Jornaleros mexicanos van a Puerto Rico para trabajar por 7.5 dólares la hora
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AFP

Jornaleros mexicanos van a Puerto Rico para trabajar; trabajadores locales prefieren bonos de pandemia

Los mexicanos que han viajado a la isla reciben 7.25 dólares por hora, que es el salario mínimo federal de Estados Unidos.
AFP
Por AFP
4 de abril, 2021
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Con los cultivos en peligro de perderse por falta de mano de obra, algunos agricultores importaron trabajadores de México a Puerto Rico, una isla estadounidense donde recibir los bonos por la pandemia es más rentable que trabajar el campo.

En la Finca González, en el municipio de Guánica en el suroeste de la isla caribeña, un grupo de mexicanos trabaja en la empacadora; otro lava los plátanos y un tercero amarra las matas de tomates a las estacas.

“Esto está muy bien. Para los que estamos acostumbrados esto es perfecto”, dice Abigain Sebastián, de 22 años, sin levantar la mirada de los tomates que ata velozmente.

“En México lo más que podría estar haciendo es siete dólares por el día de trabajo”.

En Puerto Rico, en cambio, Sebastián recibe 7.25 dólares por hora, que es el salario mínimo federal de Estados Unidos.

“Este dinero es una ayuda muy estable”, dice el joven. Viste mangas largas y una gorra para protegerse del sol tropical.

Para los puertorriqueños, en cambio, 7.25 dólares la hora no es suficiente, aún a pesar de una tasa de desempleo de 9.2%.

Menos cuando, a raíz de la pandemia, los desempleados en este territorio no incorporado de Estados Unidos reciben –así como en el resto del país– un bono semanal de 300 dólares además del beneficio de desempleo.

Es el caso de Juan Santiago, quien vive cerca de la Finca González aunque prefiere no decir dónde trabajaba. Perdió su empleo en febrero y, con él, su salario de 290 dólares semanales.

Ahora en cambio recibe 540 dólares semanales: 240 por el beneficio de desempleo y 300 como parte del histórico plan de rescate firmado por el presidente Joe Biden el 11 de marzo.

“Me va mejor que cuando trabajaba”, cuenta Santiago a la agencia AFP. “Eso no me lo ganaría en la finca. Es poca la paga para los empleados de las fincas. Lo malo también es el sol”.

Al igual que Puerto Rico, un puñado de los 50 estados del país, como Texas y Pensilvania, se apegan al salario mínimo federal de 7.25. El resto imponen en su mayoría salarios mínimos en torno a los 10 dólares, según el Departamento del Trabajo estadounidense.

Sebastián llegó de México a Puerto Rico la semana pasada, como parte de un primer grupo de 21 obreros de Chiapas traídos con el programa de visas H-2A para trabajadores agrícolas temporales. Diecisiete de ellos fueron a la Finca González.

“Con esto también ayudo a mi vieja que es madre soltera. Tengo una hermanita de 14 años”, dice el jornalero.

“Lógico que así sea”

El economista José J. Villamil indica que el mercado laboral en Puerto Rico “es disfuncional”.

Parte del problema, según él, se debe a que la puertorriqueña es una economía regional de Estados Unidos.

“Al existir una diferencia grande en salarios entre la isla y otros estados, para un trabajador puertorriqueño es relativamente fácil irse a Estados Unidos y beneficiarse de un sueldo más alto”, escribió en una columna el lunes en el diario local El Nuevo Día.

Otro factor en la “disfunción” son los bonos de la pandemia, dice.

“Obviamente, el atractivo de trabajar por $7,25 se pierde y es lógico que así sea”, escribe el experto.

Héctor Cordero, presidente de la Asociación de Agricultores de Puerto Rico, comentó la semana pasada a la radio NotiUno 630AM que se necesitan 1.000 a 1.500 braceros en la isla y que se está tramitando la llegada de un grupo de hondureños.

Carlos González, el propietario de la finca de 375 acres que lleva su nombre, acusa a sus compatriotas de “perder la cultura de trabajo”.

No obstante, reconoce que las ayudas federales no son los únicos responsables de la fuga de trabajadores.

Puerto Rico fue azotado en los últimos años por dos huracanes de categoría cuatro y una serie de terremotos que agravaron la crisis financiera que arrastraba la isla desde hacía más de una década.

Y luego, “con la pandemia, ni te cuento”, añade González.

Como resultado de este perpetuo estado de crisis, la población de 3,1 millones se redujo 14,3% respecto a 2010, según el Censo estadounidense.

“Todo siguió sumándose y llegó un punto en que no conseguíamos mano de obra”, cuenta González, quien cultiva hortalizas como plátanos, tomates, cebollas y calabaza.

Pero “esta situación no es de ahora”, añade. “Es algo histórico y proviene de nuestra situación colonial”.

