CDMX enfrenta sequía: campesinos buscan no perder cultivos
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CDMX enfrenta su peor sequía en 30 años: campesinos buscan agua para no perder cultivos

Mientras en la zona urbana de CDMX se lucha para combatir fugas que desperdician 40% del agua, productores de alcaldías rurales buscan no perder cultivos por la sequía.
Cuartoscuro
Por Dalila Sarabia
26 de abril, 2021
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La Ciudad de México enfrenta su peor sequía en 30 años y mientras en la zona urbana se lucha para combatir las fugas en las que se desperdicia el 40% del agua, los productores de las alcaldías rurales de la Ciudad sortean su propia batalla buscando agua hasta debajo de las piedras para no perder sus cultivos. 

“Anteriormente había agua, los canales que tenemos al lado estaban pues no razados, pero sí a un nivel aceptable y a la hora que usted quería regar, había agua, pero desafortunadamente se debe a lo que tanto hablan del cambio climático, pues las aguas se han escaseado”, dice Juan Galicia Peña, productor de brócoli y romeritos en San Andrés Mixquic, en la Alcaldía de Tláhuac.

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El hombre de 60 años y sus hermanos heredaron de sus padres la tradición de sembrar hortalizas, una labor que sin descanso cumplen pues se trata del sustento de sus familias, sin embargo, primero la pandemia de la Covid-19 y ahora las sequías que han azotado a la CDMX, comienzan a pasarles factura, por lo que deben buscar opciones para evitar que sus cultivos se sequen. 

“Para regar estas hectáreas -cuando vemos que se empieza a estresar por sequía-, lo que hacemos es nebulizar en la noche. Le ponemos al tractor una fumigadora grande, más o menos mil litros, y las presurizamos en la noche. Dicen los de biología que las plantas abren las células y aprovechan el rocío del agua, entonces eso es lo que hacemos cuando hay crisis hídricas”, explica el productor.

Para evitar pérdidas, él y su familia se van turnando y siembran en pedazos específicos de sus terrenos. Con ello, afirma, se puede enfrentar la sequía llevando cubetas y tinacos con agua de pozos cercanos, o pidiendo pipas de agua tratada que de vez en vez les envía la Alcaldía Tláhuac.

Según datos oficiales, cada año el promedio de lluvia acumulada es de 800 milímetros por metro cuadrado, sin embargo, en los últimos años se ha registrado una disminución de este promedio tocando fondo en 2020 cuando la precipitación acumulada se ubicó en 582.6 milímetros por metro cuadrado. 

Un nivel tan bajo de lluvias no se había registrado en la CDMX desde 1996 cuando se tuvo una precipitación acumulada de 580 milímetros por metro cuadrado.

Luis Zambrano, Investigador del Instituto de Biología de la UNAM, explica que, aunque la CDMX -y todo el país- atraviesa una de sus más grandes sequías, hay que tomar en cuenta que esto no es un problema exclusivo de que en el 2020 haya llovido menos, sino que se ha ido acumulando el descenso de lluvia en los últimos tres años, además de fenómenos relacionados con el cambio climático, así como un manejo hídrico inadecuado del territorio.

“Los modelos que prevén el cambio climático en la Ciudad de México -los últimos que yo vi en términos de precipitación-, dicen que va a llover más o menos lo mismo, las mismas cantidades, pero en menor tiempo. Esto es que se va a acortar la temporada de lluvias, pero habrá lluvias más torrenciales, lo cual no nos conviene en lo más mínimo porque lo que va a suceder es que las lluvias torrenciales van a generar inundaciones y esa agua en lugar de haberse ido al subsuelo para poder utilizarla luego, pues se va a ir al Pánuco”, alertó el investigador. 

Durante su participación ante el Comité Nacional de Presas del 20 abril de 2021, Víctor Bourguett, director del Organismo de Cuenca de Aguas del Valle de México (Ocavam) informó que las presas retenedoras de lluvia en el Sistema Cutzamala se ubicaban al 44% de su capacidad, un 23% por debajo del promedio histórico.

Además, al corte de 15 de abril, añadió el 8.7% del territorio de la cuenca del Río Cutzamala se encontraba en sequía extrema, el 6.5% en sequía moderada y el 84.6% en sequía severa.

“Sería una cosa grave pensar que los canales se secaran, que el campo se terminara”, dice Juan, quien a diario cumple una jornada de trabajo desde las 06:00 a las 18:00 horas. 

“Sabemos que la naturaleza es nuestra amiga, y a veces consideramos que también nos amuela, pero sabemos el riesgo que tomamos (…) el Gobierno de lo que se tiene que preocupar es de que nos mande agüita, porque el trabajo lo sabemos hacer nosotros”.

