Bajos sueldos y poco reconocimiento: así es ser enfermera en México
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Muchos cuidados, bajos sueldos y poco reconocimiento: así es ser enfermera en México

No queremos galardones ni motes de héroes, queremos lo justo: un trabajo estable, digno y con un pago seguro por quincena, dicen enfermeros y enfermeras.
Cuartoscuro
12 de mayo, 2021
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A Bety muchas personas, incluso de su familia, le preguntan por qué no estudió medicina en lugar de ser enfermera. “No entienden que son carreras distintas, que no es que no me haya sentido capaz de ser médico, sino que yo no quería diagnosticar sino cuidar a los pacientes, acompañarlos en su tratamiento, darles apoyo emocional y si así se daba, estar con ellos en la muerte”.

La enfermera del Hospital General de Zona 1-A, del IMSS, mejor conocido como “Venados” –quien ha pedido no publicar su nombre real para evitarse problemas en el trabajo en estos tiempos en que las entrevistas están casi vedadas– dice que esa pregunta, por qué no estudió mejor medicina, es la síntesis de que la sociedad y el gobierno siguen sin reconocer la contribución de su profesión. A las enfermeras y enfermeros se les sigue viendo como una categoría muy inferior a los médicos y médicas.

De acuerdo al portal de Nómina Transparente de la Secretaría de la Función Pública, una auxiliar de enfermería general 80 gana en el IMSS un sueldo neto mensual de 5 mil 153 pesos, si es rango B gana 8 mil 518. Una enfermera especialista C, el rango más alto, tiene un salario mensual de 13 mil 848 pesos.

En el Hospital General de México, de la Secretaría de Salud federal, una auxiliar de enfermería A, gana un salario neto mensual de 9 mil 150 al mes, poco más de 4 mil pesos a la quincena.

Mientras que quienes entraron a los hospitales contratados por Insabi por la contingencia ganan entre 14 y 20 mil al mes. Pero sus contratos son temporales, de tres o cuatro meses, y no tienen prestaciones.

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La precariedad laboral no impide que el personal haga su trabajo lo mejor posible. “Durante esta pandemia, dice Bety, quienes hemos estado adentro, ocho o doce horas con los pacientes somos las enfermeras y enfermeros. Los médicos entran, los checan, los valoran y se van”.

Con los familiares lejos, ante las medidas de confinamiento general y las restricciones para entrar a los hospitales, los pacientes se quedaron acompañados sólo del personal de salud.

“Nosotros hemos hecho justo la labor para la que estudiamos: los hemos cuidado, los hemos acompañado, con el costo de un gran desgaste físico y emocional. En los peores días hubo lapsos en los que cada cinco minutos se moría un paciente”, dice Bety.

Fueron turnos en los que dos enfermeras debían cuidar hasta a 14 pacientes graves. Cuatro o cinco intubados. Fallecía uno y subían a otro de urgencias. “No nos dábamos a basto -cuenta Bety. Nunca hay personal suficiente para darle una atención adecuada a los pacientes”.

Pese a la carga excesiva de trabajo, muchas enfermeras y enfermeros desplegaron estrategias para acercar y animar a pacientes y familiares. Oswaldo Vertiz, un enfermero contratado de forma temporal por Insabi, para apoyar en la contingencia en el Hospital General de México, sirvió de correo humano.

Llegaba una hora antes de que empezara su turno, a las 2 de la tarde, recogía las cartas de los familiares y se las leía él mismo a los enfermos o buscaba el apoyo de sus compañeros para que las palabras escritas de los seres queridos llegaron a oídos de los afectados por COVID-19.

Hasta ahora, casi un año después, Oswaldo sigue con un contrato temporal. Cada tres meses se termina y debe firmar otro. “El que tengo ahorita acaba en junio. Así hemos estado. Cuando les conviene somos personal del Hospital General y cuando les conviene somos Insabi, y no sabemos nunca a quién dirigirnos. Hemos estado un año atendiendo pacientes COVID y no nos dan base, no tenemos sindicato, ni prestaciones, solo nos dan ISSSTE”.

