Médicos de barrio exigen vacuna COVID; luchan por mantenerse a salvo
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Médicos de barrio luchan por mantenerse a salvo y exigen acceso a la vacuna contra la COVID

En un solo día, médicos que trabajan en consultorios de farmacia atienden más de una decena de pacientes sospechosos de COVID; en México, muchas personas acuden primero a estos negocios cuando se sienten mal.
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26 de abril, 2021
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En su día récord de contacto con COVID-19, Alejandra atendió a 14 pacientes sospechosos o confirmados de tener el virus que causa esta enfermedad. Ahora, que de acuerdo a los reportes de las autoridades la tendencia de contagios va bajando, ve tres o cuatro al día. Ella es una de los miles de médicos que trabajan en un consultorio anexo a un establecimiento de la cadena de Farmacias Similares. 

Alejandra, a quien llamaremos así para proteger su identidad pues teme que la despidan si habla con los medios, no comprende cómo es que las autoridades sanitarias del país pueden decir, para no vacunarlos todavía, que ellos no son primera línea, si muchas personas cuando se sienten mal a donde acuden es a estos consultorios. 

Desde diciembre de 2020, cuando inició la vacunación en las instituciones públicas al personal que atiende a los pacientes COVID en los hospitales, los integrantes de los servicios privados, sobre todo los que no están en los grandes sanatorios, han estado esperando que les den una fecha para inmunizarlos.

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Las autoridades de salud no han definido cuándo se les va a vacunar, argumentando que el personal que trabaja en los consultorios de barrios, de farmacias, en los pisos de los hospitales, y muchos otros especialistas como los odontólogos, no son primera línea y, por lo tanto, no son prioridad.

“Cómo no vamos a ser primera línea, si somos el primer contacto con el paciente. Y yo, por ética, los tengo que revisar bien. Tengo que revisarles la faringe, por ejemplo. Y, por supuesto, que eso es un contacto de alto riesgo”, dice Alejandra, en entrevista con Animal Político, al terminar la marcha que un grupo de unos 50 integrantes del personal de salud de los servicios privados hizo este domingo del Monumento a la Revolución al Zócalo de la Ciudad de México, en demanda de que se les inmunice. 

La médica general asegura que hasta ahora no se ha contagiado de COVID, pero se lo atribuye a las precauciones que toma y a la inversión que hace de su bolsa para mantenerse a salvo. 

“Una buena parte de mi pago se va en cubrebocas, bata, careta. Farmacias de Similares solo se encarga de sanitizar el consultorio cada cuatro horas. Limpiar cada vez que sale un paciente corre por mi cuenta, lo mismo que el gasto en líquidos y material. Entre todo lo que compro debo gastarme unos 2 mil pesos al mes. Sueldo fijo no tengo, ni ninguna prestación. Gano según lo que tenga de consultas. Hay días que sacó 200 o 300 pesos”, dice.  

De la vacuna contra COVID hasta ahora nadie les ha dicho nada en firme. Alejandra cuenta que al principio Farmacias Similares les comunicó que lo estaban gestionando. Después ya no ha habido información. 

En el país, de acuerdo a datos del Inegi, hay más de 70 mil médicos en consultorios privados. La Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex) calcula que en los consultorios anexos a estos establecimientos trabajan unos 36 mil. 

Las autoridades de salud no han dado un dato sobre cuántos ya han recibido la vacuna por edad, porque también trabajan en algún servicio público o porque lograron obtener una dosis el día que personal de salud de los servicios privados llegó hasta la Escuela Médico Naval, en la alcaldía de Coyoacán, en la CDMX, y exigió que se les vacunará. 

Pero los médicos que han estado en protesta, informaron este domingo que, de acuerdo a un censo que están levantando, deben estar sin ninguna dosis al menos unos 32 mil profesionales de la salud del ámbito particular. 

Diana, otra de las médicas que marchó este domingo, trabaja en un consultorio de barrio, en la colonia Santa María La Ribera, en la capital del país. Dice que ha atendido unos 50 o 60 pacientes con COVID en toda la pandemia. Pese a tener los mayores cuidados posibles, ya se contagió.  Fue justo en mayo, cuando empezaba el primer pico de la epidemia. 

“Afortunadamente no tuve enfermedad grave. Tengo 35 años y no padezco ninguna comorbilidad. Creo que eso me ayudó. Solo perdí el olfato y tuve síntomas como de gripa. Me hice la prueba y fue positiva. Pero estuve sin trabajar un mes. Quise tomarme un tiempo antes de retomar mi actividad para no poner en riesgo a los pacientes, y pues en todos esas semanas no tuve ingresos. Yo, como muchos de mis compañeros, no tengo un sueldo, si no trabajo, no gano”.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ubicó a México como el país de América con más fallecimientos por COVID-19 entre el personal de salud, por encima de Estados Unidos y Brasil, donde la epidemia ha pegado muy fuerte. 

