Directora del DIF obliga a empleados a darle hasta 4% de sus salarios
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Directora del DIF obliga a empleados a darle hasta 4% de sus salarios; la SFP lo sabe desde julio

Para mantener su empleo, la directora del DIF y dos colaboradores obligaron a funcionarios a darles entre 2 y hasta 4% de su salario. La SFP recibió denuncias desde hace nueve meses.
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Desde marzo de 2019, la directora del Sistema Nacional DIF, María del Rocío García Pérez, y dos de sus colaboradores, obligaron a mil funcionarios de la institución a entregarles entre 2 y hasta 4% de su salario mensual a condición de mantener el empleo. Por este caso, la Secretaría de la Función Pública (SFP) abrió un expediente de investigación apenas este 23 de abril, pese a que recibió denuncias al respecto desde hace nueve meses.

Animal Político obtuvo las denuncias y recabó seis testimonios de empleados y exempleados del DIF que confirman el modus operandi. Además, todos coinciden en que la directora utiliza como estrategia de amedrentamiento la supuesta amistad que mantiene con el presidente Andrés Manuel López Obrador y su esposa Beatriz Gutiérrez Muller desde hace más de dos décadas. Esa es la razón por la que –según dice– tiene ese puesto, pues la designación es facultad directa del Ejecutivo.

La misma Rocío García distribuyó entre altos mandos del DIF un listado con las siete categorías de plazas escogidas y los respectivos montos a entregar, que van de los 500 a los 2 mil 500 pesos mensuales. De acuerdo con la nómina de la institución, las categorías enlistadas suman 1,002 puestos de trabajo, por lo tanto, las entregas ascenderían a 658 mil 400 pesos al mes, es decir, 7 millones 900 mil pesos al año.

Las denuncias y las entrevistas confirman que los funcionarios, cuyos sueldos oscilan entre los 12 mil y los 100 mil pesos, debían entregar el dinero en efectivo para el supuesto “Programa Ahijado”, del que no hay registro oficial en la estructura del DIF.

Según les dijo la directora, el dinero serviría para los gastos de la institución que no alcanzan a solventar con el presupuesto público. Sin embargo, los empleados desconocen en qué se han utilizado dichos recursos y tampoco existe ninguna referencia de dicho programa en la página del DIF y mucho menos algún informe.

¿Cómo es que ocurrió esto y por qué nadie ha sido sancionado? Aquí la historia:

Programa Ahijado

No habían pasado ni cuatro meses del nuevo sexenio cuando los funcionarios de alto mando del DIF fueron citados a una reunión con la directora, María del Rocío García Pérez, quien por primera vez ocupaba un cargo en el gobierno Federal. Les pareció raro que les pidieran dejar sus celulares afuera de la sala de juntas, pero acataron la instrucción. Lo siguiente no lo podían creer.

La institución tenía gastos que no podían ser solventados con el presupuesto y, por lo tanto, los funcionarios tenían que “apoyar” al DIF con una parte de su salario que debían entregar cada mes y en efectivo, según les anunció Rocío García, flanqueada por los encargados de los recursos públicos del DIF y sus más cercanos colaboradores, Lilia Aguilar Cortés, en ese momento titular de Administración y Finanzas, y Alfredo Anguiano, entonces director general de Programación y Presupuesto.

El dinero sería para el “Programa Ahijado”, que sin estar en la estructura gubernamental, sería alimentado por las aportaciones de ellos como altos mandos y de sus subalternos, a quienes debían pasar el mensaje y asegurarse que acataran la orden.

Acto seguido recibieron una hoja con el título “Propuesta programa ahijado sistema nacional DIF” (sic) con las tarifas que debían cubrir de acuerdo a la jerarquía de las siete plazas de confianza incluidas: dirección general, 3 mil pesos; jefes de Unidad, 2 mil 500; directores generales, 2 mil; directores de área, mil 500 pesos; subdirectores de área, mil pesos; jefe de departamento, 700 pesos y los soportes administrativos, 500 pesos.

