México pudo evitar 190 mil muertes en la pandemia: expertos a la OMS
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190 mil muertes pudieron evitarse en México durante la pandemia: expertos a la OMS

Errores en mensajes de autoridades y un sistema de salud en crisis generaron un exceso de mortalidad más alto que en otros países.
Cuartoscuro
12 de abril, 2021
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Si México hubiera tenido un mejor desempeño al gestionar la pandemia de COVID-19 se habrían evitado en 2020 alrededor de 190 mil muertes por todas las causas (incluidas las provocadas por otras afecciones a las que se les dejó de dar atención), revela un estudio sobre la respuesta del país ante la crisis sanitaria, elaborado por un grupo de especialistas a petición del panel independiente que la Organización Mundial de la Salud (OMS) puso en marcha para analizar cómo han actuado las naciones y el mundo frente a este fenómeno. 

En una muestra de 39 países, México ocupa el cuarto lugar en exceso de mortalidad, con aproximadamente 43% más de muertes en 2020 de lo que se hubiera esperado en relación con el promedio de 2018-2019 (en condiciones normales, sin crisis sanitaria). Solo Perú, Ecuador y Bolivia han tenido una mayor mortalidad entre los países analizados, explica Carlos del Río, coautor del estudio.

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Del Río, quien es presidente del Departamento de Salud Global en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Emory, en Estados Unidos, dice en entrevista con Animal Político que el promedio de exceso de mortalidad de los países de la muestra (todos aquellos con más de 3 millones de habitantes y datos completos de mortalidad de los últimos tres años, incluidos Estados Unidos, Reino Unido, España, Francia, Rusia, Tailandia, Israel, Brasil, Chile y Colombia) es del 17.3%.

Si México hubiera tenido un desempeño similar al de los otros países donde el exceso de mortalidad fue de 17%, hubiera habido 190 mil menos muertes”, asegura. Y agrega que hasta en Estados Unidos, donde se han registrado muchos fallecimientos, el impacto ha sido menor: allá el exceso de mortalidad es de 20%. 

El  estudio de caso, que ya se entregó al Grupo independiente de preparación y respuesta frente a las pandemias y que publicará la OMS en los próximos días, señala que las cifras oficiales de las autoridades de México reportan un exceso de 326 mil 609 muertes en 2020, 2.6 veces el número de fallecimientos confirmados por COVID-19 para el mismo período. 

Las estadísticas de enero de 2021, cuando las muertes por COVID-19 alcanzaron su punto máximo, no estuvieron disponibles para considerarlas en el análisis de los expertos, pero se espera un aumento considerable en el exceso de mortalidad. 

El documento señala que una parte (61.2%) de las muertes en exceso de 2020 que no se han relacionado con un diagnóstico de COVID-19, probablemente sean directamente atribuibles a la enfermedad, dado el acceso muy limitado a las pruebas y el diagnóstico.

Los demás fallecimientos reflejan el  impacto indirecto de la pandemia en la mortalidad por la interrupción de la atención a otras afecciones. Datos de la Secretaría Salud, refiere el documento de los expertos, indican que a diciembre de 2020, el diagnóstico de desnutrición, afecciones cardíacas, cáncer de útero, diabetes y cáncer de mama se había reducido en 56, 45, 34, 27 y 20% respectivamente. 

Los errores de México

Del Río asegura que ha habido un manejo fallido de la epidemia en el país y eso impacta en el número de defunciones. “Una de las principales fallas es el liderazgo. Cuando tienes un país como Estados Unidos con pobre liderazgo (como el de Trump) e instituciones fuertes (como la FDA, por ejemplo), el desempeño es malo; cuando tienes un país con pobre liderazgo e instituciones débiles como en el caso de México, el desempeño es aún peor”. 

