México dificulta llegada de refugiados; hay récord de peticiones de asilo
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México dificulta la llegada de solicitantes de asilo mientras hay récord de peticiones

Más de 9 mil personas pidieron refugio en México en abril, un nuevo récord histórico. Aunque solo han transcurrido cuatro meses, 2021 es ya el tercer año con mayor número de solicitudes de protección.
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Elam llegó a México buscando protección para sus hijas, de 17, 15 y 13 años. Hondureño de la Ceiba, un municipio costero del departamento de La Atlántida, escapó en abril después de que un pandillero del Barrio 18 quisiese abusar de la primera de ellas. “Le dijeron que rondeaba por las buenas, o por las malas”, explica desde Tapachula, Chiapas, donde ha logrado el refugio para toda su familia. “Rondear” es, en idioma pandillero, que la mayor de las hijas de Elam accediese a tener relaciones sexuales con todos los integrantes de la pandilla. Es decir, que aguantase ser violada en grupo. Por las buenas o por las malas. 

Ahora está a salvo y la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar) les ha garantizado su asilo, pero durante más de una semana el Instituto Nacional de Migración (INM) les impidió el paso en el puente Rodolfo Robles, que une México y Guatemala en el municipio de Ciudad Hidalgo, Chiapas. La familia trató de cruzar hasta en tres ocasiones, según explica Elam, y los funcionarios les negaron el paso, alegando que no había lugar para ellos. La intervención de la Comar y la ONG Fray Matías de Córdova permitió que actualmente la familia lograse cruzar a México y permanecer en un lugar seguro. 

Leer más | Récord histórico en peticiones de asilo en México: más de 9 mil solicitudes en marzo

Este no es un caso aislado. El Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano, una alianza entre las principales organizaciones que defienden los derechos de los migrantes en el sur del país, denunció este 6 de mayo que el INM lleva tiempo impidiendo el paso de solicitantes de asilo en la frontera sur. Este colectivo emitió una alerta dirigida a la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para denunciar que en el último mes solicitantes de asilo como Elam habían sufrido trabas para acceder a territorio mexicano.

Esta denuncia llega en un momento en el que las solicitudes de protección en México están disparadas. En abril, 9 mil 198 personas pidieron protección en el país, lo que hace un nuevo récord, ya que en marzo fueron 9 mil 078. Aunque el incremento desde el último mes no sea tan significativo, las cifras son históricas. Nunca hubo tantas personas pidiendo protección en México desde que hay registros.

Solo este año, México ha recibido 31 mil 842 solicitudes de asilo, por lo que ya es el tercer año que más peticiones ha recibido y solo han transcurrido sus primeros cuatro meses.

En los últimos meses, en Estados Unidos se ha incrementado la preocupación por la llegada de menores de edad a su frontera, la mayoría procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador. En México se ha disparado el número de centroamericanos que llegan pidiendo asilo. Al mismo tiempo, el gobierno de Estados Unidos presiona para que se impida el paso hacia el norte. 

La historia de Elam puede simbolizar lo que sufren muchos centroamericanos en su camino a México. Fue reconocido como refugiado en 2018 cuando vino con su hijo de 14, a quien querían reclutar en una pandilla. Residió en Tijuana, Baja California, pero se desplazó a Matamoros por una oferta de empleo. Fue secuestrado en Reynosa y se estableció tres meses en Guatemala porque si hubiese regresado a Honduras perdería su condición de refugiado. Dos años después tuvo la amenaza nuevamente y recogió a sus hijas en la frontera para llevarlas a México. 

Pero Elam se encontró con funcionarios del INM que le impidieron el paso en tres ocasiones. Le decían que no había sitio para ellos, así que tuvieron que alojarse en la casa del migrante del Tecún Umán, Guatemala. 

Animal Político consultó al INM, pero al cierre de la edición no había recibido respuesta.

Andrés Ramírez, responsable de Comar, dijo que “vemos que si por un lado puede haber casos de personas que quizá están teniendo dificultades para acceder al territorio”. Sin embargo. “lo cierto es que los números de personas que acceden al territorio y después al procedimiento de solicitar asilo son los más grandes que hemos tenido históricamente”.

Según sus cálculos, este año podría haber más de 90 mil personas que llegan a México a pedir refugio, lo que superaría las 70 mil que llegaron en 2019. En 2020 fueron más de 40 mil, pero el número fue reducido debido a la pandemia por COVID-19.

“Ya habíamos vaticinado que este año iba a aumentar mucho respecto de los años anteriores”, explica Ramírez. Las razones: la relajación de las medidas de confinamiento en Centroamérica, la crisis económica en países expulsores, así como la violencia y las violaciones a los derechos humanos, los huracanes que golpearon a Honduras y Guatemala y las “altas expectativas” creadas por la llegada al gobierno de EU de Joe Biden, con medidas como el fin del discurso del muro y el desmantelamiento del programa “Quédate en México”. 