Nadie dijo nada y sin celulares, no pudieron grabar la conversación. Sólo se quedaron con la hoja del listado como única prueba de lo que acababan de presenciar.

Animal Político confirmó lo anterior al obtener tres denuncias interpuestas ante la Secretaría de la Función Pública (SFP) en julio de 2020 a través de la plataforma de alertadores, un nuevo sistema implementado en la actual administración para el combate a la corrupción.

También al testimonio de seis empleados y exempleados de la institución, y tres de ellos mostraron la misma lista de plazas y tarifas. Sin embargo, pidieron que sus nombres no fueran publicados por temor a represalias, aunque su identidad sí fue corroborada por este medio.

De acuerdo con los testimonios, los titulares de cada área designaban a alguno de sus colaboradores para recolectar el dinero de los subalternos a final de cada mes. Después lo entregaban en la oficina de Alfredo Anguiano Chávez, quien fue ascendido a titular de Administración y Finanzas en 2020, es decir, actualmente se encarga de ejecutar el presupuesto del DIF.

Lilia Aguilar Cortés, entonces titular de Administración y Finanzas, se encargaba de hacer la relación de quiénes y cuánto entregaban. Cuando detectaba faltantes enviaba la lista con los nombres de los morosos al jefe correspondiente para que los presionara. Aguilar Cortés también fue ascendida y actualmente es Jefa de la Unidad de Atención a Población Vulnerable.

Incluso, una de las denuncias refiere que “cada vez que los servidores públicos acuden a ella (Aguilar Cortés) para manifestar su desacuerdo (por la entrega de dinero), ella dice que todo son órdenes de su jefa (la titular del DIF) y que ‘así se hace en todos lados’”.

En una de las denuncias que llegó a la Función Pública, el alertador adviertió que el dinero era depositado en cuentas de “Saldazo”, las tarjetas de débito compradas en tiendas oxxo que no requieren de hacer trámites de apertura en algún banco, y algunas veces eran depositadas “a cuentas de los hijos de Rocío García u otro pariente”. Sin embargo, esto no puede ser corroborado por ninguna vía de información pública.

Otra evidencia de esta práctica se encuentra en un oficio del 2 de diciembre de 2020 firmado por Enrique García Calleja, director general de Asuntos Jurídicos, y Ociel Lua, jefe de departamento de Transparencia, en respuesta a una solicitud de información realizada –al parecer– por algún funcionario afectado.

En la solicitud con folio 1236000032820 se pregunta: “especifique normativamente bajo qué criterio y acuerdo, Sandra Castro Díaz, directora de Adquisiciones y Almacenes determinó y dio la instrucción el día 10 de noviembre de 2020 a su personal de estructura dar un donativo monetario para las familias afectadas por la tormenta tropical Eta. La instrucción la dio de la siguiente manera: soportes: $250; jefes de departamento, $500; subdirectores, $750; director, $1,000”.

El solicitante explicaba que pedía la información porque si bien les entregaron un volante para solicitar apoyo, éste sólo incluía víveres y “en ningún lado de este volante mencionan alguna donación de dinero”. También pedía confirmar si dicha instrucción “es del conocimiento y validado por la titular del DIF, María del Rocío García Pérez”.

En la respuesta, García Calleja confirmó que “el personal de confianza y estructura adscrito a la Dirección de Adquisiciones, en apoyo y solidaridad con la causa, realizó una colecta general de manera voluntaria para la compra de víveres, abarrotes, etc., y posteriormente se hizo una entrega grupal en el Centro de Acopio instalado para tal fin en el almacén de donativos de este organismo”.

Además aseguró que “es nuestro deber como servidores públicos coadyuvar con esta acción altruista a través de tres vías: aportar, conminar a nuestros subalternos su participación y difundir la convocatoria con los grupos de trabajo, familiares y amigos, por lo tanto no fue necesario hacer del conocimiento ni someter dicha actividad a la autorización o validación de la titular, ya que la colecta para la compra se realizó de manera voluntaria”.

