De nuevo, adultos mayores esperan horas por vacuna en Guadalajara
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De nuevo, adultos mayores esperan por horas aplicación de vacuna en Guadalajara

Adultos mayores que acudieron a Guadalajara para vacunarse contra la COVID encontraron largas filas en las que no dividen a quienes tienen cita y los que llegan a formarse. Algunos no alcanzaron a recibir su dosis.
Cuartoscuro
6 de mayo, 2021
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María Elena y Timoteo esperan en la fila para ser vacunados. Se paran, se sientan y se recargan en los barrotes.  Llevan más de 5 horas formados para entrar a  la sede del Museo del Ejército y Fuerza Aérea. Timoteo es un hombre de 82 años de edad, que se queja de los dolores que le provoca la espera. Tiene un marcapasos y padece de la presión.

“Nos encerraron un año y ahora sí (para la vacunación) nos sacaron como perros… ¿qué ya no valemos nada? ¿por qué nos ponen en estas condiciones? ¿tú crees que esto es digno? ¡nos quitaron cinco centros de vacunación en comparación con la vez pasada, pues más nos juntamos la gente! Estoy sentida, estoy ofendida” comenta María Elena.

La pareja acude al tercer día de vacunación, conforme a los apellidos que se vacunan este día – de la letra H a la O-, y esperaban que no fuese como los pasados dos días anteriores donde se presentaron largas filas en las cuatro sedes de vacunación que tiene la capital de Jalisco.

Cuando acudieron para la primera dosis, entre el 19 y 22 de marzo, tuvieron que formarse durante tres días para ser vacunados. “A veces (las autoridades) no se dan cuenta que uno no tiene quien le haga la fila, nada más estamos nosotros dos solitos y como nosotros hay muchos” agrega María Elena.

Pero la situación de este jueves no fue muy diferente. Las cuatro sedes en la ciudad -Parque Agua Azul, Parque San Rafael, Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (Cucei) y el Museo del Ejército y Fuerza Aérea- presentaron largas filas.

A la pareja no le habló la Secretaría del Bienestar para darle una cita de asistencia, como se aseguró que sucedería. En cambio a Salvador sí, pero tampoco sirvió de mucho.

Le dijeron que debía presentarse el miércoles a las 2:00 de la tarde, pero debido a las largas filas que se anunciaron, decidió irse a las 10:00 de la mañana a asomarse. Le desesperó tanta fila, que decidió regresar más tarde, pasadas las 2:00 de la tarde.

Pero la sorpresa fue que no había fila que se dividiera entre los citados y las personas que se iban formando. Al final se formó, no alcanzó vacuna y le firmaron para que acudiera hoy a las 8:00 de la mañana.

Este jueves Salvador tuvo suerte, porque supo dónde formarse. Una  fila discreta, que era exclusiva para quienes tenían sellada su papeleta del día anterior. Mientras, Pedro y Alejandra permanecieron más de seis horas en la fila general, pues preguntaron por “donde se formaban los de la papeleta sellada” y los mandaron a la fila común.

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Según reportaron medios locales ayer hubo adultos mayores que permanecieron 17 horas formados para acceder a la vacunación.  Y desde antier las largas filas, que implicaron tráfico en las zonas viales donde estaban los complejos viales.

Incluso quienes se formaron el martes 4 de mayo desde las 7 de la mañana, les dijeron a las 7 de la tarde que no alcanzaban, que se formaran al día siguiente.

Un cambio de estrategia… que no funcionó

Aunque sí hubo un cambio de estrategia en la vacunación, entre la aplicación de la primera y la segunda dosis, tampoco se realizó con éxito.

En la primera aplicación, las autoridades solo reportaron dosis para vacunar a una de cada tres personas que vivían en la ciudad. Prácticamente se dijo que quien llegara primero, ganaba.

En esta ocasión llegaron 102 mil dosis para aplicarse, suficientes para los adultos mayores de la ciudad. Pero, en lugar de ofrecer las 9 sedes que instalaron anteriormente, ofrecieron cuatro, lo que ocasionó las largas filas.

Esto también implicó que las personas gastaran más en su traslado, como Emilia y su madre quienes gastaron 100 pesos en taxi para su llegada a la comida.

“Más la comida, el baño, las copias y hasta me compré un banquito porque ya no aguantaba, no pues si me he gastado mis 250 pesos y me faltan otros 100 para el taxi de regreso, es un lujo venir a la vacuna” comenta Emilia.

Falta de cooperación entre Bienestar y autoridades locales

En la primera dosis aplicada, Animal Político documentó  falta de cooperación entre la Secretaría del Bienestar y las autoridades de Secretaría de Salud Jalisco y el Ayuntamiento de Guadalajara.