También el enfermero Juan Díaz García, quien trabaja en el Hospital General de Tlapa, en Guerrero, está en esa misma situación. Desde hace un año cuando entró contratado por Insabi para atender pacientes COVID-19 sólo ha firmado contratos temporales. Apenas acaba de firmar el último que finaliza en septiembre. Nadie le asegura que después de eso tendrá trabajo.

Antes de entrar al Hospital de Tlapa trabajó en el Hospital de la Madre y el Niño Guerrerense. Estuvo seis años esperando que le dieran la base y nunca se la dieron. Que no había disponibles, le decían. Pese a tener una especialidad en Nefrología ganaba 7 mil 200 pesos al mes.

“Nos toca ir de un lado a otro buscando la base. Nos toca esperar años por un trabajo estable. En el posgrado para hacer la especialidad éramos 21 compañeros en total, solo cinco, los más grandes de edad, tenían base”, dice Juan.

Sueldo y condiciones precarias frente a riesgo alto

De acuerdo a datos de la Secretaría de Salud, hasta el 3 de mayo de 2021 se habían contagiado de COVID-19, en México, 235 mil 961 integrantes del personal sanitario, 3 mil 861 fallecieron.

De todos los casos positivos de COVID-19 entre el personal de salud, el mayor porcentaje, 39.7%, se registró entre enfermeras y enfermeros. Los médicos acumulan un 26%, aunque en cuestión de mortalidad, los médicos son los más afectados, con 46% del total y 19% en el grupo de enfermeras y enfermeros.

Bety se contagió de COVID desde mayo pasado. En el hospital no le quisieron hacer la prueba para confirmar la enfermedad porque no tenía fiebre ni dificultad para respirar, pero ella se sentía mal. Fue a un laboratorio privado a hacer la prueba y la pagó de su bolsillo. Salió positiva.

Le dieron una incapacidad para completar los 15 días de aislamiento. Ya tenía una primera por un día y otra por tres por el malestar que tenía. Fue todo. Volvió al trabajo, aunque le costó retomar el ritmo. Las secuelas de COVID hacían que se sintiera fatigada todo el tiempo.

También Juan se contagió. Fue en junio de 2020. A él apenas, después de un año, le dieron la hoja para darse de alta en el ISSSTE. Así que el tratamiento se lo dieron sus compañeros del Hospital General de Tlapa. Tuvo un cuadro moderado de COVID. Pero también tiene secuelas.

“Me hicieron unas placas y hay daño en mis pulmones. Tengo fibrosis moderada. Si en el futuro padezco neumonía o una enfermedad respiratoria, mi cuadro será más grave. Es el daño equivalente a quien fuma o cocina con leña por años”.

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Además de los daños físicos, los enfermeros y enfermeras que han atendido COVID tienen daños emocionales. La mayoría llora cuando cuentan lo que han vivido en esta pandemia. Muchos dicen que necesitarán terapia para procesar el agotamiento, la frustración, el exceso de muertos, las numerosas despedidas, el shock de ver a los pacientes tan mal.

“En horas se ponían muy mal -cuenta Juan– o los dejaban estables un día y llegabas al día siguiente y ya habían fallecido”.

De si han tenido material de protección para disminuir el riesgo de contagio, los enfermeros consultados difieren. Oswaldo dice que de eso no tiene ninguna queja. Bety señala que al principio sí hubo escasez y descontrol, por eso las protestas en varias unidades del IMSS. Pero después el suministro se normalizó.

Aunque ella y sus compañeros compraban sus propias mascarillas N95 y googles, porque los del hospital les lastimaba mucho. También cuenta que en diciembre y enero, con los hospitales saturados de pacientes COVID, algunos medicamentos para tener sedados a los pacientes con ventilación mecánica empezaron a escasear.

El problema ahora es que desde hace dos semanas, el hospital se desconvirtió, ya no es un hospital para atender COVID. La normalidad ha vuelto. “Pero todavía a veces llega a haber algún paciente sospechoso. Si es positivo se manda a otro hospital, como el provisional que se montó en el Velódromo. El problema es que nos han estado restringiendo ya material como los cubrebocas tripacas, cuando todavía hay riesgo de contagio justo por esos pacientes”, dice Bety.