Sin embargo, tampoco hay ninguna referencia a la entrega de dicho donativo en los nueve comunicados oficiales en la página del DIF publicados entre el 7 de octubre y el 28 de noviembre, ni en los 6 boletines de diciembre, periodo en el que debió haber sido entregado, pues la tormenta “Eta” que afectó a Tabasco, Chiapas y Veracruz ocurrió entre octubre y noviembre de 2020.

Función Pública lo sabe desde julio

Los funcionarios afectados vieron una oportunidad para denunciar sin poner en riesgo su empleo ni sufrir represalias en el mecanismo lanzado por la Secretaría de la Función pública en 2019 llamada Ciudadanos Alertadores internos y externos de la corrupción, cuya principal ventaja es el anonimato.

Los objetivos de dicho programa, según la dependencia, son “facilitar que la ciudadanía y personas servidoras públicas puedan comunicar alertas sobre cohecho, peculado y desvío de recursos públicos sin sufrir represalias; garantizar la confidencialidad de las comunicaciones, proteger el anonimato y servir de herramienta en el combate a la corrupción e impunidad”.

Así es como fueron registradas tres denuncias que generaron sus respectivos folios que también sirven como contraseña para poder acceder a la plataforma, dar seguimiento al caso y mantener comunicación con la Función Pública, por lo tanto no pueden ser publicados.

Animal Político comprobó la existencia de dichos denuncias, una registrada el 17 de julio y dos más el 20 de julio de 2020, aunque una de ellas sólo se refiere a la exigencia de firmar una carta de renuncia sin fecha o de lo contrario no les entregarían su primer pago. En los tres casos hubo intercambio de comunicaciones entre los denunciantes y la dependencia únicamente a través de la plataforma hasta septiembre.

Aunque uno de los ciudadanos preguntó en agosto y septiembre de 2020 y en enero de 2021 sobre el seguimiento a su denuncia, la Función Pública respondió que se habían extendido los plazos debido a pandemia de coronavirus. Apenas este 23 de abril informó que dos de las denuncias había sido concentradas en un expediente de investigación.

“Respecto de los hechos por usted alertados, le informamos que se hicieron de conocimiento del Órgano Interno de Control en el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, atendiendo su caso, María Lina Vázquez Rojas, titular del Área de Quejas, quien mediante el oficio 12/360/AQ004/2021, informó que los hechos denunciados fueron registrados en el Sistema Integral de Quejas y Denuncias (SIDEC), con número de folio 19**/2021 y clave 824****, y que para tal efecto quedó bajo expediente de investigación 2021/DIF/DE206”.

Animal Político preguntó a la Función Pública el estatus de la investigación y la razón por la que tardaron nueve meses en iniciar el expediente, pero la dependencia respondió que, por norma, no podía informar nada sobre una investigación en curso.

También se solicitó una entrevista con la titular del DIF, Rocío García, sobre las acusaciones en su contra, tanto de las denuncias, como de los testimonios recabados por este medio, pero sólo envió una tarjeta informativa para advertir que no conocía de ninguna investigación en su contra, es decir, no ha sido llamada a rendir cuentas por ninguna autoridad.

“María del Rocío, titular del SNDIF, y José Alfredo Anguiano, jefe de la Unidad de Administración y Finanzas, desconocemos si existe alguna denuncia presentada ante la Secretaría de la Función Pública por parte de trabajadores en nuestra contra.

En caso de existir no podríamos emitir una opinión en torno a la investigación, pues ello trastocaría el proceso que lleva a cabo la autoridad competente. En todo caso, y únicamente de ser necesario se emitiría una opinión hasta la conclusión de la indagatoria y una vez que se hiciera público su resultado”, dice la tarjeta.

La amistad presidencial

El miedo de los empleados a denunciar obedece a una razón: la directora Rocío García reitera a cada oportunidad su estrecha amistad con el presidente Andrés Manuel López Obrador y su esposa, Beatriz Gutiérrez Muller, desde que él era Jefe de Gobierno.