Aunque las pipas con agua tratada que les envía la Alcaldía son de ayuda, Juan pide que se invierta en otros apoyos como tener riego por goteo y para ello se requiere que les auxilien en la construcción de colectores de lluvia o de piletas en donde permanentemente tengan agua tratada para enfrentar los días de sequía. De no hacerlo, advirtió que podría perder su inversión y tendría que ir a la Central de Abasto a vender el kilo de brócoli a 2 pesos -como ya lo ha tenido que hacer- y no a 7 pesos con lo que recupera si inversión y gana un dinero extra para llevar alimento a su hogar. 

“Deben seguir invirtiendo en proyectos de captación de agua para que nosotros tengamos agua en el campo, aunque sea tratada, pero de calidad, y con esa seguimos produciendo”, pidió el hombre.

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El 59% del territorio de la CDMX es suelo de conservación. De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente local (Sedema) se trata de unas 88 mil hectáreas en donde, entre otros servicios ambientales, se recarga el acuífero, se regula el clima y se permite la producción agropecuaria, sin embargo, en este 2020 ningún espacio está libre de padecer los estragos de la sequía.

En San Antonio Tecomitl, en la Alcaldía de Milpa Alta, Gregorio Venegas Chavarría, de 77 años, dedica sus días a cuidar los más de mil 500 árboles frutales que ha plantado y cuidado en los últimos 23 años.

Luego de jubilarse del Banco de México, el hombre decidió que pasaría el resto de sus días protegiendo el pueblo en el que nació, por lo que sin descanso y con la ayuda de su hijo Felipe día y noche trabaja en sus terrenos procurando sus árboles.

“Si se da cuenta aquí ya no hay muchos árboles frutales por lo mismo, porque la gente ya no tiene forma de subir agua y pues realmente es muy difícil poder mantenerlos”, lamenta don Gregorio.

 En la parte trasera de su camionetita de redilas, el hombre y su hijo llevan un tinaco en el que guardan agua para regar sus árboles frutales.

 “Aquí lo que veo es que cada año dan árboles y árboles, se gastan los millones de pesos y si se da cuenta no hay árboles porque se necesita mucha agua y aunque la Alcaldía reparte agua, no es suficiente”, reclama. 

Antes de acudir a que le aplicaran su segunda vacuna contra la COVID-19, Gregorio comenta que en la zona se han hecho bastantes captadores de agua, pero que se han convertido en elefantes blancos por falta de mantenimiento y porque cada vez es más la gente que decide buscar otros trabajos, pues la sequía ha complicado -aún más- el trabajo en el campo. 

Ante las inclemencias del clima, Gregorio y su hijo Felipe han tenido que buscar opciones para no perder sus cosechas. La falta de agua el año pasado ocasionó que las manzanas y las peras no crecieran y para no desecharlas aprendieron a hacerlas jugo que llevan a vender a distintos mercados en la Ciudad.

“Ver una planta morir es como verse morir”, afirma Gregorio mientras muestra un par de matas de zarzamora que se secaron, “yo quisiera que me hicieran un captador, que vieran que sí lo necesito para poder seguir produciendo porque si se dan cuenta ya hay muy pocos productores de este tipo que yo tengo. Si ven alrededor ya no hay árboles frutales”.

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Cómo el mundo puede acabar dividido en dos según el riesgo de COVID

Ricos y pobres, países vacunados y no vacunados. Esa podría ser la realidad global en unos meses. Pero varios expertos advierten que un virus del covid-19 incontrolado en un país supone un riesgo para los demás.
27 de marzo, 2021
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A medida que avanzan los programas de vacunación contra la covid-19 en distintos países, especialmente en los más ricos, el mundo podría quedar dividido a final de año por zonas de riesgo.

Según el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester, en Reino Unido, se espera que las naciones europeas, las de Oceanía, Israel y partes de Asia como Singapur y Corea del Sur, restablezcan el comercio, el turismo y los viajes entre estos territorios desde mediados de año, posibilitando que sus economías vuelvan a funcionar.

Los países que no completen la vacunación de la población y no controlen la aparición de nuevas variantes pueden terminar aislados del resto del mundo y clasificados de manera oficial o informal como zonas de riesgo “amarillas” o “rojas”.

Mapa

BBC
¿Acabará el mundo dividido en dos?

“Podríamos ver una división por zonas de riesgo. Por ejemplo, el sudeste asiático y Europa serán verdes. El naranja es para la India y parte de África. Y el rojo puede ser Sudáfrica, Brasil y Estados Unidos, donde vemos altas tasas de transmisión y vacunación insuficiente”, ejemplifica Tang.