El documento del estudio de caso señala al respecto que, en México, las autoridades evitaron la deliberación y la toma de decisiones colectivas en el momento adecuado. El máximo órgano de gobernanza y coordinación de la salud, el Consejo General de Salubridad, permaneció relegado a un papel secundario. Las decisiones clave de salud pública no fueron sometidas sistemáticamente a supervisión independiente, ni consultadas con expertos externos.  

La respuesta a la pandemia se fracturó desde el principio, se señala, debido a la falta de entendimiento en temas relevantes como el nivel de amenaza y las acciones necesarias entre las autoridades nacionales, algunos gobiernos estatales y otras partes interesadas. Los conflictos partidistas y la polarización exacerbaron estos desacuerdos. 

El otro problema, dice del Río, ha sido de comunicación; esta “durante la crisis ha sido mala. ¿Cuántas veces han dicho que ya se va a terminar esto? Todavía se sigue sin recomendar de forma contundente la mascarilla”. 

Las autoridades, dice el estudio de caso, no han podido enviar un mensaje correcto y coherente para reforzar las directrices de salud pública a través de su propio comportamiento. Hubo información incorrecta, inconsistente y politizada. 

“Por temor de que los hospitales llegaran a un punto de saturación –dice textual el estudio– las autoridades difundieron información que alentaba a los pacientes a sobrellevar la enfermedad en el hogar y no buscar atención médica a menos que se presentaran síntomas graves. Esto ha contribuido a las altas tasas de mortalidad. De hecho, se estima que 58% han fallecido fuera de hospital”. 

Además, del Río señala que las instituciones de salud estaban muy limitadas para poder responder de forma eficaz a la epidemia. “Es incluso un problema de instituciones de salud ya en crisis. Un sistema de salud que no tenía las condiciones para  responder bien”.  

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México enfrentó la pandemia con un sistema de salud fragmentado y debilitado, precisa el documento, debido a importantes recortes presupuestarios desde mediados de 2010. Para 2020, el presupuesto de salud per cápita acumuló una pérdida de 26.4% en términos reales en relación con su máximo de 2015. 

Además, la actual administración inició una reestructuración desordenada y mal planificada del sistema nacional de salud. La insuficiencia de recursos y la escasez de personal, antes y durante la pandemia, limitó la calidad de la atención a la emergencia. 

Los esfuerzos para aumentar el número de camas se vieron limitados por la falta de personal capacitado disponible, equipo, medicamentos y recursos financieros.

La falta de inversión pública para apoyar a la población también ha afectado. “No ha habido, por ejemplo, la inversión necesaria para rescatar la economía, a los negocios les dijeron ahí se ven”, asegura del Río.  

México, precisa el estudio, se destaca internacionalmente como uno de los países con menor gasto público para apoyar la respuesta a la crisis sanitaria y permitir el cumplimiento de las medidas de confinamiento. Las pequeñas empresas y los menos favorecidos se quedaron atrapados entre buscar los ingresos diarios o garantizar su salud. 

Otra falla identificada es que en el país se optó por hacer pocas pruebas, lo que disminuyó la capacidad para detectar brotes, diagnosticar pacientes, controlar la transmisión y estimar adecuadamente la carga de COVID-19 en el país.

A marzo de 2021, México ocupa el puesto 155 en pruebas por millón de habitantes, de 203 países con información disponible. La tasa de positividad (el número de personas que sí resultan positivas de entre todas las que se hacen los análisis) se ha mantenido en el rango del 30 al 50%, lo que sugiere que hay un alto nivel de personas que no están diagnosticadas por no acceder a los testeos. 

A todo eso hay que agregarle, dice del Río, la alta carga de comorbilidades en la población (diabetes, hipertensión, obesidad), que también han tenido un peso importante en el exceso de mortalidad. 