Juan dice que hasta apenas hace unos cuatro meses había una escasez intermitente de cubrebocas y caretas.

Bety, Juan y Oswaldo señalan que ellos, y es el sentir del gremio, no quieren galardones ni motes de héroes. “Queremos lo justo: un trabajo estable, digno y con un pago seguro por quincena”, resume Juan.

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#YoSoyAnimal

“Son especies totalmente nuevas”: científica mexicana ayuda a revelar increíbles criaturas del mar profundo

La bióloga marina Guadalupe Bribiesca-Contreras es la autora principal de un estudio que muestra la alta diversidad de los animales del mar profundo.
4 de agosto, 2022
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“Yo la verdad me muero de emoción”.

“Es que es impresionante. Hay animales que nunca habíamos visto o comportamientos que nunca habíamos observado, es un mundo completamente diferente”.

La científica mexicana Guadalupe Bribiesca-Contreras compartió con BBC Mundo qué sintió al ver por primera vez algunos de los seres que halló con sus colegas a profundidades de hasta más de 5000 metros.

La bióloga marina, investigadora del Museo de Historia Natural de Londres, es la autora principal de un nuevo estudio sobre los hallazgos de una expedición a una zona muy poco estudiada del Océano Pacífico.

Con un vehículo operado en forma remota, los científicos recogieron 55 especímenes del mar profundo que pertenecen a 48 especies diferentes.

Ya se ha confirmado que al menos siete de esas especies son nuevas para la ciencia, explicó Bribiesca-Contreras. Y se cree que en total el número de especies jamás registradas podría llegar a más de 30.

Pero este mundo desconocido, diverso y deslumbrante se encuentra bajo amenaza.

En el océano profundo también hay grandes cantidades de metales y ya existen planes para su explotación.

Recolectar organismos que no sobreviven fuera de su medio natural puede parecer una intervención drástica. Pero los científicos advierten que saber más acerca de los seres del mar profundo es más urgente que nunca para intentar protegerlos.

Lirio de mar

© DeepCCZ expedition
Ya se confirmó que esta especie es totalmente nueva. “Lirio de mar: Bathymetrina incertae. Este ejemplar adulto fue encontrado agarrado al tallo de una esponja vítrea a 5,001 m de profundidad”.

¿Dónde fueron hallados los animales y a qué profundidades?

La expedición recogió muestras en una región del Océano Pacífico entre Hawái y México que se conoce como la zona Clarion-Clipperton (CCZ por sus siglas en inglés), una vasta área que cubre más de cinco millones de km cuadrados.

Además de planicies abisales “hay allí un montón de montes submarinos y la profundidad varía”, señaló la bióloga.

Varios de los ejemplares que tenemos son de más de 5.000 metros de profundidad, pero algunas muestras se tomaron en montes submarinos a unos 3.200 mt”.

Invertebrados marinos

© DeepCCZ expedition
“Todos estos invertebrados marinos fueron colectados durante la expedición DeepCCZ en 2018. Entre ellos se encuentran esponjas de mar (vítreas), estrellas de mar, pepinos de mar, lirios de mar, ratones de mar, erizos de mar y percebes”.

Las profundidades en la zona Clarion-Clipperton llegan a unos 5.500 metros, tanto como la altura del Monte Kilimanjaro.

“Imagina solo que te vas a correr cinco kilómetros, cuánto te tardas. Esa es la profundidad a la que recolectamos organismos, es increíble”, señaló Bribiesca-Contreras.

La amenaza de la minería en el fondo del mar

La zona Clarion-Clipperton ha atraído en años recientes la atención no solo de la comunidad científica, sino de gobiernos y empresas.

Grandes extensiones de sus planicies están cubiertas de nódulos polimetálicos, trozos de roca del tamaño de una papa ricos en metales como cobalto, níquel, manganeso y cobre.

Estos materiales son utilizados en tecnologías verdes como torres eólicas y autos eléctricos. El interés en extraerlos ha aumentado, especialmente por parte de compañías y gobiernos según los cuales los metales del océano profundo serán esenciales para combatir el cambio climático.