“ pueden existir oficialmente, para viajar, o incluso solo en la mente de las personas”.

Las naciones que sufrirán mayor aislamiento son aquellas que no han adoptado sistemáticamente medidas de control del covid-19 ni negociado con anticipación la compra de vacunas, como es el caso de Brasil, que ya superó los 300.000 muertos por coronavirus y es visto por los científicos como una potencial fuente de variantes.

Hasta la fecha, alrededor de 9 millones de personas han recibido al menos una dosis de vacuna en el país. El número puede parecer alto, pero representa solo el 4,26% de la población brasileña.

Hoy, Brasil solo tiene dosis de las vacunas Oxford-AstraZeneca, que serían insuficientes para inmunizar a toda la población mayor de 18 años en 2021.

El 15 de marzo, el ministro de Salud, Eduardo Pazuello, prometió comprar más de 100 millones de dosis de vacunas de Pfizer y Johnson & Johnson.

Vacunación en Brasil

REUTERS/Ricardo Moraes
Brasil vacunó a 9 millones de personas, lo que es impresionante en números absolutos. Pero eso representa poco más del 4% de la población y faltan dosis para el resto.

Los países pobres, que carecen de recursos para adquirir vacunas, también sufrirán el aislamiento, lo que aumentará la desigualdad social entre los hemisferios norte y sur, dice el profesor Peter Baker, subdirector del departamento de Salud Global y Desarrollo del Imperial University College de Londres.

“Podríamos terminar el año con un sistema de zonificación, con partes del mundo vacunadas y partes no”, dijo a BBC News Brasil.

“Y si decidimos adoptar políticas basadas en la inmunidad adquirida por los países a través de la vacunación, veremos limitaciones en los derechos, los viajes y la economía de los países pobres que ya están teniendo dificultades para acceder a las vacunas”.

Turismo en zonas verdes

Actualmente, los países de los que han surgido variantes preocupantes del coronavirus -Brasil, Sudáfrica y Reino Unido- son los que acumulan más restricciones de entrada a otras naciones, según una encuesta del diario Folha de S.Paulo.

Pero Reino Unido puede salir de esta “zona roja”, ya que después del actual confinamiento, impuesto a principios de enero, la tasa de infección se ha reducido en dos tercios.

La previsión es que toda la población mayor de 18 años reciba al menos una dosis de vacuna antes del 31 de julio.

Durante este período, otras naciones europeas y asiáticas también deberían haber alcanzado el nivel del 60% al 70% de la población vacunada, porcentaje necesario para que la circulación del virus comience a ralentizarse incluso en ausencia de medidas de contención.

Para el profesor Julian Tang, es probable que estas naciones en la “zona verde” mantengan durante todo el año y parte de 2022 restricciones de vuelo a regiones del mundo que no han logrado vacunar a sus poblaciones.

Pero incluso si eso no sucede, dice, la demanda de viajes a países en la zona roja se reducirá de forma natural debido a los riesgos.

Es decir, los países no vacunados con tasas de contagio aún elevadas pueden acabar aislados por el resto del mundo, principalmente para contener el riesgo de que nuevas variantes del coronavirus salgan de estos territorios y se propaguen en grandes cantidades.

La Abadía de Westminster se ha convertido en un centro de vacunación

REUTERS/John Sibley
El confinamiento en vigor desde enero en Reino Unido ha reducido las infecciones por coronavirus en dos tercios. El pronóstico del gobierno es vacunar a todos los mayores de 18 años para fines de julio.

“Lo que creo que sucederá es que la gente se sentirá cómoda viajando entre países que han vacunado a sus poblaciones, como entre Reino Unido y Europa, o Reino Unido y el sur de Asia, Australia, Nueva Zelanda”, dice el profesor de la Universidad. de Leicester.

“Pero es posible que estas personas no estén dispuestas a viajar a regiones como Brasil, por ejemplo, porque el virus no está controlado mediante vacunación y, por eso, puede surgir una variante resistente a la vacuna”.

Pasaporte verde

La realidad de Israel, el país con la mayor tasa de vacunación hasta la fecha, da pistas sobre cómo se producirá esa división a nivel mundial.

Según datos de la plataforma Our World in Data, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), el país tiene hoy la tasa de vacunación más alta del mundo, con 98,85 dosis administradas por cada 100 habitantes.

A modo de comparación, la tasa brasileña es de 4,58 dosis administradas por cada 100 habitantes.