En aquella ocasión, las autoridades locales reconocieron que no podían tener mucha injerencia en la planificación y que solo colocaron baños, vallas y estuvieron ayudando en la formación. Mientras que Secretaría del Bienestar negó que hubiera caos y se dijo sorprendida por el cuestionamiento de largas filas.

En Jalisco, el control de la pandemia está a cargo de la alianza de cooperación entre la Universidad de Guadalajara, los Hospitales Civiles y la Secretaría de Salud Jalisco.

El mayor número de pruebas de COVID-19 se realiza en las instalaciones universitarias y son gratuitas. Incluso la Universidad creó un equipo de voluntarios para poder hacer posible la campaña de vacunación en el Estado, pero han señalado no ser requeridos para la vacunación.

En medio de la disputa, la Universidad de Guadalajara con apoyo de la Secretaría de Salud Jalisco propusieron a la Secretaría del Bienestar abrir una nueva sede en el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), la cual había sido utilizada en la primera aplicación con éxito.

La autorización se anunció este jueves y abrirá sus puertas mañana, en el último día de vacunación a adultos mayores y con apellidos que vayan de la P a la Z.

Luego del anuncio, las autoridades universitarias pidieron no formarse desde hoy, pero la desesperación que impera en los tapatíos lo impide. La fila supera las dos cuadras cercanas al centro universitario.

Cuando se les pregunta por qué formarse un día antes, responden que no existe la certeza de cuando lleguen más dosis, y temen que el tiempo siga pasando sin recibirla.

De acuerdo con los manuales de vacunación de la Secretaría de Salud, la vacuna Pfizer -que actualmente se está aplicando- debe ser puesta entre 3 y 6 semanas después de la primera dosis, pero esta es la séptima semana que pasó desde la primera dosis.

Lee más: Entre largas filas y desesperación esperan alcanzar vacunas en Jalisco

Una vacuna que no llega a Ocotlán

Francis acudió a vacunarse el 19 de marzo de este año. Supo por familiares, que debido a la falta de gente que quisiera vacunarse, la sede de Expo Eventos, en el municipio de Ocotlán recibía a cualquier persona mayor de 60 años para vacunarse.

Francis condujo 80 kilómetros en compañía de sus compadres Justina y Antonio para llegar. En el momento todo fue alegría, pero han transcurrido 7 semanas sin que les notifiquen de la segunda aplicación.

Según el manual de la Secretaría de Salud, la aplicación de la vacunación de Sinovac debe de ser entre 4 a 5 semanas entre la primera y segunda dosis, pero esta es la 7 semana.

A otros municipios fuera de la Zona Metropolitana de Guadalajara ya se les vacunó desde finales de abril, como Encarnación de Díaz, San Juan de los Lagos, La Barca, Tizapan, Tuxcueca, Zapotlán del Rey y Jocotepec.

Ante esto, se preguntó a Secretaría de Salud sobre el tema, pero al cierre de la edición no ha contestado.

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'Mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz': el testimonio de muerte digna en Colombia

Martha Sepúlveda es la primera paciente en Colombia que accederá a la eutanasia sin tener una enfermedad terminal. Federico, su único hijo, cuenta en un conmovedor relato por qué ayudó a su madre a cumplir su último deseo.
9 de octubre, 2021
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Martha Sepúlveda está feliz porque pondrá fin a su vida el domingo 10 de octubre a las 7 de la mañana.

Se ríe frente a las cámaras comiendo patacón con guacamole y tomando cerveza en un restaurante de Medellín, a pesar de que se enfrentará a la muerte.

Está feliz precisamente porque logró que la justicia le diera la autorización para someterse a una eutanasia.

En Colombia la eutanasia fue despenalizada en 1997, pero solo se convirtió en ley en 2015. En julio pasado, la Corte Constitucional del país extendió el derecho a una muerte digna a quienes padezcan “un intenso sufrimiento físico o psíquico” por causa de una lesión o enfermedad incurable,

Y el de Martha Sepúlveda es el primer caso en que se autoriza una eutanasia en un paciente que no tiene una enfermedad terminal.

Según la agencia EFE, que cita al Ministerio de Salud, en el país se han realizado 94 procedimientos de eutanasia desde abril de 2015 hasta el 8 de mayo de 2020

Para Martha, desde que fue diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad grave e incurable, su vida se había transformado en un tormento.

Como sabía que la suya iba a ser una muerte lenta y dolorosa que se extendería por varios años, el futuro le parecía desgarrador.

Hasta que un día le dijo a Federico, su único hijo de 22 años, que quería luchar por conseguir su eutanasia.

Los médicos no le dieron muchas esperanzas porque una de las condiciones establecidas por la legislación colombiana para acceder al procedimiento, es que la expectativa de vida del paciente sea inferior a seis meses.

En el caso de Martha, la agonía podía prolongarse al menos por tres años más. Sin embargo, ella dio la batalla judicial hasta que finalmente logró su objetivo.