Sin embargo, quienes se oponen a estas iniciativas advierten que la extracción de metales podría devastar vastas áreas del océano y causar un daño irreparable a ecosistemas únicos que aún no son comprendidos.

Nódulos polimetálicos

GEOMAR
Nódulos polimetálicos en el fondo del océano.

Para Bribiesca-Contreras, “si no sabemos ni siquiera qué vive ahi no sabemos el daño que va a ocasionar tratar de extraer este recurso“.

Expediciones como la del Museo de Historia Natural de Londres son parte de un esfuerzo científico en una carrera contra el tiempo.

Adrian Glover, director del grupo de investigación sobre el mar profundo en el Museo de Historia Natural de Londres, es coautor del nuevo estudio.

“Si bien la minería en aguas profundas es una preocupación medioambiental muy válida, nos encontramos en una situación positiva en la que hemos podido realizar una gran cantidad de investigación fundamental mientras la industria sigue restringida de la explotación a gran escala”, afirmó Glover.

“Una gran decisión a nivel de la sociedad sobre la minería en aguas profundas está en el horizonte y nuestro papel es proporcionar la mayor cantidad de datos posible para informar esa decisión lo mejor que podamos”.

“Hacen cosas rarísimas”

Bribiesca-Contreras describió a BBC Mundo algunos de los animales extraordinarios hallados en la expedición.

“Por ejemplo, tienes esponjas carnívoras, lo que suena super raro. Uno esperaría que sean como una planta carnívora que está como esperando a que le caiga la comida”.

“Pero tenemos vídeos en los que se ve que pasa un camaroncito y la esponja cambia de forma para engullirlo y luego escupe el exoesqueleto“.

Pepino de mar, ardilla de goma, Psychropotes dyscrita

© DeepCCZ expedition
No todas las especies halladas en la expedición son nuevas. La “ardilla de goma”, Psychropotes dyscrita, ya era conocida. “Es un pepino de mar que recibe su nombre porque parece hecho de goma, y tiene una vela que usa para nadar pero que parece la cola de una ardilla”, explica Bribiesca-Contreras.

“Hacen cosas rarísimas, producen luz. También tienen adaptaciones súper raras para reproducción, porque no es como caminar por Londres que está lleno de hombres o de mujeres”.

“Allá abajo puedes pasar un kilómetro y no encontrar a alguien de tu misma especie. Entonces tienen adaptaciones donde los machos se convierten en parásitos de las hembras, por lo que las hembras siempre tienen como un reservorio de espermatozoides para cuando quieran reproducirse”.

Uno de los especímenes que más llamó la atención de la científica es un erizo.

“Cuando vas a bucear normalmente ves erizos moviéndose pero muy lento. Pues este erizo, cuando se le acerca el vehículo operado remotamente se levanta y comienza como a galopar, lo ves corriendo en el fondo”.

Pepino de mar: Oneirophanta sp

© DeepCCZ expedition
“Pepino de mar: Oneirophanta sp. Este ejemplar fue encontrado en un monte submarino a 3550 mt de profundidad y posiblemente representa una especie nueva”.

La bióloga señaló que en el oeste de la zona Clarion-Clipperton hay muy poco alimento.

“A la zona este le llegan más nutrientes en forma de ‘nieve marina‘, todo lo que se va muriendo y no se lo van comiendo en el camino, todo eso va cayendo. Hay más nieve marina en la zona este que en el lado oeste”.

Los científicos esperaban ver sólo animales pequeños debido a la falta de alimento.

“Pero encontramos un pepino de mar de más de medio metro y una esponja de como un metro de longitud“.

Guadalupe Bribiesca-Contreras

Guadalupe Bribiesca-Contreras
Bribiesca-Contreras creció en la Ciudad de México. Aunque nunca había visto el mar, supo de niña que quería dedicarse a la biología marina gracias a documentales como los de Jacques Cousteau.

¿Por qué es importante recolectar animales del mar profundo?

La expedición se centró en áreas del oeste de la zona Clarion-Clipperton, que es la parte menos estudiada.

Y otra particularidad del estudio es que recogió muestras de animales grandes.