De acuerdo a datos de la propia Secretaría de Salud, que no los ha actualizado ya, hasta el 21 de abril pasado había 234 mil 749 casos totales confirmados de COVID entre el personal de los servicios sanitarios y 3 mil 793 defunciones. 

Lee más: Colegio Médico se suma a la petición de que haya un plan de vacunación para el sector privado

Los otros en alto riesgo

A los odontólogos tampoco se les ha considerado primera línea, pese a estar en contacto con la saliva y la boca de los pacientes.  Jesús Budar Ramírez es cirujano dentista. Tiene su consultorio propio en la Colonia Del Valle, en la Ciudad de México. Dice que no ha parado de trabajar en toda la epidemia. 

“Las urgencias dentales no paran, no pararon, así que los pacientes han seguido llegando. Incluso en las clínicas y hospitales no los quieren atender porque están enfocados a COVID. Los consultorios privados hemos sido los que hemos atendido esas urgencias dentales y el dolor de la población”. 

Budar dice que no se ha contagiado, aunque no se ha hecho nunca una prueba, y sí ha tenido reportes de cinco pacientes que han resultado positivos después de acudir a su consultorio. “No me la he hecho por costos, tiempo. Ahorita ya están los kioskos, pero antes…si me avisaban una semana o dos después de la consulta, incluso ya había pasado el tiempo para hacer cuarentena”, señala. 

Lo que sí, explica, es que ha tomado muchas medidas de seguridad por su cuenta: recibir a pacientes en tiempos espaciados para poder sanitizar e invertir mucho en equipo desechable y de protección. 

“Nunca hemos tenido apoyo del gobierno, ahora tampoco. Para poder montar un consultorio se nos piden muchos requisitos, pero apoyo no hay. Los costos se nos han elevado muchos para mantener nuestra seguridad y la de los pacientes. La caja de cubrebocas que costaba 50 pesos subió a 500 pesos. Un producto a base de peroxido de hidrógeno y cloro costaba antes 200 pesos el galón, ahora está en 500 pesos. Y no ha sido comprar solo eso, ha sido cubrir costos de: pijama quirúrgica, mantel desechable para la charola con el instrumental, la película para emplayar el respaldo de la silla, la lámpara”. 

Es mucha inversión, dice el cirujano dentista, y no hemos querido subir el costo de los servicios, porque si de por sí la población ya los siente caros. “Ha sido mucho riesgo, insiste, mucho gasto, mucho desgaste y encima no nos quieren vacunar”. 

El próximo viernes a las 10 de la mañana, informaron los médicos que se manifestaron en el Zócalo, se entregará en la Secretaría de Salud el censo que han estado levantando sobre el personal de salud de los servicios privados que aún falta por vacunarse, y esperarán una respuesta de las autoridades ante eso.

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‘La gente se volvió loca comprando’: por qué se dispararon los precios de la vivienda en el mundo

El aumento del valor de las viviendas experimentó el crecimiento más veloz desde fines de 2006. Existe una "carrera por el espacio" que surgió con la pandemia de covid-19.
29 de julio, 2021
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Ni Wall Street ni el mercado de las viviendas sufrieron los estragos económicos causados por la pandemia de Covid-19.

Al contrario, precisamente en medio de la crisis, los mercados financieros marcaron máximos históricos y el precio de las viviendas en varias de las mayores economías del mundo se disparó.

Un fenómeno que deja en evidencia la histórica desigualdad económica que divide a las sociedades y que tras la recesión se hizo aún más profunda.

Mientras algunas de las familias que perdieron su empleo están enfrentando desalojos, otras han logrado consolidar su posición económica e incluso mejorarla.

El precio de las viviendas a nivel mundial registró un incremento promedio de 7,3% en el primer trimestre de este año, comparado con el mismo período del año anterior.

Se trata del crecimiento más veloz desde fines de 2006, según un estudio realizado por la consultora inmobiliaria británica Knight Frank que analizó el mercado en 56 países.

El ranking de la escalada de precios está liderada por Turquía (con un aumento de 32%), seguido por Nueva Zelanda (22,1%) y Luxemburgo (16,6%).

De los cinco países latinoamericanos incluidos en el informe, Perú encabeza el ranking de la región con un alza de 10%.

“Los precios de las viviendas están subiendo debido a la pandemia, no a pesar de ella”, le dice a BBC Mundo Kate Everett-Allen, jefa de Investigación Residencial Internacional de la firma.

Con los profundos cambios generados a partir de 2020, explica, se ha generado una reevaluación masiva de las necesidades habitacionales de las personas.

“Esto es una carrera por el espacio”, apunta.

“La gente se volvió loca comprando”

Esa ha sido la experiencia de Mariana Godoy, una corredora de propiedades venezolana que vive en Miami junto a su esposo y tres hijos.

Con la pandemia, su casa se transformó de un momento a otro en oficina y escuela al mismo tiempo.

Casa en venta

Getty Images
Se trata del aumento de precio más veloz desde fines de 2006.