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El envío de vacunas a México puede ser 'el gesto más significativo' de Biden hacia América Latina

La medida que contempla la Casa Blanca es vista como un primer paso de una "diplomacia de las vacunas" de EE.UU. a nivel regional. ¿Se extenderá a otros países?
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22 de marzo, 2021
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Además de los apuntes de rigor en sus etiquetas, los 2,5 millones de dosis de vacunas anticovid-19 que Estados Unidos planea enviar a México llevarán un mensaje político implícito: Washington vuelve a cooperar al sur del continente.

El anuncio de la Casa Blanca de que prevé compartir esas vacunas de AstraZeneca con México y otros 1,5 millones de dosis con Canadá es uno de los primeros pasos del presidente Joe Biden en la “diplomacia de las vacunas”.

Biden ya había señalado su intención de distribuir en “el resto del mundo” el excedente de dosis que tenga su país y ahora comienza con los dos vecinos con los que comparte frontera.

Esto ocurre en momentos en que EE.UU. busca la ayuda de México para controlar el flujo de migrantes hacia el norte.

En este contexto, el envío de las vacunas estadounidenses al sur de la frontera es visto por expertos como un guiño en particular a México y en general a Latinoamérica, donde el coronavirus hace estragos y faltan dosis para contenerlo.

“Esto es algo que refleja el deseo de fortalecer alianzas que se debilitaron en los últimos años y mostrar que EE.UU. está dispuesto a cooperar en un tema donde hay mayor necesidad en América Latina”, señala Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, un centro de análisis regional en Washington.

“En ese aspecto, es el gesto y la decisión más significativa hasta ahora (del gobierno de Biden) respecto a América Latina. Pero es un paso que debería convertirse en una política más seria, extendiéndolo al resto del continente”, le dice Shifter a BBC Mundo.

“Un favor”

Tanto EE.UU. como México evitaron este jueves presentar el acuerdo por las vacunas como una transacción.

Una mujer de tercera edad recibe la vacuna contra la covid-19 en México.

Reuters
El envío de las vacunas estadounidenses al sur de la frontera es visto por expertos como un guiño en particular a México y en general a Latinoamérica.

Esto supone de por sí una diferencia respecto al expresidente estadounidense Donald Trump, quien exigió públicamente a México y países centroamericanos pactos migratorios a cambio de comercio o ayuda económica.

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, sostuvo en Twitter que el acuerdo con EE.UU. “sería el inicio de una amplia cooperación en vacunas”.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, negó por su lado que el envío de las vacunas esté relacionado con la situación migratoria, pero admitió que ambos asuntos están sobre la mesa bilateral en simultáneo.

“Rara vez hay un solo tema que se esté discutiendo con cualquier país al mismo tiempo”, dijo Psaki en conferencia de prensa. “Ciertamente, ese no es el caso de México”.

Biden también ha buscado enterrar la política migratoria de Trump, al suspender acuerdos de cooperación con Guatemala, Honduras y El Salvador, comenzar a procesar las solicitudes de asilo en EE.UU. de miles que aguardaban en México y parar la construcción de un muro fronterizo.

Pero al mismo tiempo Washington ha solicitado la ayuda de México para intentar cortar un creciente flujo de migrantes hacia el norte, que amenaza con desatar una crisis fronteriza.

Este asunto estuvo presente en una videoconferencia que Biden mantuvo este mes con su par mexicano Andrés Manuel López Obrador, quien a su vez planteó la necesidad de obtener vacunas anticovid en su país.

Migrantes rechazados en El Paso, Texas, en la frontera con México. 18 de marzo

Getty Images
El envío de vacunas por parte de EE.UU. a México puede llevar a una cooperación en materia migratoria, dicen algunos analistas.

Los especialistas creen que el envío de los 2,5 millones dosis de AstraZeneca puede llevar a México a cooperar más con EE.UU. en migración.

“No estamos exigiendo que México nos dé algo a cambio. Pero creo que está implícito”, dice Alan McPherson, un experto en relaciones de EE.UU. con América Latina que dirige el Centro para el estudio de la fuerza y la diplomacia en la Universidad de Temple.