Desde marzo de este año, México anunció el cierre de frontera sur, imitando lo que hizo un año antes el gobierno de Estados Unidos. A pesar de que el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, siempre dijo que el cierre de fronteras no servía para evitar la propagación del virus, el gobierno mexicano anunció que clausuraba los pasos al sur. Animal Político solicitó a la secretaría de Salud, de Relaciones Exteriores y al INM las razones de aquel cierre, pero no obtuvo respuesta. 

El gobierno mexicano anunció un incremento del control en el sur para impedir el paso de migrantes hacia Estados Unidos. Realizó una exhibición de fuerza con desfiles militares en Tuxtla Gutiérrez, Villahermosa o Tapachula. Pero a gente como Elam tal desfile militar era menos amenazante que la posibilidad de que los mareros violasen a su hija. Tras una semana él logró cruzar, ya que organizaciones sociales lo apoyaron. No sabemos cuántas personas no corrieron con la misma suerte y quedaron abandonadas. 

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Ayman al Zawahiri: cómo la CIA encontró y mató al sucesor de Bin Laden en Afganistán

Luego de estar prófugo por más de 20 años, el hombre falleció en un ataque con drones.
2 de agosto, 2022
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Cuando el año pasado Estados Unidos se retiró apresuradamente de Afganistán, el presidente Joe Biden prometió no permitir que el nuevo régimen de los talibanes hiciera del país un refugio seguro para los terroristas.

Esto dejó claro que, para la administración de Biden, la prolongada guerra contra el terrorismo no se acercaba a su fin.

Casi un año después, los principales asesores de seguridad del presidente le sugirieron que agentes de inteligencia podrían haber localizado al líder de al Qaeda, Ayman al Zawahiri, en Afganistán.

Un objetivo de alto valor

En sesiones informativas, autoridades del gobierno indicaron a la prensa que creían que Al Zawahiri había regresado a Afganistán el año pasado, tras producirse el colapso del gobierno respaldado por Occidente.

Los espías estadounidenses prestaban especial atención a Afganistán desde la retirada de sus tropas, en busca de señales de que los líderes de al Qaeda estuvieran regresando poco a poco al país, declaró un asesor de Biden.

Ayman al-Zawahiri. Junio de 2011

AFP
Aún no es claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri luego del ataque.

Al Zawahiri se habría instalado con su esposa e hija en un gran complejo con altos muros protectores en el centro de Kabul.

El barrio que escogió, un área relativamente próspera llamada Choorpur, había acogido embajadas y viviendas de diplomáticos extranjeros bajo la anterior administración.

Ahora, la mayoría de los altos funcionarios talibanes viven en las lujosas instalaciones de esa zona.

A principios de abril, autoridades de la CIA comunicaron algo importante a los asesores de Biden y luego al propio presidente: habían identificado una red que apoyaba al líder de al Qaeda y su familia, según varias fuentes de inteligencia.

Los espías estudiaron patrones de comportamiento de los residentes de la casa, incluidos los particulares gestos de una mujer que los espías identificaron como la esposa de Al Zawahiri.

Los funcionarios aseguraron haber reconocido su uso de las “habilidades” terroristas al intentar evitar el acceso de personas a la vivienda de seguridad de su esposo en Kabul.

Observaron que, desde que llegó a la casa, Al Zawahiri nunca abandonó las instalaciones y tenía el hábito de asomarse, de vez en cuando y por cortos periodos, a un balcón frente a los muros de la propiedad.

Lee: El día que mataron a Osama Bin Laden

Cómo se planeó la operación

Para Biden, la oportunidad de matar a uno de los hombres más buscados por Estados Unidos entrañaba muchos riesgos.

Al Zawahiri vivía en un barrio residencial densamente poblado.

Probablemente Biden tenía presente no repetir ciertos errores, como el ataque con aviones no tripulados que mató accidentalmente a 10 inocentes en Kabul entre ellos un trabajador humanitario y siete niños en los últimos días de la presencia estadounidense en Afganistán.

Mapa de donde se cree ocurrió el ataque

En mayo y junio, el líder estadounidense se centró en la guerra en Ucrania y en impulsar una legislación histórica sobre el control de armas y el cambio climático.

Pero, en secreto, un grupo “muy pequeño y selecto” de altos funcionarios de inteligencia preparaba varias opciones para mostrárselas.

Biden había encargado a los agentes de inteligencia asegurarse que en el ataque no murieran civiles, incluyendo la familia de Al Zawahiri y funcionarios talibanes.

El 1 de julio, el presidente estadounidense reunió a altos funcionarios, entre ellos el director de la CIA, William Burns, y la directora de inteligencia nacional, Avril Haines, para una sesión informativa.