Para confirmar la supuesta cercanía con ambos, Rocío García cuenta anécdotas e incluso, situaciones muy personales de la pareja (que no serán reproducidas por respeto a la privacidad), lo mismo en reuniones de trabajo o en encuentros informales con sus subalternos o funcionarios de otras instituciones, según coinciden las narraciones de los trabajadores y un exfuncionario federal.

De acuerdo con los testimonios, la estrategia de la cercanía es utilizada para amedrentar y asumirse como intocable dentro de la administración porque, según afirma, sus decisiones o propuestas de cualquier tipo son aprobadas por Beatriz Gutiérrez Muller, y “nadie quiere problemas con la esposa del presidente”, dice una de las fuentes.

La amistad nació cuando López Obrador fue jefe de Gobierno, entre 2001 y 2005, y Rocío García era “representante del Jefe de Gobierno en las coordinaciones territoriales de Seguridad Pública en la delegación Gustavo A. Madero”.

Según una respuesta por transparencia y al currículum publicado en la Plataforma Nacional de Transparencia, Rocío García ocupó dicho puesto al mismo tiempo que el de “subdirectora de difusión” en la jefatura de Gobierno del Distrito Federal.

Justo en esa área conoció a Beatriz Gutiérrez, quien era asesora en la dirección de Difusión en la Dirección General de Comunicación Social del Gobierno del Distrito Federal, entre 2002 y 2005, y ahí comenzó la supuesta amistad, según ha contado García.

Por eso presume que fue la única funcionaria que designó a su titular de Administración y Finanzas, pese a que la reforma de la Ley Orgánica de este gobierno trasladó esa responsabilidad a la Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda. Tanto Lilia Cortés como Alfredo Anguiano, que han ocupado dicho cargo el DIF, sólo tienen experiencia en el gobierno capitalino.

También asegura que, a diferencia de otras dependencias, el DIF tienen un trato privilegiado en cuanto a presupuesto. Y en efecto, el mayor recorte sólo ocurrió entre 2018 y 2019, al pasar de 2 mil 329 millones de pesos a mil 960 millones de pesos, respectivamente, pero en ese periodo el DIF dejó de tener la responsabilidad de las estancias infantiles. En cambio, en 2020, el año de pandemia, el presupuesto se mantuvo en mil 989 millones de pesos y en 2021 le fue asignado mil 981 millones de pesos.

¿Quién es Rocío García?

Ante sus interlocutores, Rocío García Pérez se describe como una “luchadora social”, una “operadora a ras de tierra”, como alguien que caminó junto a López Obrador en la calle, por eso cuando el entonces presidente electo le llamó por teléfono para decirle que “le encargaría algo muy especial”, saltó de emoción, según narran los entrevistados.

El nombramiento efectivamente es facultad del presidente, según la Ley Federal de Entidades Paraestatales, que regula a los organismos públicos descentralizados como lo es el DIF.

Ingresó al puesto desde el primer día de gobierno de López Obrador, el 1 de diciembre de 2018 y su salario asciende a 100 mil pesos brutos mensuales y con prestaciones, suma 144 mil pesos, de acuerdo con Nómina Transparente.

Sobre su preparación profesional, el DIF respondió a una solicitud de información que no tenía registro de ningún título universitario sino solo “una constancia de estudios de la licenciatura en Sociología con porcentaje de créditos aprobados mayor a 95% donde se desprenden cinco años de estudios subdivididos en trimestres expedidos por la UAM entre septiembre de 1984 y mayo de 1989”, aunque no entregó el documento.

Aún así, en su ficha curricular como miembro de la Junta de Gobierno del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) se ostenta como “licenciada en Sociología”.

Aunque en la Ley Federal de las Entidades Paraestatales no incluye algún requisito académico para los titulares, sí exige que el titular debió “haber desempeñado cargos de alto nivel decisorio en forma destacada en actividades profesionales, de servicio público, administrativo o sustancialmente relacionadas con materias afines a las de competencia de cada entidad paraestatal”, dice el artículo 21.