Los cinco miembros de su familia tuvieron que compartir el mismo espacio las 24 horas del día, algo que nunca habían experimentado antes.

“Lo que necesitamos es más espacio”, cuenta. “El problema es que los precios subieron tanto, que ahora preferimos esperar un poco antes de comprar”.

“Como los intereses de los créditos han estado muy bajos, la gente se volvió loca comprando y están dispuestos a pagar lo que sea”.

Hay algunas propiedades en determinados barrios de Miami, explica, cuyo precio después de la pandemia se ha disparado casi al doble.

Eso no quiere decir que la situación sea similar en todas partes, pero la tendencia alcista es un hecho.

El valor promedio de las viviendas en Estados Unidos aumentó 13,2%, el ritmo de crecimiento más rápido de los últimos 15 años.

Un boom en los suburbios de las ciudades

Una parte importante del incremento en el valor de las viviendas, al menos en los países más ricos, se relaciona con la búsqueda de más espacio y eso explica por qué el boom inmobiliario está más centrado en los suburbios de las grandes ciudades.

Quienes tienen un alto nivel de ingresos se han lanzado a la búsqueda de propiedades que les permitan aprovechar las circunstancias excepcionales que se han creado en estos tiempos de pandemia.

Persona recibe las llaves de una casa

Getty Images

Entre esas condiciones inéditas están las bajas tasas de interés de los créditos hipotecarios a nivel global y los gigantescos estímulos fiscales que han desplegado los gobiernos de países desarrollados para reactivar las economía.

A eso se suma un cambio fundamental: la posibilidad del teletrabajo.

Y los profesionales que pueden trabajar a distancia son precisamente quienes suelen tener mayores ingresos que el resto de la población.

“Las personas están menos atadas a la oficina y algunas han optado por mudarse a los suburbios” de las grandes ciudades, dice Everett-Allen.

A ese panorama hay que agregar que en algunos mercados aumentó la demanda por viviendas y, al mismo tiempo, disminuyó la cantidad de propiedades disponibles.

Esta combinación ha empujado aún más arriba los precios habitacionales.

América Latina

En Latinoamérica el aumento de precios es menos generalizado y está particularmente circunscrito a los compradores más ricos.

Según el análisis de Knight Frank los precios promedio de las viviendas subieron en el primer trimestre un 10% en Perú, 6,6% en México, 4% en Brasil, 1,7% en Chile y 3,2% en Colombia.

Casas

Getty Images

En el caso de Perú, sin embargo, las fuentes consultadas por BBC Mundo en el mercado local manejan otras cifras.

Una situación que quizás podría explicarse por la utilización de distintas metodologías en la manera de abordar el análisis.

“Ha habido un incremento del 5.3% del precio de la vivienda en los últimos 12 meses, lo cual se sustenta básicamente por las ventas en Lima Moderna”, le dice a BBC Mundo Ricardo Arbulú, presidente del Comité de Análisis de Mercado de la Asociación de Empresas Inmobiliarias del Perú, ASEI.

Otros expertos como Víctor Saldaña, presidente de la Asociación Peruana de Agentes Inmobiliarios, ASPAI, insiste en que es muy difícil contar con cifras detalladas sobre la evolución de precios, porque los valores de los apartamentos y las casas son muy diferentes, y porque las variaciones por barrio son demasiado disímiles.

Su percepción es que “los precios en Lima se han mantenido más o menos iguales”, señala en diálogo telefónico desde Lima.

¿Una burbuja?

A nivel global ha existido un cierto debate sobre si el aumento de precios de las viviendas está creando una burbuja.

Sin embargo, la opinión más prevalente entre los analistas es que es muy poco probable que los precios sufran una fuerte caída.

Casa en venta en California

Getty Images

Puede haber una estabilización de la tendencia alcista en el futuro en la medida que vuelvan condiciones de mercado más parecidas a las que existían antes de la pandemia, aunque, por lo pronto, el frenesí de la demanda sigue pujante.

Y si el teletrabajo o el modelo de trabajo híbrido se hace más común en los sectores de mayores ingresos, es posible que se mantenga la necesidad de conseguir más espacio habitacional.

Lo que sí ha ocurrido es que en algunos mercados donde los precios se dispararon demasiado, las autoridades han tomado algunas medidas para “enfriarlos”.

Por ejemplo, en Nueva Zelanda, el gobierno cambió algunas reglas para evitar deducciones de impuestos que favorecen a los inversionistas y amplió de 5 a 10 años el período en que se gravan las ganancias obtenidas con la venta de propiedades.

El objetivo, dicen las autoridades, es frenar “la especulación”. Y en países como Canadá, el gobernador del banco central advirtió que existe una “exuberancia excesiva” en el mercado de las viviendas, la cual será vigilada de cerca.

El tema es complejo porque muchas veces, cuando los precios escalan de un modo inusual, las familias con menos ingresos terminan siendo desplazadas hacia zonas más periféricas.


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