“Sería perfectamente comprensible si México viera esto como un favor de EE.UU. queriendo algo a cambio. Por ejemplo, una acción para reducir el número de migrantes que llegan a la frontera”, dice McPherson a BBC Mundo.

Este mismo jueves, citando la necesidad de “prevenir la propagación de covid-19”, México anunció restricciones al tránsito terrestre para actividades no esenciales en sus fronteras norte y sur.

La medida, que en principio durará desde este viernes hasta el 19 de abril e incluirá un “control sanitario” fronterizo, puede de hecho contribuir a cortar el tránsito migratorio.

¿Y el resto de la región?

Por ahora se desconoce si el gobierno de Biden planea enviar vacunas a otros países de América Latina.

Con más de un cuarto de las muertes por covid-19 en todo el mundo, pese a tener sólo el 8% de la población global, la región ha sido especialmente golpeada por la pandemia.

En los últimos meses China y Rusia le han sacado una ventaja considerable a EE.UU. en Latinoamérica en el uso de sus vacunas con fines diplomáticos.

Pero las dosis siguen escaseando en la región, las campañas de vacunación avanzan con lentitud y los reclamos de vacunas aumentan.

EL expresidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, recibió la vacuna el 13 de marzo.

Reuters
El expresidente brasileño Lula da Silva sugirió a Biden que envíe dosis de la vacuna a Brasil.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva sugirió a Biden el miércoles que envíe dosis a su país, el segundo del mundo con más muertes por coronavirus y donde ocurre un colapso histórico de los servicios de salud.

“Nosotros sabemos que EE.UU. tiene vacunas que no está usando”, dijo Lula en una entrevista con la cadena CNN. “Esas vacunas podrían ser, quien sabe, donadas a Brasil o a otros países más pobres que no pueden comprar”.

En algunos países sudamericanos han comenzado a escucharse incluso cuestionamientos a la atención que Washington le presta a la región.

“Cuando nos preguntamos qué puede hacer EE.UU. por el Mercosur, bueno, primero que nada escucharnos, porque hasta hoy pareciera que el único que nos escucha es China”, dijo el canciller de Uruguay, Francisco Bustillo, durante una conferencia virtual organizada por el centro de análisis Atlantic Council en Washington.

Uruguay es uno de los países latinoamericanos que tiene a China como principal proveedor de vacunas.

Sin embargo, el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, aseguró en una reciente entrevista con la BBC que su país está decidido a ser “un líder internacional en vacunación”.

En este sentido, Biden enfrenta el desafío de atender la demanda internacional de dosis y al mismo tiempo seguir acelerando la vacunación de estadounidenses que según la Casa Blanca es su máxima prioridad.

A diferencia de EE.UU., Canadá y México ya autorizaron la vacuna de AstraZeneca, lo cual ha facilitado el envío.

Dosis de la vacuna AstraZeneca.

Reuters
El gobierno de Biden acordó que enviará a México 2,5 millones de dosis de vacunas AstraZeneca.

Pero algunos ven esto como el posible primer capítulo de una estrategia regional de Washington.

“Podríamos predecir que EE.UU. intentará hacer esto con otros países latinoamericanos”, dice McPherson.

“Sería una diplomacia inteligente de alguna manera, porque por un lado, podrías recibir algo a cambio y, por otro, es bueno para el sistema internacional que haya más personas en el hemisferio y el mundo vacunadas”.

Shifter advierte que EE.UU. debe evitar “aplicar criterios políticos” para el reparto de vacunas en América Latina, donde a su juicio China le está “ganando” la carrera a Washington en la lucha contra la pandemia.

“EE.UU. tiene que mostrar que cuando habla de cooperación no es pura retórica, que hay acciones atrás”, señala.

“Esto (el envío de vacunas a México y Canadá) es importante, pero más allá de eso tiene que haber un plan a nivel hemisférico”.


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