Sin embargo, en los 40 años de experiencia laboral, nunca ha ocupado la titularidad de alguna institución y ninguno de sus trabajos ha estado relacionado con niños, niñas o adolescentes, la población que atiende el DIF, de acuerdo con una respuesta a una solicitud de información sobre toda su experiencia laboral.

Sus empleos han sido desde técnica en programación y presupuesto en la Subsecretaría Forestal y de Fauna de la Secretaría de Agricultura en 1981, hasta “asesora” del secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Leonel Godoy, de 2000 a 2002.

En cinco empleos más sólo ha durado un año, en 1996 como “responsable de comedor en Villa Hermosa, Tabasco”; “asesora del secretario de Gobierno en el GDF”, en 1999; como subdirectora de publicidad en la Secretaría de Transporte y Vialidad en 2007, y en 2009 como encargada de la dirección de Seguridad al turista en la Secretaría de Turismo en el Distrito Federal.

Como directora territorial en Gustavo A. Madero sumó tres años. Y los cargos con mayor antigüedad fueron en los que coincidió con el presidente y como directora de Vinculación Interinstitucional del Instituto para la Atención de Adultos Mayores de la Ciudad de México, entre 2012 y 2018.

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Qué es 'woke' y por qué este término ha generado una batalla cultural y política en EU

Ser o estar "woke" es considerado una insignia de honor para una gran parte de la población y un insulto para la otra parte. Te contamos por qué ha ahondado la polarización entre demócratas y republicanos en la antesala de los comicios de medio periodo en noviembre en EU.
5 de noviembre, 2022
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“Desperté”. Ese es el significado literal de la palabra “woke”, el pasado de “wake”, que significa despertar.

Pero el término es mucho más complejo y ser o estar woke en slang o jerga estadounidense puede hacer ver con qué posturas políticas estás más alineado.

El uso de woke surgió dentro de la comunidad negra de Estados Unidos y originalmente quería decir estar alerta a la injusticia racial.

“La persona que mucha gente considera que lo acuñó fue William Melvin Kelley”, le dijo a la BBC Elijah Watson, editor de noticias y cultura del sitio web de música estadounidense Okayplayer y autor de una serie de artículos llamados “El origen de woke”.

“En 1962 publicó un ensayo en el New York Times titulado If You’re Woke, You Dig It (‘Si estás despierto, lo entiendes’)”, relató.

El término resurgió en la última década con el movimiento Black Lives Matter, que nació en rechazo a la brutalidad policial hacia personas afrodescendientes.

Pero esta vez su uso se difundió más allá de la comunidad negra y empezó a ser utilizado para significar algo más amplio.

En 2017, el diccionario Oxford agregó esta nueva acepción de “woke”, definiéndolo como: “Estar consciente de temas sociales y políticos, en especial el racismo“.

Suena como algo positivo, ¿verdad?

Pues depende de a quién se le pregunte. Porque, así como hay gente que se autodefine con mucho orgullo como una persona “woke”, que está alerta a la discriminación y la injusticia, hay muchos otros que utilizan el adjetivo como un insulto.

El propio diccionario Oxford hace la distinción. Debajo de la definición, agrega lo siguiente:

“Esta palabra a menudo se usa con desaprobación por parte de personas que piensan que otras personas se molestan con demasiada facilidad por estos temas, o hablan demasiado sobre ellos de una manera que no cambia nada”.

O como apunta el diccionario Merriam-Webster, se usa con desaprobación para referirse a alguien políticamente liberal (como en asuntos de justicia racial y social) especialmente de una manera que se considera irrazonable o extrema.

"Se despierto, vota", dice este cartel.

Getty Images

Es decir, que mientras que para algunos ser “woke” es tener conciencia social y racial, y cuestionar los paradigmas y las normas opresoras impuestas históricamente por la sociedad, para otros describe a hipócritas que se creen moralmente superiores y quieren imponer sus ideas progresistas sobre el resto.