En Israel no es obligatorio vacunarse, pero en la práctica, las personas que no se vacunen terminarán aisladas del resto de la población, sin poder frecuentar la mayoría de los espacios públicos.

Esto se debe a que las personas vacunadas reciben el llamado “pasaporte verde”, un documento electrónico que permite el acceso a restaurantes, gimnasios, teatros, cines y otros establecimientos.

El país inició la apertura gradual de la economía después de tres confinamientos con duras medidas de contención.

En cierto modo, esta división entre vacunados y no vacunados, con el segundo grupo aislado, es lo que podría replicarse a escala global.

“Se espera que la mayoría de los países ricos vacunen a sus poblaciones este año. Pero la mayor parte del mundo no podrá hacerlo. Y estas dos cosas, desafortunadamente, están ligadas entre sí”, dice el profesor Peter Baker.

“Los países ricos están comprando dosis de vacunas por encima de lo que necesitan y esto está limitando el acceso a otros países. Y, en naciones como Tanzania y Brasil, el mensaje político está afectando la demanda de vacunas, lo cual es un problema”, agrega el profesor británico.

Según los investigadores entrevistados por BBC News Brasil, el mayor problema de tener partes del mundo sin inmunización masiva contra la covid-19 es la aparición de variantes que resisten el efecto de las vacunas.

El virus incontrolado en un país es una amenaza global

El investigador Charlie Whittaker, del Imperial College, advierte que, aunque se imponen restricciones de viaje entre países, el mundo solo estará completamente protegido de la covid-19 si todas las naciones inmunizan a sus poblaciones.

Personas comparten un coche abarrotado en Sudáfrica, uno de los países más afectados por el covid-19

REUTERS/Siphiwe Sibeko
Los países ricos compraron gran parte de las dosis de vacunas disponibles en 2020, dejando a las naciones pobres sin acceso, advierten los investigadores entrevistados por BBC News Brasil.

Whittaker dirigió una investigación sobre la variante de Manaos, en Brasil, que reveló que esa cepa es entre 1,4 y 2,2 veces más transmisible que el virus original.

El estudio también demostró que esta variante, apodada P.1, es capaz de evadir al sistema inmunológico de infecciones previas en un 25% a un 61% de los casos.

Esto significa que puede reinfectar fácilmente a cualquiera que haya tenido covid-19.

Aunque muchos países han impedido vuelos desde Brasil e impuesto cuarentenas y pruebas de covid-19 a quienes desembarcan desde allí, ya se ha detectado P.1 en 25 países.

También la variante del Reino Unido se ha extendido a EE.UU., y la de Sudáfrica llegó a Europa.

“Nadie está a salvo hasta que todos estén a salvo. Y asegurarnos de que estamos a salvo significa limitar la posibilidad de que surjan variantes. Las medidas de control son útiles para lograr esto, pero quizás aún más importante es garantizar una estrategia de vacunación global justa. Ningún país debería quedar atrás”, le dijo a Whittaker a BBC News Brasil.

Y para que el hemisferio sur no se quede atrás, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estado abogando por que los países ricos donen sus vacunas excedentes a los países pobres y contribuyan económicamente a la compra de vacunas para las regiones más afectadas por el covid-19.

El Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, llegó a declarar que “el mundo está al borde de un fracaso moral catastrófico” al criticar el hecho de que los jóvenes ya están recibiendo la vacuna contra la covid-19 en los países ricos, mientras que los ancianos en países pobres podrían tener que esperar hasta 2021 y 2022 sin acceso a la primera dosis siquiera.

Dejar países tendrá un coste para todos

El profesor de Salud Global Peter Baker, del Imperial College, advierte que dejar descontrolado el virus en países emergentes y pobres puede generar costos humanos y económicos para todas las naciones, ya que pueden surgir nuevas variantes, totalmente resistentes a las vacunas.

Si esto ocurre, será necesario desarrollar y administrar a todas las poblaciones la tercera y cuarta dosis de las vacunas existentes en la actualidad.

“En lugares de infección descontrolada y bajas tasas de vacunación, probablemente aparecerá una variante que sea fuertemente resistente a las vacunas. Entonces tendremos que reajustar nuestras vacunas, rehacer la investigación y rehacer los procesos regulatorios”, dice.

“Es preocupante ver que varios países del hemisferio sur se han quedado atrás porque los países desarrollados han comprado la gran mayoría de las vacunas. La experiencia con las variantes de Brasil, Reino Unido y Sudáfrica muestran que el virus no respeta las barreras internacionales. Para solucionar este problema, necesitamos una iniciativa global “, concluye el investigador Charlie Whittaker.


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