“Lo que se estudia más comúnmente en esta zona son todos los organismos que viven en el sedimento”.

“Agarran un montón de lodo, lo tamizan y todas las cosas chiquititas, gusanos, algunos crustáceos, todo eso es a lo que se ha dado más énfasis. Los animales grandes son muy difíciles de colectar”.

Pepino de mar: Psychropotes verrucicaudatus

© DeepCCZ expedition
“Pepino de mar: Psychropotes verrucicaudatus. Este ejemplar fue encontrado en una planicie abisal a 4999 mt de profundidad y pertenece a una especie que fue recientemente descrita en un monte submarino en el Mar del Sur de China”.

La ventaja de contar con especímenes, y no solamente fotos como las tomadas en expediciones anteriores, es que para estudiar estas especies “necesitas tener al ejemplar, contarle los tentáculos, las patas, ver caracteres internos”.

Los ejemplares serán comparados por taxónomos expertos con los escasos especímenes considerados tipo de su especie, para así determinar con certeza si efectivamente más de 30 de los organismos colectados son especies nuevas.

Chrysogorgia sp

© DeepCCZ expedition
Chrysogorgia sp. o coral blando es otra de las especies confirmadas como nuevas.

Y también será posible realizar estudios de ADN.

“Secuenciamos un gen que se utiliza comúnmente y lo comparamos contra secuencias que ya existen. Pero ese es otro de los grandes problemas, que los animales de mar profundo son tan raros y pertenecen a linajes tan completamente diferentes que no hay nada similar cuando los comparas en bases de datos. Necesitamos empezar a generar bases de datos de mar profundo”.

Guadalupe Bribiesca-Contreras

Guadalupe Bribiesca-Contreras
“Ante estos animales siento sorpresa, admiración y un montón de curiosidad”.

Una expedición, mil preguntas

El estudio generó todo un abanico de interrogantes para Bribiesca-Contreras y sus colegas.

“Nos gustaría investigar cómo se reproducen estos animales y algo que me encantaría saber es cuánto tiempo viven. Han hecho algunos estudios en ciertas esponjas que tienen mil o dos mil años de edad“.

“¿Qué tan viejos son los animales que recolectamos? Como decía antes, algunos de los animales que encontramos eran enormes. Y para llegar a ese tamaño en un ambiente con tan poca energía, yo creo que es porque ha pasado mucho tiempo”.

Erizo de mar: Kamptosoma abyssale

© DeepCCZ expedition
“Erizo de mar: Kamptosoma abyssale. Este ejemplar fue encontrado casi galopando en el fondo marino a 5040 mt”.
Psychronaetes sp

© DeepCCZ expedition
Psychronaetes sp. es el nombre temporario de esta especie de pepino de mar confirmada como completamente nueva.

Los científicos también esperan investigar cómo se relacionan esos organismos con otros grupos de animales marinos.

“Muchos de estos grupos de mar profundos representan ramas muy largas en el árbol de la vida. Se separaron de grupos de aguas más someras a lo mejor hace cien millones de años, son grupos súper ancestrales”.

Guadalupe Bribiesca-Contreras

Guadalupe Bribiesca-Contreras
“Si no sabemos ni siquiera qué vive en el mar profundo no sabemos el daño que va a ocasionar tratar de extraer recursos metálicos”.

Guadalupe Bribiesca-Contreras supo de niña cuando crecía en Ciudad de México que quería ser bióloga marina. Aunque entonces nunca había visto el mar, y solo lo conocía por documentales como los de Jacques Cousteau.

Hoy en día y luego de años de estudios y expediciones esa pasión sigue creciendo, junto a un sentimiento de gran respeto por los animales que habitan las profundidades del océano.

“Imagina lo difícil que debe ser vivir en el mar profundo. ¿Cuánto tiempo lleva la especie humana? Es incomparable con algunas de estas especies que sobrevivieron eventos de extinción masiva y tienen linajes de cien millones de años”.

“Yo a estos animales los veo hermosos y ante ellos siento sorpresa, admiración y un montón de curiosidad”.

“Cada vez que vemos algo tenemos mil preguntas”.


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