Los críticos de la cultura “woke” cuestionan, sobre todo, los métodos coercitivos que utilizan algunos “policías de la palabra” -así los definen- contra quienes dicen cosas o cometen actos que ellos perciben como misóginos, homofóbicos o racistas.

En particular ha generado mucho malestar el uso de un método conocido como la “cancelación“: un boicot social y profesional, que suele realizarse a través de las redes sociales, contra individuos que actuaron o dijeron algo que para ellos es intolerable.

Para las personas “woke”, se trata de una forma de protesta no violenta que permite empoderar a grupos históricamente marginalizados de la sociedad y corregir comportamientos, sobre todo de los sectores más privilegiados, que hasta ahora eran parte del stato quo y persistían sin castigo ni cambio.

Pero para los críticos es corrección política llevada al extremo, que atenta contra la libertad de expresión y “los valores tradicionales estadounidenses”.

Batalla política

Lo que empezó como un choque cultural se fue transformando en un enfrentamiento político.

El término “woke” se convirtió en sinónimo de políticas de izquierda o liberales que abogan por cosas como la equidad racial y social, el feminismo, el movimiento LGBT, el uso de pronombres de género neutro, el multiculturalismo, el uso de vacunas, el activismo ecológico y el derecho a abortar.

Políticas con las que se asocia el Partido Demócrata del presidente Joe Biden, así como también al ala más liberal que incluye políticos como Bernie Sanders o la congresista Alexandria Ocasio-Cortez.

En contraposición, el ala más extrema del Partido Republicano, liderada por el expresidente Donald Trump, considera que estas políticas representan no solo una amenaza a los “valores de familia” sino incluso a la misma democracia, a la que se quiere “reemplazar con una tiranía woke”.

Donald Trump y Joe Biden durante un debate antes de las elecciones de 2020

Reuters
El expresidente republicano Donald Trump encabeza las críticas a la “cultura woke”, con la que se asocia al actual mandatario, Joe Biden.

En 2020, Trump centró uno de los ejes de su campaña de reelección en combatir a estos llamados “woke lefties” (izquierdistas despiertos) quienes -aseguró- practican un “fascismo de extrema izquierda”.

El entonces mandatario señaló que con su “cultura de la cancelación” estaban “expulsando a la gente de sus trabajos, avergonzando a los disidentes y exigiendo la sumisión total de cualquiera que no esté de acuerdo”.

Es la definición misma de totalitarismo“, acusó el líder republicano.

Para los demócratas el autoritario es Trump, cosa que -según ellos- quedó demostrado cuando se rehusó a dejar el poder tras su derrota electoral y sus simpatizantes irrumpieron en el Capitolio.

Lejos de saldar el debate, los primeros dos años de gobierno de Biden han ahondado la polarización entre estos dos sectores.

Según el Pew Research Center, “los demócratas y los republicanos están más alejados ideológicamente hoy que en cualquier otro momento de los últimos 50 años”.

Y una encuesta realizada en septiembre por el canal CBS mostró que casi la mitad de los miembros de ambos partidos ven al otro no como un opositor político sino como un “enemigo”.

Las “midterms”

Las diferencias ideológicas se han vuelto a poner de manifiesto en la antesala de los próximos comicios legislativos del 8 de noviembre, conocidos como las “midterms” o elecciones de mitad de período.

Durante la campaña electoral, muchos partidarios de Trump han vuelto a advertir sobre los supuestos peligros que conlleva el llamado “wokeismo” demócrata.

“Puedes perder tu trabajo. Puedes ser rechazado en la plaza del pueblo de América en las redes sociales. Te pueden perseguir por la calle. Te pueden tirar cosas. Puedes ser agredido físicamente (como le ocurrió al escritor) Salman Rushdie. Te pueden apuñalar en la maldita garganta si no le caes bien”, alertó recientemente en Fox News la comentarista política conservadora Tammy Bruce.

Donald Trump en la última Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en febrero de 2022, con un cartel atrás que dice: "Despierto, no woke".