Biden evaluó junto a sus asesores un modelo a escala de la vivienda de Al Zawahiri que los agentes de inteligencia habían construido y llevado a la Casa Blanca.

“Se centró particularmente en garantizar que se tomaran todas las medidas necesarias para garantizar que la operación minimizara ese riesgo”, declaró un asesor principal.

Biden pidió información sobre la estructura del edificio y, en particular, sobre cómo recibiría el impacto de un proyectil, antes de volar a Camp David para un receso de fin de semana.

En las semanas siguientes, los funcionarios se reunieron en la sala de crisis de la Casa Blanca, un centro de comando similar a un búnker bajo el edificio pensado para que el presidente controle situaciones límite dentro y fuera del país.

Planearon metódicamente la operación, tratando de anticipar cualquier pregunta que pudiera hacer el presidente.

En paralelo, un reducido equipo de abogados se reunió para evaluar la legalidad del ataque y concluyó que Al Zawahiri era un objetivo legítimo por “su papel de liderazgo continuo en al Qaeda, y su participación y apoyo operativo para los ataques del grupo”.

El 25 de julio, tras convocar a su equipo por última vez y pedir la opinión de sus principales asesores, Biden autorizó el ataque.

Inquietud entre los talibanes

A las 6:18 hora local, dos misiles Hellfire disparados por un dron alcanzaron el balcón de la casa de Al Zawahiri, matando al líder de al Qaeda. Los miembros de su familia resultaron ilesos, informaron autoridades de inteligencia.

Las ventanas de la casa parecían destruidas, pero sorprendentemente no se observaban más daños.

Muchos analistas creen que se utilizó una versión poco conocida del misil Hellfire, sin ojiva explosiva.

El cohete que se usó en el ataque

Esta variante llamada AGM-114R9X posee seis cuchillas que se despliegan en la superficie del misil a medida que se acerca al objetivo.

La energía cinética provocada por la velocidad de esta arma es lo que causa la destrucción, ya que hace trizas todo lo que alcanza y minimiza los daños colaterales.

A miles de kilómetros de distancia, en Washington, el presidente fue informado del éxito de la operación.

El domingo, el Ministerio del Interior talibán comunicó al medio local Tolo que un cohete había impactado en una vivienda vacía sin causar víctimas. No aportó detalles adicionales en ese momento.

Sin embargo, poco después la administración Biden anunció que combatientes de la red Haqqani, un ala ultraviolenta de los talibanes, habían sacado a la familia de Al Zawahiri del lugar y tratado de encubrir su presencia.

Cuando un periodista de la BBC acudió la mañana del lunes a la vivienda, un cordón del talibán lo detuvo, apuntándole con rifles e insistiendo en que “no había nada que ver”.

La supuesta locación del ataque con drones

BBC
Este es el supuesto sitio en el que se mató a Al Zawahiri.

Funcionarios estadounidenses afirmaron que “múltiples” fuentes de inteligencia habían confirmado la muerte de Al Zawahiri, pero enfatizaron que no hay personal estadounidense sobre el terreno en Kabul.

Se negaron a dar más detalles sobre cómo fue posible confirmar el éxito del ataque.

El cuerpo

Las agencias de inteligencia preservan con celo las identidades de sus espías. James Clapper, exdirector de inteligencia nacional durante la presidencia de Barack Obama, explicó a BBC que los exaliados de EU en Kabul pueden haber proporcionado alguna información.

No está claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri tras el ataque.

Según fuentes de la administración Biden, las autoridades de Estados Unidos no trataron de recuperar los restos de Al Zawahiri, a diferencia de la operación en la que se dio muerte a Osama Bin Laden.

En aquella ocasión, las fuerzas especiales recuperaron el cuerpo de Bin Laden para confirmar su identidad antes de lanzarlo al mar para evitar que su tumba se convirtiera en un santuario para los islamistas.

Mientras Biden transmitía la noticia al mundo desde la Casa Blanca, los líderes talibanes condenaron enérgicamente la incursión de Estados Unidos en su territorio.

Pero en sus comentarios no mencionaron a Al Zawahiri.

Ahora toca preguntarse hasta qué punto los altos líderes talibanes sabían de la presencia de Al Zawahiri en Kabul y qué ayuda le podrían haber estado brindando.

Un afgano que vive en la zona aseguró a BBC que los combatientes talibanes habían estado vigilando la calle y que la presencia de “residentes no afganos” era un secreto a voces entre los vecinos.

Es probable que esta hipótesis plantee algunas preguntas incómodas para los líderes talibanes.

Informes adicionales sobre el sistema Hellfire de Chris Partridge.


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https://www.youtube.com/watch?v=Ukb6MjvW83Q

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