COVID” tiende a hablar de eliminación. Esto significa básicamente reducir el número de casos a cerca de cero en un territorio y mantenerlo así.

Viruela

Getty Images
Una serie de circunstancias únicas hicieron que la viruela pudiese erradicarse en 1980.

Uno de los defensores de más alto perfil de esta teoría es la profesora Devi Sridhar, experta en salud pública de la Universidad de Edimburgo, en Escocia.

Sridhar cree que deberíamos tratar a la COVID-19 como al sarampión, que ha sido mayormente eliminado en los países ricos.

La profesora argumenta que las continuas restricciones para reducir el número de casos junto con un sistema más efectivo de rastreo y testeo, más vacunación, permitiría contener al virus y regresar a una “suerte de vida doméstica normal”, donde la apertura de restaurantes, bares y la realización de eventos deportivos y musicales fuera posible.

Pero el precio a pagar, dice, sería restringir los viajes internacionales e imponer restricciones en las fronteras, así como “cuarentenas breves y severas” cuando los casos suban de forma inevitable.

Deepti Gurdasani, epidemióloga clínica de la Universidad de Londres, es otra defensora de esta estrategia. Ella es una de más de 4.000 signatarios de la petición “COVID cero”, que hace un llamado para que se debata esta propuesta en el parlamento británico.

“La vida podría retornar a algo parecido a la normalidad. Podríamos incluso abrir corredores de viaje con otros países que han seguido ese camino”, dice.

El problema del enfoque del sarampión

Quizás sea una perspectiva tentadora, pero una que muchos creen que está fuera del alcance o que requeriría restricciones tan sostenidas que los costos económicos y sociales serían enormes.

“COVID cero no es compatible con los derechos individuales y las libertades que caracterizan a las democracias de posguerra”, señala el profesor Francois Balloux, director del Instituto de Genética del University College de Londres.

Países como Nueva Zelanda, Taiwán y Australia han logrado esto porque pudieron evitar que el virus se afianzara, y todo parece indicar que una vez que las poblaciones de estos países estén vacunadas, comenzarán a levantar las restricciones en las fronteras.

Aeropuerto

Getty Images
Una condición de la estrategia COVID cero es el cierre de fronteras.

Pero ningún país que haya visto la propagación del virus como ocurrió en Reino Unido ha logrado suprimirlo hasta el punto de eliminarlo.

Las vacunas en teoría son una nueva herramienta para alcanzar esto, como ha pasado con el caso del sarampión.

Pero hay una falla significativa en este argumento, explica la profesora Jackie Cassell, experta en salud pública de la Universidad de Brighton.

El sarampión, dice, es un virus “inusualmente estable”. Esto significa que no cambia de una manera que le permita evadir el efecto de la vacuna. De hecho, la misma vacuna se ha utilizado esencialmente desde la década de 1960, y también proporciona inmunidad de por vida.

Ya está claro que, “lamentablemente”, este no es el caso de este coronavirus, dice Cassell.

El desafío es mantenerse por delante del virus

Las variantes que han surgido en Sudáfrica y Brasil le permiten al virus cambiar para evadir parte de la inmunidad creada por las vacunas.

El virus que circula en Reino Unido también ha mutado y ha conseguido un cambio clave -conocido como E484- que permite que esto suceda.

A medida que se vacunen más personas, es probable que esto aumente. Esto se debe a que las mutaciones que pueden sortear la respuesta inmune de alguna manera tendrán una ventaja selectiva, señala Adam Kucharski, profesor de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, quien ha llevado a cabo una investigación sobre brotes globales desde Zika hasta Ébola.

“No podemos salvarnos de esto. Puede que necesitemos actualizar las vacunas”.

Vacuna

PA Media
Las vacunas en teoría son una nueva herramienta para detener la propagación del virus.

El desafío es, entonces, “estar por delante del virus”, explica. Pero esto no es, según cree, tan difícil como parece.

Los coronavirus cambian menos que la gripe, dice, lo que significa que las vacunas deberían seguir siendo efectivas en una gran medida.

Es más, el hecho de que las mutaciones que se están viendo compartan algunas características clave nos da una buena idea de la ruta que están siguiendo. “Es de esperar que sea más fácil de actualizar que la vacuna de la gripe, donde hay muchas cepas diferentes”.

Aunque advierte que se debe tener sumo cuidado en este momento, ya que una población que está construyendo inmunidad en un momento en que hay mucha infección alrededor proporciona un caldo de cultivo ideal para que las variantes escapen de esas vacunas.

Kucharski dice que es demasiado pronto para saber si llegaremos al punto en que el coronavirus pueda tratarse como una gripe, ya que aún no hemos visto por completo el impacto que tendrán las vacunas.

Eliminar el riesgo

Esta precaución es comprensible, ya que los científicos quieren ver primero la evidencia del despliegue del programa de vacunación en el mundo real. Salud Pública de Inglaterra está llevado a cabo un estudio en que analiza esto, y se espera que se publique antes de que se levanten las restricciones.

Pero todas las indicaciones de los ensayos clínicos y la experiencia de Israel, que lidera el tema de la vacunación de la población en el mundo, es que tendrán un impacto significativo en las infecciones, y donde no, al menos contribuirán a evitar casos serios de COVID-19, complicaciones cuando los síntomas se prolongan, así como muertes.

Coronavirus

Getty Images
Todo indica que podemos llegar a un punto en que, como dijo el principal asesor médico de Inglaterra, Chris Whitty, la COVID no sea un riesgo.

Para aquellos que todavía son susceptibles porque se niegan a vacunarse o porque la vacuna no ha funcionado en ellos, el avance en los tratamientos será vital.

Todo indica que podemos llegar a un punto en que, como dijo el principal asesor médico de Inglaterra, Chris Whitty, la COVID no sea un riesgo.

Esto no significa que nadie morirá. Whitty ha hablado de llegar a un tasa de muertes “tolerable”. Y ciertamente muchos esperan que el próximo invierno sea un desafío, con especial preocupación de que las comunidades más desfavorecidas sean las más afectada, por el temor de que la aceptación de la vacunación haya sido más baja en estas áreas.

Pero es fácil olvidar que la gripe también puede matar a gran escala. En 2017-18, por ejemplo, más de 20.000 personas murieron en Reino Unido a causa de la gripe.

Fue un invierno duro y frío y las muertes por otras causas, como enfermedades cardíacas y demencia, también aumentaron, lo que llevó el exceso de muertes invernales a cerca de 50.000. La sociedad apenas parpadeó.

“Hemos convivido con los virus durante milenios”, dice el profesor Robert Dingwall, miembro del Grupo de Amenazas de Virus Respiratorios Nuevos y Emergentes del gobierno. “Haremos lo mismo con la COVID”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=5BNNcz1-soc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.