Getty Images
Trump en la última Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), en la que se denunció la “cultura woke”.

Muchos demócratas desmerecen este tipo de afirmaciones, señalando que es retórica alarmista que busca ganar votos.

“Cada elección, inventan un nuevo cuco en lugar de tratar de resolver problemas y mejorar la vida de las personas”, criticó en declaraciones a CBS News el demócrata Charlie Crist, quien se postula para la gobernación de Florida en noviembre.

El rival de Crist es el actual gobernador Ron DeSantis, favorito para ganar y un posible candidato presidencial en 2024. Es uno de los republicanos que más hace hincapié en los supuestos peligros del “woke culture” de sus rivales.

En sus discursos suele repetir que “woke es la nueva religión de la izquierda“.

Dado este contexto, algunos demócratas, en especial los más moderados, han advertido que el llamado “wokeismo” está perjudicando a su partido, dándoles a los republicanos armas para atacarlos.

“El wokeness es un problema y todos lo saben”, le dijo al sitio Vox el famoso consultor político demócrata James Carville, quien lideró la exitosa campaña presidencial de Bill Clinton en los años 90.

Según Carville, el problema son algunas de las propuestas más extremas que alienan a los sectores conservadores de la sociedad y son usados por los trumpistas para asustar al electorado.

Como ejemplo citó la iniciativa para “desfinanciar a la policía” y utilizar esos fondos para programas de ayuda comunitaria, una idea que surgió tras el asesinato de George Floyd en 2020 y que busca poner fin al problema del llamado “racismo sistémico en las fuerzas de seguridad”.

Aunque muchos demócratas -incluido el presidente Biden- se expresaron en contra de esta idea, algunos la apoyaron, llevando a varios candidatos republicanos a asociar a todo el partido con la propuesta, que es impopular entre gran parte de la población.

Obama y AOC

La “cultura woke” también ha generado críticas internas dentro del liderazgo del Partido Demócrata.

Uno de los detractores más famosos -y más vocales- es el expresidente Barack Obama (2009-2017).

Barack Obama

EPA-EFE
El expresidente Barack Obama advirtió que juzgar a otros por sus errores no es constructivo.

En 2019, en la antesala de la carrera para definir quién sería el candidato o la candidata demócrata en los comicios presidenciales del año siguiente, Obama criticó que el foco -en especial entre los más jóvenes- se estuviera poniendo en cuán “woke” era esa persona.

Sus palabras llegaron luego de que un número de posibles candidatos demócratas se vieran forzados a pedir disculpas públicas por cosas que habían dicho en el pasado.

“Tengo la sensación de que ciertos jóvenes en las redes sociales creen que la forma de generar el cambio es juzgar lo más posible a otras personas”, afirmó durante un encuentro anual de la Fundación Obama.

“Si tuiteo o publico un hashtag sobre cómo no hiciste algo bien o usaste el verbo incorrecto, entonces puedo sentarme y sentirme bastante bien conmigo mismo porque ‘¿viste lo woke que fui? ¡Te pesqué!‘”.

“Basta”, dijo. “Si todo lo que haces es tirar piedras, probablemente no llegues muy lejos”.

“El mundo es desordenado”, aleccionó. “Hay ambigüedades. Las personas que hacen cosas realmente buenas tienen defectos“.

Sin embargo, la legisladora más joven del Partido Demócrata (y de toda la Cámara de Representantes), la carismática Alexandria Ocasio-Cortez, salió a la defensa del “wokeismo”.

AOC -como es conocida- señaló que si al partido le va mal en las próximas elecciones es porque el Congreso no ha logrado aprobar legislación sobre el derecho a votar, una de las causas insignia de los activistas “woke”.

Alexandria Ocasio-Cortez

EPA
Los demócratas más jóvenes -como la legisladora Alexandria Ocasio-Cortez (AOC)- son los que más fomentan la “cultura woke”.

“‘Woke’ es un término que los expertos ahora usan como un eufemismo despectivo de los derechos civiles y la justicia“, publicó en su cuenta de Twitter en noviembre de 2021.