Paradójicamente, conseguir la muerte, le devolvió la vida.

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno”, cuenta su hijo en diálogo con BBC Mundo.

Y así se le ve, contenta porque va a morir.

“Tengo buena suerte”, dice en su última entrevista televisiva con Caracol TV. “Me río más, duermo más tranquila”.

“Soy una persona católica, me considero muy, muy creyente. Pero Dios no me quiere ver sufrir a mi“.

“Con una esclerosis lateral en el estado que la tengo, lo mejor que me puede pasar es que me vaya a descansar”.

Este es el testimonio de su hijo, Federico Redondo Sepúlveda, contado a BBC Mundo en primera persona.


A mi mamá le diagnosticaron la esclerosis lateral amiotrófica a fines de 2018.

Ella lo tomó de una manera bastante particular. Su reacción fue reírse. Dijo “vea, tengo esta enfermedad y me muero en tres años”. Pero lo dijo de manera muy jocosa, muy divertida, haciendo bromas.

Mi mamá siempre ha sido una persona muy abierta a la muerte. Ella siempre ha dicho “yo no tengo miedo a partir, sino a la forma en la que voy a partir”, que es precisamente por lo que buscó que le reconocieran el derecho a una muerte digna.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Ella no concebía la vida postrada en una cama. El final de la esclerosis lateral amiotrófica es sin poder hablar, sin poder tragar… es algo sumamente doloroso e indigno para ella.

Se tomó muy olímpicamente el diagnóstico. Posteriormente ya empezó a perder fuerza en las piernas, a requerir apoyo para caminar en distancias más o menos largas. Ya luego requería apoyo para todo tipo de caminatas incluso dentro de la casa.

Y a principios de este año empezó a requerir apoyo para ir al baño. Después, había que bañarla, había que vestirla. En ocasiones se le dificultaba comer o cepillarse porque las manos estaban perdiendo demasiada fuerza.

Lo peor para ella es ver cómo se deterioraba a tal punto que no puede ser independiente para lo más básico de las actividades cotidianas.

Un día ella me dijo: “Sería tan bueno que yo pudiera solicitar la eutanasia”. Y pues yo no lo tomé como muy en serio.

Pero cuando me dijo que quería hacerlo, yo estuve en negación por unos días. Yo decía, “no, mi mamá no, todavía no”. Le decía, “mami, por favor no”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda
Martha y su hijo Federico.

Yo me considero una persona muy liberal, pensaba que el derecho a la eutanasia es un derecho que hay que proteger, pero nunca lo vi como algo cercano.

Pero ya luego, concientizándome un poco de la condición precaria en la que ella estaba, y de su desespero, y de la indignidad en la que estaba, yo dije: “Creo que demuestro más mi amor si la apoyo en esta decisión que ella tomó“.

Yo sí necesito a mi mamá y quiero que esté conmigo en cualquier condición. Pero en ese caso solo estaría pensando en mí, en mis necesidades.

Llevamos 22 años juntos. Mi vida giraba alrededor de ella y la de ella alrededor mío. Luego de su partida, yo tendré que inventarme otra vida. Por eso fue tan difícil al principio.

Cuando yo la cuidaba tenía sentimientos encontrados. Por un lado me gustaba, porque sentía que le estaba regresando a mi mamá de alguna forma, todo el apoyo y todo lo que ha hecho por mí a lo largo de la vida.

Pero también pensaba en lo que ella me decía. Me decía: “Hijo, esto no es vida, esto no es digno”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Claramente yo estoy triste. Claramente estoy ansioso, claramente estoy… de alguna forma desesperado. Sería muy raro que no lo estuviera.

Pero también de alguna manera me reconforta el hecho de que mi mamá haya podido terminar su vida de la forma que ella quería.

El día y la hora que ella quería.

Desde muy joven dijo que nunca quería estar postrada en una cama, absolutamente dependiente en todo momento.

Nosotros coincidimos en que vivir es decidir y desde que la esclerosis empezó a condicionar físicamente a mi mamá, ella ya no puede decidir por sí misma.

Muchas personas se sorprenden porque la ven muy tranquila y muy feliz.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno. Ella antes no era así. Antes estaba desesperada, triste y con pocas esperanzas de cara al futuro.

Pero ahora, mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz. Está feliz desde que sabe que le van a aplicar el procedimiento eutanásico.

El domingo se va a hacer una cremación, se va a celebrar una eucaristía y… y ya, porque básicamente eso es lo que quiere.

La voy a extrañar mucho. Yo creo que no hay nada que no vaya a extrañar porque nada volverá a ser lo mismo. Nada.

Desde su sonrisa y su berraquera y su buena actitud ante lo bueno y lo malo de la vida… hasta sus regaños.

Todo me hará falta.


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