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"Nos quedan 30 cm de agua": la grave sequía que golpea al Rin, uno de los mayores ríos de Europa

Algunos barcos están dejando de operar y otros están reduciendo su carga para poder navegar por el río Rin.
14 de agosto, 2022
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El Rin, uno de los principales ríos de Europa y que, históricamente ha sido una importante ruta de comercio, se seca.

Y esto plantea grandes problemas para las personas y las empresas que dependen de él.

El capitán Andre Kimpel observa con experiencia, pero preocupado, el río y cómo los niveles del agua han disminuido significativamente en los últimos días mientras Europa vive un verano largo y caluroso.

Varios servicios de ferry en Kaub (Alemania) y sus alrededores se han visto obligados a parar, pero Kimpel sigue transportando a personas y sus automóviles a través del agua hasta la orilla opuesta, por ahora.

Rin

Getty Images

“Esto es serio”, dice mientras navega por el agua que brilla bajo el sol de verano. “Tenemos 1,5 m de agua y nuestro bote tiene 1,20 m de profundidad. Así que nos quedan 30 centímetros de agua debajo de nosotros”.

No es inusual que los niveles de agua bajen aquí pero, dice el Capitán Kimpel, está sucediendo ahora con más frecuencia. “Solíamos tener muchas inundaciones. Ahora tenemos muchos momentos de aguas bajas”.

En la orilla del río hay una vieja estación de medición. Cualquier patrón del nivel oficial del agua del Alto Rin queda registrado aquí.

Los niveles se toman siempre desde el mismo punto de referencia dentro del agua.

Capitán Andre Kimpel en la parte delantera de su ferry, dentro del río Rin.

BBC
El capitán Andre Kimpel, que todavía está llevando personas a través del agua hasta la orilla opuesta, dice: “Nos quedan 30 centímetros de agua debajo de nosotros”.

El nivel actual no ha caído aún por debajo de la cifra más baja jamás registrada en esta estación, que fue de 25 cm en octubre de 2018.

Actualmente mide 42 cm, pero se prevé que disminuya aún más en los próximos días.

Sin transporte de carbón

Viajar algo más río arriba muestra que el desafío es obvio.

En la ciudad de Bingen, también en Alemania, se ven grandes extensiones del lecho del río expuestas, con las piedras blanqueadas secándose como polvo bajo el sol abrasador.

La gente del pueblo cercano se abre paso entre las rocas, toma fotografías. En tiempos normales esas rocas estarían bajo el agua.

Un hombre me dijo que nunca lo había visto así.

Algunas embarcaciones comerciales navegan lentamente por el leve canal de agua que queda en esta parte.

Rin

Getty Images

Es uno de los grandes ríos activos de Europa y la industria en esta zona en Alemania depende de barcazas para buscar y transportar materias primas y productos terminados hacia y desde las centrales eléctricas y fábricas que bordean la orilla del río.

El nivel del agua ya es demasiado bajo para permitir el paso de algunas de las embarcaciones más grandes. Otros se han visto obligados a reducir su carga para no hundirse tanto en el agua. Aquí están muy atentos al nivel del río.

Es probable que el Alto Rin esté completamente cerrado al tráfico, dice Martina Becker de HGK Shipping. Que el nivel del agua baje es algo que ocurre todos los años, nos dice, pero no es tan extremo como está pasando ahora.

“Es bastante extraordinario, particularmente para esta época del año. Julio y agosto suelen ser meses bastante húmedos con mucha lluvia y buenos niveles de agua”, sostiene.

Una barcaza en Duisburg que transporta carbón

BBC
Alemania depende más del carbón debido al corte de suminitro de gas de Rusia. Y el carbón se traslada en estas barcas que van por el Rin.

Es en octubre cuando suelen darse niveles más bajos, explica.

“Esta es una situación inusual para nosotros y la pregunta es qué va a suceder en octubre, cuando llegan los meses generalmente secos. Ya nos estamos acercando al nivel mínimo histórico que tuvimos en 2018. Podríamos alcanzar ese nivel la próxima semana”.

Los expertos han advertido que el nivel bajo del agua podría dañar significativamente la economía de Alemania.

Hay una preocupación adicional para el gobierno. Dado que Rusia redujo su suministro de gas a Alemania, ahora dependen más de las centrales eléctricas de carbón. Y, aunque una parte de la carga de carbón se traslada por la red ferroviaria, la mayoría del carbón se desplaza a través del río.

Pero la preocupación es mucho mayor entre aquellos que viven o trabajan en el río.

La agencia gubernamental que monitorea el agua dice que el bajo nivel actual puede estar dentro de los patrones normales. Pero sí que advierte que tales eventos se están volviendo más intensos como resultado del cambio climático y que la situación empeorará en la segunda mitad de este siglo.

En Bingen, el agua ha bajado lo suficiente como para exponer un viejo puente de piedra que conduce a una pequeña isla.

La gente se ríe mientras avanza entre las rocas, disfrutando de la novedad de poder llegar a pie. Pero, para muchos, este nuevo paisaje, es una advertencia.


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