“Inventar un problema ‘woke’ tiene como resultado poner los derechos civiles y de voto en un segundo plano”, advirtió.

“En un año en el que las legislaturas estatales están planeando mayorías republicanas y supresión de votantes, eso es peligroso”.

“Capitalismo woke”

Los debates sobre el “wokeismo” no solo dominan la agenda política y cultural estadounidense. También han permeado el mundo empresarial.

Algunas compañías se han encontrado en el ojo de la tormenta por adoptar cambios que son interpretados -para bien o para mal- como “woke”.

Un caso conocido es el de Gillette, que generó controversia en 2019 con una publicidad llamada “Lo mejor que pueden ser los hombres”, en el que se criticaba comportamientos masculinos “tóxicos” como el bullying, el acoso sexual y el sexismo.

Aunque fue aplaudido por muchos, también se convirtió en su momento en uno de los videos con mayor número de pulgares para abajo en You Tube, y provocó un boicot contra la fabricante de rasuradoras.

El golpe económico que sufrió Procter & Gamble, dueña de la compañía, llevó a la creación de un meme que se ha popularizado entre la derecha: Get woke, go broke (“Hazte woke, quiebra”).

En los últimos tiempos, la empresa que más ha recibido elogios y críticas por ser considerada “woke” es Disney.

Imagen de una persona vestida del ratón Mickey con un letrero a favor de Ron DeSantis

Getty Images
Disney podría perder los derechos de autor sobre su personaje Mickey Mouse por haber adoptado políticas que según los republicanos son “woke”.

En abril pasado, el gobernador DeSantis firmó una ley para retirarle a la Walt Disney Company su estatus legal especial que le permite autogobernarse en el estado de Florida.

Y legisladores republicanos advirtieron que no aprobarán la extensión del derecho de autor de Disney sobre su principal personaje Mickey Mouse, que vence en 2024.

Fue en represalia a la oposición de los ejecutivos de la empresa a una ley que prohíbe enseñar sobre sexualidad, orientación sexual y diversidad de género en las escuelas primarias de Florida, bautizada por sus detractores como la ley “No digas gay”.

Disney publicó un comunicado en contra de la norma, presionado por sus empleados que realizaron protestas y un paro ante el silencio inicial de la empresa.

“Nuestros empleados ven el poder de esta gran compañía como una oportunidad para hacer el bien. Yo estoy de acuerdo”, dijo entonces el CEO de Disney, Bob Chapek.

La compañía también fue acusada por algunos sectores conservadores de “hacer activismo woke” por elegir a una actriz negra para protagonizar la nueva versión, con actores de carne y hueso, del clásico “La sirenita”, en el que el personaje animado de Ariel (basado en el cuento de hadas de Hans Christian Andersen) aparece como una sirena de piel blanca y ojos azules (en ambas versiones es pelirroja).

Por el contrario, la elección de una actriz de piel oscura fue aplaudida por muchas voces que no solo se sintieron representadas sino que además consideran que, dado que las sirenas son personajes mitológicos, pueden ser de cualquier color de piel.

DeSantis y otros republicanos también han criticado a las empresas que priorizan las inversiones que tienen impacto medioambiental, social y de gobernanza (conocidas como ESG), catalogándolas como “capitalismo woke“.

En julio pasado, el gobernador dijo que las inversiones ESG -que suelen priorizar temas como el cambio climático o la diversidad- “amenazan la vitalidad de la economía estadounidense y la libertad económica de los estadounidenses al apuntar a individuos e industrias desfavorecidas para promover una agenda ideológica woke“.

Según el sitio Market Watch, si los republicanos toman el control del Congreso durante las midterms “es probable que apunten contra el capitalismo woke”.

“Los inversores deben esperar un rechazo significativo de los republicanos contra las políticas ESG, tanto las ordenadas por los reguladores gubernamentales como las autoimpuestas por el sector privado”, advirtió el analista Brian Gardner de la consultora financiera Stifel.


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